Comentarios sobre el llamado a la unidad

La opinión de…….

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Rafael Spalding


En conversaciones con amigos sobre el “llamado a la unidad” del presidente Martinelli se produjeron comentarios variados. Algunos concordaban con el Presidente en que el país es responsabilidad de todos y que él solo no puede hacer los cambios necesarios para mejorar nuestra sociedad.

El resto del llamado suena a propaganda electoral. Muchas personas no se tragan la campaña mediática del gobierno. Esto es a pesar de los resultados de la encuesta realizada la segunda semana de este mes. Al contrario, creen que el llamado fue hecho por un lobo disfrazado de oveja, cuyos colmillos se proyectan fuera del disfraz, y su balido de oveja suena demasiado ronco. Ven el llamado presidencial como una pantalla de humo o como una revelación de un total desconocimiento de la función de gobierno.

Trabajar unidos no significa fundir los órganos del Estado bajo el mando del Ejecutivo. Los órganos del Estado deben respetar el concepto de pesos y contrapesos, y esto se logra trabajando con autonomía y en colaboración.

La relación correcta entre la ciudadanía y el Gobierno es sencilla y a la vez compleja. La ciudadanía, colectivamente, es dueña del país y elige al gobierno para que administre los asuntos del Estado, siempre procurando el bienestar de todos. El gobierno debe respetar y hacer respetar las leyes del Estado; debe planificar y ejecutar dichos planes sobre temas de justicia, seguridad, salud, educación nacional, desarrollo urbano; debe promover y proteger un estándar mínimo de vida que garantice respeto y dignidad a nuestros conciudadanos; y debe ser excelente y promover la excelencia.

La participación ciudadana ayuda a encauzar al Gobierno a realizar proyectos y actividades, con la prioridad que el pueblo exprese. La obligación ciudadana no termina solamente con votar cada cinco años. Tenemos que estar permanentemente involucrados en el diario devenir del país y exigir un desempeño apropiado del Gobierno. Retraernos de estas actividades le deja el campo abierto a los políticos ineptos y/o corruptos para abusar de la autoridad que un puesto gubernamental les otorga.

Las organizaciones civiles y cívicas deben ser transparentemente consultadas.   En lugares donde no existen, el Gobierno debe promover y fomentar la creación de organizaciones comunitarias.   En donde falte conocimiento, el Gobierno debe suministrarlo con la claridad suficiente para que los ciudadanos tomen decisiones informadas. No se debe manipular la información para favorecer a los partidos políticos u otros grupos de interés. No se quiere propaganda mediática.

Es claro que el pueblo quiere que el Gobierno se ocupe de la justicia, castigando ejemplarmente a los violadores de la ley; de la seguridad, frenando las pandillas, asesinatos, asaltos; de la salud, respondiendo la calidad de atención médica en los sistemas de salud; en educación, mejorando la calidad; y en el transporte y vialidad pública, haciendo cumplir estrictamente dentro de la ley. Conciudadanos, recordemos que la última palabra la tenemos nosotros.

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Artículo publicado el 23 de marzo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

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