En defensa del sindicalismo (Parte III)

La opinión de….

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Carlos Ayala Montero

Sindicalismo en la Administración Pública. El sindicato es la agrupación de trabajadores que sirve para organizarlos, representarlos y defenderlos (artículo 2 de la Ley 45 de 1967).   En el sector público panameño se denominan de otra forma: asociaciones, y obtienen su personería como “organizaciones sin fines de lucro”.

En la década de los 40, se organizaron los primeros gremios docentes, que promovieron demandas reivindicativas. En los 60 surgieron los gremios médicos con igual gestión y en los 70, las asociaciones de empleados que luego se estructuraron en la FENASEP, que posee personería desde 1985; realizó diez congresos ordinarios donde sus dirigentes fueron electos y donde además se aprobaron las directrices generales de su accionar.

FENASEP y/o sus organizaciones miembros, han desarrollado 69 huelgas para presionar por sus reivindicaciones. Su gestión ha logrado el reintegro de 3,500 servidores públicos, con aproximadamente 18 millones de balboas en salarios caídos; la aprobación (junto a valientes legisladores como Milton Henríquez y Leandro Avila) de la legislación sobre carrera administrativa; capacitación profesional y/o sindical a más de seis mil funcionarios del Estado; demandó y obtuvo la inconstitucionalidad de la suspensión del derecho al XIIIer mes en 1991; organizó la primera marcha de protesta por lo derechos de los trabajadores después de la invasión de 1989, en marzo de 1990; coadyuvó a que la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenara a Panamá por violar los derechos humanos laborales de 270 trabajadores en 2001. Reclamó desde 1999 y obtuvo en 2006 por primera vez un salario mínimo legal para servidores públicos igual al del sector privado, beneficiando a 23,000 funcionarios. Participó de manera indirecta en la incorporación a carrera administrativa de 20,000 servidores públicos entre 2004 y 2009, con lo cual muchos de ellos tuvieron acceso a créditos financieros. Ha promovido varias demandas pendientes de fallo en la Corte Suprema, entre ellas la inconstitucionalidad de la Ley 43 de 2009 y ha impugnado más de seis mil destituciones desde julio de 2009.

Las asociaciones de servidores públicos organizan concursos de becas; deportes; programas de anteojos; póliza colectiva de vida; apoyos funerarios, etc. FENASEP por su parte forma parte de CONATO, de la Internacional de Servidores Públicos con 23 millones de afiliados en todo el mundo, y de la Confederación Sindical Internacional (168 millones de afiliados); es reconocida en la OIT como un organismo sindical nacional; participa en estructuras del Estado en representación de los trabajadores y opina sobre la realidad laboral y la vida nacional e internacional.

Sería necio buscar fórmulas legales que desconozcan el quehacer sindical de la FENASEP, salvo eufemismos basados en el prurito de no ver lo evidente: FENASEP es una organización sindical por definición y por su gestión, a la que se le debe respetar el derecho a la libertad sindical. Es una organización social de trabajadores, sólo que al servicio del Estado, pues los trabajadores tienen las mismas necesidades y derechos de organizarse, en la empresa privada o el Estado, desde hace ya muchas décadas.

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Este artículo  fue publicado el 20 de marzo de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Pobreza, marginación y desigualdad

La opinión de…..

Javier Comellys


El análisis socioeconómico que se ha hecho en torno al problema de la pobreza, marginación y desigualdad social en países subdesarrollados como el nuestro, dependiente de las grandes potencias económicas, se debe a múltiples factores.

Alain Touraine, estudioso de los fenómenos sociales, dice en su análisis sobre este aspecto que tanto la pobreza como la marginación y la desigualdad social se deben a múltiples factores, uno de ellos está relacionado con la deuda externa que tienen que pagar dichos países que se han endeudado, debilitando su endeble economía por convertirse en acreedores, en vez de socios de las grandes potencias económicas como Estados Unidos. Países como el nuestro, con una dependencia económica controlada por las grandes empresas transnacionales y cuyos recursos naturales no se han podido explotar a cabalidad, han hecho más crítica la situación.

