Panamá requiere un plan vial

La opinión de….

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Humberto R. Leignadier

Una red vial bien planificada, segura y bien mantenida, es una necesidad urgente para el desarrollo del país. En la actualidad, los medios anuncian carreteras y puentes que construirá el Gobierno. Se habla de una carretera transístmica que uniría a Boquete con la provincia de Bocas del Toro; de una carretera por el litoral Atlántico para comunicarnos con Colombia y Bocas; y de un puente a través del Canal en el Atlántico, sin explicar cómo encajan estas obras dentro de la red vial existente. Y, más importante, sin decir cómo afectarían estas construcciones la economía del país y la calidad de vida de los moradores.

Tal ausencia de explicaciones delata la falta de un plan vial racional, la carencia de un programa que indique cuáles son las prioridades en lo referente a carreteras, con costos razonables, sin menoscabo de los moradores de las áreas en las que se penetra, incluyendo medidas para mitigar el deterioro ambiental y, sobre todo, para el mantenimiento de las obras.

Una planificación seria crearía un sistema eficiente con mucha fluidez en el tránsito de largas distancias, descongestionamiento del tránsito en las zonas urbanas, reducción en los costos de transporte innecesariamente altos, y una mejor calidad de vida de los ciudadanos.

Aunque sea de pasada, y a pesar de las voces actuales que reniegan de la historia, soporte seguro para levantar el futuro, doy fe de lo siguiente: los primeros gobiernos de la República crearon leyes y destinaron fondos para dotar al país de una red de carreteras que conectara las áreas urbanas con distintas regiones. Así, se construyó una carretera de pavimento asfáltico que unió la ciudad capital con Coclé, Herrera, Los Santos y Veraguas con Chiriquí. Luego se creó la Junta Central de Caminos que se encargó de construir nuevas vías y caminos de penetración y, muy importante, una organización para su mantenimiento.

En 1958 se formalizó la planificación gubernamental con la creación de la Dirección de Planificación de la Presidencia de la República y la Comisión de Planificación Vial en el Ministerio de Obras Públicas que produjo lo que llamaron el Primer Plan Vial. Se seleccionan entonces y construyen 10 carreteras que incorporan áreas antes incomunicadas a la economía del país. Aunque se han construido importantes vías desde entonces, y se han mejorado grandes tramos de la carretera Interamericana, actualmente todavía Panamá no cuenta con un verdadero plan vial, como sí lo tienen los países vecinos.

En el cambio que propugna el Gobierno es impostergable la planificación y ejecución de un plan vial. De no hacerse así, continuaremos con la improvisación y el desarrollo caótico de la infraestructura, cuya atención es impostergable.

El plan debe consultar las necesidades de todas las regiones del país y en su confección deben participar todas las entidades públicas y privadas técnicas que puedan contribuir. Si no se hace así, continuaremos haciendo puentes importantes sin los accesos adecuados, y seguirán las vías de alta prioridad que no se construyen porque se les da preferencia aotras que no la ameritan.

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Artículo publicado el 13 de marzo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El ayer y hoy del 13 de marzo de 2010

La opinión del Periodista….

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Gil Moreno

En los gobiernos totalitarios, casi siempre aparece la figura del esbirro.   El esbirro es el que sirve a una persona o a una institución para ejecutar actos de violencia, desafueros y amedrentar a todo el que protesta. También podría interpretarse esta palabra para definir a todo el que se presta a una causa innoble.   De lo que se desprende que no sólo es esbirro el que esgrime una varilla o un garrote para intimidar al inconforme, sino también el funcionario servil que da la orden para que se ejecuten represalias y actos de persecución contra determinadas personas.

También esbirro es el que aplaude y justifica todos los excesos y abusos en que incurre un gobierno. En el mundo existen esbirros de todas las categorías: el que se vende por una vil peseta y el que se entrega por un contrato jugoso o una alta posición.

En definitiva, todos son dañinos a la sociedad y todos merecen ser repudiados porque carecen de principios. Por eso es que los regímenes de fuerza los requieren: unas veces en forma permanente, y otras, cuando se presenta una situación difícil, que ellos no pueden controlar por los medios normales.

En este sentido, podemos decir que todos los dictadores de la tierra, que en el mundo han sido, sino hubiera sido por estos elementos, que le sirven, no habrían podido construir su imperio.

Muchos gobiernos totalitarios reclutan maleantes y elementos del hampa para que se infiltren en las protestas callejeras, con la única finalidad de fomentar grandes molotes, incendiar automóviles, romper vidrieras para justificar la intervención de sus fuerzas de choque en estos movimientos populares.

