La ‘ley zanahoria’ y la inseguridad

La opinión de…..

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Carlos David Abadía Abad

La posible presentación de la llamada “ley zanahoria”, que regula el horario de cierre de bares y discotecas, ha desatado una polémica entre diferente sectores de la ciudadanía. Cada uno tiene razón desde su punto de vista e interés particular, pero realmente no veo que dicha ley vaya a disminuir de forma significativa la inseguridad que vivimos, tampoco tiene un valor importante como complemento de otras medidas para reducir dicha situación que a todos nos preocupa.

Creo que su posible efecto es otro. Me explico. Las principales causas del pandillerismo, que es donde se genera toda esta violencia y que ocupa el 50% de las noticias televisivas, se debe a cuatro motivos: pobreza, desintegración de la familia, falta de oportunidades y el ambiente físico y social donde residen los delincuentes y que realmente afecta su autoestima. A esto hay que agregarle el ingrediente del narcotráfico.

Siendo Panamá un país de tránsito de drogas de Sur América hacia Estados Unidos, un porcentaje de estas se queda en nuestro país, lo que es un anzuelo ideal para un sector de la población que busca resolver los problemas que sufren. No es secreto para nadie que los millones de balboas que genera ese cáncer son una tentación por los motivos antes mencionados.

La “ley zanahoria”, primero, no resuelve ninguna de las causas estructurales y podría dar la sensación de que con su aplicación se corregirá este mal, desviando la atención de la implementación de otras medidas que sí se deben ejecutar.

El cierre de todos los lugares de diversión a las 3:00 a.m., los jueves viernes y sábado, no resuelve el consumo de bebidas, ni disminuirá los accidentes de tránsito, muy por el contrario, podría aumentarlos cuando todos los conductores salgan a esa hora. ¡Provocará un caos! La mayoría de estas personas se irían para sus casas a seguir la fiesta y el desorden sería mayor en los barrios. Además, el trabajo de los policías se concentraría en vigilar a los “borrachos”. Ya el ministro Mulino expresó que esa no debe ser su función principal, con lo cual estoy de acuerdo, pero con la estrategia de cierre así pasará.

Recomiendo a los funcionarios del sistema de inteligencia y seguridad que investiguen cuáles son los bares y discotecas en donde se venden drogas y que apliquen la ley sin contemplación. Las drogas no la venden necesariamente después de las 3:00 a.m., sino a todas horas. Estoy seguro que en los lugares donde ocurre este delito, desde tempranas horas de la noche se mercadea con las drogas. Como bien dijo la ministra Lucy Molinar, lo que haces a las 3:00 a.m., lo haces a las 8:00 p.m., 10:00 p.m. o a la medianoche.

Deben ser más estrictos en la aplicación de los operativos del “guarómetro”. Vi un reportaje de televisión y leí en los periódicos que hay lugares que han adoptado esta práctica de manera masiva. En el reportaje mostraron que en la ciudad de Tokio las multas y/o condenas por conducir un vehículo bajo los efectos del alcohol son tan altas que los ciudadanos que beben prefieren tomar un taxi antes que conducir en ese estado.   En la ciudad de Santa Fe, Argentina, el municipio y los bares llegaron a un acuerdo y se ofrece transporte gratuito a los clientes. Estas son las medidas que debemos adaptar en nuestro país, para no perjudicar a nadie, a la vez que generamos conductas de responsabilidad para no conducir ebrio y no tapamos la luz solar con la mano.

Sobre la seguridad, que es lo que nos preocupa, primero que todo hay que construir una política nacional con participación de la sociedad civil, que ya ha mostrado interés en colaborar.   Creo que la creación del ministerio de seguridad es un paso positivo, igual que el proyecto de Curundú, porque este cambia el entorno de vida de ese sector, aunque no se le ha explicado bien a la ciudadanía el beneficio que traerá.

Entiendo la desesperación que tiene el presidente Martinelli, el ministro Mulino y el resto de los funcionarios del Gobierno por la inseguridad nacional, pero esto no se resolverá de manera rápida. Tampoco debemos plantear ideas al aire, sin saber o tener certeza del impacto real que podrían tener. Debemos sentarnos a armar una política de Estado, que traiga esperanza y confianza a la ciudadanía, que mande un mensaje claro a los maleantes, así el país sería bien visto internacionalmente.

Para terminar, quiero mandar un mensaje a las dos grandes cadenas de televisión, porque veo que cada una ha elaborado una estrategia para el mismo fin: ¡Únanse! Este tema no es para competir en raitings o tener mejores clientes, este es un tema en el que todos los panameños debemos aportar nuestras ideas, tiempo y dinero, para vivir en el Panamá que todos nos merecemos.

