El nuevo Sistema Procesal Penal y el rol del Juez

La opinión de la Juez  de Menores…..

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Marianela García-Mayorca Bernal

La evolución de los sistemas procesales genera para el Estado y sus asociados un cambio de paradigmas en cuanto a las obligaciones que impone un Estado de derecho, las cuales se deben fundamentar en la efectiva protección, garantía y vigencia de los derechos del hombre; por tal motivo sus acciones deberán tender a salvaguardar el Estado Constitucional de Derecho y para ello resulta necesario establecer condiciones de razonabilidad y justicia que permitan resolver los conflictos sociales.

Frente a estos señalamientos surge la incógnita sobre la finalidad del proceso penal, en esta nueva visión procesalista y garantísta, la cual no se aparta de la premisa inicial de encontrar a los responsables de la infracción penal entendida esta como el delito, pero sobre la base de una nueva visión de derecho dirigida a exaltar la dignidad humana como principio rector de cualquier procedimiento justiciable, en este orden no se trata simplemente de reconstruir los hechos para establecer una sanción, tenemos la obligación de ir más allá, pues toca y guarda relación con el principio de presunción de inocencia el cual ha perdido vigencia en nuestros sistemas cuando convertimos al procesado en algo menos que importante, desvirtuando el hecho de que la criminalidad y el delito es un fenómeno biosicosocial que responde a múltiples factores y que exige el estudio de cada uno de esos factores, no para desvanecer la acción delictiva sino para restablecer el orden social en la medida de lo posible.

Los grandes estudiosos de la crimonológia señalan que la composición de un sistema de justicia criminal de un Estado se encuentra compuesta por tres subsistemas que definen el crecimiento o deterioro criminogeno de ese Estado, en este orden se menciona al sub sistema normativo, (que guarda relación con las normas de orden sustancial y procedimental), un sistema administrativo (que guarda relación con los órganos responsables de la creación de las normas) y un sub sistema social o cultural (compuesto por los valores y aptitudes que mantiene la sociedad acerca del derecho).

En este sentido resulta oportuno anotar que los tribunales de justicia solo encuentran cabida en el sub sistema administrativo, por lo que no son los únicos responsables del éxito o fracaso de la gestión estatal en la lucha contra la delincuencia, ya que es algo que involucra más que solo impartir justicia. Existen múltiples herramientas para combatir la delincuencia y una de ellas radica en la prevención de los factores de riesgo, por tal razón la implementación del sistema acusatorio por si solo no es la solución al problema de la criminalidad, este es solo uno de los medios utilizados por el Estado para hacerle frente a la delincuencia pero que exige su utilización de forma razonada y armonizada con otros medios que paralelamente deberán implementarse para minimizar la problemática social delincuencial.

Es en este contexto que el rol del juez juega un papel preponderante como quiera que esta es la conducta que se espera de él en función de la posición que ocupa dentro del sistema.   Hay que tener presente que el juez forma parte de una comunidad, no es un ser aislado por lo que su trabajo no puede realizarse a espaldas de la comunidad, sino precisamente en ese entorno social.

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Este artículo  fue publicado el 15 de marzo de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde

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¿Consumidores o consumistas?

La opinión del Abogado y  Director General de ACODECO….

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PEDRO  MEILÁN

El año pasado en Panamá se gastó más dinero en agua embotellada que en Ipods y entradas de cine juntos

Los invito a la siguiente prueba y escojamos una actividad cualquiera de consumo, algo sencillo y elemental como tomar agua, y estudiemos desde la perspectiva de consumo o consumismo, si realmente estamos siendo consumidores inteligentes o unos consumistas irracionales.

El agua embotellada se ha convertido en algo indispensable en nuestras vidas y cultura. Comienza el día en bandejas e hileras; va a todas las reuniones, salas de lectura, paseos y excursiones; está en los cubículos de trabajo; en los gimnasios; y está a medio consumir en muchos de nuestros vehículos.

Aparte de los cada vez más ignorados recipientes llenos de hielo y vasos limpios, los hoteles están ofreciendo agua mineral en venta. Y en supermercados de alta categoría, el agua embotellada es uno de los productos más vendidos.

Hace treinta años, el agua embotellada casi no existía como negocio en Panamá. Pero, el año pasado, gastamos más en Fiji, Evian, Aquafina, Volvic, Dasani, Aqua Viva, Cristalina y Purísima que en iPods y boletos de cine, y este año la cifra llegará a $15 millones.

