El Castellano de los panameños

La opinión de la Presidente de la Fundación Leer….

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Priscila Delgado

E l libro impreso es tal vez el invento más maravilloso de occidente. Se convirtió en el propagador más eficiente de lo que esta cultura concibe sobre lo que debe ser el mundo.

Es el instrumento más abarcador cuando hablamos de forma de comunicarnos, como la forma más simple del ser humano y por su simpleza jamás podrá ser reemplazado por los sofisticados avances de la tecnología.

Pero la falta del uso correcto del español, ayudado por la falta de hábitos de lectura, se pone en evidencia diariamente no solo en Panamá, sino en el resto del mundo hispanoparlante en donde invariablemente cada grupo social tiene sus propias formas de comunicarse.

Pareciera que hace tres décadas los panameños hablábamos mejor que ahora; tal vez porque la historia nos demuestra que había más librerías, la educación era mejor, tanto en la casa como en el aula, no obstante había menos tecnología al alcance de la mano. No existía el llamado “chat” que invita a la descomposion de la palabra escrita de forma inmediata sobre todo entre los jóvenes que ya tienen su propia jeringonza a la que los expertos llaman el lenguaje de la red.

Pero vamos al uso del español en lo cotidiano. Es evidente que la falta de verbo nos lleva a reducir de manera lamentable el lenguaje. Esto lo vemos en las conversaciones coloquiales de la clase media y media alta, en donde abunda la palabra “espectacular”, para definir cualquier cosa que sea buena.

Cuando no tienen algún argumento de peso entonces se recurre al inglés, con palabras también muy usadas como “warever”, “rebosch”, “nice”, “naif”, “fancy”, “fashion”, “cool”, “of course”, “any way”, “parking”, “full” entre muchas otras. Porque la falta de un vasto conocimiento del castellano sumada a un insufrible esnobismo les empuja a recurrir al “spanglish”, como forma de comunicación y para salir del paso y falta de la construcción rápida de una frase coherente con el uso de la palabra correcta.

También usan este medio lenguaje a fin de hacer alarde de su conocimiento sobre el idioma inglés, el que en ocasiones dominan a la perfección, combinado con un lamentable desconocimiento de nuestra lengua materna.

Cuando hablamos de panameños, se piensa siempre en personas que cortamos las palabras, no pronunciamos las “s” al final, en buen panameño “nos comemos” las palabras, pero eso no es un pecado, porque cada país tiene sus propias muletillas, y nosotros hacemos juicios de la forma de hablar de los caribeños, sin mirar nuestro “rabo de paja” que es bien largo y con mucha paja.

Cuando conversamos con alguna persona de un estrato social más bajo, observamos cómo sin piedad se deteriora el español, usando palabras como “la real vida”, ¿qué rayos significa la real vida? “¿qué sopá?” que se usa en lugar de ¿qué pasó?…Esto como forma coloquial de saludo… “ofi”, que quiere decir que todo está bien, “laope”, (pelao al revés) “la plena”, (no se qué quieren decir con “la plena”, porque hay distintas definiciones), “on”, (no al revés) “focop” (muy mal), “chanting” (casa), “toy kool” (estoy bien) “paciero”, que quiere decir su amigo íntimo, en cambio “friend”, es apenas un conocido. “Onde parkeamos” (donde vamos a estar juntos), “la derramaste” (la dañaste), “el ghetto” (el barrio), “la tas botando” (eres lo máximo o eres un mentiroso) entre muchas otras.

Y qué decir de la palabra gorda que se usa en todas las clases sociales, como adjetivo calificativo muy panameño que no quiere decir nada, simplemente omitir el nombre y dependiendo de como se use es o halagador o insultativo.

Al igual que el peyorativo de “tía” a las señoras y señores mayores.

