Refutación a las declaraciones del Ministro de Saluden torno al Darién

La opinión de la Docente e Investigadora Universitaria….

Iris Hinestroza

Los problemas de salud en la República de Colombia siempre han imperado en la frontera con Panamá, aunque a un nivel bajo, pero si han hecho su efecto, ejemplo cuando se hablaba de las medidas tendientes a evitar la propagación de la fiebre aftosa y el gusano barrenador en el ganado; otras pestes como la sigatoka negra, el control biológico de la broca del café u otras plagas y enfermedades que atacan los sembradíos de plátanos y otros rubros propios del lado nuestro; específicamente en nuestro Darién.

A lo que me quiero referir es que, para cuidar de nuestra salud, no nos exige “destapar” el Tapón del Darién; porque nos traería grandes repercusiones y deterioro de nuestro pulmón selvático con el más alto impacto sobre la riqueza en la biodiversidad, fauna y flora que reviste características únicas en el mundo y, oportunamente catalogado por la UNESCO: “Patrimonio Histórico de la Humanidad”.

Es importante señalar que la histórica Región del Darién, también llamada Tapón del Darién, abarca la provincia panameña del Darién, las comarcas indígenas de Kuna Yala, Madugandí, Wargandí, Emberá-Wounaan, los distritos de Chimán y este de Chepo, todos en Panamá, y el norte de los departamentos del Chocó y Antioquia, al oeste del Golfo de Urabá, en Colombia.

Su extensión geográfica rica en la variedad de manglares y valles boscosos; flora y fauna exuberantes, también; poblada por una diversidad étnica rica en cultura y tradiciones autóctonas que debe ser protegidas. Y, por ende, abarca tanto partes del territorio colombiano como panameño beneficiando directamente a ambos países lo que obliga a una protección y preservación compartida. De manera que dejo sentada en este espacio mi rotundo no, como darienita oriundo del río Cucunatí, y la recomendación con el respeto merecido a quienes promueven y vaticinan el deseo de esta vil destrucción; que reflexionen sobre lo absurdo que puede resultar un crimen de tales magnitudes; por pingües ganancias o beneficios en nuestro querido Darién; privándoles a las futuras generaciones del país el disfrute de ese emporio turístico y ecológico que constituye esta región, potenciadora para el desarrollo integral, local, nacional y para el deleite del mundo entero.

De manera que los darienitas vemos con mucha preocupación, los argumentos esgrimidos por el señor ministro Vergara referentes al Tapón del Darién, especialmente cuando se arguye y se percibe como un obstáculo natural y geográfico, para el supuesto desarrollo de la región fronteriza; toda vez, porque interrumpe la continuación de la Carretera Panamericana (Pág. 6, Panamá América, 22-02-10).

Pero precisamente, señor Ministro de Salud, Franklin Vergara, es esa la razón, para que no se destruya la riquísima biodiversidad existente en el Tapón del Darién; por la cual nosotros los darienitas, desde hace muchos años, hemos sido custodios de ese patrimonio natural, fuente de salud y bienestar para todos los pueblos que en el habitamos.

En consecuencia y, fiel a nuestras tradiciones ancestrales de respeto, protección y veneración al medio ambiente; queremos enfatizar un rotundo No a la apertura del Tapón del Darién.

Hacemos un llamado a quienes atiendan este clamor, para que nos agarremos de las manos y hagamos una sola cadena humana y digamos: “No a la apertura del Tapón del Darién”.

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Este artículo se publicó  el  30 de marzo de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Tema energético en retrospectiva

La opinión de….



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WOLFRAM GONZÁLEZ
Se aprueban y construyen proyectos sin saber cómo les llegará el agua ni cómo afecta la balanza energética del país.

Pareciera natural, en la gran mayoría de los casos, ignorar que donde estamos situados es precisamente producto de proyectos culminados y que nos sitúan aquí.   La situación de cada uno donde sea que se encuentre hoy es precisamente producto del pasado. Afortunadamente el futuro también puede ser moldeado con lo que se lleve a cabo hoy.

Esto es crucial en el tema de energético.   Fue en la década de los setenta donde se inician y ejecutan importantes proyectos para suplir de energía hidroeléctrica a la República de Panamá.   Obras como Fortuna, Bayano, Estrella y los Valles fueron construidas durante ese período. Aún hoy la generación eléctrica producida por agua representa más de la mitad de la demanda de Panamá.   Me causa mucha curiosidad como durante un régimen como el que se tuvo durante esa época se tuviese esa visión para la gestión en este rubro.   Sin esos proyectos Panamá viviese racionamiento de electricidad hoy.

Tal como escribí anteriormente no existe una planificación en el sector de energía, infraestructura ni ningún tipo de desarrollo comercial ni de vivienda.   Se aprueban y construyen proyectos sin saber cómo les llegará el agua ni cómo afecta la balanza energética del país. El problema luego de finalizado cada uno de dichos proyectos será del gobierno y también de la ciudadanía que luego sufra la escasez de energía eléctrica y de agua potable.

Panamá debe definir qué quiere ser. No podemos ser de todo. No podemos ser centro bancario y centro de compras y luego no tener agua ni electricidad. La minería, el turismo y el comercio son proyectos con vectores en orientaciones diferentes. Decidamos que es lo que mayor beneficio trae al país.