En los años 60, los liberales tenían a su servicio los llamados “Pie de Guerra”, que no eran otra cosa que esbirros, al servicio del gobierno de turno, que se introducían en las manifestaciones arnulfistas, y armados de cachiporras, iban rompiendo cabezas… En los tiempos de la dictadura, cuando se quería sofocar una protesta, se recurría a estas mismas prácticas, con la complicidad de dirigentes importantes del PRD y de otros elementos peligrosos, que se mantenían agazapados (como ranas en una charca) para que nadie los pudiera identificar.

¿Qué es corrupción? Según el diccionario es acción y efecto de corromper. -Alterar, trastrocar la forma de una cosa. De lo que se desprende que un gobierno no sólo es corrupto cuando utiliza toda clase de recursos para apropiarse indebidamente de los fondos públicos, sino también el que abusa del poder, valiéndose de medios que no son normales.

¡Arnulfo… qué abandonado te tienen! Me causó mucha sorpresa ver el monumento al Dr. Arnulfo Arias (en Balboa), en completo abandono. Durante el gobierno pasado, se explicaba, no ahora que el partido está en el poder.

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Publicado el 13 de marzo  de 2010 en el Diario El Siglo, a quien damos, lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Las dos caras del Carnaval

La opinión de….

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Priscilla Delgado

Transcurrido un mes del Carnaval, reflexiono sobre lo que ha sido y es hoy el Carnaval tableño y distingo dos caras antagónicas, por un lado está la cara de la tradición y el folclore, y por el otro, la de la falta de transparencia en su organización y en el manejo de los fondos que genera.

En Las Tablas, lo primero que aprenden las niñas es a mover las manos como reinas, porque todas aspiran a serlo, ya sea en Calle Arriba (La Bolívar) o Calle Abajo (Punta Fogón). Este Carnaval tuvo sus inicios con la tuna de Calle Arriba, hace 60 años.    En Las Tablas cada calle tiene su reina, modelo que ha sido copiado en el resto de los pueblos del interior que también han adoptado sus “Calle Arriba y Calle Abajo”, aunque estos registros no son muy claros.

Sin la menor duda, el Carnaval tableño ha sido la ruta más codiciada de diversión de los panameños y de muchos extranjeros, en donde el lujo, la estética y la belleza física de las reinas son los elementos que empujan a muchos a carnavalear en este pueblo.

Otro elemento que adorna los carnavales de Las Tablas son las murgas, además del tamborito.   Quién puede olvidar la famosa Murga de Consuegra, que alegró por muchos años el Carnaval de Calle Abajo, manteniendo vivo el folclore sin salirse de los ritmos típicos e impidiendo que ritmos nuevos, que nada tienen que ver con nosotros, se alojaran en las tonadas propias del Carnaval.

Hoy día las murgas son otras, pero vemos renovado este entusiasmo por la música en niños que ya las integran y que aprenden a tocar sin escuela de música, solo a base de prácticas que comienzan en noviembre y terminan una semana después de los carnavales, con los carnavalitos.

Todo parece perfecto a la luz del visitante, porque el jolgorio no permite mirar más allá de la mascarada de lo que es esta fiesta en Las Tablas, como en muchos pueblos del interior. En casi todo el país el Carnaval es un negocio, en donde una o dos personas se quedan con el dinero de todos. Esto queda en evidencia en Las Tablas, en donde diferentes empresas ponen su sello en el parque, a fin de promocionar sus marcas, que van desde compañías de seguros y licoreras hasta empresas de telefonía celular.

Nadie da cuentas del dinero que ingresa porque no hay supervisión de ninguna clase y cada tuna tiene sus representantes, que parecen ser los mismos de siempre, ellos son los que reciben y manejan los fondos.   Tan serio es esto que en la tuna de Calle Arriba no se pone de acuerdo y hay dos directivas que se disputan la organización.   Este fenómeno llama la atención porque se viene dando desde los inicios del Carnaval, sin que la sociedad exija rendición de cuentas.   No hay un patronato ni una fundación ni una organización que presente cuentas ni siquiera a la familia de las reinas, esto se repite en casi todos los festivales y ferias del interior, en donde casi no existe una organización que permita al ciudadano ver los resultados con claridad.

Al Estado debería fiscalizar una actividad como esta, porque al fin y al cabo el grueso del dinero que se recauda proviene de ciudadanos panameños y no se puede desconocer que el Carnaval, con todos sus elementos, es parte del nuestro patrimonio cultural. En otras palabras, el Gobierno debe involucrarse pero, siempre y cuando, se reconozca el Carnaval como actividad cultural. Solo de esta manera puede supervisar el buen uso de los fondos que provienen de la empresa privada.

