Que se vaya la valla

La opinión de…..

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Aviva Levy


Me uno a las múltiples protestas de ciudadanos indignados y molestos por la ya famosa valla luminosa de Paitilla.

Por un lado tenemos un montoncito de oficinas, desde el municipio hasta el Ministerio de Obras Públicas, departamentos legales, arquitectos, ejecutivos, diputados, etc. Luego tenemos otro montoncito de palabras y términos lingüísticos de lo más sofisticados y hasta científicos tal como: decretos, congestión visual, estética urbana, intensidad de la luz, 600 metros cuadrados, horario de apagado y encendido.

Y desde la alcaldía nos informan que un funcionario explicó lo siguiente: “la valla está situada arriba y no abajo a un lado de la calle o la vía y que el decreto que prohíbe vallas en Avenida Balboa es ‘abajo’ en la calle”.

O sea que nos pueden colocar vallas de todo tipo mientras sean aéreas, ¿será?   Poco a poco nos podrán tapar el Sol… y no va a ser tan difícil con las megas construcciones que nos rodean.

Pero la verdad es que el capitalino es lo máximo. Paciente, conformista, comprensible y prefiere callar y aguantar. Pero si habla y se queja es porque ya aguantó mucho o ya no aguanta más.

Aprender y adoptar medidas que se aplican en otros países no es ni malo ni bueno. Hay que tomar en cuenta el clima, la geografía, el estilo de vida, la imagen urbana que se desea y la mentalidad de la población y para entender el asunto, no son necesarios títulos universitarios.

La alcaldía es la que debe responder a todo lo concerniente a la ciudad que está administrando. El papá de la ciudad es el alcalde, tengan las oficinas que tengan. Él es el que tiene que dar soluciones a la ciudadanía, velar y trabajar para que su ciudad sea ciudad; o sea, limpia, viable y segura, estética y limpia, cómoda y agradable.

Y todo se puede lograr con estudios de los problemas, planificación, consulta y la educación de la población.

Volviendo a lo que mencioné de tomar ejemplos de otros países, imagínense si en Barcelona a unos ingenuos estudiantes se les ocurre moldear y erigir una enorme estatua hecha de basura urbana en un ensayo de reciclaje.

Lo más probable es que resultarán ganando unos premios y aplausos y turistas rodearán la “obra” con cámaras y elogios y hasta celebrarán el día internacional de la basura. Pero si hiciéramos algo así en Panamá, en donde tenemos toneladas de basura para erigir miles de estatuas… qué pereza con este clima húmedo… además, nos veríamos ridículos erigiendo estatuas de basura, si las tenemos al natural.

Pero lo que no es natural, es la valla megalítica de Paitilla.

Yo sugiero que pongan una valla que comunique lo siguiente: “no tome, no hable por celular y no mire arriba a ninguna valla mientras maneje   ¡Puede ocasionar accidentes de tránsito

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Artículo publicado el  19 de marzo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

Inconveniente reelección del rector

La opinión de…..

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EDUARDO FLORES C.

A 16 meses de las elecciones de las más altas autoridades de la Universidad de Panamá, algunos plantean la posibilidad de reelegir al actual rector, a pesar de haber ocupado este puesto en cuatro periodos, desde 1994. Esto significa que se le permitiría ocupar la Rectoría por un quinto periodo más, es decir, por 19 años, lo cual consideramos un exabrupto; pues, 14 años es tiempo más que suficiente para haber desarrollado un plan académico, científico, humanista y tecnológico y llevar a la Universidad a la vanguardia de las más importantes universidades.

Los que plantean esta posibilidad lo hacen a sabiendas de que el Artículo 34 de la Ley 24 de 2005 (Ley Orgánica de la Universidad de Panamá) señala literalmente que las autoridades universitarias elegidas “ no podrán ser postuladas para el mismo cargo por los dos periodos siguientes ”. Según esta norma, si el actual rector deseara ser elegido nuevamente para el mismo cargo, tendría que esperar 10 años, dado que cada periodo es de 5 años.

La reelección del rector somete a la comunidad universitaria a una situación de intranquilidad y confrontación política innecesarias, desviando energías y recursos que deberían dedicarse a propiciar una amplia reflexión sobre el quehacer de la Institución.

La única manera de sortear la prohibición de la reelección es que la Asamblea Nacional dedique sus importantes funciones legislativas a modificar el citado Artículo 34. De ser así, la Asamblea sería cuestionada por este desacierto, porque fue precisamente la actual administración de la Universidad quien propuso a la Asamblea la actual Ley 24 de 2005, que incluye la prohibición de reelegir a sus autoridades.

Para poder modificar el Artículo 34, el Consejo General Universitario, presidido por el rector, tendría que aprobar la modificación y luego someter a la comunidad universitaria la reforma de la Ley mediante un referéndum, pues, así lo establece el Artículo 25 del Estatuto de la Universidad, lo que implica someter la Institución a un proceso electoral desgastador e injustificablemente costoso. Esto debilitaría la democracia interna, porque sus autoridades, como parte interesada, contarían con todas las ventajas, dando un mal ejemplo de ejercicio democrático a los universitarios y a la sociedad.