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Este artículo se publicó el  28  de abril de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Empapados: entregados o allanados?

La opinión de

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JORGE GAMBOA AROSEMENA

La práctica política panameña, a pesar de la demagógica propuesta del cambio, hace que muchos de los cercanos al poder solo busquen “entrar o gozar de la papa”.   A estos especímenes se les podría denominar “empapados”. Estos “empapados” logran hacerse de algún cargo público por nombramiento de acuerdo a sus expectativas, principalmente de origen económico.   Así, unos buscarán emolumentos del orden de 7 a 5 mil balboas ostentados de ministros a subdirectores de entidades descentralizadas o cargos en el servicio exterior.   Luego están asesores y jefes entre los 2 a 5 mil de salarios y, debajo de estos, los que buscan salarios de mil a 2 mil.

Desde nuestro punto de vista, los “empapados” pueden dividirse en dos vertientes de conductas: los entregados al que ejerce poder y los allanados a ese poderoso.

Los entregados son individuos sin escrúpulos que todo lo justifican porque su móvil es usufructuar un cargo para satisfacer egos o hasta para buscar otra serie de regalías que dan esos cargos, como tener información privilegiada para hacer negociados o cobrar sobornos por dejar hacer cosas no permitidas por la ley a otras personas. Muchos de estos entregados se creen las mentiras que dicen, y otros, son tan cínicos, que se confiesan en círculos íntimos. Son básicamente amorales. Todo vale si ellos consiguen sus metas.

Doloroso es el caso de los “empapados” allanados porque estos son personas que tienen un juicio crítico de lo que hace mal el poderoso, pero se mantienen en los cargos bajo el subterfugio de que si no necesitaran el trabajo (léase salario), renunciarían.   Lo cierto es que han vivido sin ese salario pero se dejan vencer por el temor de qué hacer o peor, temen que el poderoso o su “garulilla” lo persigan y compliquen la vida. Estos tienen valores morales pero, por omisión, son inmorales porque no se atreven a reclamar y exigirle al poderoso que deje de actuar incorrectamente o que corrija, y mucho menos se atreven a denunciarlo o por lo menos romper con él públicamente, aunque en su fuero interno saben que ese poderoso está atentando contra el bien común, que es un demagogo, que se enriquece o permite enriquecimiento injustificado, que quiere perpetuarse en el poder, o que atenta contra el buen funcionamiento administrativo porque hace que nombren en cargos sensitivos a individuos incapaces o hasta corruptos que actúan descaradamente diciendo que no tienen que rendirles cuentas al jefe inmediato porque a él o ella lo nombró el mandamás corrupto.

Estos dos tipos de “empapados” dañan la sociedad, unos por acción y otros por omisión. Vea a su alrededor a los “empapados” y defina de qué tipo son… Los allanados son rescatables, los entregados no.

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Artículo publicado el 23 de abril de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Escuchemos los mensajes esenciales de Monseñor

La opinión del Sociólogo y Escritor…..

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Raúl  Leis  R.

En su Homilía de toma de posesión como Arzobispo, Mons. José Domingo Ulloa envió varios mensajes esenciales. Habló alto y claro cuando expresó su caracterización de la realidad nacional:

“Somos conscientes, que vivimos tiempos difíciles que nos exigen actitudes definidas y comprometidas. La realidad que vive nuestro país está marcada por la pobreza y la exclusión social; una concentración desigual de los recursos, desempleo y precariedad del sistema laboral, sistemas inadecuados de salud y educación, inseguridad ciudadana y violencia, migración por la falta de oportunidades en las áreas rurales y un creciente deterioro del equilibrio ecológico.”

Luego nos invita a responder no con pasividad, temor y abatimiento sino con todo lo contrario, y señalando que no se trata solo de paliativos, pues la realidad nos convoca a construir otro modelo de sociedad y que otro Panamá es posible.

Plantea Monseñor Ulloa: “Frente a estos hechos sociales, no podemos quedarnos en la pasividad provocada por el miedo y el pesimismo, porque para quienes creemos en el Dios de la vida, que nos amó tanto que entregó a su único Hijo –Jesucristo Nuestro Señor- para liberarnos de toda opresión espiritual y material, venciendo a la muerte, estamos convencidos que con la fuerza del amor, y el compromiso de cada uno de nosotros podemos ayudar a transformar toda estructura de pecado en nuestra sociedad.

Evidentemente que para ello necesitamos hombres y mujeres, en cada una de las esferas de la sociedad, capaces de hacer germinar y de suscitar un nuevo modelo económico, social y político, con un rostro más humano, más sostenible y solidario.”