El agua embotellada es un fenómeno económico en nuestros tiempos. Nosotros, una generación que creció con agua del grifo, estamos criando una generación que ve esta agua con desdén.

Estamos pagando mucho dinero (dos o tres o cuatro veces más que la gasolina) por un producto que ya tenemos, y que podemos tener gratuitamente en nuestros hogares. Cuando compramos agua embotellada, lo que realmente estamos comprando es la botella. Estamos comprando conveniencia. Y estamos comprando la historia que la compañía nos cuenta sobre su agua: de dónde viene, lo saludable que es, etc.

Está claro que beber agua embotellada es lo mejor que podemos hacer. Excepto por una cosa. El agua embotellada es un capricho muy a pesar de lo que pensamos. A nivel mundial, movemos dos mil millones de botellas de agua a la semana en barcos, trenes y camiones en el mundo. Esto es un convoy semanal equivalente a 80,000 camiones de 18 ruedas.

Mientras tanto, una de cada seis personas en el mundo carece de agua fresca. La economía global le está negando un elemento fundamental a mil millones de personas, mientras nos suministra a nosotros una gran “variedad” de aguas de todo el mundo, ninguna de las cuales necesitamos realmente.

Además, esta situación se complica por el hecho de que si dejáramos de comprar agua mineral, de todas formas ésta no le llegaría a la gente que realmente la necesita. Bebemos agua embotellada porque creemos que es saludable. Pero no hay estudios científicos que demuestren que beber agua mineral rutinariamente mejore nuestra salud.

Ahora, contestemos la pregunta anterior. ¿Somos consumidores inteligentes o estamos cayendo en el consumismo rampante?

Cada uno de nosotros debe poder responder esa y otras preguntas, con criterios, para determinar si estamos realmente haciendo nuestro trabajo como consumidores de una manera responsable y correcta.

La Acodeco celebrará el 15 de marzo el Día Internacional del Consumidor.  Un consumidor informado tiene poder.

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Artículo publicado el 15 de marzo de 2010 en el Diario la Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Las cometas que el viento se llevó

La opinión de….

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Ananías Alberto Montenegro Correa


En los años 1960-1962, desde noviembre se sentían los vientos alisios o brisas navideñas acariciar nuestro litoral colonense.    Era el aviso de que ya la Navidad estaba a la vuelta de la esquina y con ella la entrada del fresco verano y la terminación de las clases en febrero.   Le pedíamos al Niño Dios bicicletas Raleigh, patines Winchester, escopetas de balín Daysi (BB Gun), rompe–clavos Levy’s, zapatillas pumps Converse, etc.

Siempre hubo consenso entre los miembros de la pandilla con respecto a qué íbamos a hacer para las vacaciones. Las entretenciones más comunes de la época eran la pesca, jugar “farandilida” (following the leader), “roldón” (run down) la lata, ringalillo, etc.

Pero una de las vivencias más apasionantes era el vuelo de cometas. Estas se hacían de virulí, papel crespón, goma e hilo pabilo. Primero se armaba el esqueleto en forma de cruz y luego se le pegaba el papel con la goma. Se le amarraba una cola o tira de trapo de unos tres metros y un rabito más corto para controlarla mejor.

Artesanos más diestros las dotaban de zumbadores o run run armándoles una entrada curva a manera de toma de aire en la parte delantera atravesándoles un hilo entorchado en papel espiral, y en su parte trasera un espacio libre entre el virulí y el papel. Todo esto con el propósito de lograr más aerodinámica y acústica del zumbador.

Entre las variedades de cometas existían los panderos que no eran otra cosa que cometas gigantes. Los olvidados “gallinazos” que se confeccionaban con una hoja de cuaderno y se volaban solamente con el hilo. No tenían colas. Era un simple origami.

La imaginación y creatividad de los voladores de cometa los llevó a inventar la técnica de “envío de mensajes”. Esta consistía en insertar un pedazo de papel redondo con un orificio en el centro desde la salida del hilo en la carretilla. Con la fuerza del viento los “mensajes” subían, subían y subían hasta llegar a la propia brida de la cometa. Cuando esto se lograba, la satisfacción era indescriptible. El mensaje había llegado al cielo.

