Celebrando en voz baja

La opinión de ka Arquitecta y Ex Ministro de Estado…..

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MARIELA SAGEL

El mes que acaba de terminar —que ya es el cuarto del año— tuvo varias celebraciones que nos deben hacer reflexionar sobre el valor que le damos a las conmemoraciones versus lo que practicamos a diario.

Y es que no solamente se trata de un día pintarnos de verde, porque es el Día de la Tierra, o de morado, porque es Viernes Santo, o acordarnos de Rogelio Sinán, porque es el Día del Escritor, o regalar un libro, porque es el Sía del Libro, o festejar a la secretaria por su día. Las celebraciones deben ser modos de vida, como el que va a la iglesia y practica en su vida diaria eso por lo que tanto reza y hace reverencial genuflexión ante las imágenes de los santos.

La naturaleza ha azotado con fuerza a nuestro maltratado ambiente, y lo que se esperaba iba a ser una sequía o verano larguísimo, ha traído, súbitamente en abril, en lluvias inclementes que han sorprendido a más de uno, y causado severos daños materiales por la malas prácticas de los ciudadanos, de disponer de lo que no quieren —léase basura, electrodomésticos, colchones, envases de foam, etc.— en las quebradas y ríos, dando como resultado que esas primeras lluvias tengan bloqueadas las endebles alcantarillas y se formen unas colosales inundaciones.

También se celebró el día o semana del reciclaje, y en otra columna resalté la importancia de reciclar, que se define como “someter a un proceso físico químico y/o mecánico a una materia o a un producto ya utilizado, a un ciclo de tratamiento total o parcial para obtener una materia prima o un nuevo producto”.   También puede ser “la obtención de materias primas a partir de desechos, introduciéndolos de nuevo en el ciclo de vida y se produce ante la perspectiva del agotamiento de recursos naturales”.

Actualmente, muchas personas conscientes están reciclando papel, que es el más fácil de los materiales con que tratamos día a día, y también las latas.   En algunos lugares venden un aparato que las aplasta y de esa manera, es más fácil disponer de ellas, pues el aluminio es de fácil reciclaje, como lo es el vidrio (si tienen duda, dense una vuelta por Casa Cor y vean cómo hicieron la taquilla).

Supongo que la conmemoración a reciclar en un día específico estuvo ligada a la celebración del Día de la Tierra, que fue el 22 de abril.   Valdría la pena investigar si en las materias que se imparten en las escuelas se enseña el valor y la importancia del reciclaje, ya que esa sería una manera muy eficaz de influir sobre la conciencia del individuo desde su temprana edad.   Si en su casa no se enseña que los recursos no son limitados y que por el contrario, hay que apreciar lo que se tiene para darle otra vida, de ser posible, pues que se aprenda en el colegio.

Me contaba mi hermana que vive en Indonesia que allá, donde el agua no es potable, no se vende nada envasado en plástico y en el colegio donde asisten sus hijos, los chicos deben llevar su botella reusable para servirse de los dispensadores de agua embotellada.

El composting o degradar desechos orgánicos a abono —por ejemplo todo lo que se recoge de los jardines (ramas, hojas)— se desintegra a abono que se re-usa. En teoría se puede hacer lo mismo con los desechos orgánicos de la cocina, pero el tema es que esto atrae roedores, cucarachas y otros animales con los que no quisiéramos tropezarnos.

Existen ya industrias completas que basan sus recursos en la reutilización de materiales existentes. Están muy de moda las carteras hechas de empaques de gomas de mascar o cualquier otro material y las mismas son el último alarido de la moda.   Recuerdo que a nosotras en Las Esclavas nos enseñaron a hacer pequeños petates con esos empaques, pero ahora la sofisticación ha llegado a tanto, que es elegantísimo llevar esas carteras y son muchos los países que innovan con otros materiales y con otros productos.

Tratemos de crear y adoptar una cultura de reciclaje. De hacerlo así, como dice el juramento que se le toma al que accede a un puesto, “Dios y la patria os lo agradecerán o de lo contrario, los castigará”. Yo añadiría “y el medio ambiente también se lo agradecerá o lo castigará”.

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Este artículo se publicó el 2 de mayo de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

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