Enfatiza en el cumplimiento de la promesa electoral gubernamental predicando la coherencia entre fines y medios, entre lo que se dice y se hace, pues los fines y los bienes generales deben ponerse sobre los fines y bienes particulares. Al mismo tiempo clama la necesidad de una real participación de la sociedad civil, que hoy se ve rechazada e incluso atacada por las esferas oficiales:

Dice el Arzobispo: “En consecuencia, esto solo será posible con autoridades comprometidas a deponer los intereses partidarios y particulares, para colocar como principal objetivo el solucionar de manera permanente las necesidades de la población, con una real participación ciudadana. En este sentido hacemos un llamado a nuestro laicado para que su fe se haga vida en estos escenarios, porque una fe sin acción no es fe. Es importante y necesaria su participación en las instituciones de la vida pública y actuar con eficacia dentro de ella”.

Creo que estos mensajes esenciales son claros y deben guiarnos al terreno de las verdaderas y necesarias transformaciones. Ojalá el gobierno sea receptivo al clamor del pastor y a las voces diversas que también plantean lo mismo.

Por eso firmaré la Declaración Ciudadana por el Fortalecimiento de la Democracia, que está en circulación que clama entre varios aspectos por el derecho a disentir;  el respeto a la libertad de asociación alentando la participación ciudadana organizada sin presiones o coacción de ningún tipo;  separación efectiva y real de los poderes del Estado; rechazo a toda práctica autoritaria y de ataques personales o persecución contra dirigentes sindicales, empresariales, sociales o políticos; por los espacios de diálogo y concertación como mecanismos necesarios para la búsqueda de soluciones a los problemas del país.

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Este artículo se publicó el  28  de abril de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El mutismo te hace cómplice

La opinión de….

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VICTORIANO RODRÍGUEZ

Contraproducente y estigmático. Los medios noticiosos, especialmente la televisión, reflejan un silencio cómplice de la inseguridad existente.  Parecieran dar mayor importancia a difundir narco-novelas que informar sobre hechos o sucesos consuetudinarios.

Existe mutismo en el análisis de la presentación, discusión y aprobación de determinadas leyes, aún cuando sepan que a futuro puedan verse sorprendidos en la implementación de ellas.

El mutismo te hace cómplice. Por una parte los “padrastros de la patria” aprobaron la ley del carcelazo, contra su pueblo (los hijos de Juana), que los encierra hasta por dos años de prisión por reclamar sus derechos: valga recordarles que algunos de ellos fueron miembros de la Cruzada Civilista, quizás reprimidos de acuerdo a la ordenanza de la ley, pero no se les intimidó, mancilló ni desvirtuó la posibilidad de manifestarse públicamente.

Salvo un abogado presentó recurso de inconstitucionalidad sobre este hecho aberrante, antidemocrático e inhumano.  Hay quienes sostienen que dicha ley busca amedrentar a los trabajadores, estudiantes, empleados públicos y a la ciudadanía, por gestiones de gobierno impopulares que pretenden discutir en la “Asamblea Nacio-mal de dis-putados”.

Conocedores en la materia comentan que se pretende privatizar el IDAAN, mediante concesiones en proceso; se pretende discutir sobre la reelección del “man-nífico” de la Universidad de Panamá, al igual que se hizo en otra universidad en la cual el Zar Anticorrupción salió huyendo porque no sabía por qué parte del “des-astre” empezar;  la modificación del Código de Trabajo, a fin de adecuarlo a las exigencias de la patronal; y la privatización de la Caja de Seguro Social, mediante las externalizaciones; además de la posible adquisición de ochenta millones de dólares en computadoras, incrementos salariales para los “amigos”, el posible referéndum para la reelección presidencial inmediata, el incremento de la canasta básica y el aumento del combustible, entre otros temas.

Juana (la patria ensimismada y apesadumbrada) visualiza su futuro sombrío e incierto por la decadencia de valores tanto en el poder político como en sus hijos, que poco les preocupa la suerte futura, acostumbrándose a la migaja que reciben de los políticos para solucionar su día.

Quizás muy pronto los medios transmitirán una sola línea y la comunidad absorta recibirá un solo mensaje. Solamente recibiremos información clasificada. El pensar puede atrofiarnos el cerebro; seremos mutantes.

Quien se atreva a hablar será encarcelado y en el penal perderá cualquier derecho, inclusive su honra.  Ahí nadie conoce a nadie y no habrá perdón para los incautos.   Quien no se atreva a defender su derecho a expresarse libremente hoy, llorará como niño la ausencia de la democracia y quedará como las damas de blanco en Cuba, sitiadas. La violencia también es generada por leyes impopulares. ¡Dios te salve panamá!

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Artículo publicado el 22 de abril de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Podrías vivir con menos de un dólar?

La opinión del Economista…..

