La ‘ley zanahoria’ y la inseguridad

La opinión de…..

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Carlos David Abadía Abad

La posible presentación de la llamada “ley zanahoria”, que regula el horario de cierre de bares y discotecas, ha desatado una polémica entre diferente sectores de la ciudadanía. Cada uno tiene razón desde su punto de vista e interés particular, pero realmente no veo que dicha ley vaya a disminuir de forma significativa la inseguridad que vivimos, tampoco tiene un valor importante como complemento de otras medidas para reducir dicha situación que a todos nos preocupa.

Creo que su posible efecto es otro. Me explico. Las principales causas del pandillerismo, que es donde se genera toda esta violencia y que ocupa el 50% de las noticias televisivas, se debe a cuatro motivos: pobreza, desintegración de la familia, falta de oportunidades y el ambiente físico y social donde residen los delincuentes y que realmente afecta su autoestima. A esto hay que agregarle el ingrediente del narcotráfico.

Siendo Panamá un país de tránsito de drogas de Sur América hacia Estados Unidos, un porcentaje de estas se queda en nuestro país, lo que es un anzuelo ideal para un sector de la población que busca resolver los problemas que sufren. No es secreto para nadie que los millones de balboas que genera ese cáncer son una tentación por los motivos antes mencionados.

La “ley zanahoria”, primero, no resuelve ninguna de las causas estructurales y podría dar la sensación de que con su aplicación se corregirá este mal, desviando la atención de la implementación de otras medidas que sí se deben ejecutar.

El cierre de todos los lugares de diversión a las 3:00 a.m., los jueves viernes y sábado, no resuelve el consumo de bebidas, ni disminuirá los accidentes de tránsito, muy por el contrario, podría aumentarlos cuando todos los conductores salgan a esa hora. ¡Provocará un caos! La mayoría de estas personas se irían para sus casas a seguir la fiesta y el desorden sería mayor en los barrios. Además, el trabajo de los policías se concentraría en vigilar a los “borrachos”. Ya el ministro Mulino expresó que esa no debe ser su función principal, con lo cual estoy de acuerdo, pero con la estrategia de cierre así pasará.

Recomiendo a los funcionarios del sistema de inteligencia y seguridad que investiguen cuáles son los bares y discotecas en donde se venden drogas y que apliquen la ley sin contemplación. Las drogas no la venden necesariamente después de las 3:00 a.m., sino a todas horas. Estoy seguro que en los lugares donde ocurre este delito, desde tempranas horas de la noche se mercadea con las drogas. Como bien dijo la ministra Lucy Molinar, lo que haces a las 3:00 a.m., lo haces a las 8:00 p.m., 10:00 p.m. o a la medianoche.

Deben ser más estrictos en la aplicación de los operativos del “guarómetro”. Vi un reportaje de televisión y leí en los periódicos que hay lugares que han adoptado esta práctica de manera masiva. En el reportaje mostraron que en la ciudad de Tokio las multas y/o condenas por conducir un vehículo bajo los efectos del alcohol son tan altas que los ciudadanos que beben prefieren tomar un taxi antes que conducir en ese estado.   En la ciudad de Santa Fe, Argentina, el municipio y los bares llegaron a un acuerdo y se ofrece transporte gratuito a los clientes. Estas son las medidas que debemos adaptar en nuestro país, para no perjudicar a nadie, a la vez que generamos conductas de responsabilidad para no conducir ebrio y no tapamos la luz solar con la mano.

Sobre la seguridad, que es lo que nos preocupa, primero que todo hay que construir una política nacional con participación de la sociedad civil, que ya ha mostrado interés en colaborar.   Creo que la creación del ministerio de seguridad es un paso positivo, igual que el proyecto de Curundú, porque este cambia el entorno de vida de ese sector, aunque no se le ha explicado bien a la ciudadanía el beneficio que traerá.

Entiendo la desesperación que tiene el presidente Martinelli, el ministro Mulino y el resto de los funcionarios del Gobierno por la inseguridad nacional, pero esto no se resolverá de manera rápida. Tampoco debemos plantear ideas al aire, sin saber o tener certeza del impacto real que podrían tener. Debemos sentarnos a armar una política de Estado, que traiga esperanza y confianza a la ciudadanía, que mande un mensaje claro a los maleantes, así el país sería bien visto internacionalmente.