¿Qué nos pasó con el castellano?.
Es lamentable porque muchas veces los campesinos hablan mejor que nosotros, no obstante en ocasiones nos burlamos y peyorativamente les decimos “cholos”, ellos emplean palabras que, si las observamos con cuidado, responden a reglas establecidas y reconocidas en los diccionarios de español, por un lado, y por otro, frases que son de respeto, contraponiendo nuestro prejuicio de que los “campesinos no saben hablar”. Por ejemplo cuando preguntan nuestro nombre, lo hacen así  “¿Cuál es su gracia?:…

Su español, es de lo más castizo, usan palabras tales como quiubo la hija… que jamás se siente insultativo ni feo como cuando dicen “es a prima hora, y prima noche” (al principio del día y al comienzo de la noche) heredado de nuestros abuelos europeos. Tambien es usual que los padres les den la bendición a los hijos, y que las personas se llamen “compadres” aunque no lo sean.

De manera que si los libros sirven, es para enriquecer el vocabulario, ese abundante y que permite la construcción de hermosas palabras, algunas traducidas en lindísimas poesías.

Hablar bien no cuesta mucho, es un poco de ejercicio de lectura que ayuda siempre, a fin de no disminuir ese legado que nos dejó Cervantes, y no caer en un triste desuso, por cuenta de aquellos que se creen más informáticos, pero que en realidad son cada vez más analfabetos funcionales y desconocedores del español, nuestra hermosa lengua castellana.

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Este artículo se publicó el 7 de abril de 2010 en Facebook por la autora, a quien damos todo el crédito, el merito y la responsabilidad que le corresponde.
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La historia se repite en forma de espiral

La opinión de….

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Richard. M. Koster

Adolf Hitler llegó a ser jefe de gobierno tras una elección popular. Se creyó destinado para ser amo del mundo, pero estaba lejos de tener mano libre en Alemania. La Constitución alemana garantizaba las libertades civiles y limitaba severamente las acciones del Estado. A pesar de esto, Hitler pudo tomar el paso decisivo hacia el poder absoluto en marzo de 1933.   Se aprovechó de un incendio para pasar una ley que le quitó a la ciudadanía gran parte de sus derechos y le permitió gobernar como dictador.

El incendio destruyó el parlamento (Reichstag). Se trató de un acto de un desempleado y desequilibrado holandés que había dimitido del partido comunista porque el código de disciplina del partido prohibía actos terroristas.   La policía lo detuvo en los prados del Reichstag la misma noche del incendio, y era obvio que había actuado solo, pero Hitler pintó el incidente como parte de una conspiración inmensa, como la apertura de una revolución bolchevique. La propaganda nazi sembraba pánico en el país.

La ley se denominó oficialmente “Ley para Remediar la Aflicción del Pueblo y de la Nación” -el caso clásico de un remedio peor que la enfermedad.   Se conoció como el “Acta de Capacitación”.    Suspendió las libertades de expresión y de asociación.    Autorizó a la policía para allanar y encarcelar sin una orden judicial.   Permitió a Hitler legislar sin el Parlamento. Acabó, en fin, con la democracia por medios democráticos.

Los alemanes, asustados por las mentiras de Hitler, accedieron a su propia esclavitud. Hitler hizo sufrir a millones de inocentes, pero los alemanes merecieron la destrucción que él les produjo.   Ellos la buscaron.

Haber leído la historia es una espada de dos filos.   Ilumina el presente, pero a veces la luz duele.   Por ejemplo, el que sabe lo que pasó con el incendio del Reichstag, ve lo que está pasando con el incendio de Curundú con pavor.

Las reacciones gubernamentales a los dos incendios han sido iguales: primero sembrar pánico y luego aprovechar del mismo para imponer medidas dictatoriales. El Gobierno nacional ha pintado a los pandilleros juveniles como una amenaza más temible que los hunos de Atila. Ahora proponen una serie de medidas, supuestamente, para proteger nuestra seguridad.

1. Quitar la PTJ del control de la Procuradora para regalarla al Ministerio del Gobierno -es decir removerla de control independiente y ponerla bajo el control del partido oficialista-, es exactamente lo que hizo Hitler bajo el “Acta de Capacitación”, al entregar la policía alemana al mando de Goering y de Himmler.

2. Autorizar a los corregidores para invadir y allanar el hogar de cualquier persona cuando el capricho le viene encima.

3. Consolidar los servicios nacionales aéreo y marino bajo el mando de una persona, es hacer imposible que un servicio limite o balancee al otro.

Estas tres medidas, con las restricciones de la libertad de expresión impuestas por el nuevo Código Penal, producirán un paraíso nazi. Lo que hay que ver ahora es si los panameños accederán a su propia esclavitud.