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EDUARDO L. LAMPHREY R.

En la actualidad, 1. 400 millones de personas viven con menos de un dólar diario y cerca de 3.000 millones, casi la mitad de la población mundial, con menos de dos dólares.

Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), 44% de la población de América Latina es pobre y el 40% de esos son indigentes que viven con menos de un dólar diario. De acuerdo a un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Latinoamérica es la región más desigual del mundo.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) declaró que la pobreza en América Latina podría aumentar hasta 7% en 2010, con lo que pasarían cerca de 39 millones de personas al estado de pobreza. A su vez, Eurostat publicó un estudio sobre los índices de pobreza en los estados miembros de la Unión Europea, concluyendo que el 15% (aproximadamente 56 millones de personas) viven en esta situación. Curiosamente, los países más pobres son también los que distribuyen peor la renta, presentando tasas más altas de pobreza relativa (Grecia y Portugal 21 por ciento, España 19%.

Por eso se han propuesto reducir la tasa de pobreza a una cuarta parte en 2020, llevándola al 12%. Para el caso de Asia y el Pacífico, 21 millones caerán en la pobreza en el 2010, hoy hay 900 millones de pobres.

En nuestro país, más de la tercera parte de los habitantes lo conforman personas que viven en condiciones de pobreza. Casi toda la población indígena es extremadamente pobre.

La desigualdad entre ricos y pobres aumentó en América Latina y en la actualidad el 20% de los más opulentos acaparan el 56. 9% de los recursos y el 20% de la población más pobre recibe apenas el 3.5% de los ingresos. En cada rincón de América Latina la pobreza avanza, y por más que haya planes para disminuirla, las desigualdades económicas y sociales que existen son cada vez más pronunciadas y notorias.


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Este artículo se publicó el 28 de abril de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Los medios, el morbo y la delincuencia


La opinión del Periodista y Docente Universitario….

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GARRITT  GENETEAU

Los niveles de inseguridad que vive el país amerita que se adopten medidas heroicas, en momentos que el crimen nos tiene amedrentados de tal manera que ya no nos atrevemos a salir a las calles a cualquiera hora.

El problema se ha tornado tan grave que ya no caben políticas de “manos blandas”, resocialización ni liberar a delincuentes que han cumplido una parte de sus condenas para que se reintegren a la sociedad.   Debemos hacer nuestro ese viejo dicho que reza que “árbol que nace torcido, seguirá torcido” o aquel decir: “loro viejo no da la pata”. Ningún gobierno ha funcionado con este tema.

Estos criminales que asesinan, violan a mujeres en sus propios hogares y ante la presencia de sus esposos e hijos, aquellos que roban las quincenas a los jubilados indefensos, matan a los comerciantes, practican el secuestro express bajo amenaza de muerte, esos que secuestran a empresarios pidiendo cuantiosos rescates y si no se pagan, dejan a las víctimas con varios tiros en parajes solitarios; estos malhechores tienen que ser apartados definitivamente de la sociedad y debemos prestar oídos sordos a las voces simplistas de los supuestos defensores de los derechos humanos.   Y es que quien mata a sangre fría sencillamente no tiene derechos humanos, porque no los ha tenido con sus víctimas ni con su cuadro familiar, que queda soportando hambre y otras privaciones.

Los medios están exacerbando el estado anímico de la población panameña. Primero, exponen un cuadro patético a través de la crónica roja, pero presentando la más abominable gráfica y filmación, mostrando los cuadros dantescos y el morbo, cuyo propósito es vender la mercancía: la noticia.

Todas esas subjetividades van en contra de los derechos humanos tanto del individuo ya fallecido como de la familia. La ciencia de la información debe encargarse de manejar todo el conocimiento con responsabilidad y ofrecerlo a la comunidad con honestidad, planteando una comunicación con mayor prestancia dirigida a resaltar la educación y la cultura.

El teórico Ortega y Gasset señala sobre el particular que “el ser social forma parte de la estructura en que el hombre está inmerso”.

La Policía Nacional ha demostrado ser ineficiente. Hay que crear otra vez el Ejército, que esté bien disciplinado y que proceda, sin contemplaciones, contra los enemigos públicos. El problema de la inseguridad nacional ha dejado de ser un problema delictivo para tornarse en una situación que atenta contra la supervivencia de la democracia, que todavía se halla en estado embrionario.

Estamos a tiempo de erradicar a estas pandillas de rufianes. El gobierno tiene en sus manos los medios represivos para actuar con el rigor que el problema demanda.

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Artículo publicado el 21 de abril de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

A un año de Gobierno

La opinión de…..

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RAMIRO VASQUEZ CH.