Los antecedentes más inmediatos del principio de no reelección se encuentran en la Ley 6 de 1991, que redujo el periodo del rector a 3 años y prohibió la reelección en el periodo inmediato para “ quien haya ejercido el cargo por más de tres años ”. En aquella ocasión, algunas de las actuales autoridades de la Universidad propiciaron esta Ley para prohibir la reelección del rector, por lo que deberían ser consecuentes en su posición de no reelección, independientemente de quién esté en la administración.

Durante la administración del Dr. Carlos I. Zúñiga se convocó, en 1993, a un Congreso Universitario, con el objetivo de aprobar un anteproyecto de Ley Orgánica. Luego de sendas deliberaciones, se aprobó el anteproyecto de Ley, cuyo Artículo 28 indicaba que: “ El rector, los decanos y directores de centros regionales no podrán ser reelegidos en el periodo inmediatamente posterior ”.

De los 14 rectores que ha tenido la Universidad de Panamá, fuera del caso que nos ocupa, solo el Dr. Octavio Méndez Pereira ha ocupado la Rectoría en más de un ocasión. La reelección ha sido la excepción, porque la pauta de los demás rectores ha sido culminar su gestión y dar la oportunidad a otras nuevas autoridades, para que con nuevas energías, encaminen a la Universidad hacia la búsqueda de la excelencia académica.

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Artículo publicado el 19 de marzo de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Seguridad pública, su misión y visión

La opinión de….

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Robin ROvira

El hombre, por su naturaleza, ha vivido en sociedad desde tiempos inmemorables, lo que ha exigido de parte de él cierta conducta en relación con sus congéneres. Esta conducta evolucionó, en algunos casos, hasta derivar en un vínculo político-jurídico llamado “Estado”.

El Estado es el conjunto de instituciones que poseen la autoridad y potestad para establecer las normas que regulan una sociedad. Decir: “regular la sociedad” es lo mismo que decir: “regular la vida” como mecanismo de autopreservación porque, de no ser regulada, la sociedad misma aplastará, debilitará o dañará sus propias partes constituyentes.

Cuando el Estado no establece normas eficaces que regulen la sociedad esta, por ende, se encuentra en peligro. Y decir que la sociedad se encuentra en peligro es decir que la vida misma está en peligro.

Hay dentro del Estado instituciones, tales como la “administración pública”, los “tribunales” y la “policía”, asumiendo el Estado las funciones de gobernación, justicia y seguridad. En otros países se encuentran, además, las Fuerzas Armadas asumiendo la función de defensa.   Si la función de un Estado es regular la sociedad, que es lo mismo que regular la vida, ellas deben tener meridianamente clara su “misión” y “visión” en función de la preservación de la vida.

El lema de nuestra Fuerza Pública (solo por poner un ejemplo), en vez de ser “Proteger y servir”, debería ser “Proteger y servir al inocente”.   ¿No se trata acaso de eso? ¿O es que acaso los derechos humanos contemplan “Proteger y servir al culpable”? ¿Protegen acaso los culpables la vida?

Hubo un incidente que sucedió en la guerra de Corea: El 38% de los soldados americanos que fueron tomados prisioneros no murió de hambre o por torturas, sino porque no tenían la estabilidad moral para seguir luchando. Casi cuatro de cada 10 soldados americanos murieron porque no tenían el interés de vivir, no sabían ni por qué estaban ahí.

Con lo anterior, quiero decir que el no definir o delimitar meridianamente los conceptos misión y visión genera confusión, y la confusión resta estabilidad o fuerza moral para combatir al enemigo.  Porque, ciertamente, tenemos enemigos. En nuestro caso, el enemigo afecta nuestra seguridad y nuestra vida.

Nuestros policías deben tener claro que su misión y visión es contra aquellos enemigos de la vida, que a la postre se traducen en enemigos de la sociedad, enemigos de la familia, enemigos del Estado.

Propongo que las instituciones del Estado hagan un alto en su gestión y revisen su “misión” y “visión” en función de preservar la vida; que viene a ser igual que preservar la sociedad; que viene a ser lo mismo que preservar a la familia, nuestra familia.

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Artículo publicado el 18 de marzo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Problemática actual de la Reforma Educativa

La opinión del Profesor de Música….

Albin Nelson Cedeño Araúz

He estado siguiendo el tema de la polémica reforma curricular en el Ministerio de Educación y me han llamado la atención varios aspectos:

I. La forma como los medios de comunicación han proyectado la postura de los gremios magisteriales ante la implementación del Decreto 944.