Otros, con mentalidad más desafiante y malévola, amarraban hojas de afeitar Gillette al final de la cola de la cometa y con extrema destreza las acercaban a cometas vecinas con el propósito de cortarles el hilo terminando así con su vuelo o con su vida derribándolas. Basado en esto sobrevinieron entonces los “kaitfait” (kite fight) o peleas de cometas. Ahora cada cometa tenía su Gillette y empezaba el desafío en las alturas. La cometa “bitopiada” (beat-up) o derrotada era rescatada (o no) por su dueño dependiendo del lugar y la distancia de su caída final. Obviamente las que más alto volaban, caían más lejos, en ocasiones a varios kilómetros de distancia. Unas terminaban en los cables eléctricos, techos, árboles o en el titilante Caribe colonense, y ahí morían derrotadas. Los voladores inconformes regresaban donde los cometeros a pedirles cometas más fuertes con la intención de vengar sus derrotas.

Cuarenta años después vendrían las de tracción para los más fuertes, pasando por las acrobáticas de dos hilos para los habilidosos, pero ninguna como aquellas peleadoras, mensajeras y zumbadoras que surcaron el cielo colonense.

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Artículo publicado el 15  de marzo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

¿Es Israel amigo de Panamá?

La opinión del Escritor y Docente Universitario….

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JULIO  YAO

A raíz de la celebración en México del Año Internacional de la Mujer, bajo los auspicios de la ONU en 1975,  fui asignado por el canciller Juan Antonio Tack como Asesor de Política Exterior de la delegación nacional. A México habían viajado unas 400 panameñas, entre las que destaco a Vilma Ch. de Young y Noemí Guizado. El profesor Marco Gandásegui y quien esto escribe éramos los únicos hombres, pero Gandásegui se regresó a la mañana siguiente, porque se formó un altercado en la azotea del hotel entre mujeres de signo contrario, dejándome solo.   Me tocó ser el fiel de la balanza, no por ser hombre, sino por ser el responsable de la política exterior.

La delegación tendría la oportunidad de hacer aprobar alguna resolución favorable a Panamá, que llevaba un año de negociaciones con EE.UU. desde la firma de la Declaración Conjunta Tack-Kissinger y a dos años de la sesión del Consejo de Seguridad en Panamá de 1973. La presidenta de la Delegación era la Prof. Berta de Moscote (QEPD), pero declinó en la Prof. Berta T. de Arosemena su derecho a pronunciar el discurso, que fue ovacionado.

Redacté el proyecto de resolución, que exigía el reconocimiento de nuestra soberanía, el traspaso del Canal y la inmediata eliminación de las bases militares de EE.UU. Me vino a ver un vocero del Departamento de Estado de EE.UU., quien me solicitó retirar el proyecto, porque era “ unilateral ” y no reflejaba el estado de “ armonía ” reinante en las negociaciones. “ ¿Qué podemos hacer para retirar el proyecto? ”, me preguntó. “ ¿Por qué no vamos a mi hotel y hacemos entre ambos un proyecto más aceptable? ”. Le contesté que si bien es cierto que estábamos negociando, también lo es que nada se había aceptado de manera definitiva y que, por lo tanto, nosotros íbamos a mantener nuestras posiciones originales en base a la Declaración Tack-Kissinger.   No había, pues, lugar a una resolución conjunta ni nada por el estilo, porque nosotros no estábamos negociando en México, sino explicando nuestras posiciones.

Algunos voceros de los países no alineados nos sugirieron copatrocinar una resolución que declaraba al sionismo como una forma de racismo, que había sido acordada por un bloque importante del Tercer Mundo. A cambio, ellos estarían anuentes a copatrocinar nuestro proyecto, y así fue.   Asesores de Israel abordaron a todas las delegaciones para que votaran en contra de la resolución anti-sionista. Llegado su turno, las profesoras Berta de Moscote y Berta T. de Arosemena los refirieron a mi persona.

