La necesidad de cambios

La opinión del Ingeniero….

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Cristóbal Silva

Actualmente, el país se encuentra en una coyuntura en la cual el gobierno propone cambios (reformas) anunciados durante la campaña electoral, los que el mismo gobierno considera se convirtieron en compromisos con la nación una vez el entonces candidato se convirtió en Presidente electo. Varios de estos cambios son compatibles con los que por tanto tiempo ha esperado la sociedad panameña.

El Presidente en sus discursos y mensajes sigue expresando su voluntad y deseos de lograr los cambios prometidos, lo cual aún refleja su convencimiento en torno a esta dirección de gobierno, la cual tiene claras rutas en cuanto a reducir la ignorancia mediante una mejor educación, achicar la brecha en la estructura social y económica y combatir la corrupción y la impunidad, aspectos que han contribuido a mantener una desigual distribución de la riqueza en el país que no permite reducir los niveles de pobreza en nuestra sociedad.

Este es un proceso que por su naturaleza requiere un carácter firme para tomar decisiones difíciles y la disposición de hablar con la verdad aún cuando políticamente no parezca ser lo más conveniente. Esto significa que a través de todo el trayecto hay que caminar admitiendo dudas sobre los resultados finales que se pretenden en virtud del comportamiento aleatorio de las variables que se manejan.

Asimismo, los cambios generalmente producen resistencias, controversias y rozan con el accionar de todos los poderes del Estado ya que se tratan de cambios integrales para los cuales tienen que intervenir todos los poderes del Estado y la ciudadanía en general en armónico espíritu de colaboración.

Para lograr cambios significativos hay que hacerlo como nación entera, transmitiendo un sentido de “destino unificado”. Esto no es una nueva filosofía. Hay ejemplos de grandes líderes en varios países que han logrado avanzar sus sociedades aplicando este conocimiento. Sin embargo, este propósito tropieza con la indiferencia de una sociedad dividida y la coraza individualista de cada miembro de la nación.

Los cambios para lograr la reducción de la pobreza, menos corrupción, una mejor educación, más empleo, vivienda para el pobre, etc., enfrentan dificultades que no son puramente técnicas y con soluciones en un plan de diez puntos. Son temas que necesitan cambios profundos en sociedades como la nuestra, específicamente en sus valores y culturas.

Al mismo tempo, las soluciones requerirán cambios en las políticas de los gobiernos, para acompañar los cambios requeridos en las sensibilidades de las personas y en sus propias mentes.

La transformación de conciencias y de moral no se logra mediante públicos debates, a veces absurdos, ni tampoco mediante un batallón de abogados que argumentan de ambos lados, batalla que pierden siempre los pobres porque siempre tienen menos defensores.

Los cambios que se buscan tienen que ser producto de todos, no de un gobierno, por lo que los esfuerzos tienen que ser unificados.   No podemos mantener una sociedad con sectores tirando en direcciones diametralmente opuestas.

Es función de los gobiernos persuadir a cada miembro de la sociedad para que apoyen las metas comunes propuestas, basados en una realidad común que involucra compromisos de ambos lados y como expresa el Presidente Obama de los Estados Unidos, también involucra “el arte de realizar lo que es posible”.   No es solamente una función de un Presidente, es el compromiso de toda una nación, que aún no ha alcanzado todo su potencial de desarrollo.

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Este artículo  fue publicado el 24 de marzo de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Una mirada al currículum

La opinión del Educador….

ROGELIO ANTONIO MATA GRAU

El desarrollo curricular en estos tiempos se ha constituido en una de las problemáticas más importantes y de mayor incidencia en la práctica educativa. La implementación del proyecto de transformación curricular de la Educación Media, en nuestras instituciones educativas es un elemento esencial para el desarrollo del proceso de enseñanza y aprendizaje, siendo la implementación de este dentro del aula de clases un factor importante que ha de tenerse en cuenta cuando nuestra responsabilidad como profesionales de la educación es la formación integral de la personalidad de nuestros discentes.

La formación integral de la personalidad de nuestros discentes resulta una preocupación fundamental en nuestros días, la búsqueda de una educación formativa y el dejar atrás concepciones sumativas y extremadamente cuantitativas en el proceso de enseñanza aprendizaje incluye sin lugar a dudas la problemática curricular, que históricamente ha sido centro de toda controversia en el ámbito educativo.

La educación es la vía para la formación paulatina de las nuevas generaciones para su autotransformación y la transformación de la sociedad.

La educación es un proceso de intercambios dentro del marco de una actividad específica, en este caso del proceso pedagógico y mediante el cual hay comunicación y el discente asume a partir de un proceso de socialización; valores, conductas, con respecto a su actividad que es la realidad que lo circunda y donde se mueve, y jerarquiza valores y se autotransforma.

El encargo social que la sociedad panameña le ha dejado a la escuela es enorme.

Los centros de educación media tienen en sus manos un importante papel, debido a que los estudiantes antes de vincularse a la educación superior y la actividad laboral terminan su formación de bachillerato en estas instituciones educativas.

Cuando se tratan estos temas referidos a la formación del bachiller uno de los elementos que no puede pasar por alto es referido al currículum.