En el tema de combustibles líquidos no hay preocupación de abastecimiento, pues afortunadamente Panamá hereda más tanques de los que necesita producto de las instalaciones de uso militar que existían en el Istmo. Además que el Canal por su propia naturaleza atrajo a petroleras que requerían de espacio y se construyeron a ambos lados del canal depósitos que aún hoy exceden lo que se necesita. Muestra de esto es que incluso con el mayor tráfico que generará la ampliación del canal no hay alarma entre los suplidores en cuanto a su capacidad de almacenamiento. Caso opuesto a lo que existe hoy en el aeropuerto.

En la década de los sesenta se logra un acuerdo con Texaco y se construye la refinería de Bahía Las Minas. La capacidad de refinación en ese momento era cerca de treinta mil barriles por día. Y hoy día el consumo nacional es de cerca de cincuenta mil barriles por día. Otro proyecto que garantizaba en su momento combustibles para el país.

Panamá crece y se reorganiza. Nuevos e importantes proyectos de infraestructura se vislumbran en el horizonte. Espero que la nueva calificación obtenida por Panamá no se vea afectada posteriormente por falta de atención a la seguridad energética.

Miremos al pasado y aprendamos de la visión de los que gobernaron en ese momento.

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Este artículo se publicó  el  30 de marzo de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Sin sesos no hay paraíso

La opinión de….

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Ana Raquel Chanis


Ha llegado la hora de reconocer que, paralelamente a la educación tal como se ofrece en Panamá, urge la necesidad de enseñar a nuestros estudiantes a constituirse en personas, antes de afrontar el mundo laboral.   Es necesario inculcar a los que se forman que los sesos son para pensar y actuar en consecuencia; que hagan de los rasgos de la personalidad el modo correcto de expresarse, conducirse y presentarse; y que sepan que la tolerancia y la decencia son condiciones imponderables que determinarán sus posibilidades y logros.

“La mujer de César no solo debe ser honesta sino que tiene que parecerlo”, la famosa frase pronunciada por Julio César con motivo de la infidelidad conyugal es evidencia histórica de que la imagen pública, además de ser lo que objetivamente corresponde a la realidad, es también lo que se transmite o lo que se aparenta.   Una buena parte de nuestros estudiantes alcanza niveles técnicos satisfactorios, sin embargo, la gran masa carece del activo indispensable para el logro de sus metas, el mensaje que envían de sí mismos al mundo que les rodea, como personas, es mediocre.

Lejos de la etiqueta, el protocolo, la estética o cualquier respetable camino hacia el mejoramiento personal, apunto hacia la fórmula que debe llevarse a todo establecimiento educacional, indistintamente de edades o posibilidades económicas.

Hagamos de la formación de los panameños un todo que conduzca a la prudencia, el decoro, a la tolerancia y a la decencia; que contribuya a fomentar la práctica cotidiana de hábitos conductuales como el saludo cortés, la correcta comunicación verbal (oral y escrita), el esmero en la presentación personal y el elocuente lenguaje corporal, entre otros.

El reconocimiento y aprendizaje de estos atributos debe ponerse al alcance de nuestra gente con la misma importancia que damos a la enseñanza del álgebra, la química o la geografía. ¿Qué valor tiene en el mercado laboral una buena secretaria, si su actitud es hostil o displicente, su lenguaje inapropiado y su rostro de disgusto?

Luego de reflexionar sobre el tema, no me atemoriza afirmar que la mayoría de lo que instruyen en los colegios y universidades carece de valor frente al modo realista de lograr un empleo (y luego conservarlo) y, lo que es peor, la imposibilidad de competir con la oferta laboral de profesionales de otras nacionalidades presentes en Panamá, gracias a este mundo globalizado.

Aunque hoy parece imponerse la cultura del ladrillo y el cemento, la imagen de nuestro país también está en manos de la percepción, la identidad y la reputación que se conozca de nuestra gente.

Convencida por experiencia de que nuestros nacionales están ávidos de aprender aquello que, además, les resulta beneficioso para su vida personal, apuesto por una revolución positiva en la educación, si el asunto es tomado en cuenta. Hagamos algo al respecto, pronto.

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Este artículo se publicó  el  30 de marzo de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que a la  autora, todo el crédito que les corresponde.

La muerte de ′Pepín′ y la agonía del PRD

La opinión de….

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RAMIRO VÁSQUEZ CH.

Recuerdo como si fuera hoy aquella expresión de Rómulo Escobar Bethancourt cuando asumimos los cargos a la máxima dirección del PRD, por los años de 1986: “¡Caín, Caín, que has hecho de tu hermano!”, refiriéndose a la despiadada lucha intestina que amenazaba sepultar al partido surgido del proyecto Torrijista.   Estuve acompañando a mi camarada de lucha de toda la vida, Pedro Pereira, en la ceremonia del último adiós de su único hijo varón “Pepín”.  Un joven profesionista de 33 años, quien murió ahogado el viernes 19 del mes en curso, durante su luna de miel.