Dentro de algunos días se cumple el primer aniversario de las elecciones que dieron por resultado la victoria sin precedentes de la coalición de fuerzas que enfrentó la propuesta reeleccionista del PRD. Muy poco se ha hablado de ese momento y lo dicho ya ha quedado en el olvido cuando las fuerzas derrotadas se han negado rotundamente a realizar un balance que pudiera haber esclarecido —en parte— los grandes interrogantes surgidos de una campaña llena de nuevos escenarios, técnicas y modalidades del quehacer político panameño.

Este primer aniversario electoral ha comenzado a develar la verdadera capacidad operacional y ejecutiva del nuevo Gobierno. La curva de su aprendizaje quedó atrás y ahora lo que cuenta es el enfoque y análisis sobre las tendencias y probable evolución de los acontecimientos frente a una sociedad con una alta carga de insatisfacciones.

Como siempre ha ocurrido, una parte importante de su programa electoral de Gobierno se uso más con el ánimo de ganar el control emocional de la población y guiarla hacia la toma de decisiones al momento de emitir su voto.   Que lo prometido se pueda cumplir —por encima de las buenas intenciones del discurso— dependerá de la capacidad ejecutoria y la eficiencia administrativa del equipo.

El discurso electoral estuvo definido por los grandes problemas de carácter estructural que afectan a toda la sociedad. Temas como Seguridad, Educación, Transporte, Justicia y Trabajo, fueron el centro de las promesas y son en la actualidad la base de los sentimientos, de las expectativas y de las esperas de los panameños. No son problemas nuevos y en algunos casos su solución requiere de decisiones radicales y profundas.

Tampoco son problemas que se puedan resolver en solitario. Necesitan del concurso de todos los afectados, es decir, de toda la nación.

El hecho de que la población haya aceptado ese discurso electoral —mostrado en la victoria de las fuerzas encabezadas por el presidente Martinelli— no significa que apruebe con el mismo entusiasmo las medidas que tome el Ejecutivo para abordar los problemas nacionales.

Hasta ahora pareciera existir cierto grado de improvisación, de desconocimiento y de inseguridad lo cual da pie a que diversos sectores de la sociedad muestren su oposición.

Pareciera un problema de métodos, generalmente fáciles de corregir, si existe un espíritu de rectificaciones. Y un año de gobierno es suficiente tiempo para saber en donde están las dificultades y los errores. Pero también hay un problema de concepción que pudiera estar negando el discurso electoral; el discurso de las promesas y de los compromisos.

Aunque el mando en el Ejecutivo esté muy bien definido alrededor del Presidente, su Gobierno de alianzas no lleva el mismo ritmo ni piensa igual.   Una fuerte carga de oportunismo político —propio del clientelismo electoral— está afectando la ejecución del quinquenio.

La “vieja” burocracia, poseedora del conocimiento y la información, ha sido duramente golpeada y maltratada, cuando no, expulsada de sus oficinas. Su respuesta ante la oleada de imberbes seguidores que han colmado sus espacios, es el silencio.

En esas condiciones no existe Gobierno alguno que pueda ejecutar con eficiencia su programa electoral.

Eso salta a la vista. Muchas buenas ideas que no se concretan, que se quedan en los grandes titulares de los medios de información, para luego caer en un inexplicable silencio. Una pobre, cuando no mediocre, ejecución del presupuesto. Una lucha intestina en el aparato Administrativo que pierde su tiempo en recriminaciones. Una tendencia a repetir esa cultura quinquenal de entrar pobres y salir ricos o más ricos.

En fin, un primer año, que requiere de renovados compromisos y de una visión de Estado con capacidad para sumar a todas las fuerzas sociales que reclaman solución a sus más vitales problemas.


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Este artículo se publicó el 27 de abril de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

De monos gordos y delitos sin castigo

La opinión de…..

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Guillermo Roca Rivas

En Panamá abundan las denuncias y escándalos públicos, pero poco se conoce de sus autores.   Los diarios publican denuncias de hechos que atentan contra del erario público, la moral, el sistema político, jurídico, administrativo, social y judicial; lo que afecta la imagen y el patrimonio de la Nación.

Como vemos, esos grandes escándalos se registran en todos los ámbitos de la sociedad y los mencionados, casi siempre, son altas figuras de la política o de las esferas económica y social de las diferentes administraciones del Estado.

Llama la atención que en algunos de los casos nadie resulte culpable o detenido, así lo dice la historia; mientras las cárceles se mantienen repletas de delincuentes comunes.

En algunos momentos, gracias a la divulgación a través de los medios de comunicación, algunos de los involucrados han sido llamados a rendir indagatoria, pero a la postre nadie ha salido culpable, aunque sea evidente el daño contra el patrimonio de la Nación.