La temática curricular constituye una de las problemáticas científicas actuales de mayor incidencia en la práctica educativa. El dominio de este tema es de interés no solo para quienes elaboran, desde cualquiera de los criterios y niveles de elaboración el currículum, sino también, y de manera muy especial, para los principales actores quienes lo desarrollan: docentes y estudiantes, y son los que deben participar activamente en su diseño y evaluación.

La implementación del currículum en la institución es un elemento esencial que debe analizarse, pero además la implementación del currículum dentro del salón de clases es un factor tan esencial como el primero.

Las interacciones del profesor y los estudiantes en el proceso de formación a través de la clase son fundamentales. La forma como maneja el profesor el programa, las posibilidades que tiene de influir en este, la calidad de su elaboración, el análisis del currículum oculto, y otros muchos procesos e interacciones en la clase son fundamentales para comprender toda la complejidad del currículum en la institución educativa, el debate y el análisis de la cuestión curricular es tema de interés para el docente, siempre en busca del perfeccionamiento del proceso de enseñanza-aprendizaje en nuestras instituciones educativas.

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Artículo publicado el 24 de marzo de 2010 en el  Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Premisas del sector salud panameño

La opinión del Doctor en Medicina….

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César Quintero Sánchez

Estamos en la etapa inicial del presente quinquenio administrativo.  Con todo respeto hacia nuestras autoridades del Sector Salud, quiero hoy recordar algunas premisas que deberán delinear nuestro Sistema Nacional de Provisión de Servicios de Salud, tomando en cuenta las Necesidades, la Estructura, los Procesos, los Productos y el Impacto, componentes esenciales de todo Sistema Público Sanitario Ideal.

1– Se reconoce que la Salud es un Derecho de todos los ciudadanos el cual es responsabilidad indeclinable del Estado y un Deber por parte de las personas, para evitar riesgos que alteren su calidad de vida y sufragar su costo siempre y cuando tengan con qué.

2- El sistema de atención a las personas y al ambiente se basa en el enfoque estratégico y táctico de los Programas de Salud. Se hace necesario retomar el concepto de los Programas de Salud originales, para ser desarrollados plenamente, incorporando la atención priorizada a la Tercera Edad, la Salud Laboral, los Discapacitados y a la Administración de los Desastres.

3- Se preconiza la complementaridad del MINSA y la CSS a través de la Coordinación e Integración de sus recursos para la constitución de una Red de Servicios eficiente, eficaz, equitativa y de calidad.

4– La Provisión de Servicios deberá ejecutarse a través de entidades públicas y no se aceptan paquetes básicos de salud, ni organizaciones externas con o sin fines de lucro para brindar servicios de salud, ya que estos deberán ofrecerse de manera integral desde cada una de nuestras Regiones Integradas de Salud.

5– La participación social deberá pasar de ser un enunciado etéreo, para constituirse en pieza fundamental de la formulación, ejecución y evaluación del Sistema Público de Salud,

6- El financiamiento y el aporte estatal de recursos deberá ser de tal magnitud y oportunidad que permita devolver, recuperar y ampliar la capacidad de respuesta real de las unidades ejecutoras en todos los niveles de prevención, en los diversos escalones de su complejidad y en los diferentes procesos de atención directa a las personas y al medio ambiente.

7– Deberá estructurarse y consensuarse un Plan Nacional de Salud con objetivos y metas de corto, mediano y largo plazo, cosa que cada quien sepa de antemano, cuál es el rumbo de la gestión.

8- La estrategia de Atención Primaria de la Salud con las seis ( 6 ) Metas del SPT – 2000 cuyos indicadores jamás se han alcanzado en su totalidad, deberán ser priorizadas en su justa dimensión, lo mismo que las actuales 8 Metas del Milenio.

Se hace impostergable que el mensaje de salud vigoroso y renovado alcance hasta el panameño más humilde que habita los miles de asentamientos humanos de nuestro país, en la intención de que todo ciudadano pueda llenar plenamente el sentido de su vida.

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Este artículo  fue publicado el 24 de marzo de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Sobre la pena de muerte

La opinión de…….

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Igor de Sousa Cárdenas


Si una persona, una entidad, una institución, una asociación, un Estado… se siente en capacidad de hacer un juicio sobre la vida y muerte de un individuo o grupo de individuos, entonces el próximo paso lógico de este raciocinio es que el Estado–juez está legitimado para adoptar cualquier tipo de medidas de coerción para regular cualquier aspecto –por ínfimo que sea– de la vida de los individuos que cohabitan bajo ese territorio.

En pocas palabras, si se nos puede legítimamente condenar a muerte, se nos puede legítimamente condenar a lo que sea.   Si la pena de muerte es permitida, ¿cuáles son los límites del Estado sobre los individuos?

Esto es lo que implica darle al Estado la facultad de literalmente matar a la gente.   Es nada más y nada menos que despojarnos de los derechos que la humanidad ha ido progresivamente ganando durante generaciones. ¿Desde dónde creen que se han legitimado los múltiples intentos de genocidio durante el siglo XX? ¡Desde el Estado! Y aunque un utilitarista me podría decir que no son comparables porque el número no es el mismo (a pesar de las críticas que este tipo de lógica pudiera levantar), esa misma persona no me podría negar que las justificaciones para ambas son –como mínimo– parecidas.

Por muy buenas que sean las intenciones de quienes proponen estas medidas, es inevitable no pensar que existe cierta concepción de “limpieza social” debajo de todo esto.