Sobre sus frescas cenizas desfilaron cientos, de cientos, de hombres y mujeres de todas las edades.  Jóvenes dolientes, compañeros de la generación de “ Pepín ” y de Adriana Ivonne, su esposa, también viejos veteranos de aquellos hermosos años de lucha y de sacrificio por un proyecto de vida al cual nos entregamos sin condición alguna. Conocí a Pedro —el padre— en el Congreso de la Federación de Estudiantes de Panamá, luego de los sucesos del 9 de Enero de 1964.   Desde aquel día nos unió una profunda amistad solo conocida por aquellos que, como diría Andrión A La Barca, se hermanan subiendo montañas.   En fin, el dolor unió, sin distingos de banderías políticas, a quienes queríamos expresar la solidaridad ante una absurda tragedia. Pero ese día se expresó una situación que no puedo callar y que no podré olvidar. Los dirigentes del partido que él ayudó a fundar, del mismo Partido que luego de la invasión se echó encima para rescatarlo de las cenizas, que fue uno de los primeros en abrir sus puertas, en su condición de miembro del CEN, para demostrar que el PRD no había muerto, no asistieron. En su lugar enviaron un lacónico papel firmado por uno de sus subsecretarios en que lamentaban el deceso.

Para mí esa acción no es una simple ofensa hacia un dirigente que decidió aceptar la oferta del Gobierno de Martinelli para ser el embajador de Panamá ante la República Socialista de Venezuela.

Para mí es la revelación de una condición humana más allá de las diferencias políticas circunstanciales. No sé sí Pedro es un adversario de la dirección del partido o un enemigo del mismo.  Sí sé que luego de la invasión, jamás se le hizo un reconocimiento y, por el contrario, fue marginado y bloqueado en sus derechos ganados y obtenidos en mil y una batallas en favor de una sociedad más justa. Es uno de los tantos desheredados políticos, mil veces corrido, mil veces humillado, por diferir del camino que tomó su partido y cuyo resultado estamos padeciendo en el día de hoy.

Claro, el mundo ha cambiado mucho y con él los valores y principios que guían la conducta humana. La misma incapacidad para absorber esos cambios ha convertido a muchos dirigentes en seres intolerantes, mezquinos y egoístas.

Si esa es la actitud por la posición adoptada por Pedro —que podríamos no compartir— entonces, que sea igual para quienes ya negociaron la protección de sus intereses malhabidos y entregaron a compañeros como un lastre en su precipitada búsqueda de inmunidad.


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Este artículo se publicó  el  30 de marzo de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Encuestas y el PRD

La opinión del Analista Político….

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Antonio Saldaña

Todas las mediciones de la opinión ciudadana publicadas en los últimos 9 meses, ubican al Presidente de la República y a sus ministros por encima del resultado obtenido por la coalición gobernante en las elecciones presidenciales de mayo del año pasado, es decir, más allá del 61% del apoyo popular. La encuesta “Pulso de la Nación”, publicada recientemente refleja que Ricardo Martinelli como su Gabinete son apreciados favorablemente por la opinión panameña, en 76% y 70%, respectivamente. Todo ello a contrapelo de la oposición política del PRD en cuya agenda política actual solamente figura la defensa de los altos personeros del partido perseguidos por la justicia por estar, supuestamente, involucrados en actos de corrupción y de sectores económicos poderosos afectados por las recientes reformas fiscales, según las propias declaraciones de un miembro del CEN del otrora partido de Omar.

Dicho lo anterior resulta interesante comentar las respuestas del pueblo panameño y de los simpatizantes del PRD, en la referida encuesta sobre el cuestionamiento de “¿Qué considera usted que debería hacer ese partido de oposición [PRD]?” en la actual coyuntura política. Como también el hecho sorprendente de que por primera vez de los anales de las encuestas de opinión, las simpatías por el PRD se sitúan muy por debajo (22%) de su piso histórico (35%).    La respuesta a la primera interrogante no pudo ser más contundente, el 64% de las personas consultadas y el 58% de quienes afirmaron ser miembros o simpatizantes del PRD, dijeron que el partido “debe renovar completamente su dirigencia con figuras nuevas”.   Y en cuanto a la segunda, indica que el antiguamente partido de Antonio Yepes ha perdido 13 puntos porcentuales de su “voto duro”.

En consecuencia el análisis de los resultados de esta última encuesta no puede ser simplista, porque no se trata de la remoción de la cúpula del PRD.   En mi opinión los números relativos en comento, dicen políticamente mucho más y alcanzan no solo a los actuales líderes formales, sino que incluye, sobre todo, a los responsables del desastre electoral del 2009, mismos que renunciaron a los ideales torrijistas y a la doctrina socialdemócrata.

Renovar significa volver a los enunciados originales, en el caso particular del PRD, a los postulados contenidos en la plataforma programática y de principios ideológicos de este partido. De manera que mal podrían encabezar la renovación completa de la dirigencia del PRD, los mismos que impulsaron el modelo neoliberal con el deliberado propósito del enriquecimiento injustificado de algunos pocos; como tampoco los causantes de la más humillante derrota electoral presidencial sufrida por el PRD en toda su existencia.

Y, mucho menos, por quienes hoy son objeto de la repulsa popular y de los prosélitos del PRD, por haber trocado el ideario torrijista en agendas personales caracterizadas por el clientelismo político, el nepotismo, el tráfico de influencias y el cohecho. ¡Así de sencilla es la cosa!