2. Las críticas del Sindicato de Industriales a dichos gremios.

Por una parte, en los medios de comunicación se critica a los gremios magisteriales de tal forma que los han convertido en el los hazmerreír de la opinión pública. También se habla de los representantes gremiales como si fuesen una lacra que debe ser execrada en nuestra sociedad. Y es que los profesores -según nuestros gobernantes y los medios de comunicación- no deben realizar ningún acto de presión en contra de medidas que lesionan sus intereses gremiales o los intereses de la educación nacional. Por otro lado, la empresa privada apuntala dichas teorías, orquestando así las tenazas con las que se pretende silenciar a los docentes e implementar medidas meramente mercantilistas en la educación nacional.

Paulo Freire, en su obra “Carta a quien pretende enseñar”, plantea que en los últimos tiempos, los gobiernos, en su afán por zafar sus responsabilidades sociales con la educación y como una forma de neutralizar los movimientos magisteriales, han vendido la ¡dea de que los buenos maestros son entregados, abnegados y no protestan -igual que un tío o una tía- de modo que siempre están dispuestos a ceder -incluso a sus aspiraciones-en pro de la educación.

Estos argumentos siempre utilizan al estudiante como escudo para evitar que los docentes protesten. Pero como dice Freire en la obra arriba citada: “al hacer huelga, los maestros y maestras están enseñando, están dando a sus estudiantes lecciones de democracia (de la que tanto precisamos en nuestros países en estos momentos) a través de su testimonio de lucha.

Ésta también es una función de los maestros, enseñar a sus estudiantes a ser críticos y a oponerse a las injusticias y a las medidas que afectan la nación. Hay que admitir que muchos docentes han perdido estas perspectivas. Pero esto de ninguna forma invalida al movimiento magisterial.

Basándonos en esta oscura perspectiva, nuestros gobernantes y la empresa privada pretenden imponerle al país una reforma educativa que no contribuye en nada al desarrollo de nuestra nación.

Pues el Decreto Ejecutivo 944 del de 21 de diciembre de 2009, es simplemente una reforma de corte mercantilista que pretende instaurar una era de obreros listos para responder a las exigencias de las naciones ricas y de sus instituciones financieras internacionales.

Una reforma que no tiene nada de integral, es una reforma que lleva a la pauperización intelectual de nuestras nuevas generaciones, pues se pretende eliminar del currículo educativo -con una doble intención: economizar dinero y neutralizar la conciencia crítica- materias que son de suma importancia para la formación integral y crítica del estudiantado.

Lo único de integral que tiene esta reforma, es dicha palabra escrita en el decreto.

(Continúa mañana).

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Este artículo  fue publicado el 18 de marzo de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El caos planificado del “boom” inmobiliario

La opinión del Docente Universitario e Investigador…..

MARCO  A.  GANDÁSEGUI

Recientemente un periodista extranjero, que buscaba complementar un artículo que preparaba sobre el “boom” inmobiliario de la capital panameña, me pidió que le explicara el fenómeno.   Mientras que en EE.UU., España y otros países la burbuja inmobiliaria estalló hace 18 meses o más, en Panamá conserva su fortaleza (algo golpeada, pero sigue siendo atractiva para los especuladores).

Su interés también giraba en torno al Trump Ocean Club, una torre que se levanta sobre la orilla del Mar del Sur (Océano Pacífico) y que representa una enorme inversión. Solo la mención de Trump despierta ansiedades entre muchos empresarios de todo el mundo.  Es una de las figuras más populares del mundo de las finanzas despachando en lo alto de una de sus torres de Manhattan. Domina las páginas de los diarios de EE.UU. y tiene su propio programa de televisión. En medio de estas actividades de la farándula, la estrella especuladora encuentra tiempo para sumar a su fortuna más miles de millones. La prensa mundial ha creado un ambiente casi religioso en torno a los proyectos neoliberales. A pesar de la crisis económica, con 15 millones de personas sin trabajo en EE.UU., sin señales de recuperación, el mensaje ideológico de Wall Street y Wal Mart, todavía dominan las imágenes que construyen las personas sobre la realidad global.

La burbuja inmobiliaria de Panamá es parte de este nuevo mundo que se encuentra de cabeza. La mayoría de la gente en la ciudad de Panamá es consciente del auge inmobiliario (que crece a buen ritmo desde 2005), pero desconoce su origen y no entiende su significado para la economía del país. Los especuladores y sus socios en el gobierno, se benefician con millones de dólares.

La prensa local manipula los efectos del “ boom ” en un sentido positivo. La clase empresaria (grandes y pequeñas), y sus partidos políticos, creen que el neoliberalismo especulativo los va a beneficiar.  Importantes sectores de la clase media y de los vastos sectores populares creen que el nuevo horizonte de cemento de la ciudad de Panamá nos da una mejor imagen.

Sin embargo, las organizaciones populares formadas por sindicatos, educadores, estudiantes, así como asociaciones profesionales y otros sectores, han denunciado la destrucción de la infraestructura de la ciudad y la falta de planificación urbana. La voz de protesta tiende a ser ahogada bajo los “ cerros de billetes ” que se gastan gracias a las transferencias realizadas en el marco de las políticas neoliberales.