Adelantar un paso, por mínimo que sea, hacia la legislación sobre la pena de muerte no solo levantaría serias acusaciones desde el punto de vista de los derechos humanos, sino que sería igualmente acercarnos a un estadio entre el autoritarismo y el totalitarismo, por el simple hecho que el Estado entonces tendría control absoluto sobre sus ciudadanos. Ergo, nos alejaríamos de la democracia liberal en sentido estricto.

¿Cómo un Gobierno en el que se violan las reglas del juego me va a garantizar a mí que lo de la pena de muerte se hará con plenas garantías –por risible que suene hablar de garantías en un juicio en el que te condenan a muerte –?   Tú y yo vimos la forma como sacaron a Gómez, así como tú y yo sabemos que el mejor argumento que tienen a su favor en este caso es el pueril “si los otros gobiernos hicieron lo mismo…”. Ah, entonces ¿eso te da derecho a ti de hacerlo, no?

Un Estado en el que un rey se compra un trono gracias al marketing; un Estado que a duras penas consigue brindar igualdad de oportunidades a sus ciudadanos a pesar a los recursos que tiene, gracias a la ineptitud de su clase política; un Estado en el que el Presidente, por Constitución, puede nombrar (y por ende politizar) directamente a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Donde aparentemente el Gobierno puede libremente interpretar la Constitución como le venga en gana, para así quitar y poner piezas políticas, que les agradecerá el nombramiento con total lealtad a cambio.

El tema central clásico del liberalismo político trata de los límites que el Estado debe tener para no violar la autonomía del individuo, bajo la también clásica premisa kantiana de que toda vida humana es un fin en sí mismo y no un medio para llegar a otra meta (por ejemplo, probarle a las multitudes que “ahora le toca al pueblo”, sea lo que sea que esto último quiera decir).

Permitir al Estado juzgar sobre la vida y la muerte de un individuo no es sólo una violación de la autonomía del individuo, sino la total negación de la posibilidad de autonomía que los individuos dentro de ese Estado pudieran llegar a tener.  Es el castigo absoluto.

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Artículo publicado el 24 de marzo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

La pena como medio de intimidación delictual

La opinión del Abogado….

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Ramiro Guerra Morales

Tengo para mi como verdad, que el endurecimiento del castigo penal, como mecanismo de intimidación y persuasión, para enfrentar la actividad criminal, no ha producido, en termino estadísticos, resultado positivos.

Estrategias similares se han ensayado en otros países latinoamericanos y sus realidades vienen dando cuenta de un agravamiento de su situación criminosa.

La situación, que denominamos de peligro, ha llegado al extremo, que podemos a manera de hipótesis de trabajo, concluir, que no basta la fuerza legitimada de la violencia estatal, para enfrentar este fenómeno, lo que revela que estamos frente a un enemigo, que administra organización y capacidad de fuego, al punto que un mandatario de la región, verbigracia México, admitió que la opción militar, como medio de lucha contra las organizaciones del crimen, había fracasado.

En nuestro país, en los tres últimos lustros, el discurso de la mano dura, ha sido la tónica,    sin embargo este perverso flagelo de la actividad criminal, no hay manera de revertirlo, pese a los grandes esfuerzos de la fuerza pública.

Somos un país, que dada su condición geográfica, expone muchas debilidades, por ejemplo, nuestro territorio costeño, revela una longitud tal, que demanda recursos de toda naturaleza para poder darle seguimiento y control; niveles de pobreza e informalidad, que dada sus carencias y en un medio de crisis de valores, gravita sobre ellos, la tentación y el riego de eventuales articulación al mundo de la criminalidad.

Los factores que exhiben la acción criminal, no se reducen al individuo delincuente y es por ello que no nos cansaremos de repetir, que toda estrategia en esta materia, reviste de un enfoque multilateral e integral. La actual jefatura de la policía, lo instituye cuando procura redes de intermediación comunitarias y religiosas.

Sin embargo, se trata de un enfoque que se queda corto, en tanto que no tiene un marco de referencia, dada la ausencia de una política criminológica de estado. Las instituciones y la sociedad civil, requieren de ese marco referencial, democráticamente trabajado con la participación de todos.

En la medida de que los administradores del poder público, no lo entiendan, seguiremos hablando y escribiendo de manos duras, de penas perpetuas y penas de muerte, para cerciorarnos , lo que ya otros países han experimentado, en el sentido de que la misma no tiene el efecto intimidatorio para inhibir la acción delictiva.

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Este artículo  fue publicado el 24 de marzo de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

A oídos del director de la CSS

La opinión de…….

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Mauro J. Zúñiga Araúz

Lo conocí el pasado 10 de marzo en el Complejo Hospitalario Metropolitano Arnulfo Arias Madrid.   En su exposición dejó la impresión de ser un ejecutivo con un verdadero deseo de llevar a cabo las transformaciones en los procesos internos de la Caja de Seguro Social (CSS), dentro de la esfera pública–pública, lo que la institución reclama desde hace más de 20 años. Lo felicito.

Permítame, en esa dirección, hacerle algunas observaciones y recomendaciones:

1. Conocemos de los excesos y las falencias de las juntas directivas de la CSS, pero en vez de quitarles funciones, “coja el toro por los cuernos” y haga que los asegurados se sientan representados en la junta directiva, involucrándolos en la planificación estratégica, la fiscalización y evaluación de los procesos.   Sea un garante de la participación activa y continua de los asegurados. Facilite su organización.