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Este artículo se publicó  el  30 de marzo de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El planeta a deshora

La opinión de….

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Paco Gómez Nadal


Avenida Balboa, ciudad de Panamá, 8:30 p.m., del viernes 26 de marzo de 2010. Faltaban 24 horas para la llamada Hora del Planeta, el momento en que miles de ciudadanos estupidizados por el marketing verde apagarían sus luces para prender la conciencia contra el cambio climático.

La megapantalla publicitaria instalada en el triángulo de la muerte (centro comercial, río contaminado, hacinamiento urbanístico) ilumina la avenida y enceguece a los conductores. Miles de vatios derrochados en nombre del mal gusto y del consumismo alocado en los que aparece un mensaje de la organización WWF anunciando la Hora del Planeta,   el alegato contra el consumo energético.   Casi me choco. Ya me parecía un performance poco efectivo el show del apagón, ahora además me resulta desagradable. La coherencia de la acción, si es que tenía, se diluye en un mar de electricidad aérea.

Averiguo más… la Anam es parte del comité organizador. Ahí el estómago empieza a revolverse. El personaje que dirige la Anam, el mismo que desprecia en público a los ambientalistas, el mismo que autoriza que se destroce el Bosque Protector Palo Seco, el mismo que permite que uno de los pocos resquicios verdes de la ciudad se venga al piso en nombre del “desarrollo”, el mismo que está vendiendo el país a cachitos, patrocina que los ciudadanos apaguen sus luces: pero las luces de la conciencia.

La Hora del Planeta no apuntó a los culpables del calentamiento global, sino que cayó en la trampa del sistema y responsabilizó a los ciudadanos. De nada sirve que las panameñas y panameños de a pie apaguen luces o consuman menos cuando los grandes derrochadores de la energía son los centros comerciales, las industrias y los supermercados (abiertos 24 horas en un acto irracional y que consume más energía que todas las casas de los barrios donde están instalados).

Decía el sábado Denis Moreno, administrador general de la Autoridad Nacional de Servicios Públicos (la oficina donde se regala el país), que las hidroeléctricas hacen falta y son buenas.   Lo dijo en Chiriquí, casi para restregar a esta provincia que se esté quedando sin ríos. “Somos un país que ha sido bendecido porque a pesar de la crisis mundial Panamá ha seguido creciendo de manera positiva, lo que significa que la sociedad consume más energía porque la calidad de vida ha sido mejorada”, explicó el intelectual Moreno y justificó su tesis en el hecho de que en 1970 cada panameño consumía 50 kilovatios al año y ahora suma 300 por persona.

Es el problema de las estadísticas porque en una casa humilde se sigue teniendo el mismo bombillo, quizá hay un nuevo televisor. Pero esos 300 kilovatios son consumidos realmente por los edificios de Punta Pacífica, por los supermecados, por Albrook Mall, Multiplaza o los nuevos centros comerciales de Santiago o David.

La Hora del Planeta hubiera tenido sentido si hubiese atacado directamente al presidente Martinelli y su acto vergonzoso de anunciar un cambio en el Código Minero porque se lo pidió su homólogo de Corea del Sur; si en lugar de concierto en Panamá la Vieja hubiera concentrado sus actos frente a la ASEP y hubiera mostrado el disenso con el modelo energético del país; si en lugar del show ingenuo y dañino del apagado mundial de luces hubiera promocionado un modelo de decrecimiento que potenciara el pequeño comercio y la escala humana en lugar de los megacentros comerciales; si hubiera explicado a la ciudadanía que el modelo de ganadería del país aporta más al calentamiento global que toda la contaminación vehicular… en fin ¡Tantas cosas y tan pocas ideas!

Tiempo perdido en esos 60 minutos, futuro empeñado ante un gobierno con un modelo extractivo violento, antidemocrático e ignorante. Estamos en manos de locos y desde la sociedad civil la tibieza no ayuda.   Que el planeta nos agarre confesados. Si hubiera juicio final (los católicos saben que es una patraña), Martinelli, Javiercito Arias, Denis Moreno, Alberto Vallarino y los cómplices ciudadanos arderían en las hogueras hechas con los restos del planeta. Mala suerte: el juicio final –como el “desarrollo”– es un cuento para adultos y la realidad está pavimentada de concesiones mineras e hidroeléctricas.

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Este artículo se publicó  el  30 de marzo de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Contemplar la pasión

La opinión de….

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RAFAEL CARLES

La liturgia de estos días nos acerca al misterio fundamental de nuestra fe: la resurrección del Señor. Y si todo el año queremos gozar de los beneficios de la Pascua, debiéramos exigirnos una mayor devoción a los sublimes misterios de la misericordia divina, participar de la Resurrección del Señor, y unimos a su Pasión y Muerte.

Durante esta Semana Santa conviene acompañar a Jesús con nuestra oración, en su vía dolorosa y mientras le hacemos compañía, no olvidemos que fuimos protagonistas de aquellos horrores, porque Jesús cargó con cada uno de nuestros pecados. La costumbre de meditar la Pasión tiene su origen en los mismos comienzos del Cristianismo. Muchos de los fieles de Jerusalén de la primera hora tendrían un recuerdo imborrable de los padecimientos de Jesús, pues ellos mismos estuvieron presentes en el Calvario. Jamás olvidarán el paso de Cristo por las calles de la ciudad la víspera de aquella Pascua.