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Artículo publicado el 13 de marzo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Medidas cautelares improcedentes y con visos personales

La opinión del Periodista……

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Carlos Camarena Medina

Mucho se ha dicho en medio del debate mediático y legal, con ingerencia de poderosos sectores políticos, en torno a la medida cautelar dictada contra el expresidente Ernesto Pérez Balladares.

Pero ahora, que pareciera que ha bajado el calor, luego del espectáculo montado por un medio de comunicación y el Gobierno, ambos a la caza de un trofeo de guerra (con rabieta incluida en la primera y fallida intentona), vale la pena valorar los aspectos jurídicos de dicha decisión.

En ese sentido, las medidas cautelares personales contra Pérez Balladares son improcedentes, debido a que la diligencia sumarial del 14 de enero de 2010 violó el Código Judicial, además de carecer de fundamento, porque no se acreditó la existencia de un delito precedente, mucho menos el blanqueo de capitales.

Igualmente, un fiscal no puede especular de que no se desea colaborar con una investigación e instrucción de un sumario, solo porque la persona indagada decidió acogerse a un derecho constitucional.

Por ello, la decisión del fiscal de dictar medidas cautelares contra Pérez Balladares, no tiene ni pies ni cabeza, pues se le ha querido dar una argumento de legalidad, a pesar que el fiscal ni siquiera leyó el expediente en el cual no existen pruebas que acrediten el hecho punible.

En Panamá las leyes con claras y señalan tres razones para otorgar medidas cautelares privativas o restrictivas de la libertad personal:

La primera razón no aplica a Pérez Balladares, porque la adquisición o autenticidad de las pruebas no están en peligro, porque el expresidente no es funcionario público, ni tiene ningún grado de cercanía familiar o política con los actuales gobernantes para pensar que su libertad corporal podría hacer peligrar la adquisición de las pruebas en su contra.

También hay que destacar que Pérez Balladares no es una persona que se vaya a dar a la fuga y prueba de ello fue que cuando se ordenó su conducción para la indagatoria, se presentó voluntariamente ante la agencia de instrucción.

La tercera razón mucho menos, porque no existe peligro o indicios que sugieran que Pérez Balladares cometerá delitos graves, ni que su personalidad denote tendencias hacia la violencia personal y en contra de terceros.

Por todo lo anterior, queda demostrado que el hecho de que Pérez Balladares no haya declarado en el proceso que se sigue en su contra, no es más que un argumento traído de los cabellos por el fiscal Ayú Prado, para decretar medidas cautelares graves y diversas contra Ernesto Pérez Balladares. Estamos pues, ante una realidad y muestra de que tras esta decisión, existen muchos hilos entrelazados, no necesariamente con los fundamentos de las leyes y la justicia.

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Este artículo  fue publicado el 13 de marzo de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Reflexiones ante el nuevo año escolar

La opinión del Educador y Ex Legislador…..

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VICENTE CABALLERO

Consciente del desafío de nuestros tiempos en el ámbito educativo y que, por ende, involucra a los actores pedagógicos e implica la acción de la Escuela ante su rol de integración del niño en el medio físico y social, elaboro estas reflexiones desde mi esquina de educador jubilado. No podemos tapar el sol con la mano. Existen “Conflictos educativos”, motivados por intereses, por la crisis de arrastre en la educación o por posiciones de liderazgo.

Es vital el aporte de los educadores ante la necesidad de un cambio de actitud en su misión para contribuir al éxito escolar. Se ha afirmado que los responsables de la educación del niño y jóvenes son los padres de familia, docentes y directivos. Si ello es así, cada estamento debe asumir su rol.

La función orientadora de los padres y del docente constituye peso específico y se transforma en columna vertebral. Esto implica mayor preocupación por comprender al alumno y la problemática que lo rodea, para que encuentre salida a sus dificultades, y así pueda lograr plena incorporación a la sociedad que demanda una conducta digna y responsable.

Esta fórmula encuentra escollos debido a conflictos matizados por las emociones. Conflicto entre docentes, entre docentes y alumnos, entre docentes y padres de familia, entre docentes y directivos, entre alumnos, entre padres de familia y, finalmente, entre la escuela y la administración de la educación nacional.

Es un tema complejo que amerita abordarlo con objetividad de parte y parte, de tal suerte que los triunfadores sean la educación nacional, el bienestar de la niñez y el progreso de la Nación. Por ello es necesario afrontar el conflicto y no dejarlo que prospere por temor, pues ello conduciría a una debilidad que perjudicaría las relaciones en la enseñanza.