2. A los hospitales llega la gente enferma. Son los arcos de una cancha de fútbol hacia donde se patean muchos balones desde diferentes ángulos. Los médicos somos los guardametas.   No podemos reducir el tamaño del arco ni el de la cancha, pero podemos jugar mejor.  Dejar en la cancha un solo balón significaría cambiar el modelo social, económico, político y cultural del país. Yo aspiro a que eso se dé, pero no todos estamos de acuerdo.

Para jugar mejor deberíamos iniciar el proceso de deshospitalización: internar solo a los pacientes que necesiten una atención continua de parte del personal de salud.   Para ello se requiere reorientar los recursos para fortalecer la atención primaria.

Dividir el país en sectores en torno a las unidades ejecutoras (Ulaps, policlínicas). Las personas que viven en cada sector se adscriben a su médico de cabecera.

Cada médico debe tener adscritos un promedio de 2 mil 500 pacientes, que cita de acuerdo a su criterio, pero con los cupos abiertos para una demanda diaria. En cada unidad ejecutora habrá médicos que atiendan a los pacientes no adscritos o a los pacientes de los médicos de cabecera en sus ausencias temporales. Los cuartos de urgencias de las unidades ejecutoras deben estar debidamente equipados, para atender las 24 horas.

En cada unidad ejecutora deben haber, en cada turno, grupos de atención domiciliar (médicos, enfermeras, paramédicos), para que atiendan a los pacientes en sus casas y los asistan como lo indica la evolución de la enfermedad. Esto permite que el paciente se mantenga dentro de su entorno familiar. En caso de hogares desestructurados, la CSS puede disponer de personal idóneo para la atención.

Se deben utilizar al máximo las modernas vías de comunicación: entre los médicos de cabecera y los especialistas; entre los cuartos de urgencias de los hospitales con el grupo de atención domiciliar; entre el hospital y los médicos de cabecera, para que éstos sigan la evolución de sus pacientes y se les informe el día del egreso; entre el grupo de atención domiciliar y el médico de cabecera

Hay que reorientar la educación médica continuada de acuerdo a los perfiles epidemiológicos de la población.

Por otro lado, la automatización de los medicamentos y los análisis de laboratorio y de gabinete, se fortalecerá con el médico de cabecera.

Estos son, en términos muy generales, los conceptos para un nuevo modelo de atención y de gestión eficiente. Es una nueva dinámica para la atención de la enfermedad.

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Artículo publicado el 24 de marzo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Las dietas famosas

La opinión de la Doctora en Medicina….

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Marisín Villalaz de Arias

En los últimos años se ha puesto de moda hacer dietas, algunas de las cuales ni siquiera están aprobadas por un médico sino que las leen en revistas e, inmediatamente las adquieren y las comienzan sin una consulta médica previa para estar seguros de que están en condiciones de salud para llevarlas a cabo y, a veces, vemos resultados negativos que no hacen bien.

Sin ser especialista en esa rama, por experiencia y observación de tantos años andados, me atrevo a decir que no es malo hacer dieta; pero es peligroso abusar de las mismas y les explicaré por qué.

La alimentación se hizo para que quienes comen bien tengan buena salud.  También sabemos que existen miles de elementos indispensables para tenerla y para que nuestro cuerpo se mantenga con ellos. Cuando era joven, hace ya muchos años, la gente mayor era más sana que la de ahora y las enfermedades que hoy abundan no eran frecuentes.   Desde que les ha dado a los jóvenes por ser esbeltos y las muchachas flacas y escuálidas, viven menos porque están faltos de esos elementos indispensables. Se me ocurre que antes no abundaba la obesidad y sin embargo, todos comían de todo y si alguien pensaba en hacer dieta, sencillamente disminuía la cantidad de comida y adelgazaba sin exageración ni peligro.

Hoy están flacas, pero desnutridas y los cerebros no alcanzan a desarrollarse correctamente por falta de los elementos necesarios. No me digan que una bandeja de lechuga con algunos trocitos de tomate es un almuerzo saludable. Antes la gente moría joven por falta de medicamentos que hoy existen. Hoy mueren de inanición por abusar de las dietas.

No es que la gente antes era más inteligente que la de ahora y pensaba más en lo positivo y conveniente para todos; era, sencillamente que se alimentaban mejor y cumplían con las proteínas, vitaminas y minerales necesarios y existentes en la comida.

Los modernos tienen el cerebro medio atrofiado por falta de lo necesario para su formación. Dios hizo la comida para comerla, no para reemplazarla y la comida fácil, chatarra, es veneno por lo que hay que descartarla.  Se come a deshora y mal, en soledad y no en familia.  El modernismo ha acabado con la salud y debemos pensar más en ella.   Ojo con el abuso de las dietas y la flaquencia innecesaria porque no hay mejor aderezo que la carne sobre el hueso, se decía.

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Este artículo  fue publicado el 24 de marzo de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

La cara fea de la ciudad de David

La opinión de…….

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Carlos Eduardo Galán Ponce

En épocas pasadas, para llevar a cabo contravenciones al orden público, sus autores procuraban que tuviesen lugar dentro de la mayor discreción posible. Y bajo ese mismo concepto, la oscuridad de la noche se convertía en el mejor cómplice para cometer aquellos actos que iban a quebrantar la tranquilidad y las buenas costumbres de la sociedad.

