En el MOLIRENA: Los que se atreven… no los quieren y a los que proponen… ¡no se atreven!

La opinión del Abogado y Miembro del Molirena…..

Guillermo Ríos Valdés

No otra podría ser la terrible disyuntiva del Partido del Gallo, sumido en crisis tras crisis, unas más graves que otras, sin que pareciera encontrar una salida inteligente a sus problemas. El Molirena, que pese a sus peleas internas hizo un papel decoroso en la campaña de mayo de 2009 contribuyendo al triunfo de la alianza encabezada por Ricardo Martinelli,  si bien, no recompensada adecuadamente por el nuevo mandatario (Único Partido de la alianza de Gobierno que no tiene un solo Ministerio y reducido a una Subdirección Gral. de la Lotería Nacional), pareciera enfrentar en estos momentos la posibilidad de dejar de existir legalmente frente a la presión que es sometido para “fusionarse” con el Partido principal de Gobierno,  Cambio Democrático.

Aunque parecieran existir corrientes de opinión que han expresado su disconformidad con el nuevo “rumbo” partidario (Movimiento de Bases del Molirena y Los Fundadores), a través de sendos comunicados, firmados por José Manuel Torres Ramos y Jorge Rubén Rosas, respectivamente, no pareciera que en el Partido se vislumbre un liderazgo capaz de sacar al mismo de la inmovilidad y falta de vida política por la que atraviesa.

Esta circunstancia y por paradójica que parezca, no se compadece con el interés que algunos de sus más conspicuos y llamativos miembros si parecieran tener para “sacar” del ostracismo al MOLIRENA. Gisela Chung, Olimpo Sáez, Jorge Rubén Rosas, y si no hubiese sido expulsado, Guillermo “Billy” Ford, de una manera u otra han dejado sentir su interés por llevar adelante un proyecto de rescate y reestructuración del Partido.

Sin embargo, este deseo pareciera no ser correspondido por distintos sectores del colectivo que miran con aprehensión y desconfianza a los mismos y no se atreven, por el momento, a apostar a sus opciones.

Contrario a esta situación, otros nombres como Gilberto Sucre, Raúl Cohen, Ernesto Fernández, Miguel Cárdenas y Plutarco Arrocha, se mencionan para llevar adelante los propósitos de redención partidaria, empero, los mismos, no se atreven ni dan muestras de querer asumir, por las circunstancias que sean, el reto de llevar adelante las tareas impostergables de redefinición partidaria.

Ellos quieren, como un milagro, el famoso “consenso partidario” sin oposición, quieren la “unidad” sin el debate político necesario.   Quieren el “poder” sin pelear, quieren los “frutos” sin jamaquear el palo. Quieren un partido sin diferencias, sin grupos, sin disidencias, en estos tiempos de crisis.   No quieren arriesgarse al debate ni a la polémica.

¿Qué factores válidos limitan el accionar de unos u otros? Falta de iniciativas, temores infundados, limitantes económicos, temor a Ricardo Martinelli y un oportunismo calculado a intereses personales.

Las interrogantes están planteadas, mientras, el Partido marcha en total inercia colectiva, sin que se avizoren escenarios políticos más esperanzadores, por ello, terminamos este artículo con el título que lo encabeza, paradoja inclemente para un colectivo de tanto arraigo nacional. Los que se atreven, no los quieren… los que proponen… no se atreven!!! o para decirlo a lo panameño “ni cortan el palo, ni prestan el hacha”.

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Este artículo se publicó el  8  de abril de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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Para gobernar en secreto

La opinión del periodista…..

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DEMETRIO OLACIREGUI Q.

El presidente Ricardo Martinelli no ha renunciado a su vocación de comerciante. Por eso se lo vio inaugurando un nuevo supermercado de su cadena en Coronado. Al fin de cuentas su tablero político es un tablero de negocios.

En su mentalidad no puede concebirse un proyecto de poder prescindiendo de su dimensión empresarial. Mezcla las actividades empresariales y de orden público mientras ejerce las funciones de Estado.   Gobierna con sus familiares, amigos y socios —despreciando en forma absoluta a la ciudadanía— como si el Estado fuera únicamente una de sus nuevas empresas.