Hay que defenderse contra los pandilleros, pero hay también que distinguir entre ellos. Los pandilleros que infestan Curundú son malos, pero no le llegan a los tobillos a quienes infestan al Estado.

No hablo solo del PRD. La mayoría de la clase política son pandilleros sin distinción de partido. Por ejemplo, tenemos entre nosotros actualmente dos ex directores del Banco Nacional de partidos distintos, uno culpable, otro acusado de peculado, ambos protegidos por el pandillerismo común que comparten con los pandilleros del Estado.

Cuando los pandilleros de turno proponen leyes, no son para protegernos a nosotros, sino a ellos mismos. Las restricciones a la libertad de expresión no tienen nada que ver con honra, cualidad muy escasa en los pasillos del poder.

Panamá ya ha sufrido una dictadura, pero fue impuesta por un golpe armado. Sería muy vergonzoso dejar a unos pandilleros crear otra por medios democráticos.

He oído que un ex banquero ha venido de México, como Juan Bautista del desierto, para abrir camino a uno más grande que viene después.

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Artículo publicado el 9 de abril de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes deamos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Tareas de Enrique Jaramillo Levi

La opinión de…..

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LUIS FUENTES MONTENEGRO

Es uno de los intelectuales que ha asumido un compromiso perenne, no sólo con su creación literaria, sino además con la promoción de la literatura panameña. De Enrique Jaramillo Levi se puede afirmar que ha recorrido todos los recovecos que implica ser un escritor de oficio en una sociedad tercermundista donde ser intelectual fundamentalmente implica gratificaciones espirituales y demasiadas incomprensiones tanto sociales como económicas. Su producción como escritor sigue siendo interminablemente prolífica, en la narrativa y en el verso libre; ha publicado libros con constancia a tal punto que puede afirmarse que es el escritor panameño que más ha publicado.

Su narrativa expone una constante lineal y horizontal, en el sentido de que su vastísima obra puede constituir un mismo texto, un sólo buen libro donde los temas, la técnica, los enfoques se reproducen infinitamente mediante argumentos y protagonistas que pueden variar o que pueden tener símiles entre sí. Igual acontece en su construcción poética, el verso de Jaramillo Levi formula imágenes, cadencia, ideas, símbolos que no concluyen jamás, retornan y vuelven a retornar. Es indudable que constituye un literato de oficio, con el conocimiento de las herramientas indispensables, lo que le permite incursionar en cuanto género haya deseado.

Una buena parte de escritores y poetas del país contienen una especie de vínculo con Jaramillo Levi, y es que algunas de las obras de esos escritores y poetas sin él no se hubieran publicado. Su trabajo de editor es otra muestra de constancia, quizás la mayor muestra de esa constancia lo constituye su revista Maga y las diferentes antologías literarias, mediante las cuales buena parte de la literatura panameña, contemporánea y del pasado ha tenido la oportunidad de quedar plasmada y así tener alguna posibilidad de darse a conocer o perdurar en lo que pueda.

También ha sido un convencido de la importancia de que los escritores y poetas panameños estén organizados, y de que el esfuerzo mancomunado representa un camino necesario y útil para que la literatura tenga un espacio representativo, como parte del quehacer cultural nacional que requiere de incentivo constante para el sostenimiento de aquellos mecanismos de expresión que de una u otra manera contribuyen a la salvaguarda de la identidad del ser panameño.

Hay quienes han criticado a Jaramillo Levi, con razón o sin ella, pero parece ser que las críticas le dan un impulso descomunal para proseguir en sus tareas intelectuales. Sus últimas obras siguen siendo varias: relatos, cuentos, reflexiones, ensayos, poemas y más antologías; es como si no descansara nunca, como si sus días solamente fuera escribir y escribir.

Allí sus mismas obsesiones y sus mismos demonios una y otra vez cobran vida, se plasman, replantean; el inmenso texto de Enrique Jaramillo Levi sigue creciendo.

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Artículo publicado el  6 de abril de 2010 en el diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Violaciones actuales a los derechos humanos en Panamá desde su Zona del Canal (I)

La opinión del Docente Universitario…..