Pero parece que con el paso del tiempo, esas circunstancias han ido cambiando y hoy, para violentar las normas del respeto ajeno, el ocultismo ha dejado de ser necesario.   Ya han pasado a ser exhibidas sin el menor asomo de discreción y a plena vista de las autoridades llamadas a evitarlas.

Esta ciudad de David, como mi generación la conoció, era un ejemplo de ordenamiento urbano. De ello fueron responsables, primordialmente, dos chiricanos:  don Aristides Romero Chávez, entonces ministro de Obras Públicas,  y don Camilo Franceschi,  alcalde municipal.    Ambos sin una mayor formación académica, pero con una gran visión y un claro amor por su ciudad, la proveyeron de amplias calles y avenidas de concreto, en ordenadas cuadrículas, bajo un plan normativo que no toleró favoritismos.   En su orden, fueron instaladas, soterradas, las tuberías para la conducción de agua potable, así como las recolectoras para aguas pluviales y servidas.   Simétricas aceras, con sus cordones y áreas verdes, de medidas reglamentarias, ubicadas, como dicta la norma universal, en constante paralelismo a su calle, complementaban el hermoso entorno urbanístico de nuestra ciudad.

Y es que desde los tiempos de los coches de tiro animal, las sociedades, al irse ordenando, sintieron la necesidad de proveer a los ciudadanos de a pie,  que siempre han sido la mayoría,   de áreas por donde pudiesen caminar con seguridad –sin que un caballo les pasara por encima–.

Con una lógica elemental, para hacerlas funcionales, las ubicaron a la vera de las calles y por ello recibieron el nombre en inglés de sidewalks.   Traducido, “caminar al lado”. ¿Por qué su nombre? Bueno, porque para eso se hicieron, para caminar. ¿Y por dónde? Pues, al lado de cada calle, no donde a cada uno se le ocurriera ubicarla, con o sin permiso de las autoridades normativas, adosadas a la pared de cada inmueble, como vemos aquí.

Esas áreas, donde antes a nadie se le ocurría ni amarrar un caballo, ni trepar un coche, hoy se destinan a estacionar autos, convirtiendo al peatón en una especie extinta.

David posee hoy muchos nuevos y costosos edificios, pero en ordenamiento, es una caricatura de lo que fue esta viable y hermosa ciudad.   Cada nueva edificación parece hacerse sus propias reglas. Ya apenas quedan restos de esas aceras que permitían a las familias caminar cómodamente, desde la barriada de El Vedado –la única existente entonces–, hasta el actual estadio Kenny Serracín. Y las pocas que quedan, en el centro de la ciudad, comerciantes desordenados, las han convertido en escandalosas extensiones de los locales que arriendan.

La Avenida 3 de Noviembre, más conocida como calle Cuarta, ha sido siempre el centro del comercio davideño.  En épocas pasadas, sus almacenes y las aceras enfrente, eran un oasis de orden y tranquilidad. Los Sánchez, Contreras, Horna, Romero, Olivares. Los Arias, Osorio, Tribaldos, Cabrera, Juanita Mendizábal, Rodolfo Angulo, el chinito Yilin. Los Zebede, los Cohen, Anguizola, Chichi Maleck y otros, que escapan a mi memoria. Chiricanos e inmigrantes de diferentes orígenes, pero todos con un denominador común.  Una cultura de orden, de buenas costumbres y de respeto por los demás, que además le trajeron buenos ejemplos a nuestras sencillas costumbres.  Y unas autoridades municipales con una dosis de cultura similar.

Recuerdo que en mi época de infancia, cuando alguien se quería referir a un sitio como la imagen del desorden, decía: “eso parece un bazar”. Bueno en eso es en lo que han convertido algunos comerciantes, nuestra otrora ordenada y tranquila calle Cuarta.   Además de adosarse las aceras para su uso particular, las han cubierto como carpas y les han instalado un infernal y ensordecedor ruido al que llaman “música”, que todo el que pasa tiene que soportar.   Y de noche, el sitio se convierte en un basurero, con el que hasta al servicio de recolección de basura de SACH, le cuesta lidiar a diario.  Todo bajo la mirada impávida de nuestras autoridades municipales. Situación similar ocurría en las áreas del centro comercial de la hermana ciudad de Santiago de Veraguas, hasta que el nuevo alcalde municipal, Gonzalo Adames Isos, decidió poner orden e hizo despejar la servidumbre pública. ¿Le costó? Parece que sí, pero lo hizo. Prueba de que solo es cuestión de voluntad, de deseos de cumplir con el deber con la comunidad y de saber vivir ordenadamente.

Si las divisiones políticas no permitieron que hubiese un cambio en la administración municipal de esta ciudad, estas son nuestras autoridades legalmente constituidas y de ellas debemos procurar la solución a este estado de cosas, que tan mal aspecto ofrece a nuestra ciudad. O saber si existen otras razones, que desconocemos, para que esta situación persista.

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Artículo publicado el 24 de marzo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Energías renovables para el desarrollo

La opinión del Periodista y Docente Universitario….

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MODESTO  A.  TUÑÓN  F.