En nuestro país se dice que la pobreza va unida a la concentración de riqueza de unos pocos, a la disminución del poder adquisitivo por el incremento de impuestos de otros, que son los más, y a las bajas remuneraciones salariales contra un alto costo de la vida y al alza constante de productos de primera necesidad.

La antítesis de la pobreza y la desigualdad social (otro factor del subdesarrollo) es la equidad, concepto que señala que toda persona tiene derecho de acceder con justicia e igualdad de oportunidades al uso controlado de los bienes y servicios de la sociedad, así como a la toma de decisiones en el ámbito de la vida social, política, cultural y familiar.

Los economistas que trabajan en los organismos para el empleo en América Latina, afiliados a la OIT, plantean la tesis de que la desigualdad social se acentúa cada vez más en la medida en que no se resuelve el problema de la deuda social; en la medida en que los países en vías de desarrollo se vean obligados a pagar un alto precio por la falta de inversiones o por la caída del producto nacional a niveles internacionales; en la medida en que no se elaboren políticas y programas de modernización de la economía o que se improvisen reformas tributarias que hacen más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. En esa medida, habrá pobreza, marginación y desigualdad social.

Max Weber decía que el reino político no es el reino de los santos, con esto se refería a la fuerte injerencia del Estado en la economía.

Estudios socioeconómicos sobre la realidad panameña, en lo que se refiere a empleo, ingreso y pobreza, han determinado que más del 51% de la población es pobre, esto significa que más de un millón y medio de panameños vive entre la pobreza crítica y la pobreza extrema. El fenómeno se refleja con mayor énfasis en áreas donde hay poco o ningún acceso a la salud, viviendas decorosas y empleos, y en donde hay limitaciones educativas por la falta de un presupuesto para hacer más escuelas e infraestructuras, para mejorar las existentes y para el nombramiento de maestros en áreas de difícil acceso, etc.

Es necesario el conocimiento de las relaciones socioeconómicas actuales desde una perspectiva global, para comprender mejor el fenómeno de la pobreza y la desigualdad social.

Organismos internacionales, como las Naciones Unidas, se han preocupado por el problema y han buscado fórmulas para que los países en vías de desarrollo concentren sus esfuerzos en la lucha por superar la pobreza mediante planes efectivos; es decir, mediante el replanteamiento del sistema socioeconómico, haciendo ajustes a ciertas leyes que obstruyen el desarrollo armonioso de la población.

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Artículo publicado el 20 de marzo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Basura Cero: Una alternativa sustentable para Panamá (II)

La opinión del Diputado de la República…..

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TITO RODRÍGUEZ M.

El concepto surge de los modelos de “cero defectos” de la industria japonesa y de “reciclaje total”, que comenzaron a utilizar especialistas estadounidenses a principios de los “80 y el término “Basura Cero” ya se usaba en los “90 en Filipinas.

Una variedad de lugares, desde Canberra (Australia), San Francisco, Berkeley, Seattle (EE.UU.), Columbia Británica (Canadá), hasta Kovalam (India), Kamikatsu (Japón), Candon, Capiz, Pilar, Sorsogon, San Isidro (Filipinas), Palárikovo (Eslovaquia) han adoptado ya el concepto Basura Cero como la dirección que guía sus planes de manejo de residuos. En cada lugar los planes tienen diferencias, según sus particularidades culturales, sociales, políticas y económicas, pero comparten los puntos esenciales que hacen a una propuesta de Basura Cero.

De allí nuestra propuesta de empezar un plan piloto de Basura Cero en el Circuito 8-9 (Las Cumbres, Alcalde Díaz, Chilibre y Ernesto Córdoba Campos), que resuelva el problema de la basura, su reciclado y genere una nueva política ciudadana frente a ella. Bajo el enfoque de Basura Cero , se busca reducir la producción de residuos, reciclar y revalorizar la mayor cantidad posible de materiales, así como promover la fabricación de productos que estén diseñados para ser rehusados en el largo plazo.