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José Antonio Moncada

Hay una historia conocida de oídas y poco documentada sobre los tratos que recibieron los panameños, quienes no eran zonians (habitantes de la zona del canal), lo cual era cónsono con las décadas de discriminación por el color de la piel, que hizo que hubiese un “gold roll” y un “silver roll”, iniciado no como muchos piensan con el canal, sino desde la época del ferrocarril transístmico que viene del siglo XIX, cuando a unos trabajadores se les pagaba con monedas de plata y a otros, la clase privilegiada, con monedas de oro.

Aún cuando lo anterior es interesante, lo presente en la llamada Autoridad del Canal de Panamá (ACP) es vergonzoso, porque nos han creado discriminación contra el obrero canalero actual del siglo XXI solo que algo más sofisticada.

En el área del Canal usted no puede enfermarse, no importa por el motivo que sea porque corre el riesgo inmediato que le apliquen disposiciones relacionadas con falta de habilidad para desempeñar su puesto de trabajo y quedará cesante, acompañado de las mentiras de que lo van a reubicar prontamente.

En 1964 se pensó que los idealistas institutores serían los últimos mártires de la Zona del Canal, pero ahora los trabajadores temporales de la ACP pierden la vida porque no quieren tomarse una incapacidad médica y la Autoridad no se hace responsable ni de su política discriminativa, ni de la crueldad de sus supervisores.

En contraste con el párrafo anterior, habría tanto que escribir sobre cómo la élite de la ACP se sabe aumentar el salario para ellos, en base a su sistema piramidal de 25 escalones a los cuales solo ellos puedan escalar; porque el resto de los trabajadores no se lo permite por un llamado “Reglamento de Administración de Personal”, que parece a nadie escandalizar. En materia de autoritarismo es bueno que el jefe se aumente el salario como quiera, pero es malo que el subalterno aspire a subir su nivel, mucho menos que proteste.

La Ley Orgánica de la ACP creó un órgano mediador entre los problemas obrero-patronales, llamado Junta de Relaciones Laborales (JRL) y hoy en día esa junta está tan fuera de control que intervino el Sindicato del Canal, el más grande de Panamá después del SUNTRACS, y lo hizo para meter las manos en el bolsillo de las cuotas sindicales.

En Panamá nos damos el lujo de ser quizá el único país de Latinoamérica donde se inhabilita a toda una junta directiva sindical, porque así se le ocurrió a cinco personas que no tienen vergüenza en avergonzar a los panameños con su actitud.

Existen por lo menos dos convenios de la OIT que prohíbe la persecución sindical (el 87 y el 98), pero dicen que hay una mano que mueve la cuna y que utiliza tontos útiles para tomar el látigo en contra de los sindicatos en este país.

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Este artículo se publicó el  6  de abril de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Moneditas tentadoras

La opinión de…..

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José A. Claus


Los instrumentos monetarios dejan de ser medios de retención y transferencia de valor y se convierten en medios de control social, cuando se abandona el respaldo objetivo.

La Ley 8 del 15 de marzo de 2010 que reforma el Código Fiscal permite acuñar monedas de denominaciones altas con el pretexto de “facilitar el comercio”.

Este dinero “barato” debilita la disciplina fiscal, es difícil de auditar y eventualmente el Gobierno nos tendrá que obligar, por fíat, a recibir sus moneditas de mentira.

Las monedas sin respaldo son el equivalente de aire que se inserta en un globo, y el diámetro de este globo representa la cantidad de dinero que persigue todas las alternativas: acciones, bonos, bienes raíces, inversiones, préstamos personales, artículos para los consumidores, etc.

Los bancos centrales tratan de mantener un diámetro estable, sin embargo, este mandato es tan difícil de cumplir que ellos prefieren errar en pro del globo más inflado.

Las monedas del ministro no tienen respaldo alguno más que la suposición de que el Gobierno de Panamá las intercambiaría por dólares.   Siendo este el supuesto, emitir estas monedas es en realidad un préstamo que los panameños les estaríamos dando al gobierno de turno, ya que eventualmente el Gobierno tendrá que devolver dólares por estas monedas. El real peligro es que pedir prestado al 0% de interés es peligrosamente tentador e incentivará al Gobierno a acuñar más de lo que debe.   Inicialmente causará inflación y, después, una catastrófica deflación por no poder pagar lo que se compró con estas monedas de mentira. El economista Murray Rothbard, de la Escuela Austríaca de Economía, le llamó a esto el crack-up-boom.