Para terminar, quiero mandar un mensaje a las dos grandes cadenas de televisión, porque veo que cada una ha elaborado una estrategia para el mismo fin: ¡Únanse! Este tema no es para competir en raitings o tener mejores clientes, este es un tema en el que todos los panameños debemos aportar nuestras ideas, tiempo y dinero, para vivir en el Panamá que todos nos merecemos.

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Este artículo se publicó el  28  de abril de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Empapados: entregados o allanados?

La opinión de

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JORGE GAMBOA AROSEMENA

La práctica política panameña, a pesar de la demagógica propuesta del cambio, hace que muchos de los cercanos al poder solo busquen “entrar o gozar de la papa”.   A estos especímenes se les podría denominar “empapados”. Estos “empapados” logran hacerse de algún cargo público por nombramiento de acuerdo a sus expectativas, principalmente de origen económico.   Así, unos buscarán emolumentos del orden de 7 a 5 mil balboas ostentados de ministros a subdirectores de entidades descentralizadas o cargos en el servicio exterior.   Luego están asesores y jefes entre los 2 a 5 mil de salarios y, debajo de estos, los que buscan salarios de mil a 2 mil.

Desde nuestro punto de vista, los “empapados” pueden dividirse en dos vertientes de conductas: los entregados al que ejerce poder y los allanados a ese poderoso.

Los entregados son individuos sin escrúpulos que todo lo justifican porque su móvil es usufructuar un cargo para satisfacer egos o hasta para buscar otra serie de regalías que dan esos cargos, como tener información privilegiada para hacer negociados o cobrar sobornos por dejar hacer cosas no permitidas por la ley a otras personas. Muchos de estos entregados se creen las mentiras que dicen, y otros, son tan cínicos, que se confiesan en círculos íntimos. Son básicamente amorales. Todo vale si ellos consiguen sus metas.

Doloroso es el caso de los “empapados” allanados porque estos son personas que tienen un juicio crítico de lo que hace mal el poderoso, pero se mantienen en los cargos bajo el subterfugio de que si no necesitaran el trabajo (léase salario), renunciarían.   Lo cierto es que han vivido sin ese salario pero se dejan vencer por el temor de qué hacer o peor, temen que el poderoso o su “garulilla” lo persigan y compliquen la vida. Estos tienen valores morales pero, por omisión, son inmorales porque no se atreven a reclamar y exigirle al poderoso que deje de actuar incorrectamente o que corrija, y mucho menos se atreven a denunciarlo o por lo menos romper con él públicamente, aunque en su fuero interno saben que ese poderoso está atentando contra el bien común, que es un demagogo, que se enriquece o permite enriquecimiento injustificado, que quiere perpetuarse en el poder, o que atenta contra el buen funcionamiento administrativo porque hace que nombren en cargos sensitivos a individuos incapaces o hasta corruptos que actúan descaradamente diciendo que no tienen que rendirles cuentas al jefe inmediato porque a él o ella lo nombró el mandamás corrupto.

Estos dos tipos de “empapados” dañan la sociedad, unos por acción y otros por omisión. Vea a su alrededor a los “empapados” y defina de qué tipo son… Los allanados son rescatables, los entregados no.

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Artículo publicado el 23 de abril de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Escuchemos los mensajes esenciales de Monseñor

La opinión del Sociólogo y Escritor…..

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Raúl  Leis  R.

En su Homilía de toma de posesión como Arzobispo, Mons. José Domingo Ulloa envió varios mensajes esenciales. Habló alto y claro cuando expresó su caracterización de la realidad nacional:

“Somos conscientes, que vivimos tiempos difíciles que nos exigen actitudes definidas y comprometidas. La realidad que vive nuestro país está marcada por la pobreza y la exclusión social; una concentración desigual de los recursos, desempleo y precariedad del sistema laboral, sistemas inadecuados de salud y educación, inseguridad ciudadana y violencia, migración por la falta de oportunidades en las áreas rurales y un creciente deterioro del equilibrio ecológico.”

Luego nos invita a responder no con pasividad, temor y abatimiento sino con todo lo contrario, y señalando que no se trata solo de paliativos, pues la realidad nos convoca a construir otro modelo de sociedad y que otro Panamá es posible.

Plantea Monseñor Ulloa: “Frente a estos hechos sociales, no podemos quedarnos en la pasividad provocada por el miedo y el pesimismo, porque para quienes creemos en el Dios de la vida, que nos amó tanto que entregó a su único Hijo –Jesucristo Nuestro Señor- para liberarnos de toda opresión espiritual y material, venciendo a la muerte, estamos convencidos que con la fuerza del amor, y el compromiso de cada uno de nosotros podemos ayudar a transformar toda estructura de pecado en nuestra sociedad.