Su premisa básica es la separación en origen, que consiste en que cada ciudadano separe los residuos reciclables de los que no lo son y que pueda desecharlos de manera diferenciada. Nuestra iniciativa legislativa podrá ser marco de referencia para otros circuitos, pues, el objetivo final de Basura Cero es que los vertederos desaparezcan de forma progresiva.

Sus impulsores propugnan un cambio de modelo, en el que los productos se diseñen para no convertirse en un desecho inútil y contaminante y en el que toda la sociedad asuma pautas ecológicas de consumo y gestión de los residuos. Cada vez más ciudades y comunidades de todo el mundo ponen en marcha políticas de reducción y tratamiento de los residuos basados en estas ideas, por lo tanto, es un deber y un reto que seguro llevaremos adelante.

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Artículo publicado el 20 de marzo de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Ambiente enrarecido

La opinión del político….

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Rafael Pitti

“Una cosa piensa el borracho y otra el cantinero” dice un refrán popular, y este toma fuerte vigencia cada vez que escuchamos al Presidente de la República comentar sobre X o LL tema. Por ejemplo manifestó que respalda al jefe de la Policía por el excelente trabajo que está realizando en materia de seguridad pública; no ha terminado la frase cuando los noticieros irrumpen con hechos de última hora, informando de asaltos y asesinatos.   Pareciera que actividades de capturas de drogas o uno que otro hecho resultase algo extraordinario y no lo que debe considerarse una responsabilidad de rutina en la cotidiana vida institucional. Sin embargo, un trabajo científico y un plan operativo para erradicar la violencia con programas y acciones efectivas es a mi criterio insuficiente y endeble. Pareciera ser que su apoyo o dinámica trata sobre la denuncia de “Vecinos Vigilantes” y no en atacar y combatir la raíz del mal.

Pero más preocupante aún son sus declaraciones o la del ministro de la Presidencia en temas sensitivos como es el manejo de nuestra política internacional, que no solamente define claramente su competencia, si no que establece parámetros en convenios, tratados, incluyendo el del Canal de Panamá en cuanto a seguridad y política de neutralidad.   Los hechos ocurridos en la zona fronteriza con Colombia y las FARC, además de las declaraciones del ministro de gobierno, donde presume posibles enfrentamientos armados, y por otro lado el asunto de parcialización en el conflicto Palestino-Israelí, puede provocar situaciones internas impredecibles que podrían ser utilizadas como argumento, para una intervención del ejército de EE.UU. al país, arguyendo incapacidad para la defensa del Canal.

Lo otro es que luego que con los tentáculos del poder, absorbe y controla todos los órganos del Estado, con una inapropiada o curiosa sencillez, hace un llamado de Unidad Nacional con nombre y apellido, ya que por ningún lado menciona a los partidos políticos y la oposición. Pienso que la convocatoria es utópica o falsaria, no porque no exista voluntad de la sociedad, si no porque el gobierno tiene agenda pre establecida con marcados intereses.   Entre ellas para debilitar a sus adversarios, está la eliminación de revocatoria del mandato, de tal forma que se inicie una prostitución política y mercantil, que eche por tierra, ideas, dignidad, valores éticos y morales.

Respeto los comentarios y posiciones adversas en relación a los escritos, sin embargo siento que no solo expreso mis ideas, si no la de muchas personas que no solo aman a Panamá, también la identifican como uno de los lugares privilegiados en el orden mundial, como país pequeño, pero moderno, progresivo y de paz. Que estos elementos priven con tolerancia, visión y prudencia, es la facultad que tienen y pueden adoptar los actuales gobernantes.

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Este artículo  fue publicado el 20 de marzo de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Recuperar la ciudad para el peatón

La opinión de…..