Los Evangelistas dedicaron una buena parte de sus escritos a narrar con detalle aquellos sucesos. ¡Qué rica ganancia y cuánto provecho sacamos al leer constantemente la Pasión del Señor! Porque al contemplarle sarcásticamente adorado y hecho blanco de burlas, y después de esta farsa abofeteado y sometido a los últimos tormentos, la Pasión de Cristo sirve de guía y modelo para toda nuestra vida. Nos hace mucho bien contemplar el pasaje de la Pasión en nuestra oración personal, al leer el Santo Evangelio, en los misterios dolorosos del Santo Rosario y en el Vía Crucis.

En ocasiones nos imaginamos a nosotros mismos presentes entre los espectadores que fueron testigos de esos momentos. Ocupamos un lugar entre los Apóstoles durante la Última Cena, cuando Jesús les lavó los pies y les hablaba con ternura infinita; uno más entre los tres que se durmieron en Getsemaní, cuando el Señor más esperaba que le acompañásemos en su infinita soledad; uno entre los que presenciaron el prendimiento; uno entre los que oyeron decir a Pedro, con juramento, que no conocía a Jesús; uno que oyó a los falsos testigos en aquel simulacro de juicio, y vio al sumo sacerdote rasgarse las vestiduras ante las palabras de Jesús; uno entre la turba que pedía a gritos su muerte y que le contemplaba levantado en la Cruz en el Calvario.

También podemos intentar, con la ayuda de la gracia, contemplar la Pasión como la vivió el mismo Cristo. Parece imposible, y siempre será una visión muy empobrecida con relación a la realidad, a lo que de hecho sucedió, pero para nosotros puede llegar a ser una oración de extraordinaria riqueza. Dice Santo Tomás de Aquino que “el que quiera de verdad venerar la Pasión debe contemplar de tal manera a Jesús crucificado con los ojos en el alma, que reconozca su propia carne en la carne de Jesús”. Para conocer y seguir a Cristo debemos conmovernos ante su dolor y desamparo, sentirnos protagonistas de los azotes, las espinas, los insultos y abandonos, pues fueron nuestros pecados los que le llevaron al Calvario. Pero conviene que profundicemos en lo que nos revela la misma muerte de Cristo, sin quedarnos en forma exteriores o en frases esteriotipadas. Es necesario que nos metamos de verdad en las escenas que revivimos: el dolor de Jesús, las lágrimas de su Madre, la huída de los discípulos, la valentía de las santas mujeres, la audacia de José y Nicodemo, que piden a Pilato el cuerpo del Señor.

La meditación de la Pasión de Cristo nos consigue innumerables frutos. En primer lugar nos ayuda a tener una aversión grande a todo pecado, pues Él fue traspasado por nuestras iniquidades y molido por nuestros pecados. Jesús crucificado debe ser el libro en el cual, a ejemplo de los santos, debemos leer para aprender a detestar el pecado y a inflamarnos del amor de un Dios misericordioso.

Los padecimientos de Cristo nos animan a huir de todo lo que pueda significar aburguesamiento, desgana y pereza. Avivan nuestro amor y alejan la tibieza. Si alguna vez el Señor permite enfermedades, dolores o contradicciones, nos será de gran ayuda y alivio considerar los dolores de Cristo en su Pasión. Él experimento todos los sufrimientos físicos y morales, pues padeció de los gentiles y de los judíos, de los hombres y de las mujeres. Padeció también de los príncipes y de sus ministros, y de la plebe. Padeció de los parientes y conocidos, pues sufrió por causa de Judas, que le traicionó, y de Pedro, que le negó. Padeció todo lo el hombre puede padecer, pues Cristo padeció de los amigos, que le abandonaron; padeció en la fama, por las blasfemias proferidas contra Él; padeció en el honor y en la honra, por las irrisiones y burlas que le infirieron; en los bienes, pues fue despojado hasta de los vestidos; en el alma, por la tristeza, el tedio y el temor; en el cuerpo, por las heridas y los azotes.

Hagamos el propósito de estar más cerca de Él estos días que preceden a su Pasión, y pidámosle que nos enseñe a contemplarle en esos momentos en los que tanto sufrió por nosotros.

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Este artículo se publicó  el  30 de marzo de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá,a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Pederastia dentro de la Iglesia…

La opinión de….

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Gloria Grifo de Rodríguez

En días pasados CNN presentó el tema del escándalo de pederastia en la Iglesia católica. La periodista Glenda Umaña entrevistaba a Bernardo Barroso, experto en religiones. Me alarmaron sus comentarios mordaces: según la periodista urgía la renuncia del Santo Padre y parecía culparlo de los abusos sexuales. Barroso comentaba sobre las “ínfulas de la Iglesia de creerse la autoridad moral del mundo”, discurrían sobre la urgencia que la Iglesia tenía de adecuarse a la modernidad. Me llamó la atención que mientras atacaban a la Iglesia por ocultar la pederastia de algunos curas, lo que más les indignaba era su radicalidad en el tema de la sexualidad. Hasta culpaban al celibato sacerdotal de estas aberraciones, como si la pederastia fuese exclusivamente de solteros. Me dejó la sensación de que buscaban obligar a la Iglesia a transar con el mal enraizado en la sociedad, porque su radicalismo se hacía insoportable.