El cuentito de que facilitará el comercio no es más que una pantalla para encubrir el único propósito que puede tener acuñar monedas que nunca necesitamos en este país: poder aplicar medidas keynesianas. Durante recesiones y antes de las elecciones, el Gobierno sentirá el calor político y sucumbirá a la tentación de inyectar estas monedas al globo que se desinfla.

Nuevamente comenzará otro ciclo de fiesta, porque los gobernantes no quieren recesión. ¡Control social! Estas monedas son el equivalente del pan y circo que utilizaban los emperadores romanos para apaciguar a sus súbditos, mientras mezclaban plomo con sus monedas de oro y plata. La crisis comienza cuando nadie acepte cambiarlas por algo de valor y en ese momento el Gobierno no tendrá otra opción más que obligarnos a aceptarlas.

Acuñar monedas de alta denominación es el principio de una espiral inflacionaria ya que difícilmente se podrá verificar lo que hace el Gobierno a escondidas.

Ningún gobierno en la historia del mundo ha podido rechazar la tentación de poder crear dinero como por acto de magia.

Solamente rechazando estas monedas podremos salvarnos de la última estocada, que será cuando el evidente rechazo de las mismas sea la excusa para que el Gobierno nos la imponga y así nos confiscará nuestros ahorros.

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Este artículo se publicó el 6   de abril de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Nueva obra de Alfredo Castillero Calvo

La opinión de la Arquitecta y Ex Ministra de Estado….

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MARIELA SAGEL

De historia y hábitos alimenticios

Con 19 capítulos y 396 páginas, la obra permite comprender cómo los alimentos fueron los artífices de la globalización


En un formato espléndido, más bien un “coffee table book” pero para una mesa inglesa de estilo, se presentó recientemente, en un evento donde se congregó gran número de personalidades, tanto profesional como científica, el último libro del doctor Alfredo Castillero Calvo, “Cultura alimentaria y globalización, Panamá, Siglos XVI a XXI”.

La iniciativa de auspiciar este libro provino de los vástagos de la familia Liakópulos Falcón que, con la idea de hacer un homenaje a sus padres, los dueños de la cadena de restaurantes Niko”s, se embarcaron en esta feliz aventura cuyo resultado ha sido una documentación profunda y valiosa de la historia sociocultural y económica de la alimentación y sus costumbres, desde la conquista o arribo de los españoles al Istmo, hasta nuestros días.

El libro cuenta con 19 capítulos y 396 páginas, además de una diagramación e ilustración espectacular, con una portada de un cuadro del pintor cubano Eduardo Abela, propiedad del autor. La actividad fueambientada tomando especial cuidado en representar los elementos que de una u otra manera eran mencionados en el libro, con palmas de guineo, vegetales y frutas del país.

El doctor Alfredo Castillero no necesita presentación. Su compromiso de hacer conocer la historia de nuestros orígenes lo ha llevado a publicar sendos volúmenes que recogen temas de arquitectura, urbanismo y sociedad La vivienda colonial en Panamá ; Conquista, evangelización y resistencia ; La Ciudad Imaginada: El Casco Viejo de Panamá , Las Rutas de la Plata, una Historia General de Panamá (en cinco tomos) ; Historia Urbana de Panamá La Vieja ; Los Metales Preciosos y la primera globalización , éste último un antecedente al tema que trata el libro recién publicado.

Con amplias sustentaciones históricas y hermosas ilustraciones de todo tipo, desde fotografías hasta dibujos y una diagramación exquisita, el doctor Castillero nos lleva de la mano para demostrarnos que el intercambio que se produjo a raíz de la llegada de los españoles a América y concretamente, a nuestro istmo, marcó el inicio de la primera de las tres grandes etapas de la historia alimentaria después del neolítico. Esto se mira como la revolución ecológica que provocó la primera globalización del planeta, de allí que el título también incluya ese término, la mayoría de las veces mal usado.