Lo público no es patrimonio de Martinelli. Esa desviación institucional parte de su conducta y su estructura mental.

Le es incomprensible que el alcance de lo público sobre lo privado tiene una dimensión colectiva, con el acceso a la información pública que posibilita el control ciudadano sobre las autoridades como frente a los actores privados.

En ese sentido hay que preguntarse, ¿quién cumple menos la ley en Panamá? Martinelli es, sin duda, el mayor transgresor de las normas legales y de lo que establece la Constitución Nacional. Además poco le importa. Y con su ejemplo propicia que el gobierno en su conjunto sea propenso a creer que puede disponer con absoluta discrecionalidad de la información y los bienes del Estado como si fueran propios. Se viola así el principio de que toda la información que posee el Estado es pública y el secreto es la excepción.

Se ha convertido en una práctica del gobierno lanzar campañas de propaganda sesgada, mientras impulsa en secreto acciones que comprometen los recursos del Estado. Se está volviendo una rutina los sobrecostos de proyectos. Solo en la anunciada compra de los corredores podría producirse un “atraco” de $253 millones contra el pueblo panameño.

Los “ladrones” del gobierno de Martinelli, como los denunció el líder opositor Mitchel Doens, también son responsables de los sobrecostos por $158 millones de los proyectos de prolongación de la Autopista Panamá-Colón, la continuación de la Cinta Costarera y la construcción de cinco hospitales en el interior del país.

El gobierno va quemando etapas con tal celeridad que es la opinión pública la que carece de previsibilidad, sometida al permanente acoso de la propaganda oficial que encubre las decisiones que se toman en secreto.

El método empleado va acompañado por la agudización de los conflictos institucionales para mantener a la ciudadanía entretenida en los casos de supuesta corrupción del gobierno pasado, mientras Martinelli hace y deshace a su antojo.

El manual básico del martinellismo, cuando no emplea el engaño en forma directa, echa mano de medias verdades, apoyadas en sofismas, como otra forma de mentir.

La repetición sistemática de una mentira no la transforma en una verdad, pero mantiene a la opinión pública cautiva mientras se esquivan las soluciones a los problemas nacionales como son el crimen organizado, el alto costo de la vida, la pobreza y las desigualdades sociales.

El juego de máscaras, la astucia y la malicia, se han convertido en la nueva manera de hacer política. Es el modo brutal de Martinelli para ejecutar con sus excesos su propia realidad.

La prepotencia institucional, el manejo arbitrario de los fondos públicos, la discrecionalidad que abre la puerta a la corrupción y la justificación de los medios con el fin excluyente de mantener e incrementar el poder, son un claro mensaje de que la actual orientación del gobierno, a menos que haya un viraje radical, no promete nada bueno para el país.

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Este artículo se publicó el 8 de abril de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Desigualdades sociales y criminalidad

La opinión de…

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GARRITT GENETEAU

Hablar que se ha incrementado el crimen en todas sus manifestaciones, afectando por igual a pobres y ricos en el país, es llover sobre mojado. Se dice mucho en torno a los efectos de esta amenaza social, pero muy pocos exponen las causas y consecuencias que han desencadenado en este estado de cosas que está cobrando dimensiones de tal magnitud, que muy pronto será difícil de controlar o erradicar semejante situación.

Consideramos que la causa principal es de tipo económico mientras persistan las desigualdades sociales. La violencia seguirá sembrando zozobra, intranquilidad y hasta el caos. Algunos optan por la solución más fácil. Unos dicen que la pena de muerte sería el remedio, otros abogan por la cadena perpetua y los más radicales ya están hablando de formar los tristemente famosos escuadrones de la muerte que siguen ajusticiando delincuentes en otros países con el visto bueno o con la pasividad de gobiernos que, desesperados, echan mano de cualquier medio para, según ellos, erradicar el problema.

Nuestros lectores recordarán que en tiempos de la Guerra Fría, Estados Unidos -líder del mundo capitalista- derramaba a manos llenas ayuda social para, supuestamente, mitigar la pobreza de los países subdesarrollados. A pesar de que ciertos dictadores se quedaban con la parte del león, (EE.UU.) siempre permeaba aporte económico para los menesterosos y así veíamos cómo los pueblos llegaron a gozar de cierto bienestar. En Panamá, el gobierno populista de Torrijos dispuso de suficiente fondo para paliar la miseria.