No pretendo justificar conductas aberrantes de pedofilia en sacerdotes y religiosos católicos, reprochable en el ciudadano común, inaceptable cuando se trata de consagrados de la Iglesia católica. El papa Benedicto XVI les ha dicho a esos: “Habéis traicionado la confianza depositada en vosotros por jóvenes inocentes y por sus padres. Debéis responder de ello ante Dios Todopoderoso y ante los tribunales debidamente constituidos”.

La pederastia es un trastorno sexual cuyas víctimas son niños inocentes. Hoy día el 15% de niños y el 25% de niñas son abusados por adultos. Si sacamos cuenta, son millones de niños abusados diariamente. Lo doloroso es que existan organizaciones como Nambla, cuya meta pretende legalizar la pederastia en Estados Unidos. Por otro lado y felizmente, en Holanda se desestimó el intento de legalizar un partido político que ofrecía legalizar la pederastia y hasta el sexo con animales. La Iglesia católica no permite ni aprueba estas aberraciones.

Lo que llama la atención es que siendo un flagelo tan terrible, no se persiga efectivamente y solo les preocupe cuando sacerdotes católicos, violando los principios de la Iglesia y de Dios, lo han hecho. El papa Juan Pablo II dijo “cero tolerancia ante la homosexualidad y pedofilia”, y saltaron las minorías protestando por la intolerancia de la Iglesia. El papa Benedicto XVI ha sido igual de enérgico, pero eso no importa mayormente, cuando lo que se busca es bajar a la Iglesia de su pedestal moral y aniquilarla, porque sus principios chocan con lo políticamente correcto.

Los católicos sabemos que igual que sucede en cualquier sociedad humana, dentro de los bautizados católicos hay todo tipo de enfermedades mentales, la Iglesia no es una excepción con más de mil millones de fieles. Algunos hombres, escondiendo sus tendencias sexuales enfermizas, se alojaron en las filas sacerdotales para hacer sus fechorías. Situación que nos avergüenza terriblemente. Sabemos que nuestra Iglesia es pecadora por estar formada por seres humanos, pero santa porque su cabeza es Jesucristo. La buena noticia es que hay una lista interminable de sacerdotes y fieles santos que hubo, que hay y que habrá, que con su testimonio de amor a Dios nos guían por el camino a la bienaventuranza eterna.

Por eso podemos enfrentar las adversidades, también porque estas desdichas fueron advertidas por nuestro Señor en muchas parábolas, entre ellas la del trigo y la cizaña (Mateo 13, 24-30) y cuando pronunció en el monte la terrible amenaza a aquellos que escandalizasen a uno solo de sus pequeñitos (Marcos 9, 42). Por último, sabemos que la Iglesia es de Dios porque fue instituida por el mismo Jesucristo, quien imponiendo sus manos sobre Pedro proclamó: “yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno jamás la podrán vencer”. (Mateo 16, 13-18).

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Este artículo se publicó  el  30 de marzo de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Las tres cruces I

La opinión del Escritor y Analista Político….

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Rafael Montes Gómez

Lucas 23:33-43. Este es uno de los pasajes que describen profundamente el sentimiento de la Pasión de Jesús. En este tiempo que se aproxima los días de la Semana Santa, quizás es el mejor momento porque la gente está ávida de saber de la Palabra de Dios.

Las tres cruces es una homilía sobre la justicia y el amor de Dios. Mi mensaje parte del Sermón de las Siete Palabras es que el sentir de Jesús “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen” es el amor en su máxima expresión. No es que se lo dice a los ladrones, no. En ese momento ellos no son sus interlocutores. En ese momento histórico, Jesús expresa su amor en palabras y en hechos a toda la humanidad perdida.

En el momento en que Cristo murió por nuestros pecados, tú y yo no habíamos nacido, pero él murió por todos nuestros pecados. El evangelio es simple, sencillo y dinámico, no las perennes disquisiciones teológicas-filosóficas humanas.

No obstante, debemos puntualizar que Dios Padre no desliga su amor de la Justicia. El ladrón perdonado por Jesús murió corporalmente en la cruz, ambos ladrones pagaron con su muerte y muerte de cruz, el castigo por sus delitos terrenales.

Permítanme explicar que en el mundo romano, la crucifixión era la pena impuesta a los rebeldes y a los bandidos, pero al mismo tiempo típica de los esclavos. En efecto, se llamaba precisamente servile supplicium (el “suplicio de los esclavos”). Ciertamente, dada su crueldad, Cicerón la definió como crudelissimum taeterrimumque supplicium (el “suplicio más cruel y horrible que existe”) (In Verrem 2, 64, 165), y con anterioridad a él Plauto la calificó como maxuma mala crux (la “espantosa cruz”) (Poenulus 347). Jesús pagó en esta incruenta cruz el precio por el pecado de ambos ladrones y por la esclavitud del pecado de todos nosotros.