Esa fue la primera etapa, según Castillero, siendo la segunda la ocurrida a mediados del siglo XIX, como consecuencia de la revolución de los transportes, la incorporación de la refrigeración y los enlatados, lo que ayudó a multiplicar las opciones alimentarias.

La tercera etapa despega con la revolución biológica de los tiempos actuales, que permite más rendimiento en los cultivos agrícolas, lo que da paso a la internacionalización de la gastronomía y la adopción de los nuevos hábitos en la mesa de los panameños.

Así como los españoles trajeron nuevas plantas y animales a la América descubierta, también los pueblos conquistados aportaron al viejo continente –aunque de forma más lenta— plantas medicinales, tabaco, quina, colorantes vegetales que cambiarían la industria textil. Quizás el cultivo más importante que producía nuestro continente y que causó un verdadero revuelo en Europa fue la papa, y más lentamente el maíz, la calabaza, el camote, los frijoles, el maní y el tomate.

La globalización se produce, precisamente cuando alimentos como el café viaja de Etiopía a Venecia, luego a Francia, Holanda y de allí a América y Asia. De manera muy instructiva, detalla cómo la adopción entusiasta del consumo tanto del café como del té y el chocolate estimuló la producción de porcelana fina en Europa en la segunda mitad del siglo XVII. Y ayuda a entender cómo la globalización contribuyó a todas estas costumbres, y a estimular la utilización del azúcar, que endulzaba estas bebidas, costumbre que fue en aumento. La caña de azúcar no solamente fue un producto encontrado en América, sino que el incremento de su producción, para satisfacer nuevos mercados, promovió la masiva esclavización de mano de obra africana que fue traída a América.

Una lapidaria conclusión del autor es que “El azúcar y la mano de obra esclava, junto con la porcelana, confluyeron para engrasar las ruedas del comercio mundial, crear grandes fortunas, transformar países y cambiar el planeta, definiendo el paradigma de un mundo interconectado y crecientemente globalizado”.

Toda esta revolución alimentaria cambió definitivamente la actitud del panameño hacia convertirse, definitivamente en un país de servicio. Primero la celebración de las ferias de Portobelo y luego su extinción condicionaron nuestro papel en el mundo. La introducción del ganado y la aspiración que todos los panameños empezaron a sentir de ser ganaderos dejó a un lado la vocación agrícola en algunas regiones (La Cultura del Potrero, estudiada ampliamente por Stanley Heckadon Moreno), independientemente que los españoles habían venido al Istmo no a sembrar y cultivar sino tras el oro que existía y posteriormente la plata, apartaron definitivamente la mano de obra de las actividades agrícolas. Entra aquí un elemento que ha sido tocado con extremo compromiso por parte del historiador, y que son los metales preciosos.

El libro amplía de forma muy explicativa cómo era la dieta en el istmo y cómo dejamos de ser “hombres de maíz”, como nos definió Miguel Angel Asturias (aunque para la población indígena no hubo tal transición) y pasamos a ser consumidores de pan blanco y adoptar el arroz de manera definitiva como la alimentación básica de ingestión diaria. Paralelo a esto, se da el triunfo de la especialización terciaria sobre la agricultura, especialmente por los fenómenos mundiales que catapultaron definitivamente a Panamá como país de servicio: la fiebre del oro de California en 1849 y la construcción del ferrocarril transístmico en 1850 y la persecución de la plata en el Perú.

Entre tantos temas de interés está el del origen del plátano, si es de América o si ya era conocido por los conquistadores lo que a juicio del autor, debería ser un motivo para reabrir el debate de su proveniencia.

El presentador de la noche fue el doctor Rodrigo Tarté, director Académico de la Ciudad del Saber, quien además de hacer un enjundioso resumen de la publicación, considera que la misma es una contribución científica muy importante al conocimiento de la ecología como disciplina integradora de las relaciones complejas entre los fenómenos económicos, sociales, culturales y ambientales.