Cuadernos en mano y sin saludar, preguntaron: “ ¿Es Ud. el responsable de la delegación? Le exigimos que retire su apoyo a la resolución contra Israel ”.   Respondí: “ Soy el responsable y usted no tiene derecho alguno de pedirme nada.  El proyecto no es contra Israel, sino contra el sionismo y, además, no soy su empleado ”. Replicó: “ Ah, pero usted no conoce cuán importante nosotros somos en Panamá; no tiene idea de en qué se está metiendo “.   Repuse: “ Conozco bien el control que ustedes tienen en mi país, pero Ud. no tiene derecho a dirigirse a mi persona en esos términos y no lo acepto. Mi jefe es el canciller Tack, y el jefe de Tack es el general Torrijos. Si Ud. tiene alguna queja, hable con ellos, pero a mí no me da órdenes ni usted ni nadie aquí.”   Llamé al canciller Tack y lo puse al tanto.   Contestó: “ Espérate que aquí está Omar y le voy a preguntar ”. Pausa. “ Ya llamó el embajador de Israel, pero dice el general que no le hagas caso, porque tú tienes luz verde y que consigas lo mejor para el país ”. Presenté el proyecto; se llamó a votación, y fue aprobado abrumadoramente.   Era la única resolución aprobada en la ONU que exigía la soberanía, el traspaso del Canal y el desalojo inmediato de las bases de EE.UU.   Un logro excepcional de la mujer panameña.

Israel jamás apoyó a Panamá en su causa. En 1989 votó en contra de la resolución de la ONU que condenaba la invasión de EE.UU. y exigía su retiro de Panamá. ¿Por qué Panamá apoyará a Israel “ en todos los foros internacionales ”?

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Artículo publicado el 15 de marzo de 2010 en el Diario la Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Los cambios de puesto y mal asesoramiento

La opinión de…..

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Hildemarta D. de Riera

Antes en Panamá, solo había dos partidos políticos: el liberal y el conservador, después surgieron otros.

Cuando subía el partido conservador, todos los empleados liberales eran botados de sus puestos; cuando subía el partido liberal, entonces quitaban de sus puestos todos los conservadores.

Por ejemplo, cuando subía el partido liberal, mi papá era nombrado en algún puesto, apenas subía el partido conservados era botado de su puesto, lo mismo le pasaba a mi tío Don José Ma. Torrijos al subir el partido conservador era nombrado maestro en la ciudad, apenas cambiaba el partido era enviado de maestro a Montijo, Soná, etc, que en aquel entonces no tenía carretera, y el único transporte era el caballo; pero nadie protestaba, lo mismo que en estos tiempos, cuando subió el presidente Endara, quitó a todos los del P.R.D., subió Pérez Balladares, quitó a todos los arnulfistas, subió Mireya quitó a los del P.R.D., subió Martín, fuera los arnulfistas y quien dijo nada?

Ahora que llega Martinelli, no puede votar a ningún P.R.D., porque es injusto sacar a los empleados y además, que hacen los del P.R.D., se cambian a cambio democrático para que no los boten; y de ésta manera aquellos, que trabajaron para que subiera Martinelli, que aguantaron sol y agua, etc, no han recibido un puesto, porque el P.R.D., está en el poder, ¿cómo puede haber un verdadero cambio prometido por el nuevo presidente?

Y si dijera que mi querido primo Omar, no estaba de acuerdo con la política del partido, seguramente no me creerían los del P.R.D., así que me da risa cuando hablan del partido de Omar, cuando quieren hacerle propaganda al P.R.D., y la propaganda es basada en Omar o Torrijismo.

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Este artículo  fue publicado el 15 de marzo de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Cumplen los corredores con su propósito?

La opinión de….



JUAN  RAMON  MORALES

Después de los áuditos practicados en los libros de los corredores,  sale a relucir el “supuesto” de que aún no se han pagado y que patatín y patatán y, por lo tanto, urge una renegociación.   Los áuditos evidencian aspectos económicos, pero a los usuarios lo que les interesa es eficiencia,   que brilla por su ausencia.

Me pregunto: ¿Para qué se construyeron los corredores?, ¿Cuál fue el verdadero propósito de la construcción de dichos corredores? Seguro estoy de que no fue para hacer bajo la mesa los turbios negocios que se hicieron con trueques de tierras altamente valorizadas y quién sabe cuántas trapisondas más.

El verdadero propósito de los corredores fue el de descongestionar las vías públicas, el de proporcionar para la circulación de todos los panameños vías altamente eficientes, ya sea para vehículos particulares, de transporte público colectivo y selectivo e inclusive equipos industriales de acarreo, etc.

¿Han cumplido los corredores con el propósito para el cual se construyeron?, la respuesta no puede ser más obvia. Simple y sencillamente, no han cumplido con su propósito. Y si no han cumplido con su propósito, en alguna de sus partes los contratos deben contener como un mínimo de exigencias que el propósito aludido se cumpla.