La diferencia grande es que solo uno de ellos fue salvo, solo uno de ellos el que expresó su fe en Jesús y tuvo conciencia de su propia condición humana pecaminosa “¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo”.

¡Léalo otra vez! Subráyelo, está claro en la Palabra: “Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos”. Y ese reconocimiento tácito y sobreentendido es lo que Jesús valora de la fe del malhechor.

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Este artículo se publicó  el  30 de marzo de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Final de las ideologías

La opinión del Ingeniero y Analista Político….


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MARIO A. ROGNONI

Para los que siempre sostuvieron que el poder corrompe, una nueva teoría surge al ver los cambios en las actitudes de los militantes políticos: en democracia, el capitalismo corrompe. Ya no es cuestión de tener poder para sucumbir ante las tentaciones de la corrupción, basta ser miembro de un partido y pierdes todo criterio de moralidad y ética, pendiente solo de las ventajas o prebendas que logres por su militancia.

Hoy, más que nunca, se han perdido las ideologías. Cuando escuchas a los voceros del PRD denunciar que sus miembros electos están siendo tentados por el partido en el poder para que cambien de tolda por apoyos económicos, nos preguntamos ¿dónde quedó el torrijismo? ¿Es que sus miembros no creen en su proyecto de país, en su ideario, sino que simplemente prefieren ser miembros del partido que los ayude?

Recuerdo cuando el general Torrijos reclutó para el proceso a todos esos jóvenes idealistas que no pensaban en dinero, sino en proyectos, en cambios sociales que se podrían impulsar. Esos Ascanios, Eligios, Adolfos, Rómulos, Gerardos y tantos más que soñaron con un mejor Panamá y no caían ante las tentaciones del dinero. Hoy, esos cuadros han sido reemplazados por una nueva generación que simplemente ve en el partido un vehículo para lograr objetivos, muchos de los cuales distan mucho del bienestar de la sociedad.

El político de hoy parece más preocupado con la riqueza que pueda obtener desde una posición electa o designada que con un proyecto social del país.

Si la clase política cae en las garras del capitalismo donde la elección de hecho se convierte en una inversión cuantiosa y donde el electo tiene que recuperar su inversión, más lo que adicionalmente utilizará para la reelección vemos la dimensión del problema. Ya en nuestro país vemos el cambio, de un pasado donde tuvimos una Democracia Cristiana, un partido Liberal, un PRD Social Demócrata, un Partido del Pueblo, hemos pasado a un país donde los miembros de los partidos son intercambiables, escogiendo los activistas el cambio hacia los partidos en el poder.

Hoy alcaldes, diputados y representantes electos miran hacia el poder con ánimo de negociar su salto, con unos electores que parecen aceptar el oportunismo de los electos.

Si no reglamentamos la inscripción de miembros en los partidos, con algún tipo de estudio previo de sus postulados e ideología, si no cambiamos la Ley Electoral para que automáticamente se pierda el cargo de los electos en un tiquete partidista y luego se cambien o renuncien al partido que los eligió, no podremos devolver algo de sentido a la participación en partidos.

A falta de ideologías, la selección de diputados y representantes sería más representativa si buscamos un sistema como el original de los 505, donde sin partidos políticos, los candidatos basados en su liderazgo natural competían individualmente. En fin de cuenta, es paradójico que los partidos tengan revocatoria de mandato, si son virtualmente iguales en proyectos y postulados. Es común cómo algunos vimos el torrijismo en la política de Mireya Moscoso y ahora, para muchos, Martinelli sigue el manual torrijista.

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Este artículo se publicó  el  30 de marzo de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá,, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La madre de todos los miedos

La opinión de….

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Efraín Hallax

El miedo entumece, te hace sangrar y ladra. Algunas veces también te puede salvar la vida. Descubrir la diferencia es un arte que te toma toda una existencia.

Si crees que tu peor miedo es perder un hijo, todo tu dinero o tu amor, te pido te detengas y mires dentro de tu universo interior, hurgando profundo hasta dar con nuestro “cuco” personal.

Perder el alma, irse al infierno, no ir al paraíso, estar excomulgado, etc. son los miedos más comunes de la psiquis del homo religiosus. Igual que un témpano de hielo, el homo religiosus ve un tempano de hielo solo en lo superficial, y por ende su verdad solo en lo que aflora del agua.

La madre de todos los miedos, para la mayoría religiosa, es nuestro miedo a morir. Nuestro terror a desaparecer sin pertenecer a nada ni a nadie. La existencia del vacío después de la muerte…

Hablar demasiado o criticar a la Iglesia se castiga quitándote tu entrada al cielo. La inquisición y la tortura no son cosas del pasado. Lo seguimos recibiendo hoy de parte de nuestra sociedad religiosa y del clero en general, bajo sublimes amenazas en relación directa a nuestras objeciones para con la Santa Iglesia. ¡Shhhhhhhhhh! Callado…..

Acabo de leer la patética carta escrita por Andrés Carrascosa Coso, nuncio apostólico en Panamá. Primero que todo, no son 300 sacerdotes acusados de abusos sexuales en nueve años Sr. Carrascosa Coso. Los 300 son la punta del iceberg.

