¿Empapados: entregados o allanados?

La opinión de

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JORGE GAMBOA AROSEMENA

La práctica política panameña, a pesar de la demagógica propuesta del cambio, hace que muchos de los cercanos al poder solo busquen “entrar o gozar de la papa”.   A estos especímenes se les podría denominar “empapados”. Estos “empapados” logran hacerse de algún cargo público por nombramiento de acuerdo a sus expectativas, principalmente de origen económico.   Así, unos buscarán emolumentos del orden de 7 a 5 mil balboas ostentados de ministros a subdirectores de entidades descentralizadas o cargos en el servicio exterior.   Luego están asesores y jefes entre los 2 a 5 mil de salarios y, debajo de estos, los que buscan salarios de mil a 2 mil.

Desde nuestro punto de vista, los “empapados” pueden dividirse en dos vertientes de conductas: los entregados al que ejerce poder y los allanados a ese poderoso.

Los entregados son individuos sin escrúpulos que todo lo justifican porque su móvil es usufructuar un cargo para satisfacer egos o hasta para buscar otra serie de regalías que dan esos cargos, como tener información privilegiada para hacer negociados o cobrar sobornos por dejar hacer cosas no permitidas por la ley a otras personas. Muchos de estos entregados se creen las mentiras que dicen, y otros, son tan cínicos, que se confiesan en círculos íntimos. Son básicamente amorales. Todo vale si ellos consiguen sus metas.

Doloroso es el caso de los “empapados” allanados porque estos son personas que tienen un juicio crítico de lo que hace mal el poderoso, pero se mantienen en los cargos bajo el subterfugio de que si no necesitaran el trabajo (léase salario), renunciarían.   Lo cierto es que han vivido sin ese salario pero se dejan vencer por el temor de qué hacer o peor, temen que el poderoso o su “garulilla” lo persigan y compliquen la vida. Estos tienen valores morales pero, por omisión, son inmorales porque no se atreven a reclamar y exigirle al poderoso que deje de actuar incorrectamente o que corrija, y mucho menos se atreven a denunciarlo o por lo menos romper con él públicamente, aunque en su fuero interno saben que ese poderoso está atentando contra el bien común, que es un demagogo, que se enriquece o permite enriquecimiento injustificado, que quiere perpetuarse en el poder, o que atenta contra el buen funcionamiento administrativo porque hace que nombren en cargos sensitivos a individuos incapaces o hasta corruptos que actúan descaradamente diciendo que no tienen que rendirles cuentas al jefe inmediato porque a él o ella lo nombró el mandamás corrupto.

Estos dos tipos de “empapados” dañan la sociedad, unos por acción y otros por omisión. Vea a su alrededor a los “empapados” y defina de qué tipo son… Los allanados son rescatables, los entregados no.

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Artículo publicado el 23 de abril de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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