Este valioso libro, producido con un esmero y distinción que epitomiza cualquier intento de documentar estudios tan profundos con ilustraciones tan maravillosas, es digno de alabanza tanto por los que tuvieron la feliz ocurrencia de llevarlo a la realidad, como por el historiador, que nos ofrece una comprensión integral de todos los elementos que condicionaron no solamente el destino de Panamá como un país a la postre dedicado a un sector terciario, sino cómo los alimentos fueron y han sido los verdaderos artífices de la globalización y los que han permitido que se cambien hasta las costumbres de los pueblos de nuestra América.

No creo que la familia Liakópulos Falcón haya podido encontrar una mejor manera de homenajear a sus progenitores, Jorge y Leticia, que invirtiendo tiempo y recursos y, sobre todo, con la escogencia del Dr. Castillero Calvo para llevar a cabo tan monumental empresa. Este libro es una referencia indispensable para todos los estudiosos de la cultura e historia de los países conquistados por España y sus prolijas notas y bibliografía abren todo un panorama de aristas impensables para cualquier historiador serio. Enhorabuena por esta feliz idea.

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Publicado el 4 de abril de 2010 en “Facetas” de la Estrella de Panamá a quien damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Un café con Jesús

La opinión de…..

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AVELINO BULTRÓN A.

Hacía cierto tiempo que no me reunía con mi amigo Jesús, cuando llegué al punto de reunión, ahí estaba él, muy puntual, me miró, sonrió y levantó su mano en señal de saludo; caminé hacia la mesa y nos dimos un abrazo en señal de saludo fraterno y el me dijo:

Avelino, ¿cómo has estado?, de vez en cuando recibo tus comentarios y saludos, deberías hacerlo más seguido; asentí y le dije: sí, tienes razón Jesús, se que siempre contestas mis saludos, y que me escudo en los compromisos de trabajo, familiares y otros, y sé que no hay justificación para no poder conversar contigo frecuentemente, créeme amigo, que hablaré más contigo, no sólo porque me apena que siempre tienes tiempo para mí y yo saco excusas innecesarias, si no porque a pesar del tiempo, la distancia, con o sin problemas, siempre estás ahí, me aconsejas cuando estoy confundido, me guías cuando me siento perdido.

Jesús no paraba de mirarme y sonreír al escucharme, en ese momento el mesero nos trajo dos cafés con leche para ambos; mientras yo le agregaba el azúcar al mío, Jesús me comentó: sabes Avelino, cada día tengo más trabajo, pues el ser humano sigue enfocándose en lo material, lo carnal; están muy distraídos con lo efímero y encima de eso hay mucho distanciamiento entre todos, no se ayudan, y cada vez que pasa eso y otras cosas peores se distancian de mí, Avelino, yo tengo tiempo para todos, estoy en todo el mundo, y si me llaman, respondo, duele como me pasan al último plano cuando están en la abundancia, pero cuando están en el límite del problema, se acuerdan de mí, los ayudo, y cuando se recuperan, me olvidan, que piensas sobre esto, Avelino.

Jesús, tú eres el mejor amigo, lo que sucede es que la gente quiere todo masticado, quieren que le lean la Biblia, quieren que le señalen el camino a la Verdad, quieren que les resuelvan todos su vacíos espirituales sin un sacrificio, piensan que un milagro es ganarse la lotería, cuando el milagro es estar vivo, sentir el amor en la familia, los amigos, los hijos, sentir la brisa y mirar el sol; pero dime algo Jesús, estoy confundido en algo: ¿por qué te dejaste crucificar, por qué no luchaste? Jesús me dijo: Avelino, si hubiese luchado hubiese pecado, incitar a la violencia y a la muerte contradecía el mensaje de mi padre; es más hubiese quedado como una simple anécdota de alguien que luchó en nombre de los Zelotas contra los romanos y ese no era el objetivo, el objetivo era que los gentiles, la gente humilde, llegara a mi padre por medio de mí y no por los casi treinta mil dioses de barro y yeso que había en la época.

Avelino, dijo Jesús: me retiro, voy a ayudar a alguien, sólo te pido que no te pierdas y hablemos más seguido, el café ya está pagado, y bendiciones para ti, tu familia y tu niña que viene en camino. Me levanté, nos dimos un abrazo, y solo en la mesa concluí: “Jesús, si es mi amigo, siempre está ahí”, estimado lector, que espera, búsquelo, el nunca falla.


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Este artículo se publicó el 6 de abril de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.