Desconocemos si los profesionales del derecho con base en la solvencia o la personalidad política y social de sus clientes se convierten en mejores profesionales, al buscar los más recónditos recursos y artimañas para aplicarlos en su defensa, o será que las autoridades respectivas se hacen de la vista gorda en los asuntos que afectan al país. Lo digo porque no hemos visto a un verdadero mono gordo tras las rejas por los daños ocasionados al erario nacional.

Cuando han surgido los esporádicos escándalos públicos, la sociedad se anima con la esperanza de que se haga justicia, pero a la postre queda burlada, y los delincuentes de cuello blanco quedan en el anonimato, mientras tanto –reitero– nuestras cárceles siguen hacinadas de delincuentes comunes.

Muchos de estos monos gordos, que cuando fueron parte del gobierno se creyeron que la Nación era un patrimonio familiar, abusando de sus leyes, su economía y sus privilegios, hoy pretenden venderse como los grandes panameños, sin contar con la autoridad moral, política y patriótica ante el resto de los panameños.

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Este artículo se publicó el  27  de abril de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El trabajo es sagrado

La opinión del Empresario…..

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RAFAEL  CARLES

En los próximos días se iniciarán nuevamente los preparativos para la celebración del Día del Trabajador y, como de costumbre, no faltarán las simbólicas marchas, las banderas rojas o blancas, las consignas obreras, las invocaciones a la gesta de Chicago, la cantaleta a los derechos alcanzados y cuantos pregones se les ocurra a los trabajadores que, con ansias de adquirir protagonismo, desperdician un día de descanso y se ensañan contra cualquier persona que se sienta tranquilo porque un Dios le ha bendecido con un digno y respetable trabajo.

Cuando meditamos sobre la vida de los millones de trabajadores que hacen bien sus funciones y cumplen cabalmente con su jornada laboral, nos damos cuenta de que la mayor parte disfruta lo que hacen y están contentos con lo que devengan. Y es que, desde los primeros tiempos, vimos que el trabajo es sagrado. Si contemplamos la vida de Jesús, por ejemplo, durante esos años de artesano, sin relieve externo, lo veremos trabajar bien, sin chapuzas, llenando las horas de trabajo intenso. Nos lo imaginamos recogiendo los instrumentos de trabajo, dejando las cosas ordenadas, recibiendo afablemente al vecino que va a encargarle alguna cosa…, también al menos simpático, y al de conversación poco amena.

El oficio de Jesús no fue brillante; tampoco cómodo ni de grandes perspectivas humanas. Pero Jesús amó su labor diaria, y nos enseñó a amar la nuestra, sin lo cual es imposible vivir la vida plenamente, pues cuando no se ama el trabajo es imposible encontrar en él ninguna clase de satisfacción, por muchas veces que se cambie de tarea. Estoy seguro que Jesús conoció perfectamente el cansancio y la fatiga de la faena diaria, y experimentó la monotonía de los días sin relieve y sin historia aparente. Esta consideración es también un gran beneficio para nosotros, pues el sudor y la fatiga que el trabajo nos produce necesariamente nos llevan a experimentar una condición natural de la humanidad, ya que cada ser humano se le presentan la posibilidad de participar en la obra que se ha venido a realizar.

Al igual que Jesús, hay infinidades de personas cuyo modelo también podemos imitar en nuestras vidas de hombres corrientes que trabajamos cada día. Reflexionando las figuras de algunos comprendemos con mayor hondura la obligación que tenemos de trabajar bien: no podemos pretender cobrar un salario por un trabajo mal hecho. Igualmente, hemos de aprender a encontrar fortaleza espiritual y la buena voluntad en nuestras ocupaciones para ayudar a nuestros conciudadanos y a contribuir a elevar el nivel de la sociedad y de la creación. Un mal profesional, un estudiante que no estudia, un mal zapatero…, si no cambia y mejora, no puede alcanzar la gloria que significa hacer bien las cosas.

Con el trabajo habitual tenemos que hacer como si estuviéramos ganando el Cielo. Para eso debemos tratar de imitar a los grandes que nos han antecedido. Para santificar nuestras tareas hemos de tener presente que todo trabajo honesto, intelectual o manual, debe ser realizado con la mayor perfección posible: con perfección humana (competencia profesional) y con perfección espiritual (por amor y servicio a los demás). Porque hecho así, ese trabajo, por humilde e insignificante que parezca, contribuye a ordenar las realidades y a priorizar las acciones.

En el trabajo honesto encontraremos un campo abundante de pequeñas mortificaciones que se traducen en la atención en lo que estamos haciendo, en el cuidado y en el orden de los instrumentos que manejamos, en la puntualidad, en la manera que tratamos a los demás, en el cansancio ofrecido, en las contrariedades que, sin quejas estériles, procuramos llevar de la mejor manera posible.

