Consideraciones sobre la invasión a Panamá

Un análisis sociológico político sobre este evento de trascendencia historica, realizado por la Jurista, Docente Universitaria y Analista Política y Social….

Olga Nelly Tapia

El mes de Diciembre de 1989, en la ciudad de Panamá, era un día de compras de fin de año, existía en el ambiente un temor generalizado por los últimos acontecimientos políticos que se habían generado en el país. Manuel Antonio Noriega había levantado el machete en señal de guerra a los Estados Unidos, y el Mundo entero seguía la secuencia de los hechos.

Anteriormente Noriega había sofocado con su estilo una que otra insurrección en su régimen castrense, había un temor de todas partes, la inversión extranjera también tambaleaba cada día que transcurría en el territorio panameño, los extranjeros salían con sus maletas del país, pues se rumoraban vientos de guerra.

Esa noche el espacio aéreo panameño se vio lastimado igual que su soberanía, la de un pueblo noble, por el estruendo de aviones de combate que daban la alarma de la crónica de la guerra anunciada que había empezado. Unidades camufladas del Ii/75 de Rangers, a bordo de un C.141 que salió desde el campo de aviación de Hunter, EEUU, que según datos que custodian organismos de Derechos Humanos en el mundo, y datos de inteligencia publicados sobre el tema se dirigían hacia los aeropuertos de Tocumen y Torrijos en la República de Panamá. Se suman entre otros doce helicópteros de operaciones especiales AH-6 Litttle Bird, 10 MH-6 7mh-47 E y 17 mh60k NIGHT HAWK, Y EL PRIMER DEST, D operativo de FE, más conocido por la FUEZA DELTA, la cual es una fuerza de unidad antiterrorista altamente profesional en táctica de inteligencia, pues hace a su vez misiones de reconocimiento y acciones directas de contingencia.

La llamada Causa Justa permitió que EEUU utilizara armas de fabricación extranjera, tales como ametralladoras M240/M240 EL de 7.62 Mm. de los Sheridam y los lav. 25 MAG BELGAS para carros de FN, la pistola m9 de 9mm 92f Beretta, italiana, la LAW m136 de 84 mm, el AT-4, sueco, los morteros mejorados m252 de 81 mm, L16K, británico, el arma de asalto multipropósito lanzable desde el hombro, SMAW, MK53 o de 89 mm, basada en el lanzagranadas israelí B300 y los vehículos ligeros acorazados de la serie LAV, diseño suizo, de fabricación canadiense, Hubo 26 escuadrones de reabastecimiento y las últimas armas adquiridas por los norteamericanos, que luego fueron utilizadas junto a otras para la operación en el Golfo Pérsico llamada Tormenta del Desierto.

El despliegue bélico realizado por Estados Unidos hacia Panamá sepultó las insignias de los Batallones Paz, Cémaco, 2000, los Tigres, los Pumas, los Diablo Rojos, los Urracá, los Cholos, la Expedicionaria, los Macho Montes, la policía militar, el escuadrón de caballería, la fuerza aérea panameña, la Marina de Panamá y la Fuerza de Policía, todo el engranaje castrense conocido como las Fuerzas de Defensa de Panamá, comandados en ese momento por el General Manuel Antonio Noriega.

Lo insólito fue también que en la base de Río Hato existían jóvenes cadetes que estudiaban allí en un complejo militar llamado los Tomasitos, y los Benjamines, los cuales fueron víctimas del cruel ataque.

El General Marc A. Cisneros, otorgaba como comandante de tropas del Ejército Sur, un llamado pasaporte de la libertad que se le expedía a los miembros de las Fuerzas de Defensa de Panamá, al Batallón de la Dignidad y a los CODEPADI, pensando que con ello se garantizaba la seguridad personal, acceso a medicinas, comida, lugares de descanso y recuperación, todo esto expuesto antes de su firma con una frase que decía: “No hay que sufrir más”. Desconocemos para cuándo tendría eficacia la frase porque han pasado muchos años y todavía quedan secuelas psicológicas, sociales y de cualquier orden.

Manuel Antonio Noriega, que según EEUU, era el problema pues se le acusaba de tráfico de drogas y cuántas cosas más, fue encausado y condenado en EEUU donde cumplió su condena en prisión.  Luego  es extraditado a Francia a enfrentar nuevos cargos.  Su figura,   la cual fue el móvil de la llamada Causa Justa, sale del escenario político y los problemas de drogas, delincuencia se acrecientan sin su presencia en Panamá;  los muertos inocentes siguen a la espera de justicia y pareciera que la salida de EEUU, es como borrón y cuenta nueva, como decir no pasó nada, no es equitativa la solución, pues a muchos se les despojó de sus vidas y el panorama nacional no es nada favorable.

Hace 21 años que Noriega no está en Panamá y la droga circula sin piedad en el territorio nacional, los cargamentos que se cautelan son enormes, los índices de criminalidad aumentan y ahora el crimen recluta menores para cometer sus fechorías.

La gente que ofrendó la vida de sus familiares, haciendo referencia a civiles inocentes, han perdido toda esperanza de que se les haga justicia; ya el 20 de Diciembre transcurre en el país sin pena ni gloria. Las estadísticas de muertos no son precisas, cada organismo maneja cómputos que entre sí no unifican criterios de pérdidas humanas, lo que sí podemos agregar es que Manuel Antonio Noriega salió preso de la Nunciatura de Panamá, vestido de General y se amparó hasta lo último en la Convención de Ginebra y fue tratado como prisionero de Guerra.