Debemos afrontar los casos democráticamente, para generar un diálogo abierto y ameno que genere críticas constructivas y prácticas liberadoras de prejuicios y egoísmos. Sin lugar a dudas en la mayoría de los Centros Educativos los conflictos destruyen el éxito de la labor, que perjudica el funcionamiento de la organización escolar.

El docente y los directivos están en el deber de analizar y llevar a la práctica medidas para minimizar las causas conflictivas y abordar las soluciones. Evitar el conflicto no es sinónimo de sometimiento férreo, sino de eficacia en la conducción de la Institución, por parte de la Organización educativa, que debe aspirar a ser modelo en la vida escolar.

El ministro de turno, tiene que rodearse de un equipo humano que empuje de verdad, con autoridad profesional, el carro del progreso. La tarea, finalmente, deben abrazarla los medios, la Iglesia, grupos cívicos, las autoridades, los padres de familia, directivos, educadores y estudiantes, teniendo como faro el Rector de la Educación Nacional.

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Este artículo  fue publicado el 13 de marzo de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.


Partidos y constituyente

La opinión de….

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Antonio Saldaña

El referente histórico de los partidos políticos de Panamá se puede situar en los programas de los partidos Liberal y Conservador de 1848 y 1849, respectivamente. Partidos, que al decir del doctor Bonifacio Pereira, citado por el jurista Juan Materno Vásquez, “son estos, por así decirlo, los partidos históricos” y existieron en nuestro país desde los tiempos de unión a Colombia.

En general el partido Conservador –según el historiador Andrés Celestino Araúz– era el representante de la clase de los terratenientes, de los dueños de los esclavos, de burócratas civiles y militares, de religiosos, y en menor medida de los comerciantes. Es por ello que los conservadores defendían el statu quo, las políticas fiscales proteccionistas, la educación religiosa y el régimen de esclavitud.

Por el contrario, el Liberal era el partido del cambio, que se proponía transformar el Estado colonial en función de la burguesía emergente. Proyecto que implicaba “modificar la reglamentación particularista y sustituirla por leyes de carácter general, convertir la tierra en mercancía y darle libre circulación; [suplantar] un Estado omnipresente por otro que sin trabas permitiera comerciar, [relevar] los monopolios y dejar que las actividades reglamentadas se movieran al impulso de la libre [competencia]; suprimir las jerarquías ante la ley y poder llamar ciudadano al desigual; [eliminar] el ejército de caudillos y sustituirlo por una milicia de ciudadanos pudientes, liberalizar la enseñanza, es decir, quitar a la Iglesia el privilegio de impartir el saber”.

Estas diferencias ideológicas entre los partidos Liberal y Conservador en el istmo se mantuvieron vigentes, probablemente, hasta la Guerra de los Mil Días, ya que éstos se unieron para apoyar la independencia de 1903. A partir de entonces “no se organizaron como partidos separados y la diferencia más importante entre ellos era formar parte del Gobierno o estar en oposición”. ¡Cualquiera semejanza con los partidos de la actualidad es pura coincidencia!

Hasta 1925, el puesto de presidente de la República y el de otros altos cargos del Gobierno debía contar con el visto bueno del poder estadounidense, a tal punto llegaba la subordinación política de los istmeños, que los funcionarios diplomáticos y de la Zona del Canal actuaban como verdaderos procónsules. Situación que tenía como fundamento jurídico el tratado Hay–Bunau Varilla de 1903 y el ignominioso artículo 136 de la Constitución de 1904.

De manera que desde los umbrales de la República, el caudillismo y la formación de partidos personales fue la tónica. Así surgen en la segunda y tercera década del siglo pasado, verbigracia, los porristas del doctor Belisario Porras y los chiaristas de don Rodolfo Chiari. Al respecto indica el doctor Juan Materno Vásquez que,   “hasta 1932 no existió partido político en Panamá, solo funcionaron grupos políticos organizados en torno a patricios liberales”.

Después de 1932 surge un enjambre de partidos políticos, en su mayoría de carácter oligárquico, con la excepción del Partido Socialista del doctor Demetrio Porras, el Partido Comunista (Partido del Pueblo) y el Partido Demócrata Cristiano fundado a finales de la década de 1950. Los partidos políticos alcanzan personalidad jurídica en las Cartas de 1946 y 1972, respectivamente. Con ocasión del golpe militar de 1968 y por disposición del Decreto de Gabinete No. 58 de 1969, fue suspendida la actividad de los partidos políticos, 10 años después fue dictada la Ley No. 81 de 1978 que estableció las reglas de la formación, funcionamiento y subsistencia de los partidos políticos.