En nuestros deberes profesionales encontraremos muchas ocasiones de rectificar la intención para que realmente sea una obra ofrecida a santificar y no una ocasión más de buscarnos a nosotros mismos. De esta manera ni los fracasos nos llenarán de pesimismo ni los éxitos nos separarán de lo medular. La rectitud de intención —el trabajar de cara a lo correcto— nos dará esa estabilidad del ánimo propia de las personas que están habitualmente cerca de un Dios.

El próximo 1 de Mayo, antes de decidir si marchamos o meditamos, nos podemos preguntar si en realidad tratamos de imitar en nuestro trabajo los años de vida oculta de Jesús o si, muy por el contrario, lo que buscamos es protagonismo fugaz y espontáneo. O podemos cuestionarnos si buscamos prestigio profesional o si sólo nos conformamos con ser competentes en nuestras profesiones.  O si el trabajo nos sirve para conquistar nuevas amistades o si nos sirve para acercarnos más a la familia. O si cumplimos cabalmente con nuestros deberes profesionales o exigimos un pago por un trabajo aún por completar.

El Día de Trabajador es una fecha ideal para reflexionar. Hoy, la humanidad requiere de mayor énfasis espiritual y menos desgaste personal. El trabajo puede quedar santificado en la medida en que se asemeje a esos años de vida oculta y sencilla de Jesús en Nazaret.   Si trabajamos a conciencia, si vivimos la caridad, si sabemos aceptar las contradicciones evitando la queja y si podemos ayudar a los demás, estaremos siempre celebrando el Día del Trabajado. De lo contrario, sería más de lo mismo y nuevamente se habría perdido otro año sin lograr absolutamente nada.


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Este artículo se publicó el 27   de abril de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Metro de Panamá, primera fase

La opinión de…..

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Rogelio Pinilla

Un seudo estudio maratónico seleccionó la ruta Los Andes-Terminal de Albrook, pasando por la Fernández de Córdoba-Justo Arosemena-Plaza 5 de Mayo como la primera línea del Metro de Panamá. No conocemos los detalles del estudio, pero aparentemente no contempló un análisis a fondo del movimiento de pasajeros: origen y destino en el conglomerado del área metropolitana.

No somos especialistas en ingeniería de transporte, pero sí ya en el año 2006 habíamos opinado sobre el futuro desarrollo de un sistema de transporte masivo para la ciudad de Panamá.    Decíamos en aquella ocasión que el crecimiento alargado este-oeste de la urbe nos dirigía a que el sistema subterráneo de transporte masivo (SSTM) fuese también este-oeste en su primera fase y que luego la siguiente fase cortara el sistema perpendicularmente norte-sur.

La columna vertebral subterránea sería alimentada por sistemas de buses en forma de espina de pescado provenientes de las diferentes barriadas que se han desarrollado y se desarrollarán hacia el este y el oeste.

No hay que ser especialista en transporte para darse cuenta de que la mayor parte de la masa de pasajeros se mueve en sentido este-oeste: de Pacora, Tocumen, San Miguelito y desde Capira, La Chorrera, Arraiján hacia el centro de la ciudad.

La Gran Terminal de Transporte es el centro neurálgico de origen, trasbordo y destino de la ciudad y donde convergen pasajeros de todo el interior de la República. Por tanto, una gran estación debe ser proyectada muy cerca de la terminal.

Si la ciudad tiende a crecer hacia el norte y las áreas revertidas, por qué comenzar con una línea por el sur. El sistema debe partir el territorio de la ciudad en dos en forma simétrica para hacer más eficiente el sistema alimentador mediante buses y vehículos superficiales. El sistema puede ser superficial en sus extremos para hacerlo menos costoso, pero en el centro de la ciudad debe ser totalmente subterráneo. El cruce del Canal debe ser subterráneo y complementarse con una vía vehicular subterránea que conecte con los corredores Norte y Sur y la cinta costera hacia el oeste.

No compartimos la decisión de iniciar con una primera fase norte-sur. Debemos atacar el problema del transporte en su parte más crítica y pienso que actualmente la población que vive hacia los extremos este y oeste es la que presenta mayores dificultades de movilización hacia los centros de trabajo, escuelas, hospitales, centros de diversión, centros comerciales, aeropuertos y demás actividades que mayormente se desarrollan en el centro de la urbe.

Si la decisión fue política o por problemas financieros creemos que a largo plazo construir la fase este-oeste se hará cada vez más onerosa. Sabemos que los sistemas de transporte masivos no son autofinanciables ni económicos y que los mismos deben ser subsidiados por el Estado para resolver un problema social a su población.

