La CSS y los corredores

La opinión de…..

Francisco Sánchez Cárdenas


Mantener el rendimiento óptimo de las reservas del programa de Invalidez Vejez y Muerte (IVM) es una labor difícil. La única de las inversiones que ha sido efectiva en esa labor, a pesar de la estigmatización y las críticas, ha sido la inversión en documentos del Estado.

Entendiendo que esa es la mejor forma de asegurar las pensiones y a la vez que el Estado cumpla con sus responsabilidades sociales, en la última reforma a la ley de la Caja de Seguro Social (CSS) del año 2005 se plasmó con carácter de casi obligatoriedad el deber, por parte del Estado, de producirle un rendimiento especial a las reservas del programa IVM. De esta manera se aseguraba la estabilidad financiera del programa hasta el año 2025.

El presidente, Ricardo Martinelli, cuando fue director de la CSS pretendió desviar sus recursos hacia la banca privada y, además, contempló la idea de financiar los corredores con los fondos de la CSS. Esto no se le permitió. Una vez en el poder, en noviembre pasado, inició el proceso para lograr ese anhelado objetivo. En forma ilegal, hace efectivo 530 millones de balboas en bonos del Estado a favor de la CSS.

Esto, además de atentar contra la seguridad jurídica, es ilegal porque el 60% de estos bonos no tenía cláusula de redención anticipada. Además, estos bonos le rendían al programa IVM el 6.83%. Estos fondos son los únicos que en forma muy deficiente se colocan en plazos fijos de menos del 1% de rendimiento, perdiendo la CSS unos 15 millones en intereses. Esto es una lesión patrimonial.

Los corredores Norte y Sur fueron ejecutorias en momentos económicos diferentes a los actuales. Ese momento nos impuso la estrategia de no invertir como Estado un solo balboa, y obtener las mejores ventajas para el país.

Los constructores interesados hicieron las respectivas corridas financieras y determinaron que en 30 años podían recuperar su inversión con ganancias razonables. Si en ese período no lograban el objetivo podían suceder dos cosas: o devolvían la obra y se les saldaba lo pendiente o se hacía otra negociación. Así está establecido en el contrato. Por ello, es falso que los corredores se fueran a recuperar en 2093. ¿Por qué correr al rescate de las empresas, si el negocio es deficitario y si además esto no agrega un solo kilómetro de carretera nueva?

Hace unas semanas, sin la consideración del Consejo de Gabinete, ni del Consejo Económico Nacional (Cena), ni de la Junta Directiva de la CSS, el Presidente, en forma unilateral, anunció la recuperación de los corredores con los dineros de la CSS y el Fondo Fiduciario.

Todo esto significa que por la voluntad del presidente Martinelli las pensiones de los panameños van a depender del buen funcionamiento de unas empresas que, según el Gobierno, no han sido eficientes. Según ese designio presidencial, la nueva Empresa Nacional de Autopistas va a ser lo suficientemente eficiente para garantizar el futuro de las pensiones de la CSS.

No sabe el señor Presidente que los sistemas de peajes en una carretera no son eternos y las pensiones ¡sí lo son!

Tampoco toma en cuenta que las empresas estatales no suelen ser eficientes por su falta de autonomía. ¿Cómo se van a pagar las pensiones cuando el pueblo panameño, cansado de los peajes y sabiendo que los corredores les pertenecen, decida cerrarlos y utilizarlos en forma gratuita?

Dentro del programa del actual gobierno está consignado el establecer el metrobús, un metro y ampliar las avenidas. Además, en la última reforma tributaria se aumentan los impuestos a los carros tanto nuevos como usados. Todas estas medidas conllevan el sencillo objetivo de no utilizar los corredores.

No, señor Presidente, no le haga más daño a la CSS, haga lo que quiera con los corredores, pero no utilice los fondos de los asegurados. ¿Por qué poner en peligro las pensiones? ¿Por qué no buscarle solución al problema creciente de la atención médica, de los medicamentos y la morosidad quirúrgica? Si usted desea fortalecer los dividendos de la CSS, ¿por qué no procura invertir los fondos de la CSS en las obras del Canal de Panamá que requiere de financiamiento que han tenido que obtener en el mercado internacional?

Si “ahora le toca al pueblo”, cuál es el objetivo de tomar esta medida, si los peajes se van a continuar cobrando en forma idéntica a la actual. Si ahora “le toca al pueblo” y el ¡pueblo más pueblo! utiliza muy poco los corredores, ¿por qué no dirigir esa inversión hacia la producción de energía eléctrica que sí afecta directamente e indirectamente a los más pobres? ¿Por qué atentar contra los fondos de la pensiones entregándole graciosamente dinero fresco adelantado, ahora sí del Estado, a las empresas mexicanas.

Aquí hay muchas interrogantes y mucha suspicacia. El pueblo, señor Presidente, no es tonto.

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Este artículo se publicó el  24  de abril de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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