El pueblo tenía acceso a medicina a bajo costo y a veces gratis, había una aceptable atención en los hospitales, se adelantó la edad de jubilación y se obtuvo sustanciosos beneficios sociales. Pero, desaparecido el muro de contención que era el comunismo soviético, desapareció este supuesto “estado de bienestar” y los capitalistas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial aprovecharon la coyuntura para establecer el capitalismo salvaje que denunció el papa Juan Pablo II.

Se acabaron las ayudas sociales. Se incrementó el hambre y la desesperación. Y apareció lo que se temía: la delincuencia, los pobres abandonados a su suerte no sabían cómo salir del oscuro túnel en que se hallaban.

¿Qué hacer? El desempleo azotaba el país, escaseaban las medicinas en el Seguro Social y en cuanto a los centros de salud, siempre han sido abandonados a su suerte. El hambre es una mala consejera, han dicho muchos sabios, y ante tal situación surgieron las pandillas.

De los cerros de San Miguelito, de ese viejo cinturón de miseria que es Curundú y de otros sectores conflictivos ha ido saliendo la violencia criminal, regándose por toda la ciudad capital; el interior no fue la excepción.

Señores, solo derribando las odiosas barreras que marginan a los pobres podremos brindar más justicia social al pueblo panameño y al mismo tiempo controlar la delincuencia.

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Artículo publicado el  7 de abril de 2010 en el diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Panamá bajo fuego

La opinión del Docente Universiario…..

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RICARDO  MARTÍNEZ

El concepto que se tenía en la edad media en cuanto al poder estaba sustentado sobre ciertas bases filosóficas y jurídicas que anteponían en primer término la idea que el poder debía ser utilizado para el bien, en contraposición a permitir que el mal campeara en la tierra; la frase “regnunt regnan per Domini”, conlleva a la justificación que todo poder debe representar la bondad y la justicia de Dios.

Dejando atrás la edad media y concretándonos en nuestro Panamá, parece ser que desde hace mucho tiempo, unos 20 años más o menos, el mal campea en nuestra tierra, a través de los sicariatos, de las ejecuciones, de las vendettas, de los tumbes, etc.

Estas personas se han tomado la sociedad y tienen a nuestro país bajo fuego constante y peligroso. Para éstos no existe el mínimo de arrepentimiento, no los guía el bien ni compasión ni empatía alguna con la sociedad, a no ser el restregarle en cara su más completa impunidad; no existen ancianos, niños, jóvenes, estudiantes, profesionales, sacerdotes o pastores, autoridades políticas y civiles, policías, familia, hijos, madres o esposas.   Sólo existen víctimas que asesinar; su forma de pensar y de vida basada en un desprecio a la vida.

Ese grupito de individuos tiene a este país cogido por la pluma del buche, como decía mi madre, porque no hemos entendido una cosa:  estas personas no tienen regla alguna, no tienen moral ni escrúpulo alguno y no entienden lo que es la convivencia, por lo tanto el mal campea en ellos y en la oscuridad a que someten a los familiares de sus víctimas.

No representan la imagen de la gente pobre y humilde, idealizada en las novelas de Víctor Hugo -Los Miserables-. Eso no existe, no son perseguidos por el hambre sino por la codicia, no podemos confundir un romanticismo sobre el gueto, porque me niego a aceptar que por ser de color y pobre se debe ser del gueto y criminal, ¡ello no es así!

Es el deber de todo Estado político defenderse con todo lo que tenga a su disposición, partiendo de la LEY que busca que impere el bien y la proa protección de individuos sanos, diligentes respetuosos, cívicos y honrados que en mayoría abrumadora son más en este país.

No es tan solo solicitar un aumento de pena de cárceles ni solicitar la pena de muerte, ello no va a contener la criminalidad; se trata de enfrentar a la criminalidad con nuevas reglas: recompensas por información, protección a testigos, reubicación de testigos, cárceles más alejadas de tierra firme, más patrullas por sector, cámaras vigilantes y capacidad máxima de respuesta a una agresión letal, etc.

