Gobierno, bienestar social y democracia

La opinión de la Economista y Educadora….

LIZABETA S. DE RODRÍGUEZ

El acelerado ritmo de vida y los profundos cambios en el comportamiento humano, producto de la compleja red de procesos tecnológicos, culturales, políticos, económicos y financieros, nos han convertido en una sociedad con altos niveles de desarrollo científico, pero cada vez más deshumanizada.

Nuestro país en la última década ha mantenido crecimiento económico, sin embargo, adolece de políticas que promuevan la satisfacción de las necesidades, sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras, para atender sus propias necesidades.

El crecimiento económico representa el incremento de lo producido por la economía, pero el mismo no es equivalente a la existencia de bienestar social y menos desarrollo sostenible y humano. Prueba de esto es la creciente desigualdad social con su secuela de marginalidad y aporte a niveles de delincuencia, creando altos niveles de inseguridad, así como la destrucción de los ecosistemas que se aprecian en nuestro país producto, en gran medida, de la aplicación de estrategias de libre mercado originadas por la globalización, cuyo éxito se sustenta en el enriquecimiento de un minúsculo grupo de políticos, empresarios o inversionistas inescrupulosos.

Se evidencia la urgente necesidad de que el gobierno tome decisiones acertadas. Aún estamos a tiempo en materia de políticas de Estado. Se requiere de voluntad efectiva e iniciativas acertadas que promuevan la inversión sana y el empleo formal, para favorecer una mejor distribución de la riqueza y atención a las demandas sociales.

En lo que respecta al tema ambiental se hace necesario impulsar una política más agresiva, que garantice la fiscalización como medio, para controlar la mala práctica de la coima y el juegavivo , así como la aplicación efectiva de normas procedentes que sancionen el uso y manejo inadecuado de nuestros recursos naturales, como medio para optimizar la utilización de los mismos.

Igualmente, se requiere de mayor nivel de conciencia en la población para preservar el ambiente, de forma tal que contribuyamos a contrarrestar los efectos del cambio climático y la contaminación galopante. Se requiere de la concertación de los diversos actores sociales, como medios de comunicación, organismos cívicos, organizaciones no gubernamentales, entre otros; para lograr en acción conjunta, constante e imperecedera con las autoridades gubernamentales, fundamentalmente ANAM, Educación y Salud, desarrollar campañas dirigidas a la formación y fortalecimiento de la conciencia ciudadana como medio para salvaguardar nuestro patrimonio ambiental y preservar la vida. El crecimiento económico no tiene sentido cuando está ausente el bienestar social y la capacidad de participación efectiva de los habitantes de un país en la construcción de su destino.

Solo el cambio de actitud y la búsqueda de un modelo de desarrollo más eficiente nos llevará a cambios estructurales profundos y al logro de una sociedad más justa, humanizada y solidaria, donde la gente pueda trabajar para instituir hogares dignos, con calidad de vida. Garantía de una convivencia pacífica y democrática.


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Este artículo se publicó  el  31 de marzo de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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