El Trump Ocean Club es un buen ejemplo que ilustra la caótica situación de la ciudad de Panamá. Si se toma una foto del edificio de Trump, que se levanta frente a la bahía de Panamá, se aprecia el entorno conflictivo y las múltiples contradicciones que tienen que soportar los vecinos.   El edificio se construyó en un callejón sin salida, que realiza una apretada vuelta en U. Este espacio lo comparte con otra docena de edificios de tamaño similares. El sector se unirá al “ tranque ” vehicular que caracteriza a la ciudad de Panamá. Todo indica que los diseñadores del espacio de Trump no quisieron romper con la lógica caótica de la urbe.

La construcción de Trump refleja el desorden (¿planificado?) que caracteriza la construcción de la mayoría de los rascacielos (si no todos) que se levantan en la nueva ciudad de Panamá.

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Artículo publicado el 18 de marzo de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

La tensión emocional y el estrés enferman al cuerpo

La opinión de….

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J. Enrique Cáceres-Arrieta

Desde hace años se ha descubierto que la tensión emocional daña de manera paulatina e inexorable al cuerpo porque revienta o se manifiesta como enfermedades psicosomáticas. Tal es el daño del aparato psicoemocional al cuerpo, que se considera entre 70% u 80% las enfermedades de origen psicosomático. Una de las investigaciones más interesantes en psicología es referente a la injerencia que tiene el estrés en la salud. El asesino del humano moderno.

Muchos tendemos a convertir el estrés sicológico y social en una enfermedad corporal. En dicho mecanismo de conversión la persona inconscientemente transmuta un conflicto psicológico en un síntoma físico. La mente enferma al cuerpo.

Antes se creía que no había trastornos físicos originados exclusivamente por factores psicológicos. Se pensaba que un trastorno somático tenía necesariamente un componente biológico que combinado con factores ambientales, sociales y psicológicos desarrollaban una enfermedad psicosomática.

Se ha evidenciado que la mente puede enfermar al cuerpo debido a que se comunica con las células de la sangre llevadas por todo el cuerpo a través del flujo sanguíneo, los vasos linfáticos y los nervios. La urticaria puede provocarla una alergia física o una reacción psicológica. La depresión puede predisponer a ciertas infecciones, como las causadas por los virus de la gripa, impidiendo que el sistema inmune proteja.

La tensión emocional y el estrés mal tratados o encauzados de manera incorrecta pueden desencadenar momentos trágicos, causando incluso la muerte.

Según el Manual Merck, tanto el estrés social como el psicológico pueden activar o agravar un amplio abanico de enfermedades como la diabetes mellitus, el lupus, la leucemia y la esclerosis múltiple. Mas la importancia de los factores psicológicos varía mucho entre diferentes personas con el mismo trastorno.

Aunque sabemos que para que el estrés interno lleve a la depresión depende de la predisposición genética, este incide en el sistema nervioso vegetativo, el sistema simpático y la glándula hipófisis.

Un famoso psicólogo lo ha resumido de esta manera: “Dios perdona nuestros pecados; la gente también a veces los perdona. Pero el sistema nervioso no los perdona nunca”. ¡Cuidado! Las preocupaciones, estrés, tensión emocional, odios, resentimientos, ira y otras emociones suicidas reprimidas o mal canalizadas tarde o temprano pasan factura.

¿Cuál es entonces el medicamento apropiado para curar una enfermedad psicosomática? ¿Será la medicina convencional? ¿O la alternativa? ¡Ninguna de las dos! Lo correcto es resolver el conflicto emocional y aprender a reaccionar a los estímulos endógenos y exógenos a fin de que la “enfermedad” desaparezca; es decir, un cambio de actitud ante el conflicto interno y la presión externa.

No es sencillo, pero tampoco imposible practicar. Si soy consciente de que conducir el automóvil o un choque emocional con alguien me afecta con un insoportable dolor de cabeza, lo indicado es externalizar (no reprimir) o permitirme sentir la emoción apretando una pelota de hule, escribiendo lo sentido, contando del uno al 10 o escuchando música cristiana o clásica, hasta que el malestar desaparezca. El displacer debe ser resuelto y liberado para que el dolor físico se esfume. Poco ayudará la ingesta de medicamentos, pues el displacer es producido por emociones mal canalizadas. Lo físico pierde peso y se va si resuelvo lo emocional.

La feliz resolución de un conflicto emocional debe tratarse con un especialista en emociones que no tienda “curar” todo con drogas ni vea al paciente como cliente. De lo contrario, el tratamiento errará el blanco por seguir la moda médica de recetar y las únicas beneficiadas serán las finanzas del terapeuta. El paciente vivirá “aliviado” mientras esté drogado, pero apenas pase el efecto del medicamento vuelve el problema. Somos propensos a dar importancia a los achaques corporales o a lo que por intolerable impide accionar, mas como los trastornos psicológicos y los conflictos emocionales suelen agazaparse no les damos la trascendencia debida.

¡Cuidado con la tensión emotiva y el estrés… enferman y matan!