Hace 20 años –después de la invasión militar estadounidense– las colectividades políticas volvieron a florecer, aunque menos que en el pasado demoliberal, sin embargo, como ocurrió con anterioridad, no han sabido jugar su papel de “órganos funcionales de la nación” y mucho menos de ser expresión del pluralismo político e instrumentos fundamentales para la participación política. Hoy, como ayer, los partidos políticos son organismos carentes de ideología que se caracterizan por el liderazgo personal, las agendas ocultas y el clientelismo político.

De modo que la verdadera crisis institucional que vive el país es la miseria de los partidos políticos y, a nuestro juicio, el fortalecimiento de la democracia, entendida “como la forma de Gobierno con la mayor participación posible del pueblo en el Gobierno”, pasa inexorablemente por el tamiz de la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, modernizadora e ideologizadora de la institucionalidad política del Estado. ¡Así de sencilla es la cosa!

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Artículo publicado el 13 de marzo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El cambio es responsabilidad de todos

La opinión de…..

RAFAEL MONTES G.

Lo dicho por el Presidente Martinelli como “Un llamado a la Unidad” es la expresión misma de la ideología del Cambio.   Por eso el mandatario en un mensaje a la Nación, pide a los padres de familia, comunidad, Iglesia y clubes cívicos, trabajar unidos por Panamá.

En un sentido práctico expresa que “el cambio no lo puedo hacer solo, cada uno de nosotros debe hacer su parte”, comprendiendo que cuando manifestó su preocupación sobre la transmisión de telenovelas para adultos a tempranas horas de la noche, no escuchó las voces de nadie apoyándolo en el cambio de horario de este tipo de programas que incitan a la violencia, pandillerismo, narcotráfico y corrompen los valores morales de la sociedad.

¿Puede el ciudadano exigir mano dura contra la corrupción, mientras “ en privado ” no se sonroja al “ coimear ” a un policía de tránsito? ¿Tiene sentido reclamarle la falta de seguridad al gobierno de turno como único responsable de la escalada de violencia, mientras desatendemos nuestras responsabilidades como padres y nuestras televisoras “ educan ” a nuestros niños con programas cargados de violencia, inmoralidad y falta de valores?

En ese sentido el mandatario expresa que “ estamos trabajando para darle a los panameños educación, seguridad, transporte y la salud que se merecen.   Pero solos no lo podemos lograr. El país es responsabilidad de todos, cada uno de nosotros debe hacer su parte…, que la Iglesia y la sociedad civil promuevan los valores para acabar con el juegavivo ”.

Como hemos manifestado en nuestro programa de radio “ Hablemos con Panamá ”, el cambio debe empezar por nosotros mismos. Un cambio de mentalidad que permee la cultura del juegavivo y que nos transforme en personas honestas y productivas, artífices de nuestro propio desarrollo como individuos y en nuestras comunidades.

El cambio al que se refiere el presidente no puede enmarcarse en la simpleza política de derecha o de izquierda.   El cambio, aunque es evidente su tendencia a centro derecha, está imbuido de una fuerza popular que lo sostiene y la alianza con el panameñismo le da un comprometido contenido social en su expresión política.

Todos sabemos el poder omnímodo que ejercían unas pocas familias privilegiadas que antaño ponían y quitaban presidentes en Panamá. El presidente Martinelli y el vicepresidente Varela, con valentía, han enfrentado ese reto y saben que la lucha ha sido planteada en su campo y están dispuestos a enfrentar los costos que eso implica, con tal de darle a nuestro pueblo el cambio y desarrollo social que se merece.

No ignoramos las maquinaciones detrás de imponer los viejos esquemas de clanes familiares que inciden en lo económico y político, para su propio provecho y que movilizarán con fuerza su raído disfraz de falsa democracia. Son esas élites sociales aliadas de pequeños resabios izquierdistas oportunistas, quienes plantean esquemas de resistencia. No obstante, el mandatario confía en los aciertos de su política social y el mayor beneficio del cambio trabaja a favor de los que nada tienen, sabiendo que en la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos está el futuro de nuestra nación.

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Este artículo  fue publicado el 13 de marzo de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Ahora le toca al pueblo aprender

La opinión de….

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Eyda Guardia Quirós

En la última campaña política la mayoría de los panameños nos dejamos convencer por la estrategia de publicidad que nos decía “ahora le toca el pueblo”.    Hubo confianza en que las cosas serían diferentes para mejorar la situación del país.   Sin embargo, en poco menos de nueve meses con el nuevo gobierno se observan muchas acciones que contradicen lo esperado.