En la comunidad de Ustupo, Kuna Yala en el Caribe panameño, se instaló una planta solar para abastecer de energía eléctrica el poblado y, por primera vez, se tuvo luz las 24 horas del día, un nuevo panorama en la vida de esta comunidad indígena.

Así lo reconoce un técnico del Ministerio de Salud y oriundo de Kuna Yala, “ anteriormente teníamos el problema en el Centro de Salud y en la escuela.   La comunidad entera, luego de ver esta experiencia, empezó a instalar paneles en cada una de las casas, porque esto contamina menos el ambiente ”.

Son iniciativas rurales de aplicación de energías renovables; es decir, procesos que no utilizan fuentes como el petróleo, carbón o gas que tienden a agotarse y cuya producción, además de costosa, tiene un alto nivel de contaminación de la atmósfera.

Las energías renovables son aquellas que utilizan un esquema más limpio en un proceso único, que da como resultado la producción de electricidad o vapor.   Entre ellas se encuentran los sistemas solares, la hidroenergía (electricidad a partir del procesamiento hídrico), energía eólica (viento), bioenergía, que consiste en el aprovechamiento de la madera, bagazo de caña de azúcar, cáscara de arroz, residuos del café, estiércol porcino, vacuno, entre otros.

En Macaracas, provincia de Los Santos, existe un alto nivel de contaminación de los ríos por la costumbre de lanzar los desechos porcinos a las cuencas. Algunos técnicos de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) demostraron a los porcinocultores del área las posibilidades de cambiar el proceso a un modelo más seco y emplear las excretas para la producción de metano, que es materia prima para producir electricidad y gas para calentar los pesebres.

Esto produjo ahorros en los gastos de electricidad en las fincas, pues redujo el consumo a cero. Pero lo importante fue que creó una autosuficiencia energética en dicho sector rural.

A partir de la Cumbre de las Naciones Unidas en Johannesburgo de 2002, el Gobierno de Finlandia inició un proyecto piloto de alianza público-privada para estimular experiencias de desarrollo de energías renovables en Centroamérica.  A través del Ministerio de Ambiente de ese país, se estableció un acuerdo con la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD), conformada por los ministerios de Ambiente de la región y la ANAM en Panamá.   Con un financiamiento de 8.4 millones de euros empezaron las actividades con experiencias pilotos y la aplicación de estas tecnologías, sobre todo en los sectores rurales e indígenas centroamericanos.

El esquema consistió en el desarrollo de proyectos específicos, ligados a la productividad, estudio de posibilidades, construcción de capacidades a través de foros de discusión semestrales, creación de un fondo de apoyo y estímulos a lo más relevante.

Así, ha funcionado con éxito y actualmente se han instalado 206 proyectos en los siete países con la incorporación de República Dominicana.   Desde 2007, el gobierno de Austria se integró como donante y a comienzos de 2010, lo hizo la Unión Europea. Panamá cuenta con casi 30 proyectos, entre ellos plantas solares y energía a partir de metano en granjas porcinas.

Es fundamental para el resultado satisfactorio de estos proyectos, la consolidación que se ha logrado a través de la Alianza en Energía y Ambiente con Centroamérica (AEA), que está formada por los gobiernos europeos donantes, las instituciones con responsabilidad ambiental en la región, organizaciones no gubernamentales, comunidades organizadas y el sector privado.

El objetivo de la AEA es promover el desarrollo sostenible en la región mediante un acceso a servicios energéticos modernos, fiables, accesibles, una mayor seguridad energética y la reducción de las externalidades ambientales negativas para contribuir a reducir la pobreza y disminuir el efecto del cambio climático en el sector de la energía.

Hace una semana se celebró en Panamá el XV foro de la AEA, con la finalidad de analizar las contribuciones de las energías renovables en Centroamérica a la mitigación del cambio climático.

Estuvieron presentes Markku Nurmi, director general del Ministerio de Ambiente de Finlandia y presidente de la AEA; Andreas Liebmann-Holzmann, embajador de Austria en Centroamérica; Juha Virtanen, del Ministerio de Relaciones Exteriores de Finlandia y Sandra Mejía en representación de la Unión Europea, entre otros altos funcionarios.

Nurmi, principal gestor de estas iniciativas, expresó que la experiencia centroamericana constituye un hito con más de 200 proyectos y que empieza a tener repercusiones por la réplica del modelo que se hace en Indonesia y la región del río Mekong en China, a partir de 2008; así como en Sudáfrica y la Región Andina, desde 2009.

Pero también hay implicaciones económicas y tecnológicas, como lo expresó Chris Flavin, director del World Watch Institute, quien estuvo en este foro. “ Centroamérica apenas empieza con el desarrollo de estas tecnologías que aquí son promisorias. Y me parece que habrá de constituirse un mercado de energías renovables en esta región, a partir de estas primeras experiencias ”.

Este alto funcionario dijo que en el istmo centroamericano se encuentran muchas de las posibilidades energéticas en esta materia simultáneamente y en una misma área geográfica; “ esto es difícil de encontrar en otra parte del mundo ”. El problema, agrega, es que la regulación existente no está destinada al usufructo de esta tecnología y debe cambiar como parte de las políticas regionales.

Lo valioso del diálogo en este foro fue el intercambio de experiencias entre los representantes de proyectos en marcha y potenciales en las comunidades y un sector industrial de alta tecnología que escuchó y expuso sobre sus posibilidades de aplicación en el territorio centroamericano.