Dicho lo anterior, si tales propósitos no se están cumpliendo, y los tranques que a ciencia y paciencia de los usuarios se suceden a diario, lo que equivale a pérdida de tiempo y dinero de los usuarios, en virtud de que el tiempo que ganarían en las vías de velocidad, lo han perdido con larguezas en las casetas de pago.

Es oportuno acotar que si los corredores no están cumpliendo el propósito predeterminado, entonces existe una causal muy válida para rescindir dichos contratos. No creo que exista dentro de los contratos a favor de los usuarios una cláusula más valedera que la obligatoriedad de que el servicio sea fluido, rápido, sin ningún contratiempo y esto es lo que precisamente está faltando.

Si torpemente, no existiera una cláusula como la que aludo y fuera menester renegociar, para desgracia de los usuarios, entonces deben imponer la construcción de todos los puestos de pago necesarios para que los usuarios no permanezcan más de uno o dos minutos esperando para pagar.

Es vergonzoso que los usuarios formen filas de centenares de personas, porque una empresa irresponsable tiene para el pago de los peajes una o dos cajas en detrimento de los usuarios, en cuyos casos deben tener el derecho legal de circular sin la obligación de pago, porque es la empresa la que está incumpliendo con la obligación para la cual se construyó el corredor. Así son las cosas.

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Artículo publicado el 15 de marzo de 2010 en el Diario la Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

La ciudad de las luces

La opinión de….

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Orlando Acosta

No se trata de París, se trata del reflejo de la pantalla gigante que asalta y deslumbra con su impertinente brillo y perpetuo titileo a transeúntes, conductores, amas de casa y todo ser que se atreva a circular o vivir en el sector de Marbella en ciudad de Panamá.

Hace ya varias semanas que varias personas me han señalado el tema de la valla lumínica de formato gigante sobre un edificio a un extremo de la Avenida Balboa. Supongo que el evento luminoso celebra, por parte de promotores y publicistas con el más puro egoísmo, el reflejo de miseria e indolencia urbana hacia la ciudad de Panamá, a sus ciudadanos en el entorno de la polémica cinta costera.

Mi interés sobre el tema de las vallas gigantes y su impacto en el entorno urbano me llevó a buscar qué había sobre el tema en otras latitudes y cómo se analiza el impacto de dichos aparatos publicitarios. Obviamente no encontré ninguna referencia de sociedades del Tercer Mundo o de aquellas que pretendemos llamarnos “modernas”.

La Commission for Arquitecture and the Built Environment del Reino Unido ha estado evaluando el impacto de esta publicidad gigante de carácter luminoso en el entorno urbano de Inglaterra y el Reino Unido. La discusión de su uso y regulación en la sociedad británica viene siendo discutida hace tiempo y se encamina hacia un proyecto de directrices para regular la ubicación y operación de grandes pantallas digitales luminosas en espacios públicos. Esto está en marcha desde julio de 2009. Veamos.

Las primeras pantallas luminosas de formato gigante en ciudades del Reino Unido se estrenaron para la transmisión de los Juegos Olímpicos de Beijing. El carácter de las pantallas fue temporal, como discutido por expertos en desarrollo urbano.

La discusión se centra en el desmejoramiento de la calidad urbana, destrucción de los valores estéticos de las ciudades inglesas, contaminación visual, control de multitudes y la promoción de libar en espacios públicos.

Los impactos han sido dramáticos en la sociedad inglesa. El permanente parpadeo de las luces y lo que se han propuesto regular apunta hacia lo que ellos han calificado como “la mutación de un terrible video pop de 24 horas continuas”.

En el seno de la organización municipal británica se discuten los costos de mantenimiento. Las instituciones inglesas dedicadas a la conservación de ciudades y los valores patrimoniales discuten también los efectos en la desvalorización de estos espacios.   Todos coinciden en que los recursos asignados a construir y mantener los adefesios luminosos urbanos podrían asignarse a otras prioridades de recreación y cultura de sus ciudades.

Ahora mi pregunta, ¿qué hacen y opinan en Panamá las autoridades administrativas y municipales de la ciudad y las instituciones que regulan los asuntos urbanos sobre el efecto de la valla gigante que se ha tomado la esquina de la cinta costera?

Como colofón del asunto, las autoridades de educación y cultura han pasado por alto lo que señaló una ciudadana en otro espacio de opinión, y lo que los promotores de la pantalla gigante y quienes se anuncian allí, en decirnos además, que negocio se escribe con la letra ese.

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Artículo publicado el 15  de marzo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.