Particularmente, la ciudad de Panamá se vuelve cada día más insegura, hay altos niveles de violencia, es difícil evitar ser víctima de un robo, ni qué decir del crecimiento de grupos de jóvenes pandilleros que se matan entre ellos y en el camino dejan a víctimas inocentes.

El transporte público sigue igual de malo. La seguridad solo llega a las altas autoridades que pueden tener escoltas, carros blindados y hasta pueden cerrar las calles para su uso personal. Mientras que al pueblo le toca tener paciencia y aprender a vivir inseguro.

Ahora nos enteramos de que es necesario recaudar fondos para cubrir las promesas sociales de campaña, dinero que será recaudado a través de las reformas fiscales.

Al pueblo le toca aceptar que tendrá limitada su aspiración de adquirir electrodomésticos, ropa, productos de aseo personal, transporte privado, servicios de lavandería, entre otros productos y servicios de consumo que tendrán 7% de impuesto adicional. Le toca al pueblo aceptar que el aumento al salario mínimo no era para disponer de recursos que le dieran la oportunidad de darse algunos gustos adicionales a sus necesidades básicas.

Al Gobierno le llega una donación de 22 millones de dólares, y rápido y veloz lo invierte en un nuevo avión presidencial. ¿Era difícil haber considerado usar esa donación en asuntos sociales?   Al pueblo le toca entender que primero es garantizar el lujo y la comodidad de nuestro presidente millonario.

El año escolar llega con donaciones de mochilas y becas para estudiantes del sector público.  Mochilas que son de mala calidad y que por simple lógica muchos jóvenes no querrán usar.   Lástima no haber considerado donar botas de caucho a los estudiantes que diariamente caminan en zonas rurales para llegar a sus escuelas. Al pueblo le toca recibir las mochilas, los útiles escolares y las becas, aunque sea poco lo que favorecen a la economía familiar.

En nueve meses de Gobierno, las contrataciones directas parecen haber llegado para quedarse; algo así como en la empresa privada, en donde el dueño de la empresa ve ofertas y decide de inmediato lo que quiere comprar. Luego, al pueblo le toca entender que eso de las licitaciones es pérdida de tiempo, más cuando existen buenas relaciones con la Contraloría.

Al pueblo panameño le toca reconocer que el cambio llegó también para entender que las leyes se pueden manejar según la interpretación que se haga de ellas en el momento necesario, una condición especial para ciudadanos con altos cargos en el Estado.

No pensemos en ese privilegio para el ciudadano común, nosotros sí tenemos que atender las leyes al pie de la letra, salvo que se tenga la suerte de una favorable interpretación por parte de un hábil abogado o un funcionario con autoridad.

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Artículo publicado el 13 de marzo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Asesinadas por la dictadura

La opinión del Educador……

Pastor E. Durán E.

A aquellas mujeres que por su convicción y actuación política fueron asesinadas por la dictadura militar. También, en honor al Día Internacional de la Mujer, establecido el 8 de marzo de 1975.

Dora Ceferina “Dorita” Moreno Jaén, fue asesinada el 1 de febrero de 1969 en Huacas de Quije, Provincia de Coclé, después de ser detenida. Tenía 26 años de edad. Estudiaba el profesorado de español en la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá. Laboraba como corredora de aduanas y era activista del grupo “Boinas Negras”, del derrocado Partido Panameñista.

Ese día militares capturaron vivos a varios jóvenes (Heriberto Manzzo, Javier Guerra, Daniel Heart, José Pimentel, Cesáreo Tejada y la joven Moreno) en unos cafetales de Huacas de Quije. Se decía que eran “guerrilleros”. Fueron torturados y, algunos, ejecutados en esa misma oportunidad, a pesar de que campesinos del lugar abogaron por ellos en el sentido de que estaban desarmados. A “Dorita” se le había visto durante las protestas por el derrocamiento del Presidente Arnulfo Arias y en algunas ocasiones había sido detenida. Se dice que fue violada antes de ser ejecutada. En junio de 1982 sus restos fueron ubicados y trasladados al cementerio de La Chorrera.

Betzy Marlene Mendizábal Hill, fue asesinada en Mariato, Distrito de Montijo, Provincia de Veraguas, el 31 de enero de 1976 junto a su novio Jorge Falconet, universitario. Ella viajó a La Atalaya (Veraguas), para pasar unos días donde su abuela materna. Tenía 19 años y estudiaba en el Instituto Nacional. Su novio también viajó a esa región, invitado por uno de sus compañeros universitarios emparentado con miembros de la cúpula militar. Durante el juicio que se les siguió a los imputados –allegados a la cúpula militar- se dieron obstáculos e intimidaciones contra familiares de Marlene por exigir una investigación justa. Alegaron que todo había sido un accidente y entraron en múltiples contradicciones. El cadáver de Marlene fue encontrado con los cabellos atados a las raíces de un árbol de mangle y el de Jorge está desaparecido.