Evidentemente que para ello necesitamos hombres y mujeres, en cada una de las esferas de la sociedad, capaces de hacer germinar y de suscitar un nuevo modelo económico, social y político, con un rostro más humano, más sostenible y solidario.”

Enfatiza en el cumplimiento de la promesa electoral gubernamental predicando la coherencia entre fines y medios, entre lo que se dice y se hace, pues los fines y los bienes generales deben ponerse sobre los fines y bienes particulares. Al mismo tiempo clama la necesidad de una real participación de la sociedad civil, que hoy se ve rechazada e incluso atacada por las esferas oficiales:

Dice el Arzobispo: “En consecuencia, esto solo será posible con autoridades comprometidas a deponer los intereses partidarios y particulares, para colocar como principal objetivo el solucionar de manera permanente las necesidades de la población, con una real participación ciudadana. En este sentido hacemos un llamado a nuestro laicado para que su fe se haga vida en estos escenarios, porque una fe sin acción no es fe. Es importante y necesaria su participación en las instituciones de la vida pública y actuar con eficacia dentro de ella”.

Creo que estos mensajes esenciales son claros y deben guiarnos al terreno de las verdaderas y necesarias transformaciones. Ojalá el gobierno sea receptivo al clamor del pastor y a las voces diversas que también plantean lo mismo.

Por eso firmaré la Declaración Ciudadana por el Fortalecimiento de la Democracia, que está en circulación que clama entre varios aspectos por el derecho a disentir;  el respeto a la libertad de asociación alentando la participación ciudadana organizada sin presiones o coacción de ningún tipo;  separación efectiva y real de los poderes del Estado; rechazo a toda práctica autoritaria y de ataques personales o persecución contra dirigentes sindicales, empresariales, sociales o políticos; por los espacios de diálogo y concertación como mecanismos necesarios para la búsqueda de soluciones a los problemas del país.

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Este artículo se publicó el  28  de abril de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El mutismo te hace cómplice

La opinión de….

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VICTORIANO RODRÍGUEZ

Contraproducente y estigmático. Los medios noticiosos, especialmente la televisión, reflejan un silencio cómplice de la inseguridad existente.  Parecieran dar mayor importancia a difundir narco-novelas que informar sobre hechos o sucesos consuetudinarios.

Existe mutismo en el análisis de la presentación, discusión y aprobación de determinadas leyes, aún cuando sepan que a futuro puedan verse sorprendidos en la implementación de ellas.

El mutismo te hace cómplice. Por una parte los “padrastros de la patria” aprobaron la ley del carcelazo, contra su pueblo (los hijos de Juana), que los encierra hasta por dos años de prisión por reclamar sus derechos: valga recordarles que algunos de ellos fueron miembros de la Cruzada Civilista, quizás reprimidos de acuerdo a la ordenanza de la ley, pero no se les intimidó, mancilló ni desvirtuó la posibilidad de manifestarse públicamente.

Salvo un abogado presentó recurso de inconstitucionalidad sobre este hecho aberrante, antidemocrático e inhumano.  Hay quienes sostienen que dicha ley busca amedrentar a los trabajadores, estudiantes, empleados públicos y a la ciudadanía, por gestiones de gobierno impopulares que pretenden discutir en la “Asamblea Nacio-mal de dis-putados”.

Conocedores en la materia comentan que se pretende privatizar el IDAAN, mediante concesiones en proceso; se pretende discutir sobre la reelección del “man-nífico” de la Universidad de Panamá, al igual que se hizo en otra universidad en la cual el Zar Anticorrupción salió huyendo porque no sabía por qué parte del “des-astre” empezar;  la modificación del Código de Trabajo, a fin de adecuarlo a las exigencias de la patronal; y la privatización de la Caja de Seguro Social, mediante las externalizaciones; además de la posible adquisición de ochenta millones de dólares en computadoras, incrementos salariales para los “amigos”, el posible referéndum para la reelección presidencial inmediata, el incremento de la canasta básica y el aumento del combustible, entre otros temas.

Juana (la patria ensimismada y apesadumbrada) visualiza su futuro sombrío e incierto por la decadencia de valores tanto en el poder político como en sus hijos, que poco les preocupa la suerte futura, acostumbrándose a la migaja que reciben de los políticos para solucionar su día.

Quizás muy pronto los medios transmitirán una sola línea y la comunidad absorta recibirá un solo mensaje. Solamente recibiremos información clasificada. El pensar puede atrofiarnos el cerebro; seremos mutantes.

