¿Seré yo culpable?

La opinión deL Tercer Secretario de Carrera Diplomática y Consular…..

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JUVENTINO CABALLERO APARICIO

Los escándalos que actualmente envuelven a la Iglesia Católica definitivamente que no son defendibles, sobre todo cuando han dejado una estela de víctimas y familias afectadas que sufren por errores y traiciones por parte de quienes la iglesia un día confió.

Voy a defender abierta y decididamente por derecho propio que me da el catolicismo a esta institución. Sí, la Iglesia está en crisis, y quien diga lo contrario miente, pero no estoy aquí para lapidar lo que otros hombres y mujeres desde Pedro hasta el día de hoy han hecho por mi religión, con grandes muestras de desprendimientos y ejemplos de amor hacia la humanidad, solo comentadas y destacas por muchos, pero la verdad seguida por pocos, entre lo que me incluyo.

Pero sería una total irresponsabilidad de mi parte el tomar partido favorable por quienes hoy tratan de destruir a la Iglesia Católica, ni voy a entrar a destacar estadísticas que demuestran los grandes escándalos en otros gremios poderos, como lo son políticos, artísticos y sociales, los cuales solo tomo como referencia y no como consuelo, donde se han visto proporcionalmente mucho mas actos lascivos que van contra toda moral y dignidad humana.

Pero hemos convertido a la iglesia de hoy en carne para los leones mediáticos, esos mismos medios que solo destacan el sexo, la ambición por el poder desmedido, el crimen, el vicio y la desintegración familiar, ahora se erigen como los jueces que dirimen públicamente el comportamiento de algunos miembros de la Iglesia y así tratar de atacar desaforadamente a sus más altas autoridades.

La verdadera guía espiritual esta en cada uno de nosotros y en nuestros actos, la Iglesia es la luz encendida, que coloca la chispa la divina en nuestras corazones, que hagamos con ellas es decisión de cada uno de nosotros, en consecuencia cabe preguntar ¿qué hacemos para ayudar a la Iglesia y defender sus valores ante una sociedad dominada y sometida mediáticamente, por quienes no tienen ningún pudor en promover valores, que no exijo sean católicos, sino moral y constructivo de beneficio para la sociedad y el mundo?.

He conocido etapas de silencios, a veces por temor a denunciar a grupos poderosos por actos inmorales que atentan contra la dignidad humana, y ¿qué hacemos como sociedad?, esperamos que las situaciones caigan en estado de crisis para después entrar a señalar el daño.

Estamos pagando una dura factura que la sociedad y las sectas enemigas de la Iglesia nos están cobrando. Los autores de estos actos bochornosos deben responder ante las leyes constituidas, y nosotros los seguidores continuar con la propagación de la existencia de Dios, el no hacer nada por propagar estos valores nos convierte en cómplices de estas atrocidades, de las cuales muchas veces por mi inactividad; me lleva a preguntarme, seré yo culpable?

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Este artículo se publicó el  24  de abril de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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