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Dairo Herrera C.


Por un lado, el acelerado y caótico proceso de urbanización en la ciudad de Panamá ha incidido en la pérdida del espacio público y de las áreas peatonales adecuadas. Por el otro lado, el agresivo y pobre transporte público hace que la calle sea una selva de cemento, como dice la canción, insegura y violenta.

Es necesario solicitar a las altas autoridades del Estado, junto a los alcaldes, gobernadores, representantes y diputados, que tomen decisiones inmediatas en favor de todos los ciudadanos frente a la opinión generalizada de que la recuperación de la condición de viabilidad peatonal es secundaria en nuestro país.

Debo señalar que la popularidad o adversidad de las encuestas de opinión no debería impedir a nuestros gobernantes tomar decisiones en consonancia con la Nación moderna, justa y llena de equidades que debemos construir entre todos los ciudadanos.

Las políticas urbanísticas y de transporte deben ser revisadas. Se necesita romper los círculos viciosos de la inercia y desarrollar un plan visionario de largo plazo, que permita por parte de las futuras autoridades estatales y municipales darle continuidad.

En lo urbanístico, caminar nos permite disfrutar de las ciudades; es lo más agradable que existe y son los ciudadanos los que le dan vida a las ciudades, pero tenemos que garantizarles seguridad. Para ello, es necesario construir aceras, rampas para minusválidos, instalar bolardos en las vías principales (El Cangrejo, Bella Vista, Casco Antiguo, entre otras), organizar las paradas para el transporte público de taxis y buses, y organizar otras vías peatonales como se hizo en la Avenida Central.

En el transporte, la invasión de automóviles particulares aumenta el caos vehicular en la ciudad y la contaminación ambiental, afectando nuestra salud (ver estadísticas y definición OMS). Estas son razones para restringirlo, concertando con los ciudadanos la circulación durante la semana por restricción de placas predeterminadas.

En este punto, es necesario fortalecer un transporte público organizado y capacitado, de tal manera que se termine la lucha por el centavo, factor causal de muertes, accidentes de tránsito y desorden vial. Además, se impone la obligatoriedad del servicio de taxis con tarjetas de identidad de “conductores profesionales” que hagan las carreras individuales, que le faciliten al usuario llegar oportunamente adonde quiera. Esto se resuelve con taxímetros que registran las distancias recorridas, evitando los abusos cotidianos y los riesgos de atracos. Además, se puede establecer una línea de taxis especiales que operaría en rutas preestablecidas como servicio colectivo.

Las ventajas sociales y económicas de un replanteamiento peatonal de la ciudad de Panamá y de su área metropolitana se traduciría en una disminución de la contaminación atmosférica, del ruido y de la peligrosidad de las calles, lo que redundaría de un modo directo en la mejora de la salud de la población.

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Artículo publicado el 20 de marzo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Historia de armas y estadísticas

La opinión de…..

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José Agustín De Obaldía Olmos

Al igual que todas las naciones libres de la comunidad mundial, a nuestra tierra Panamá le tocó caminar por derroteros hasta conseguir su propia identidad como Nación libre, republicana y democrática.

Los panameños, en su momento histórico, fueron parte de movimientos independentistas, separatistas, guerras y gestas nacionalistas, entre otras. Podemos mencionar la independencia de Panamá de España, la Guerra de los Mil días, la separación de Colombia, la Guerra de Coto, la gesta del 9 de enero y más reciente, la confrontación del 20 de diciembre.

Todos estos acontecimientos conllevaron su dosis de idealismo, patriotismo, sentido de identidad, de pertenencia. Participaron en ellos coterráneos dispuestos a dar la vida por Panamá, lo que los llevó a enfrentamientos con colombianos, costarricenses, españoles y estadounidenses.