Quien se atreva a hablar será encarcelado y en el penal perderá cualquier derecho, inclusive su honra.  Ahí nadie conoce a nadie y no habrá perdón para los incautos.   Quien no se atreva a defender su derecho a expresarse libremente hoy, llorará como niño la ausencia de la democracia y quedará como las damas de blanco en Cuba, sitiadas. La violencia también es generada por leyes impopulares. ¡Dios te salve panamá!

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Artículo publicado el 22 de abril de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Podrías vivir con menos de un dólar?

La opinión del Economista…..

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EDUARDO L. LAMPHREY R.

En la actualidad, 1. 400 millones de personas viven con menos de un dólar diario y cerca de 3.000 millones, casi la mitad de la población mundial, con menos de dos dólares.

Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), 44% de la población de América Latina es pobre y el 40% de esos son indigentes que viven con menos de un dólar diario. De acuerdo a un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Latinoamérica es la región más desigual del mundo.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) declaró que la pobreza en América Latina podría aumentar hasta 7% en 2010, con lo que pasarían cerca de 39 millones de personas al estado de pobreza. A su vez, Eurostat publicó un estudio sobre los índices de pobreza en los estados miembros de la Unión Europea, concluyendo que el 15% (aproximadamente 56 millones de personas) viven en esta situación. Curiosamente, los países más pobres son también los que distribuyen peor la renta, presentando tasas más altas de pobreza relativa (Grecia y Portugal 21 por ciento, España 19%.

Por eso se han propuesto reducir la tasa de pobreza a una cuarta parte en 2020, llevándola al 12%. Para el caso de Asia y el Pacífico, 21 millones caerán en la pobreza en el 2010, hoy hay 900 millones de pobres.

En nuestro país, más de la tercera parte de los habitantes lo conforman personas que viven en condiciones de pobreza. Casi toda la población indígena es extremadamente pobre.

La desigualdad entre ricos y pobres aumentó en América Latina y en la actualidad el 20% de los más opulentos acaparan el 56. 9% de los recursos y el 20% de la población más pobre recibe apenas el 3.5% de los ingresos. En cada rincón de América Latina la pobreza avanza, y por más que haya planes para disminuirla, las desigualdades económicas y sociales que existen son cada vez más pronunciadas y notorias.


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Este artículo se publicó el 28 de abril de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Los medios, el morbo y la delincuencia


La opinión del Periodista y Docente Universitario….

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GARRITT  GENETEAU

Los niveles de inseguridad que vive el país amerita que se adopten medidas heroicas, en momentos que el crimen nos tiene amedrentados de tal manera que ya no nos atrevemos a salir a las calles a cualquiera hora.

El problema se ha tornado tan grave que ya no caben políticas de “manos blandas”, resocialización ni liberar a delincuentes que han cumplido una parte de sus condenas para que se reintegren a la sociedad.   Debemos hacer nuestro ese viejo dicho que reza que “árbol que nace torcido, seguirá torcido” o aquel decir: “loro viejo no da la pata”. Ningún gobierno ha funcionado con este tema.

Estos criminales que asesinan, violan a mujeres en sus propios hogares y ante la presencia de sus esposos e hijos, aquellos que roban las quincenas a los jubilados indefensos, matan a los comerciantes, practican el secuestro express bajo amenaza de muerte, esos que secuestran a empresarios pidiendo cuantiosos rescates y si no se pagan, dejan a las víctimas con varios tiros en parajes solitarios; estos malhechores tienen que ser apartados definitivamente de la sociedad y debemos prestar oídos sordos a las voces simplistas de los supuestos defensores de los derechos humanos.   Y es que quien mata a sangre fría sencillamente no tiene derechos humanos, porque no los ha tenido con sus víctimas ni con su cuadro familiar, que queda soportando hambre y otras privaciones.

Los medios están exacerbando el estado anímico de la población panameña. Primero, exponen un cuadro patético a través de la crónica roja, pero presentando la más abominable gráfica y filmación, mostrando los cuadros dantescos y el morbo, cuyo propósito es vender la mercancía: la noticia.

Todas esas subjetividades van en contra de los derechos humanos tanto del individuo ya fallecido como de la familia. La ciencia de la información debe encargarse de manejar todo el conocimiento con responsabilidad y ofrecerlo a la comunidad con honestidad, planteando una comunicación con mayor prestancia dirigida a resaltar la educación y la cultura.