De no hacerlo así la ciudad y el futuro de este país estará en manos de un individuo que jamás apreció la educación como vehículo de superación y convivencia, un individuo que cree encarna a un pobre capo incomprendido.

La inteligencia es la mejor herramienta que posee un individuo, busquémosla juntos y propongamos nuevas soluciones.


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Este artículo se publicó el 7 de abril de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La basura, nueva solución

La opinión de…..

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Jaime Correa Morales

La ciudad está asquerosa; más aún, el país entero está asqueroso, pero lo peor son los efectos en la salud pública; y no es totalmente responsabilidad de las actuales autoridades alcaldicias, porque el problema viene de arrastre por la ineptitud, también, de los anteriores, pero además porque los panameños somos muy cochinos e irresponsables y lanzamos de todo a las vías públicas. Sin embargo, todos lloramos porque la basura no se recoge, pero nadie quiere ni siquiera pagar por este costoso servicio.   No hay duda de que los panameños queremos todo gratis y vivir la vida feliz, esperando el maná del cielo; de allí la suma millonaria que la población le debe a la Dimaud y a otros municipios, sin importarles que nada puede hacerse sin apoyo monetario.

No soy experto en este tema, pero he escuchado decir que la solución perfecta sería el reciclaje, lo cual me parece muy lógico; sobra mencionar las ventajas que acarrearía el mismo, aunque parece que adoptar este sistema no es tan fácil como solamente mencionarlo, prueba de ello es que del mismo se ha venido hablando desde hace mucho, pero sin resultado.

Hace algunos años se decidió que el pago por la recolección de basura se efectuaría a través de la factura del Idaan pues se suponía, con mucha lógica, que la amenaza del corte de agua obligaría al pago de la basura, pero no contaron con la “astucia” popular que sabe que el Idaan no puede cortar agua por deudas de aseo y, además, porque lo que al Idaan le interesa es el cobro de agua y, por ello, no exige el pago del aseo.

Peor aún, también hay miles y miles de ciudadanos que ni siquiera pagan el agua y a pesar de ello no se la cortan, porque “es inhumano” hacerlo. Lo triste del caso es que muchos de aquellos que no pagan sí reciben agua, en cambio en un sinnúmero de sectores otros que sí pagan no pueden recibirla porque ésta la consumen y/o desperdician los eternos morosos.

El problema de fondo es que a las autoridades de Panamá, tanto las actuales como las anteriores, antes que hacer cumplir las regulaciones piensan más en las encuestas y en los votos de la próxima elección, sin percatarse de que es precisamente su irresponsabilidad y el incumplimiento de sus obligaciones lo que los hace perder tales votos; de ello sobran ejemplos.   Mientras ello sea así, no habrá solución. No podemos dejar pasar desapercibido que tales autoridades no pueden recurrir a la fuerza coercitiva para los cobros, porque en Panamá no hay cárcel por simple deuda.

La solución que se me ocurre es que el no pago por la recolección de basura sea erigido a “delito contra la salud pública”, que en efecto lo es, y en consecuencia muy bien se podría imponer penas muy estrictas, incluyendo hasta la cárcel, porque nadie tiene derecho –por irresponsabilidad o lo que sea– a propiciar condiciones que perjudiquen la salud del resto de los ciudadanos.

Recordemos que los panameños se gastan más de 300 millones de dólares anuales en celulares y que este año que pasó, de crisis mundial, se rompieron todos los récords de venta de licores. ¡Para eso sí hay dinero!

Lo que propongo es más que lógico y creo que una administración bien intencionada tendría, mediante esta fórmula, los medios legales necesarios para resolver este enorme problema.

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Este artículo se publicó el  7  de abril de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La transformación curricular no es suficiente

La opinión del Profesor Univeristario de Inglés…..

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Daniel Atencio

El sistema educativo panameño ha llegado a tal grado de deterioro, de agonía, que necesita mucho más que un cambio curricular para evitar su colapso total. Necesita una transformación más profunda que incluya a todos los sectores del proceso educativo para encausarla en su rol tradicional de forjar a un hombre verdaderamente educado del presente y futuras generaciones.