En su escrito usted afirma que los “expertos” indican que la pederastia y los otros abusos sexuales son independientes del celibato, (quiénes son estos expertos?). El universo y yo estamos en desacuerdo con usted y con esos expertos.

La Iglesia que usted defiende en su artículo por parte de monseñor Mueller percibe “sentirse acosada”. Créame que aquí los acosados son los niños abusados sexualmente y ante esa cruel realidad no hay lugar a justificación subliminal alguna como la que ha tratado de comunicar en su reciente escrito.

Me altera saber del miedo de la Iglesia católica a que sus “hijos pierdan su miedo”, ese temor propio y ajeno que metódica y sistemáticamente nos vienen inculcando por siglos.

¿Porqué este miedo a la libertad? Me pregunto. Créame que el prohibirle a los curas el matrimonio y el permiso para poder amar y ser amados es una porción directa y porcentualmente altísima del problema de abusos sexuales y pederastia existentes.

El iceberg es profundo y duro, la verdad débil como la carne.

Confíe usted también en que casi todos los curas han buscado y seguirán buscando el amor aquí en la tierra. Apóstoles, curas y santos casi todos, han amado aquí en la tierra a una mujer. Esa es la gran verdad de la vida. Todo el resto es una burda película, inventada por la ambición de un control desmedido.

El mundo entero está en un despertar, en un amanecer que si es aceptado con valentía por parte de la Iglesia, podrá conducirnos a una nueva época. Mantener esta actitud de cobardía y miedo, llevará a la Iglesia católica a su propia destrucción. Perdonar como propone el Papa y luego encubrir disimuladamente esta locura no es una solución aceptable.

Nadie está libre de pecados para tirar la primera piedra; nos lo recuerda el Papa. Esta vez no dejaré que este versículo utilizado por Jesús con otro propósito, sea utilizado de una forma tan engañosa. Particularmente no me molestaría ver preso a todo culpable de abusar de un niño, ya sea cura o bombero. Las estadísticas (no de la Iglesia) indican que casi siempre estos reinciden en su acción criminal. Y aunque camine en valles de sombras de muerte no le temeré al mal, ya que Jehová, mi Dios, estará conmigo.

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Este artículo se publicó  el  30 de marzo de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Educación, Producción y Cultura

La opinión de….

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Juan Jované

Una de las ideas más citadas en relación a las causas del desarrollo productivo es, sin duda, la educación. Es así que algunos economistas guiados hacia el análisis cuantitativo, como lo son Murice Obstfeld y Kenneth Rogoff, han llegado a señalar que hasta un tercio del producto interno bruto mundial está explicado por la calificación de la fuerza de trabajo. Para estos autores una tercera parte adicional se debería al número de trabajadores y el resto sería el resultado de la acumulación de medios materiales de producción. En la corriente dominante de la economía este proceso se entiende como uno de inversión en lo que esta denomina el capital humano, mientras que en las corrientes críticas se plantea el hecho de que la educación genera una fuerza de trabajo compleja, que al ser puesta en práctica da lugar a un trabajo complejo con capacidad de añadir más valor por unidad de tiempo que el trabajo simple no calificado. Es también un acuerdo entre los economistas que la mayor capacidad productiva de la fuerza de trabajo con calificación proviene, aun cuando no exclusivamente, del hecho de que la misma le permite incorporar conocimientos científicos y técnicos a quien la recibe. Más allá de estos elementos generales existen algunas consideraciones y elementos importantes que, desde nuestro punto de vista no están siendo tomados en cuenta en la llamada Reforma Curricular.

En primer lugar, si la idea es la de generar una capacidad productiva relativamente permanente entre quienes reciben el servicio de educación, entonces un contenido rico en conocimientos científicos resulta fundamental. Una educación que en realidad resulta ser un proceso de simple entrenamiento puntual pronto perderá su valor a medida de que las nuevas tecnologías desplacen a las anteriores. Además, no queda duda que egresados con una sólida formación en el método científico mostrarán una mayor capacidad de innovación tecnológica.

En segundo lugar, pensar en una dicotomía entre las materias de las llamadas ciencias duras y las de carácter humanista social y ético es un error. Estos últimos son contenidos de la enseñanza, sobre todo cuando esta es participativa, indispensable para una democracia sostenida en ciudadanos conscientes y con capacidad de defender sus derechos. Más aún, desde un punto de vista estrictamente económico algunos elementos de la cultura, tal como lo ha postulado James O´Connor, son fuerzas productivas. Es así, por ejemplo, que el sentido de unidad nacional, el objetivo de no volver a ser jamás una colonia, jugó un papel importante en el portentoso desarrollo de Corea del Sur, tal como lo destacó Alice Amsden. En la medida en que las ciencias sociales desarrollen un espíritu crítico y reflexivo se ampliará significativamente el número de personas con capacidad de innovación tecnológica, económica y social. Claro está, y esto posiblemente explica la actual posición del MEDUCA, se trata de una idea que no es bienvenida por quienes mantienen una posición conservadora frente al cambio social y aborrecida por quienes mantienen un visión fundamentalista.

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Este artículo se publicó  el  30 de marzo de 2010 en el Diario El Panamá América, , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.