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Artículo publicado el 18 de marzo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Más allá de una crisis

La opinión del Abogado….

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Arnulfo Arias O.

Desde hace meses se viene hablando de una “crisis” en el Partido Panameñista. En mi opinión, se trata más bien de diferentes posturas muy marcadas, todas con derecho a ser escuchadas, pero con el deber de encontrar el camino del diálogo, por el bien del país, del partido y de la alianza de gobierno.

Digo por el bien del país porque los problemas coyunturales de un partido, y las inquietudes de su membresía, se deben primero ventilar en la mesa interna del partido, como verdaderos hermanos de una propia convicción política, porque la realidad es que problemas de mayor transcendencia, como la pobreza, la educación y la seguridad, que afecta a todos y cada uno de los habitantes, deben necesariamente cobrar mayor importancia ante la faz del país.

Llegan momentos en la historia de un país en los que necesariamente se deben deponer los intereses partidistas, para dar paso al cause del progreso de la nación. Es por ello que la solución de los problemas internos de los partidos, especialmente el nuestro, debe manejarse responsablemente dentro de ese contexto únicamente. Si el resultado de las elecciones internas produce democráticamente una dirigencia, entonces todos nos debemos avocar a su afianzamiento, sin abandonar, por supuesto, los principios personales.

El tiempo de pugnas electorales dentro de nuestro partido ha pasado ya; así como el momento de cuestionar o no los liderazgos. A mi juicio, debemos necesariamente consolidar, unificar y fortalecer nuestra estructura actual, sin dejar de exigir, como miembros y hermanos todos en un sólo partido, el cumplimiento puntual de las obligaciones a las que la dirigencia necesariamente se ha comprometido. Ya vendrán momentos para avocarse a las sanas pugnas electorales internas, ya vendrán momentos en los que se podrá exigir, de ser necesario, los cambios drásticos y contundentes, que se consideren necesarios si hubiere lugar a tal reclamo.

En estos momentos, tratar de minar fuertemente las estructuras de nuestro partido, haciendo críticas viscerales a la cabeza de nuestro colectivo, conlleva un debilitamiento y una erosión de nuestras fuerzas vitales. Volvamos a lo básico. Nuestro colectivo, no está sentado sobre bases de arena, porque la historia lo ha querido así. Reconocer que debemos afianzar más esas bases, con el dialogo permanente, con la concertación y con la unidad, asegurará que nuestro partido continúe siendo hoy, como ayer, templo de la más sagrada doctrina nacionalista.

A lo interno del partido, como miembros responsablemente activos, estamos en derecho pleno de elevar nuestras inquietudes y la dirigencia está, a su vez, obligada a detenerse en su camino y dar curso a esas preocupaciones, brindando a toda la membresía un claro mensaje de amplitud de diálogo, de concertación y de apertura. En ese mismo canal de ideas, así como se permite elevar estas inquietudes desde cualquier ámbito, con el consecuente derecho de ser escuchado, también debe recordar todo copartidario su compromiso de promover la unidad de partido, que deberá encontrar siempre un eco en su dirigencia. Que prevalezca entonces, el espíritu de concertación, porque todos somos hermanos en una misma doctrina.

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Este artículo  fue publicado el 18 de marzo de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El sentido de la palabra gracias

La opinión de…..

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MARÍA SOFÍA VELÁZQUEZ

Los últimos días he estado mucho en la calle y me he percatado de la falta de cortesía para el público

E stuve muy pendiente los últimos días, también estuve mucho en la calle de compras y comiendo o yendo al cine, etc.  Muchos estacionamientos, tiquetes, cuidadores, guardias de seguridad, vendedores, cajeros, gerentes, meseros, y otro tipo de personal que atiende en lugares públicos.

Antes de ir al grano menciono que en una encuesta no formal de un diario del país, los resultados arrojados revelaban que el panameño siente que el servicio nacional es malo o pésimo.

Por servicio nacional entiéndase el servicio que dan nuestros compatriotas en un país cuya característica de economía terciaria no disminuye: aumenta.

Me he dado cuenta de que sonreír y dar mucho las gracias y pedir por favor me protege de lo que por línea general es un trato mediocre de parte de los colaboradores de tiendas, restaurantes, bancos, aseguradoras y cualquier otro tipo de lugar comercial.

A veces como clienta llego a un lugar y digo buen día, sin recibir respuesta del guardia de seguridad.

Otras veces digo hola, qué tal, me da un café con leche por favor? Y ni me miran ni me contestan, solo preparan la bebida como autómatas.

Una que otra vez entrego el dinero diciendo aquí tiene señorita, y recibo el vuelto sin que ni siquiera me miren.

Me pasa mucho que llego a una caja y con mala cara me ordenan: vaya al otro lado.  Me lo ordenan.   Inconcebible.

Una clásica: yo digo gracias y ella o él me contesta: bueno. No de nada, con gusto; no, por favor, etc.  No… me dicen bueno.

Habituada a ser una “víctima”, el otro día esperaba detrás de un señor para ser atendida en un puesto de café y rollos de canela y se dio una situación que me dejó pensando.