En ese sentido, la iniciativa de una transformación curricular presentada por la actual ministra de Educación es apenas un inicio de los muchos factores del proceso educativo que necesitan transformarse para lograr los verdaderos cambios que anhelamos.

Como ejemplo de lo antes expuesto, nos encontramos con una dirigencia magisterial que se opone rotundamente a cualquier cambio, no porque desconozcan su valor y urgencia, sino porque el letargo mental les impide adecuarse responsablemente para las nuevas asignaturas y aprender los nuevos recursos metodológicos que nos ofrece la tecnología.

El principio universal de que es preferible hacer algo y equivocarse que no hacer nada, justifica plenamente la iniciativa de la ministra y pone en perspectiva la actitud negativa del dirigente magisterial, quien dijo públicamente que la transformación es un irrespeto al docente.

Repito que la transformación curricular no es suficiente sino transformamos al docente para que ejerza con vocación la noble tarea de educar y no simplemente instruir, por ejemplo, un docente que, antes de exigir derechos, cumpla a cabalidad con sus deberes.

Asumiendo que algunos docentes estén realmente convencidos de que luchan por una causa justa, los reto a que marchen los sábados o domingos y así podrán darse cuenta del grado de convicción de los participantes. Esto a su vez les daría la oportunidad de enseñar a sus alumnos dos valores fundamentales de nuestra sociedad: la responsabilidad y la conciencia cívica.

Reto a los gremios docentes a que asuman una actitud proactiva ante este gran reto de rescatar la educación nacional. Que se actualicen en sus propias asignaturas y sobre todo que remplacen la filosofía de la memorización de la enseñanza-aprendizaje por una donde se promueva la creatividad y el análisis.

Que no solamente se sumen con entusiasmo a las iniciativas del ministerio, sino que elaboren propuestas propias emanadas del ejercicio de la docencia y la investigación por parte de sus agremiados. Sólo así, unidos todos con ese noble propósito, estaríamos seguros de avanzar con paso firme hacia una mejor educación para el país.

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Este artículo se publicó el  7  de abril de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Los carniceros del Gourmet (I)

La opinión de…..

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RAFAEL MONTES GÓMEZ

Holanda Martínez terminaba su turno de trabajo en DELI GOURMET. Con un embarazo de seis meses se le notaba el abdomen abultado y se pasaba la mano cual caricia de madre tierna, pensando en su bebé.

Nunca se hubiera imaginado que no solo sus sueños, sino hasta su vida y la vida de su bebé no nacido, la apagarían unos miserable en pocos instantes.

Vielka Rodríguez era una buena muchacha, buena trabajadora, la vida le sonreía a pesar de las dificultades propias de ella. Tampoco nunca se hubiese imaginado que una vergonzosa codicia había entrado en una persona que ella trataba todos los días con amabilidad y confianza.

¿A quién se le puede ocurrir por los motivos que fuesen acabar con la vida de dos mujeres?   ¿Qué clase de ser humano puede siquiera pensar en dispararle a una mujer embarazada?   Eric Vargas Puga, Hilario Valderrama, Ezequiel Vargas Puga, Alberto Vargas Puga, Luis Eduardo Semis y Eric Mondul son los implicados en este caso emblemático que llenó de estupor y congeló la sangre de toda la ciudadanía.

La miserable suma 5 mil 800 dólares, que repartiéndose daba a 960 dólares para cada uno, no alcanza a justificar de ninguna forma la pérdida de tres vidas y una de ellas, sin haber visto la luz del día.   Cuando ellas se disponían a cerrar el local, entraron “dos clientes”: Eric y Luis Eduardo.   Sin decir nada las sometieron.   Ezequiel, guardia de seguridad y hermano de Eric, dejó su puesto de trabajo y le cayó a la caja. Entregó el efectivo a sus cómplices y regresó al trabajo, como si nada hubiese pasado.

Luego se preguntaron ¿Qué hacemos con los testigos? Tomaron el dinero, salieron con las dos mujeres para encontrarse con Alberto Vargas Puga, Eric Mondul e Hilario Valderrama.   Estos últimos supuestamente en un sedán azul con placa de taxi, en el que condujeron a las dos mujeres hacia la muerte. Vea mañana.

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Este artículo se publicó el 7 de abril de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.