Las tecnologías de energías renovables son un esperanzador portal que se abre a un territorio centroamericano, cuyas perspectivas se basan en una integración para enfrentar la pobreza y exponer al mercado internacional sus potencialidades.

Es una nueva dimensión político social que se inserta en los esquemas económicos de estos países. Ojalá se perciban sus frutos en el futuro inmediato, porque sus sociedades requieren cambiar su cultura y abrirse a mercados con posibilidades novedosas.

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Artículo publicado el 24 de marzo de 2010 en el  Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Agua y gestión comunitaria

La opinión de…….

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Yakarta Ríos


Iniciativa, buena fe y capacidad para trabajar en equipo, son pilares para una gestión efectiva del agua como bien público y democrático, esencial para la satisfacción de necesidades que van desde los quehaceres del hogar, hasta la agricultura y actividades empresariales.

Contrario a estos principios, el acceso al agua en nuestro país se limita a la obtención del recurso público, sin evaluar su origen, entorno y conservación, esta conducta de las autoridades conduce a que los ciudadanos estén desarraigados de su responsabilidad hacia un recurso que nos mantiene con vida y forma incluso parte de nuestros rituales espirituales.

Ciudadanos y empresas conciben el origen del agua desde el grifo o tubería de la que obtienen el recurso al momento que necesitan consumir, y no la asocian con una fuente que es necesario proteger,   esta disociación del agua con respecto a la fuente, constituye un obstáculo para implementar políticas efectivas de conservación y a la vez conduce a la falta de aplicación de medidas coherentes hacia una de nuestras principales riquezas naturales.

Mientras nos azota el fenómeno de El Niño, que ha dejado sin agua a los principales sectores productores del país, se siguen aprobando concesiones absurdas y explotaciones mineras que agotan y contaminan la cantidad de agua disponible; este modelo de gestión desordenado genera problemas sociales, económicos y políticos, abundan los ejemplos, como lo es la extensa sequía que azota el arco seco y que ha generado pérdidas millonarias y la comisión de delitos derivados de la falta de agua en comunidades de Panamá y San Miguelito, donde conductores de cisternas se han visto amenazados si no acceden a proporcionar el vital líquido.

En contraste con lo que ocurre en nuestras ciudades, las cuales son abastecidas por potabilizadoras y cisternas, sobresale, a pesar de los obstáculos, la labor encomiable de un modelo de gestión:  los acueductos rurales, que en su mayoría no tienen una concesión de agua, que irónicamente le es otorgada a desarrollos mineros o a mega piscinas; sin embargo, estos panameños logran superar perjuicios y obstáculos para gestionar solidariamente un recurso que satisface día a día sus necesidades.

En un muestreo que realizamos como parte de nuestra labor, comprobamos que los acueductos rurales tienen menor índice en suspensión del servicio, mayor productividad y eficiencia en la distribución del trabajo, con directivas conformadas por personas consagradas a la comunidad, y que la mayoría de las veces trabajan ad honórem, y que consideran el agua como un bien comunitario que debe llegar a todos equitativamente y el servicio es prestado de forma personalizada y sin burocracia.

A pesar de sus bondades, sus gestores tienen retos que van desde conseguir una concesión, donde los trámites se hacen difíciles y complicados, hasta promesas de diputados que les exhortan al abandono del acueducto por ir detrás de una potabilizadora, que muchas veces es instalada con costos altísimos y en lugares donde no hay agua, esto a cambio de favorecer a empresas interesadas en el acuífero.

La gestión del agua se debe dar en producción, manejo y calidad, ya que en la medida en que se fortalece este modelo de gestión comunitaria, se fortalece el agua como un recurso democrático y de acceso público.

Las autoridades y los ciudadanos deben adoptar un compromiso de conservación integral del recurso, desde la conservación de la fuente, primando el interés colectivo sobre el individual, hasta el saneamiento y abastecimiento. Un país que aspira a un verdadero desarrollo debe ser autosuficiente en recursos, y esto empieza por el cuidado de uno de los más preciados activos con los que aún contamos: el agua.

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Artículo publicado el 24 de marzo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

Acordemos desacordar

La opinión de….

.MIREYA  LASSO

Consensos y disensos son conceptos que, según el sociólogo Harry Brown, son instrumentos para evaluar el avance del sistema democrático de gobierno y de convivencia que tenemos. Se trata de lograr el justo balance entre una real gobernabilidad, por un lado, y el sentido de participación o pertenencia de la población, por otro lado. Ese balance no existió durante el régimen militar, especialmente durante sus últimos años.

En una tiranía, las políticas, las estrategias o las órdenes de la autoridad se basan exclusivamente en su voluntad unilateral, iluminada por su sabiduría superior y apoyada en el control que ejerce sobre los elementos de la sociedad que podrían oponérsele.  Toda manifestación contraria es inaceptable para los gobernantes; eso nos recuerda cómo en tiempos de la dictadura quienes no comulgaban con los designios de las autoridades eran atacados como antipatriotas y traidores, desconociendo sus derechos como ciudadanos legítimamente preocupados por la suerte del país.