El hombre delante de mí pidió secamente, lanzó por los aires una tarjeta de crédito que cayó en el mostrador y se fue finalmente sin decir nada, pero con una actitud física tan desagradable y déspota hacia la despachadora que no pude más que preguntarle a ella en tono amable cómo hacia para aguantarse la mala educación y pésimos modales de algunos clientes (porque siempre la moneda tiene dos caras, siempre), y ella dulcemente me dijo, trato de no pensar, sabe?

Otras veces cuando estoy a punto de armar un lío y dejar todo lo que voy a comprar en la caja donde me atienden como a un perro, de repente aparece de la nada un supervisor, un gerente o un dueño que trata brutalmente a las cajeras… y entiendo.

Ayer estuve en un nuevo local de una cadena de ferreterías y cosas para el hogar.

Todo fue sonrisas, dulzura, atenciones, cordialidad. La vendedora era así, el preparador de pinturas era así, y la gerente era así.

Somos espejos, reflejamos luz u oscuridad.

Somos como el niño pequeño que es como es su hogar.

¡Qué responsabilidad tan grande es ser padre, ser jefe, ser líder!

¿Se lo estarán tomando tan en serio como se debe los padres, jefes y líderes en este país?

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Artículo publicado el 18 de marzo de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que a la  autora, todo el crédito que le corresponde.

Terrorismo urbano

La opinión del Ab ogado….

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Alberto E. Fadul

El SUNTRACS, a todas luces, parece ser una organización peligrosa, osada, e irrespetuosa, cuyas arcas no han sido objeto de auditos externos para determinar cuánto dinero manejan y de donde provienen los fondos que superan el pago de las cuotas de sus asociados. Se han dado situaciones en que se estima, reciben financiamiento de parte de gobiernos extranjeros dictatoriales de izquierda radicalizada.

Para muchos de sus miembros, las ambiciones y el motor que genera su actuar, a nivel nacional, son desconocidas.   Su capacidad para paralizar la ciudad y generar toda tipo de caos, es impresionantemente dañina y, desde su fundación hasta el presente, pareciera perseguir políticas fuera del sindicalismo, tal como éste se define en nuestro ordenamiento jurídico.

Se escucha, a soto voz, que funcionarios de altos niveles de algunos partidos políticos, ven con buenos ojos cuando los partidos contrarios (gobernantes), son asediados por las garras agresivas e irresponsables de esta organización, que sólo persigue provocar estados parciales de ingobernabilidad, violando derechos de terceros, causando daños materiales y físicos al proceder, con aparente alevosía, a la destrucción de la propiedad privada y pública, incluso amenazando, con su irresponsable comportamiento, la vida de personas privadas y del estamento policial, como ocurrió el 16 de marzo del año en curso, en horas del medio día, al tirar sin medición de consecuencias, toda clase de objetos pesados desde las alturas de los edificios en construcción. Tales actos fueron filmados por cámaras de medios televisivos y apreciados por testigos presenciales. ¿Se hará algo al respecto? ¿Qué ocurre si mueren, quedan lisiados o gravemente heridos ciudadanos inocentes o policías, al tratar de huir o ponerle un alto a actos tan vandálicos? Ningún gobierno se ha atrevido a tomar medidas serias, que impidan estos comportamientos usuales, de una organización sindical económicamente próspera que, aún en situaciones que pudiesen ameritar sus protestas, en ningún caso ameritan el vandalismo, con cara de terrorismo urbano.

Considero que el gobierno de turno debe proceder por, la vía legal, al congelamiento de sus fondos, mientras se adelantan las pesquisas pertinentes para procesar a sus dirigentes principales y a toda persona, miembro o no, que tomaron parte en tan peligroso actuar. Se debe establecer una sección especial, dentro del Ministerio Público, para que se registren las personas afectadas físicamente o sufrieron daños a su propiedad, a objeto de lograr su compensación con los fondos de la organización sindical. Basta ya del clientelismo político que le ha servido de instrumento para fines desconocidos y, naturalmente, de los votos de los trabajadores de la construcción. Ponerle un alto a estos actos, casi que de corte guerrillero, es una obligación del Estado.

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Este artículo  fue publicado el 18 de marzo de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Enseñanza de la Historia y Universidad

La opinión de…..

JORGE L. MACÍAS FONSECA

LA LEY NO. 42 de 5 de agosto de 2002, establece la enseñanza de la Historia de Panamá y Geografía de Panamá en todos los niveles del sistema educativo panameño: Básica General, Media y Superior, tanto oficiales como particulares.

En lo que a la esfera de los estudios superiores respecta, este precepto legal es tajante en los términos de darle carácter de obligatoriedad, señalando como necesario para su cumplimiento la incorporación de esas asignaturas en todas las carreras de nivel superior en las universidades oficiales y particulares, establecidas en la República de Panamá.