Muchos serían los argumentos para esgrimir, pero el que nos queda más claro fue la premisa que surgió del Documento de Santa Fe, en el cual se destaca a Panamá como ejército, realizando defensa conjunta con los EEUU, sobre la franja canalera, ello era problema, pues los EEUU no podía desplazarse solo porque el Tratado del Canal de Panamá hablaba de los dos ejércitos; al desaparecer el ejército panameño, la potestad sólo le quedaría a los EEUU por una situación de hecho, entonces el papel protagónico de EEUU sería más beligerante ya que tendría total control de defensa del Canal de Panamá y el control hemisférico por la posición geográfica del istmo.

Pareciera un juego de Ajedrez pero no es juego, es una cruel realidad. Lo interesante es que el Tratado del Canal de Panamá, hace la vía un territorio Neutral por el papel de la neutralidad de la vía acuática, estatuido en el propio Derecho Internacional, más sin embargo, nuestro territorio fue invadido por fuerzas y ejército extranjero, se violó el Tratado, se violó el espacio aéreo, se violentó la soberanía nacional y nadie dice nada.

Entonces por qué se producen sentencias de importancia en el ámbito de derecho internacional público, donde tribunales de justicia militar dan precedentes interesantes, remitámonos a Nuremberg y Tokio, por ejemplo, donde se realizaron condenas a criminales de guerra. El territorio de un Estado neutral se considera inviolable. No puede convertirse en teatro de las operaciones militares. Los beligerantes tienen prohibido cruzar el territorio de una potencia neutral con tropas o convoyes, sean éstos de municiones o de abastecimiento de víveres, así como instalar estaciones de radio o cualesquiera otras, cuyo fin sea el favorecer las comunicaciones con las fuerzas beligerantes. Los cuerpos de combatientes no se formaran en ningún caso ni se abrirán oficinas de reclutamiento en el territorio de un país neutral. El Estado Neutral tiene derecho a resistir contra un ataque perpetrado en violación de su neutralidad con la fuerza de las armas, todo esto es teoría, todo dogmático, se respetan esas cláusulas en el mundo de la Guerra.

A hora bien, nosotros pusimos los muertos ese 20 de Diciembre de 1989, se dieron situaciones de hecho, el Estado de Derecho junto a sus instituciones democráticas y sus poderes del Estado se vieron lacerados, toda una institución como el Estado quedó paralizado, los procesos judiciales, la justicia ordinaria se paralizó, pues hubo, posterior a l a invasión, una reestructuración del poder judicial, cambios en todo el organigrama judicial, los casos de hecho no admitían gestión alguna ya que los tribunales estaban cerrados.

A tantos años de la invasión a Panamá, ningún gobierno se ha tomado la molestia de revisar la posibilidad de que el Estado de Panamá se le indemnice por los daños causados, hay un silencio profundo sobre esto; creo que es hora, que la clase política, los nuevos gobernantes que asuman el próximo mandato hagan los reclamos correspondientes; esto son actos de guerra, si tomamos en cuenta como fue aceptado por el país norteamericano la figura de prisionero de guerra a Manuel Antonio Noriega, no puede haber colisión jurídica pues si él tuvo esa condición hasta este tiempo, es la aceptación de EEUU que hubo guerra contra nuestro país y todo lo que se produjo durante la ocupación por ese motivo, merece que sea analizado para determinar la responsabilidad de cada quién, no histórica pues la historia también les juzgará sino de manera judicial ante Tribunales de justicia imparciales donde se coloque el argumento frente al hecho y viceversa, porque se vulneró la esencia del propio Estado, y el paralizar la justicia en su totalidad es un atentado evidente contra el Estado de Derecho de una Nación, se debe sentar a los responsables de estos hechos que violaron derechos de ciudadanos panameños, considerando sean inocentes para el caso y solicitar se respete la majestad de la Patria ante el Tribunal máximo de Justicia porque les digo que son crímenes de guerra, y además hay precedentes en base a la costumbre internacional donde se yergue el Derecho Internacional Público, donde este tipo de agresiones son imprescriptibles.

Creo que la comunidad internacional debe tomar más en serio el asunto de la terminología usada por la Organización de Naciones Unidas puesto que dejar una rama del derecho de importancia como es la que regula la actividad de los Estados entre sí, con leyes que datan de los años de 1945, cuando existe evolución jurídica de nuestras sociedades, resulta arcaica la hermenéutica a utilizar como forma de interpretación legal y aplicación de las leyes en el tiempo y el espacio.

Hay en estos momentos la oportunidad de oro para que se definan con más claridad términos tales como orden público internacional, seguridad nacional y las famosas guerras preventivas que como estudiosa de las leyes no alcanzo a comprender, pero sí ilustro la figura con una semblanza de nuestros pueblos de América, tomando la gallina como ejemplo, después que la mata la espantas, eso para mí es la guerra preventiva, otro absurdo jurídico internacional.

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Este artículo,   enviado el 2 de mayo de 2010 por la autora a Pana Letras, se publicó en el sitio   Municipalidad y Cultura ” Cultura de los pueblos iberoamericanos” a quienes damos, al igual y en especial a la autora,  todo el crédito que les corresponde.  Todas las fotos son del sitio fuente, usadas con autorización de la autora.

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