El dolor de los padres

La opinión de…..

JORGE GAMBOA AROSEMENA

Antes de entrar en tema obligado, quisiera tener la oportunidad de que el señor Presidente nos diera una tregua de sus equivocaciones, metidas de pata o improvisaciones. Soslayando lo de Israel guardián de Jerusalén, solo mencionaré por encima lo de las consultas ciudadanas, improvisadamente planteadas. Duele ver a miembros de mi partido, el panameñismo, tratando de justificar lo que todavía ninguno de ellos conoce, porque todavía está en los vericuetos mentales de Martinelli. Ninguno de los voceros ha podido hilvanar un discurso coherente, porque coherente no ha sido el primer expositor. Ha salido como una diarrea de palabras, fruto de la demagogia.

Pero hoy quiero hablar del dolor que esta sociedad hace pasar a los padres y familiares de las víctimas inocentes de la inseguridad. El lunes, a primeras horas de la noche, escucho una balacera y luego conozco que se había producido un asalto a escasos 100 metros de mi casa. En el incidente muere el hijo menor de familia vecina. 19 años solo se le permitió vivir a ese ciudadano porque nuestra sociedad, producto de todo tipo de aberraciones, principalmente políticas, ha permitido que la violencia se apodere de nuestras comunidades.

Transportándome a un escenario en que el abatido hubiera sido un hijo mío, la consternación me invadió y ruego por esos padres, familiares y amigos del joven sacrificado, como muchos otros, porque políticamente no hemos hecho lo correcto.

Como sociedad hemos permitido que una mezcla de incapaces y personas con antivalores, mayoritariamente nos gobiernen y que los capaces y honestos de esos gobiernos, se allanen en complicidad por omisión.

Los delincuentes o son menores de edad o muy jóvenes. Normalmente empezaron a delinquir desde temprana edad y esta sociedad no supo poner los correctivos, dejando que se deformaran a tal grado que gran parte no son recuperables, solo quedando la disuasión o la represión para que no delincan.

Creo que debemos enfocar el problema de diferentes aristas y una que no se ha empleado es que los padres de los menores de edad sean solidarios sociales de las infracciones de sus hijos.

Así, si un menor comete alguna infracción, los padres o los que mantengan la patria potestad, sean alcanzados, no solo en multas, que muchas veces no se consignan, sino que se les obligue a hacer trabajo comunitario por buena cantidad de tiempo, que si no cumplen, paguen arresto por desacato, lo que seguro hará que esos acudientes velen porque su acudido no los exponga a trabajos comunitarios, los que serán proporcional a la gravedad de la infracción.

Junto a un enfoque integral se logrará que los padres sean la primera línea de contención y no cómplices de monstruosidades por omisión de sus deberes.

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Publicado el 12 de marzo de 2010 en el diario El Siglo, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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