Rita Wald (17) desaparecida en las Galerías Obarrio (ciudad de Panamá). Era dirigente estudiantil del Colegio “José Antonio Remón Cantera”. Su grupo, Solidaridad Estudiantil Democrática, rivalizaba con la otrora gloriosa Federación de Estudiantes de Panamá, cuyos dirigentes se habían entregado al régimen militar. Había recibido amenazas por teléfono.

Marisol del Carmen Aguilar (16), estudiante del Instituto América. Su cadáver fue encontrado en mayo de 1979 en el Río Chagres. Según el certificado de defunción falleció el día 19 por asfixia cerrada. Se vinculó a su muerte a un miembro encubierto del G-2 (brutalidad militar) vinculado también a la muerte de Rita Wald.

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Este artículo  fue publicado el 13 de marzo de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Despierta panameño, alerta Presidente

La opinión de….

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Rubén Darío Paredes

Cuando un mandatario requiere apoyo de su pueblo para realizar cambios de profundo calado y trascendencia en la vida nacional es una magnífica señal, y debemos creer que su llamado es legítimo, sincero y puro, no mera retórica en la repesca del aplauso de los incautos.

Nosotros, la mayoría del pueblo común, estamos muy distantes del centro de poder político de la Nación de donde se desprenden las grandes decisiones; seamos o no funcionarios públicos o de la corriente partidista que fuere, no tenemos otra vía para responder a ese llamado que a través del pensamiento limpio y de las reflexiones sensatas y bien intencionadas.

En consecuencia, he aquí un aporte como respuesta al llamado del Sr. Presidente: cada vez que el señor Álvaro Uribe (*) se ha visto frente a una posible reelección, nos ha hecho una visita relámpago, al extremo informal, como si la República de Panamá aún fuese un departamento colombiano. Y llega para renovar nuestros temores, tras su repetitivo discurso sobre la necesidad de abrir aquella frontera al sur en Darién –precisamente la más violenta y peligrosa de América–, y dar paso a la impostergable necesidad, según él, de construir el tramo de carretera que hace falta para comunicar a todos los países en tierra firme del continente americano.

Vale expresar que el protagonismo cíclico de este impulsivo mandatario, resuelto y de armas tomar en Panamá, siempre ante una concurrencia selecta de nuestras fuerzas económicas, empresariales y políticas que forman uno de los dos poderosos motores en el impulso de nuestro crecimiento y desarrollo económico (no existe registro en las hemerotecas en donde conste que este ilustre visitante haya confrontado el tema del tapón del Darién con la inteligencia del ámbito universitario, gremios de profesionales y nuestros trabajadores organizados, es decir, el otro motor de nuestro desarrollo), respondía a una de sus promesas en el afán de su tercer mandato, que aunque seducía a un segmento importante del electorado de su país, le fue denegado por la Corte Constitucional de Colombia.

Quienes apoyaban a Uribe en sus aspiraciones eran empresarios con visión de águila, con picos de plata y largas espuelas, que han venido apostando durante más de una década fuertes capitales en nuestra República, considerada una plaza privilegiada y segura en donde invertir, sobre todo, en proyectos inmobiliarios de gran impacto en la economía panameña. Algunos de ellos han adquirido activos en la producción, por ejemplo, en la fábrica más grande de galletas y pastillas del país, en la Cervecería Nacional, Multi Plaza, Multi Centro, Albrook Mall, en la construcción de rascacielos lujosos por doquier, etc.

Todas estas movidas con el cálculo preciso del ajedrecista, sugieren que los colombianos se preparan para consolidar su base alterna o segundo punto de origen de bienes de exportación hacia el mercado norteamericano desde Colombia y Panamá, cuando se firme el TLC con Estados Unidos. Debemos dar la bienvenida a estas estrategias, porque generarían mano de obra, siempre que sea prioritariamente para dar empleo a los panameños y no para competir con la mano de obra de colombianos en nuestro propio suelo, como sucede hoy.

Por otra parte, a través de los años se ha dado el fenómeno social de la fusión de dos culturas y costumbres entre colombianos y panameños, de manera espontánea, por virtud del fenómeno humano de la simbiosis, de efectos evidentes como se observa en la provincia de Darién de 11 mil 500 km2 y una población de 45 mil 680 habitantes, apenas 3.7% pobladores por km2, y se estima que de estos, el 50% corresponde a colonias invasoras trashumantes de colombianos indocumentados, que llegan no solo por la frontera terrestre, sino también por mar y aire.