Al iniciar la época democrática, comenzaron esfuerzos por acordar grandes objetivos nacionales a través de reuniones que se denominaron diálogos o concertaciones, que Brown enumera.   Desde la Declaración de Santa María La Antigua y Bambito I en 1993 hasta la Concertación Nacional para el Desarrollo en 2007, todos esos esfuerzos han estado encaminados a acordar objetivos nacionales que permitan la gobernabilidad necesaria para progresar bajo un sistema de gobierno democrático.

Sin embargo, una pregunta válida sería: ¿debemos mantenernos atados a las conclusiones de los consensos logrados o, por el contrario, puede existir un margen para disentir de suerte que, a partir de una nueva discusión, pueda nacer un renovado consenso? Si es aconsejable que exista esta dinámica en la sociedad, surge otra pregunta: ¿permite el sistema electoral la participación institucionalizada de minorías disidentes o, por el contrario, garantiza únicamente el control por parte de los partidos políticos más grandes? Por ejemplo, la actividad natural de una Asamblea Nacional: ¿debe ser el resultado del debate, de una sana negociación, de decisiones que necesariamente tomen en consideración el punto de vista de las minorías en su seno; o, por el contrario, debe ser una imposición como resultado de una mayoría que pueda ignorar las voces disidentes sin verse forzada a tomarlas en cuenta?

Hay aspectos en los cuales todos los panameños podemos estar plenamente de acuerdo. Uno —primordial y fundamental— es que el presidente del país, que ha triunfó en elecciones prístinas y transparentes, deba cumplir su mandato hasta el último día. Otro —tan fundamental— es creer y respetar la separación de los poderes del Estado como garantía de democracia y de paz social.

Puede haber consenso en el diagnóstico de los grandes problemas que nos aquejan (por ejemplo, inseguridad), pero el disenso puede referirse a las medidas específicas escogidas para solucionarlos. El desacuerdo con una propuesta del gobierno no debe significar, como en el pasado, un acto de traición a la patria, porque el disidente no es un enemigo público, sino un ciudadano con derecho a opinar y a tener un espacio de participación efectiva que, de ser ignorada o censurada, solo aumentará el nivel de tensión y frustración no deseable en la ciudadanía. Pienso, como Brown, que la gobernabilidad con participación ciudadana —institucionalizada y en las proporciones debidas— es la finísima mezcla que hace falta para que nuestra democracia avance hacia su perfeccionamiento.

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Artículo publicado el 24 de marzo de 2010 en el  Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

Urge planificación urbana

La opinión de la Economista y Educadora….

LIZABETA S. DE RODRÍGUEZ

La planificación urbana debe ser el norte del gobierno, apoyándose en las alcaldías.  La ciudad se sumerge en una expansión urbanística desordenada que viaja acorde a los intereses de los dueños o accionistas de las urbanizaciones, que no responden al desarrollo nacional y limitan, hasta cierto punto, una de nuestras principales industrias; el turismo.

Por una parte, para orientarse en calles y avenidas, a fin de localizar una dirección, es toda una odisea. Tanto unas como las otras llevan nombres de personas o eventos que en nada contribuyen a una buena orientación.   Generalmente, no existe una nomenclatura única que permita a personas locales o turistas llegar a un destino sin el trauma de un mapa que les permita desplazarse, con todos los inconvenientes conocidos.

Tanto las calles como las avenidas deben tener numeraciones propias y diferenciadas, a fin de lograr un ordenamiento lógico y coherente, que permita orientar a propios y visitantes a desplazarse con mayor facilidad y sentido lógico.

Dentro de cada barriada, también deben existir nomenclaturas lógicas secuenciales. Tenemos barriadas que saltan de una letra a un número o a un nombre sin sentido de orientación coherente. Al igual que las casas, cuando se construyen edificios los mismos deben estar numerados en sentido lógico, independientemente del nombre que sus propietarios o junta de accionistas establezcan.

La planificación es necesaria para lograr un desarrollo urbano apropiado, de lo contrario continuaremos como hormigas sin pestañas, perdidas y en busca del camino de regreso. Si esta situación resulta traumática para los propios, imaginémonos cómo se deben sentir los turistas.

Desdichadamente nuestras autoridades ponen muy poca atención al ordenamiento urbano, y la nomenclatura es uno de los pasos más importantes para lograr una ciudad ordenada como en las grandes urbes del mundo. Es necesario se le preste la atención correspondiente ahora, que aún es tiempo.

Esta situación amerita implementar políticas serias de planificación urbana, acorde con el crecimiento y necesidades de la población; acompañado de un adecuado programa de prevención y uso de suelos, manteniendo normas de construcción solidarias y/o permisos de construcción o ampliación que no atenten contra la servidumbre, aceras peatonales e inclusive las propias calles o avenidas, inclusive los parques, áreas verdes u orillas de ríos o playas.

Producto de algunos políticos e inversionistas inescrupulosos, vivimos en la cultura del juegavivo, minimizando la cultura del ordenamiento y buenas costumbres.   Las leyes existen, pero se dejan espacios a interpretación, que son aprovechados por malos inversionistas y hacen sucumbir la buena fe de la ciudadanía.

Bajo circunstancia como las enunciadas, la patria desprotegida se mantiene a la espera de políticas de Estado coherentes y bien intencionadas que provean a la población de normas efectivas de ordenamiento acordes a las circunstancias y situaciones actuales que nos lleven como ciudad y país a un desarrollo urbano pleno.

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Artículo publicado el 24 de marzo de 2010 en el  Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.