El teórico Ortega y Gasset señala sobre el particular que “el ser social forma parte de la estructura en que el hombre está inmerso”.

La Policía Nacional ha demostrado ser ineficiente. Hay que crear otra vez el Ejército, que esté bien disciplinado y que proceda, sin contemplaciones, contra los enemigos públicos. El problema de la inseguridad nacional ha dejado de ser un problema delictivo para tornarse en una situación que atenta contra la supervivencia de la democracia, que todavía se halla en estado embrionario.

Estamos a tiempo de erradicar a estas pandillas de rufianes. El gobierno tiene en sus manos los medios represivos para actuar con el rigor que el problema demanda.

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Artículo publicado el 21 de abril de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

A un año de Gobierno

La opinión de…..

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RAMIRO VASQUEZ CH.

Dentro de algunos días se cumple el primer aniversario de las elecciones que dieron por resultado la victoria sin precedentes de la coalición de fuerzas que enfrentó la propuesta reeleccionista del PRD. Muy poco se ha hablado de ese momento y lo dicho ya ha quedado en el olvido cuando las fuerzas derrotadas se han negado rotundamente a realizar un balance que pudiera haber esclarecido —en parte— los grandes interrogantes surgidos de una campaña llena de nuevos escenarios, técnicas y modalidades del quehacer político panameño.

Este primer aniversario electoral ha comenzado a develar la verdadera capacidad operacional y ejecutiva del nuevo Gobierno. La curva de su aprendizaje quedó atrás y ahora lo que cuenta es el enfoque y análisis sobre las tendencias y probable evolución de los acontecimientos frente a una sociedad con una alta carga de insatisfacciones.

Como siempre ha ocurrido, una parte importante de su programa electoral de Gobierno se uso más con el ánimo de ganar el control emocional de la población y guiarla hacia la toma de decisiones al momento de emitir su voto.   Que lo prometido se pueda cumplir —por encima de las buenas intenciones del discurso— dependerá de la capacidad ejecutoria y la eficiencia administrativa del equipo.

El discurso electoral estuvo definido por los grandes problemas de carácter estructural que afectan a toda la sociedad. Temas como Seguridad, Educación, Transporte, Justicia y Trabajo, fueron el centro de las promesas y son en la actualidad la base de los sentimientos, de las expectativas y de las esperas de los panameños. No son problemas nuevos y en algunos casos su solución requiere de decisiones radicales y profundas.

Tampoco son problemas que se puedan resolver en solitario. Necesitan del concurso de todos los afectados, es decir, de toda la nación.

El hecho de que la población haya aceptado ese discurso electoral —mostrado en la victoria de las fuerzas encabezadas por el presidente Martinelli— no significa que apruebe con el mismo entusiasmo las medidas que tome el Ejecutivo para abordar los problemas nacionales.

Hasta ahora pareciera existir cierto grado de improvisación, de desconocimiento y de inseguridad lo cual da pie a que diversos sectores de la sociedad muestren su oposición.

Pareciera un problema de métodos, generalmente fáciles de corregir, si existe un espíritu de rectificaciones. Y un año de gobierno es suficiente tiempo para saber en donde están las dificultades y los errores. Pero también hay un problema de concepción que pudiera estar negando el discurso electoral; el discurso de las promesas y de los compromisos.

Aunque el mando en el Ejecutivo esté muy bien definido alrededor del Presidente, su Gobierno de alianzas no lleva el mismo ritmo ni piensa igual.   Una fuerte carga de oportunismo político —propio del clientelismo electoral— está afectando la ejecución del quinquenio.

La “vieja” burocracia, poseedora del conocimiento y la información, ha sido duramente golpeada y maltratada, cuando no, expulsada de sus oficinas. Su respuesta ante la oleada de imberbes seguidores que han colmado sus espacios, es el silencio.

En esas condiciones no existe Gobierno alguno que pueda ejecutar con eficiencia su programa electoral.

Eso salta a la vista. Muchas buenas ideas que no se concretan, que se quedan en los grandes titulares de los medios de información, para luego caer en un inexplicable silencio. Una pobre, cuando no mediocre, ejecución del presupuesto. Una lucha intestina en el aparato Administrativo que pierde su tiempo en recriminaciones. Una tendencia a repetir esa cultura quinquenal de entrar pobres y salir ricos o más ricos.

En fin, un primer año, que requiere de renovados compromisos y de una visión de Estado con capacidad para sumar a todas las fuerzas sociales que reclaman solución a sus más vitales problemas.


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Este artículo se publicó el 27 de abril de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.