Interesante, por demás, resulta el hecho de dejar en manos de los Consejos Académicos de las universidades oficiales, la potestad de reglamentar la incorporación de los cursos Historia de Panamá y Geografía de Panamá en todos los planes y programas de estudio de las carreras dispuestas en los respectivos centros educativos.

De manera que sería conveniente conocer si las universidades oficiales están cumpliendo con lo dispuesto en esta Ley.

Por otro lado, en lo que hace alusión a las universidades particulares, el artículo 7° de la Ley 42, es categórico al señalar que es el Consejo Académico de la Universidad de Panamá la instancia pertinente para reglamentar y garantizar que los cursos Historia de Panamá y Geografía de Panamá sean tenidos como requisitos en todos los planes de estudio de las carreras dictadas en esas universidades.

Siendo así las cosas, aflora la preocupación sobre el posible incumplimiento de las universidades particulares sobre lo que ordena la Ley 42 de 5 de agosto de 2002: “ Sobre la enseñanza de la Historia de Panamá, la Geografía de Panamá y la Cívica ”. En este sentido, corresponderá a la Universidad de Panamá hacer las diligencias necesarias, con la finalidad de que lo dispuesto en esa Ley sea observado y acatado estrictamente por los centros universitarios particulares.

Y es que el sentido de esta norma no era otro que el de aportar el conocimiento histórico-geográfico panameño a través de estas asignaturas, como fundamento vital de la conciencia nacional. Sin la Historia patria no hay conciencia de país. No es posible, ni siquiera entendible, un profesional ayuno de los elementos y procesos que coadyuvaron con la construcción del país.

El presente no es posible captarlo en su plenitud sin el prolijo examen del pretérito, porque en el caso nuestro el déficit de la panameñidad podía estar en la negación de nuestro ser nacional, producto de una anémica concepción de nuestra historia patria.

Se impone con urgencia el fiel cumplimiento de esta Ley en lo que a los estudios superiores respecta, tanto oficiales como particulares.

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Artículo publicado el 18 de marzo de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

¿Política criminal frente a derechos ciudadanos?

La opinión del Abogado y Ex Sub Director de la PTJ……

Javier Chérigo Hurtado

El artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos señala que “todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”.

Es concebible que las autoridades pasadas, actuales y las futuras realizaran ingentes esfuerzos por cumplir y hacer cumplir esta garantía.

El escollo aparecerá mientras no intentemos una política criminal consensuada; y si repasamos los últimos 20 años encontraremos condensados apenas ciertos lineamientos programáticos, esbozados en planes de gobierno propuestos a lo largo de las campañas políticas.

La mayoría de las veces subsisten aplicadas unas pocas medidas que por mal aprendidas son improvisadas (ensayo y error) como la mano dura, amiga e integral, carentes del diagnóstico de problemas propios (no los ajenos) y necesidades prioritarias que sustenten la adopción de estrategias que justifiquen cada recurso invertido.

La criminalidad es una deficiencia social que obviamente exigirá atención global por el origen multifactorial de sus causas, pero el detrimento para obtener soluciones a corto, mediano y largo plazo está en la carencia de metas y objetivos precisos como de recursos económicos y personal capacitado para desarrollar proyectos ejecutables e innovadores aplicables al directo tratamiento de las conductas antisociales.

Al adoptar nuestra política criminal pudiéramos analizar ¿cómo la concentración demográfica en ciertas provincias y comunidades produce la ineficiencia del servicio público de seguridad?, lo que a su vez nos permitiría orientar la toma de decisiones hacia aspectos que influirán menor o mayormente en el desarrollo de políticas estatales de empleo, vivienda, educación y por ende seguridad.

La única política criminal aplicada hasta hoy ha sido la improvisación o la imposición de esquemas ajenos a nuestra realidad fáctica.

Evaluemos un listado de aspectos que tratar, inherentes a una política criminal duradera y efectiva: reforma Constitucional; corrupción en los organismos de seguridad y el resto de las entidades públicas; el sistema judicial; despenalización frente a penas moderadas, perpetuas o inclusive la pena de muerte; las garantías individuales frente a las herramientas legales para recabar información de inteligencia pública y privada de nacionales y extranjeros; policía preventiva separada de la investigativa; castigo o resocialización; restricción de las armas de fuego; participación ciudadana y otros.

¿Será momento de negociar los ciudadanos con el Estado cuánto estamos dispuestos a ceder de nuestras libertades y por cuánto tiempo para obtener a cambio seguridad y desarrollo?

Los panameños como los extranjeros residentes y transeúntes no exigimos jueces inquisitivos o garantistas, policías vestidos de verde o azul, meter presos a niños o solo a adultos, despenalización o nuevos tipos penales, solamente, exigimos vivir en paz y en libertad, con la garantía de que el Estado nos brinda esa seguridad, entonces ¿bastará ponernos de acuerdo para cambiar?

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Artículo publicado el 18 de marzo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Ahora le toca a los niños y niñas.. estar en las aulas

La opinión de la Ex Magistrada de la Corte Suprema de Justicia…..