En estas citas históricas las armas representaron –como en toda confrontación– herramientas para garantizar los planes y estrategias propuestas de un lado u otro; ser un objetivo bélico a destruir o a conquistar como botín de guerra. Independientemente de quién sea el opresor y el oprimido, de quién el vencedor o el vencido, de quién tenga mayor capacidad bélica o no, poseer armas y hacer uso oportuno de ellas con estrategias bien planeadas garantizó, entre otras acciones, un seguro triunfo. Ahora bien, esos sucesos históricos inician y terminan en fechas determinadas, ya sea por vías diplomáticas, por la fuerza militar o por la rendición de alguna de las partes… en fin, tuvieron un término de tiempo y son parte de la historia patria.

La nueva confrontación que experimentamos los habitantes en el territorio nacional es más imprecisa … no le vemos término, es una lucha desigual. Por un lado, vemos a adultos, jóvenes y hasta niños organizados, preparándose fríamente para cometer actos ilícitos como los secuestros (convencionales y express), robos, asesinatos, extorsiones, violaciones, etc. Por otro, un grupo de habitantes de esta noble tierra, la mayoría indefensos, vive de forma temerosa y en zozobra, pensando cuándo será su turno para convertirse en víctima de los panameños del mal vivir.

Todos observamos los esfuerzos que habitualmente despliegan los estamentos de seguridad; nos dan cifras de delitos y de delincuentes, pero estos en vez de mantenerse estables o disminuir año tras año aumentan. Tiempo atrás la criminalidad era cautiva o latente solo en ciertos barrios de la capital, y era en el distrito capital de Panamá en donde se fermentaban estos grupos delincuenciales. Ahora es en todo nuestro territorio y, lastimosamente, va a ritmo galopante.

El presupuesto para gastos en los renglones de prevención en salud (cuartos de urgencias y servicios médicos, gastos de hospitalización, entre otros), seguridad e inteligencia, en equipos policiales, sistema carcelario, programas de rehabilitación y servicios de asistencia legal, entre otros, que son inherentes a la criminalidad, han aumentado año tras año para atender la problemática de este grupo de malos panameños; presupuesto que suma una millonaria inversión y que los buenos ciudadanos, a pesar de los esfuerzos gubernamentales, no observamos, no percibimos, no vivimos el retorno positivo hacia una comunidad que casi a diario clama por paz y justicia.

Las estadísticas nos dicen que los delitos aumentaron en 2009 con relación a 2008; también nos describen las provincias con mayor índice de violencia (Panamá, Chiriquí y Colón); las estadísticas nos comparan actualmente con países como Colombia o México en niveles de violencia por números de habitantes; nos indican las áreas y el grado de peligrosidad de sectores tales como Panamá oeste, Panamá este y San Miguelito. En conclusión, los números no miente, nos ayudan, nos orientan, proveen información real para planificar estrategias. Lo que no cuadra es la relación criminalidad y control de ella; por desgracia, las estadísticas reflejan esa triste realidad.

Retornando al tema de las armas, los medios de comunicación escritos, radiales y televisivos dan a conocer la incautación de armas a menudo, ya sea por las requisas en las comunidades o por incautación de cargamentos de armas y municiones. Las armas siguen siendo las herramientas que ayudan al éxito de los delincuentes criollos y extranjeros (sean adultos o jóvenes pandilleros) y al éxito de sus planificadas y malsanas acciones.

Me pregunto: si la droga que se incauta se quema, si el dinero que se incauta se asigna a Conapred, si las embarcaciones y los vehículos incautados se subastan, entonces, ¿qué hacen con las armas? ¿Las destruyen, las almacenan, las utilizan distribuyéndolas entre sus unidades para hacerle frente a la delincuencia? ¿Qué se hace con ellas? No recuerdo haber leído documento alguno que nos señale una estadística mensual, semestral o anual de su decomiso y de su destino.

Creo, y estoy seguro de que es sano tener datas finales que se publiquen, así como se hace con las otras incautaciones y estadísticas criminales; es necesario saber su destino.

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Artículo publicado el 20 de marzo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.