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Este artículo se publicó el  26  de abril de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Hacia un mundo sin peces (III)

La opinión de…..

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MIGUEL ÁNGEL SÁNCHEZ LÓPEZ

Los medios de captura son ineficaces porque aniquilan especies no demandadas y especímenes que no han llegado a su tamaño adulto.

Además, la pesca con pesos, plomadas y redes de fondo puede devastar hábitats marinos, como ya está ocurriendo en el Atlántico Norte, y los caladeros, como el situado frente a las costas del Sáhara Occidental.

El empleo de la acuicultura, es decir, la cría de especies en piscinas para su consumo, mejora ligeramente la situación, pero no la soluciona.

Se ha demostrado científicamente que si no cambia la situación, el atún rojo está condenado a la extinción. Sin embargo y ante todo pronóstico, los Estados presentes en la última reunión de CITES (Convención del Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) rehusaron la posibilidad de añadir al atún rojo en la lista de especies protegidas.

Japón, nación importadora del 80% del atún capturado, ejerció de lobby y convenció uno a uno a los países firmantes de la convención.

Ante estas decisiones, de poco sirve el conocimiento de la situación. El atún rojo no es la primera especie propuesta como animal protegido de capturas.

Sin ir más lejos, en el último mes, la anchoa del Cantábrico ha vuelto a los mercados de todo el mundo después de cinco años de veda.

Ante el peligro de extinción de este preciado pescado, las autoridades internacionales prohibieron su pesca durante un lustro.

El control de las capturas o la prohibición de pesca de determinados pescados parece ser el único remedio efectivo para salvar los mares del agotamiento.

Pero si el modelo pesquero actual no es rediseñado en su totalidad, estas medidas preventivas sólo serán parches temporales a un problema del que somos responsables.


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Este artículo se publicó el 27 de abril de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Ley carcelazo, Cuba y Venezuela

La opinión del Director Ejecutivo de Fundación Instituto Panameño de Estudios Cívicos, Ingeniero…..

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Guillermo Antonio Ruiz

Me recuerdo los cierres de calles al final de los años ochenta. Pero no solo con nuestra presencia física: barricadas, alambres, etc.   Todo era bueno para llamar la atención de la prensa internacional que a la postre era el único medio que teníamos para que el mundo observara lo que sucedía en nuestro país. Y no nos interesaba taparnos el rostro porque sabíamos que defendíamos algo superior a nuestras vidas: la democracia y los derechos humanos. No había democracia, entonces usábamos métodos no democráticos de lucha.

Antes de estos hechos, lo que usualmente ocurría era que los grupos inconformes marchaban.   Los más radicales al terminar la marcha, sobre todo si eran estudiantes, apedreaban la antigua sede del Ministerio de Educación, por ejemplo.

Pero desde el Gobierno de Pérez Balladares para acá y sobre todo los años anteriores a cada elección, se suceden cualquier cantidad de cierres de calles por la mínima cosa.   Recuerdo uno hace un año y medio porque un niño le pegó a una maestra. Todos los ciudadanos quedábamos víctimas de esa forma de protesta.

Sinceramente creo que la mejor forma de evitar que los ciudadanos conculquen el derecho de los demás al libre tránsito es la profunda educación en cultura democrática, educación cívica y respeto a los derechos humanos.   Por eso creo que el próximo paso en la reforma curricular debe ser insertar estas materias desde de la primaria de forma obligatoria. Pero mientras tanto, si bien es cierto que la llamada “Ley carcelazo” es un poco exagerada, ya está bueno de que aquí cualquiera sienta que al no existir certeza de un buen castigo debe perjudicarnos a todos.

Muchos alegan que esto viola los derechos humanos y de manifestación. La falta de eco a esta sentencia tiene que ver con el hecho de que muchos de los voceros que blanden este argumento aupaban la represión de finales de los ochenta, sembraron el odio y en vez de dar paso a nuevos políticos tratan de reciclarse dando lecciones de cultura democrática. Los otros pretenden que los panameños entiendan sobre derechos humanos cuando ni siquiera se pronuncian por lo que sucede en Cuba y Venezuela.

En estos países, donde se violan los derechos humanos, se persigue la prensa (cuando no se clausura) y se mantienen detenidos presos políticos han encontrado en una buena parte de la dirigencia de la llamada sociedad civil y política panameña total orfandad.

Denunciar lo que ocurre con las damas de blanco y los presos políticos encarcelados en mazmorras cubanas, con Oswaldo Álvarez Paz y otros, así como con los medios de comunicación venezolanos es enseñar cultura democrática y respeto a los derechos humanos. ¿Cómo pedirlo si no lo practicamos?

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Este artículo se publicó el  27  de abril de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.