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ESMERALDA E. AROSEMENA DE TROITIÑO

Sin embargo, hoy a nuestros niños y niñas de 12 y 13 años, el Gobierno Nacional, la Asamblea Nacional, las autoridades responsables de este grupo de la población panameña (llámese Secretaría de Niñez, Desarrollo Social, Educación, Salud, Justicia, etc.) y, lamentablemente, muchas familias y otros importantes grupos de nuestra sociedad civil organizada han decidido o consentido que a estos niños y niñas ahora les toca someterse a la rigurosidad del proceso penal, y se les puede exigir responsabilidad penal, en vez de asumir nosotros, como adultos, la responsabilidad de hacer valer su derecho a la educación y formación (art. 29 de la CIDN).

Lo que se nos ha olvidado es que lo que Ahora le toca a nuestra población menor de edad, en especial al grupo de la niñez (entre 9 y 13 años cumplidos, que son unos 392,468 como estimación a julio del 2009), es demandar el cumplimiento de todos sus derechos, a aquellos que, como autoridades, son responsables y que tales derechos están consagrados en la Constitución Política, en el Código de la Familia, en la Ley 40 de 1999 con sus modificaciones, junto a los múltiples compromisos de cumbres, acuerdos, objetivos, reglas, tratados, convenios y toda especie de responsabilidades (que no se atienden) y que a nivel internacional hemos adquiridos todos los y las panameñas, porque así lo asumen los gobiernos; debiendo preguntarnos ¿con qué propósito se firman?

Pero hoy, con asombro, la realidad sigue siendo otra, nadie le exige a las autoridades que cumplan con el ordenamiento jurídico vigente, pero hoy sí les exigimos a estos niños y niñas que asuman responsabilidad penal por sus actos.

Mi llamado a los y las ciudadanas, —por lo que el concepto ciudadanía significa—, para que demandemos lo que a esta población ahora le toca. Les corresponde estar en las aulas de clases, en la escuela primaria, para alcanzar, como país, la enseñanza universal: uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Ni uno solo de estos niños debe estar en las calles, realizando estrategias para sobrevivir o en explotación, maltrato, abuso y con sus derechos omitidos, amenazados o violentados; como lo muestran las estadísticas nacionales, más de 85,000 trabajan o buscan trabajo, y casi 7000 requieren de la Protección Judicial y otro número importante muere antes de que cumpla los cinco años, en desnutrición, solo por mencionar lo que nos impacta, es decir, esa población que hoy las autoridades consideran que deben ser sometidas a procesos penales.

Y que para llamarnos a la reflexión, también de acuerdo a las cifras, (datos que implican elementos serios para obligarnos a respetar derechos y establecer criterios científicos en las respuestas) el número que se registra en los juzgados de niñez y adolescencia, para el 2008, no suma 400 niños y niñas involucrados en conductas delictivas propiamente tales, y ni qué decir de su participación en delitos graves.

La gran pregunta es, ¿no somos capaces como país de dar las respuestas que nuestras leyes señalan, ni siquiera a este grupo de niños y niñas que requiere de los planes y programas que ya están elaborados en sendos documentos de gobierno y de instituciones?  ¿No podemos cumplirlos?

Todos y todas, estoy segura, tenemos la respuesta. Cuando se tiene autoridad se asume responsabilidad, que bien entendida en el idioma español, significa, habilidad para responder.

El tema de la justicia y los derechos de las personas menores de edad, requiere una atención integral, no solo se trata de investigación y juzgamiento, sobre todo requiere la perspectiva de las políticas Públicas de protección y defensa de los derechos de este grupo de la población, que la sociedad panameña considera, y lo ha establecido en su ordenamiento jurídico, como su bien supremo, su garantía para la democracia, la solidaridad, la convivencia pacífica y nuestro destino de nación. Esto exige niveles óptimos de ejecución de las leyes vigentes, según el artículo 17 de la Constitución por parte de las autoridades, instituciones y sociedad.

Justificar las modificaciones a las leyes vigentes, argumentando seguridad ciudadana, es reconocer que no tenemos la capacidad suficiente para cumplirlas y que no asumimos las responsabilidades que esas leyes nos imponen; y que son producto de nuestros órganos del Estado; y que además datan de hace más de una década, —Ley 40 de 1999 y las consagradas en el Libro III del C. F. 1994.

La experiencia en este ámbito legislativo, es que se responde con la rebaja de la edad penal, el aumento de las penas o la privación de libertad como única respuesta frente al tema de incremento de la delincuencia, atendiendo reacciones y no con razones ni con la Ley.

Hoy, se reafirma lo que los expertos en el tema han denominado, el Síndrome de las tres IES. En La omisión, violación y amenaza de los derechos fundamentales de las personas menores de edad. Esto se debe a actitudes de ignorancia, insensibilidad o intencionalidad en menoscabar o ignorar derechos.

Esto no es aceptable en una sociedad que quiere ser justa y democrática.

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Artículo publicado el 18 de marzo de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que le corresponde.