Lo anterior se da porque los colombianos no necesitan visa para entrar a nuestro país (tolerancia peligrosa e incomprensible por parte de nuestros gobernantes), de manera que como van las cosas en el próximo siglo todos seremos, otra vez, colombianos, aunque con cédulas de panameños. Este regreso a 1903 es producto del principio de la física sobre el comportamiento de los cuerpos de masas; mientras los panameños aún no llegamos a los cuatro millones de habitantes en el istmo, Colombia cuenta con una población de 44 millones 450 mil 260 habitantes, en un inmenso país de un millón 141 mil 748 km2, donde caben Francia, España y Portugal juntos.

Surge entonces el principio universal de física: masa mayor siempre predomina atrae y absorbe a la masa menor, pero esto en nuestro caso se agrava por tres factores coincidentes de gran peso que favorecen a Colombia y son: población más numerosa, territorio abismalmente más grande, y penetración creciente de capitales colombianos.

Pero, más debería preocuparnos la tesis de Montesquieu en su obra El Espíritu de las Leyes (1748): “Cuando el capital sin identidad ni sentimiento de patria crece y se afianza en una comunidad o el pueblo que fuere y más en los países aun de instituciones frágiles, indefensos y vulnerables, aspira, compite y conspira hasta alcanzar el poder político”.

Por lo anterior, si los panameños no despertamos hoy y nuestros gobernantes no se empinan y encienden sus luces largas, no es de extrañar que en un futuro cercano ganen la Presidencia de la República, los ministerios y la jefatura de la Fuerza Publica ciudadanos nacidos en Colombia.

Es por ello que las expresiones muy recientes de un ministro de Estado del Gobierno nacional, coincidentes con la proyección expansionista del presidente Uribe, en derribar el tapón del Darién y construir la autopista de América, hicieron estremecer a nuestros próceres y mártires en sus tumbas y miles de patriotas, entre ellos iconos octogenarios, ya se están calzando las botas, porque nuestro tapón del Darién es mucho más que una barrera formada por bosques, ríos caudalosos, ciénegas, alimañas y fieras humanas al acecho, más bien representa desde 1903 el guardián o centinela celoso y alerta, que custodia nuestro crecimiento y formación aun adolescente de la panameñidad e identidad de un pueblo alegre, religioso y amante de la paz. ¡Alerta Presidente!

*Cualquier presidente que resulte el sucesor de Uribe insistirá en destruir el tapón, porque es una meta en la estrategia del desarrollo de Colombia.

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Artículo publicado el 13 de marzo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Armas de fuego por doquier…

La opinión del Especialista en Prevención y Resocialización…..

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JOSÉ MAGÁN V.

Hace 25 lustros atrás, en Panamá los únicos que portaban armas de fuego eran los militares, terratenientes y empresarios. Pero hoy también las portan muchísimos niños, jóvenes y adultos pertenecientes a bandas y pandillas delictivas, entre otros ciudadanos con permisos legales o con permisos falsificados o quienes las usan en las cárceles y centros de custodia de menores.

Podemos mencionar los casos con armas de fuego utilizadas por los internos en las cárceles, como el último hecho ocurrido en la Cárcel Nueva Esperanza, sin poder dejar de mencionar uno de los casos más sonado y horrendo cometido a un privado de libertad de apellido Fruto, alias “Ratón”, al cual le propinaron 40 disparos dentro de su celda en el centro de custodia y cumplimiento Basilio Lakas.

Le hago un llamado a los encargados en el gobierno.. Llegó la hora (D), de sacar desde marzo del año en curso todas las armas de fuego ilegales que están en mano de estos niños, jóvenes y adultos, quienes, con sus múltiples casos de criminalidad, han creado un terror a la ciudadanía panameña y extranjera en nuestra amada nación.

Este llamado lo hago, porque conozco la capacidad y la manera de operar de la Policía Nacional, seguro estoy de que ellos lograrán esto con sus estrategias, profesionalismo y con la gran colaboración de la ciudadanía honesta, digna y respetuosa que ama esta nuestra nación panameña, pues, la Policía tiene la ubicación de las 28 bandas y 246 pandillas existentes que operan en nuestro país.

Créanme, en estos momentos la Policía Nacional sí tiene la información completa sobre cómo operan, cuántas son y dónde se ubican estas bandas y pandillas y pueden trabajar de manera muy sabia para rescatar a muchos de estos que sí desean salir de ese mal camino y para desarmar, de manera muy profesional, a los que todavía desean seguir delinquiendo y haciéndole daño a otros y al país.

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Este artículo  fue publicado el 13 de marzo de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.