Conceptos de George Soros… y Panamá

La opinión de…..

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I. Roberto Eisenmann, Jr.


Entre los privilegios que he tenido en mi vida está el de haber conocido a George Soros, el exitosísimo empresario húngaro–americano, quien además es filósofo y filántropo social y político. Si el empresariado del mundo adoptara la filosofía de Soros, el mundo sería otro… más desarrollado… y mucho más justo. Participé como director de una de las múltiples fundaciones de Soros dedicada ésta al apoyo de la prensa alternativa en países en los que no existía la libertad de expresión. Además, Soros apoyó a MiBanco en sus inicios con depósitos “a largo plazo”, todos ya re–pagados.

Soros acaba de publicar otro libro que contiene tres discursos profundos que dictó en la Universidad Central Europea que es valioso por su claridad sobre conceptos muy complejos, pero además porque los escribió poscrisis financiera y pos-Bush. Sus desarrollos conceptuales –descontados por muchos en la intelectualidad como un esfuerzo de un exitoso empresario queriendo presentarse ahora como filósofo– al ser comprobados como ciertos al ocurrir la peor crisis financiera jamás vivida, deben ser tomados con seriedad como una contribución importante de cómo entender la realidad que vivimos. Sus conceptos son aplicables tanto a los mercados financieros como a la política.

Soros parte de la premisa de que en situaciones que cuentan con participantes pensantes las opiniones de los participantes siempre son sesgadas y distorsionadas… o sea que existe siempre un principio de falibilidad, y debido a que opiniones falsas conducen a acciones inapropiadas, esto –en sus palabras– conduce a lo que él llama el principio de “reflexibilidad”.

En cuanto a las teorías económicas, éstas están construidas sobre el concepto de equilibrio, lo cual está en directa contradicción con el principio de falibilidad y por ende con el de reflexibilidad. Conclusión: la complejidad del mundo en que vivimos excede nuestra capacidad de comprenderlo. Ojo, entonces, con los supuestos expertos (digo yo).

En cuando a los mercados financieros, la hipótesis que mantiene que los precios de mercado reflejan toda la información conocida, es falsa; el grado de distorsión está entre lo mucho y lo significativo. Además, los mercados tienen ellos mismos un rol activo; afectan entonces lo que están supuestos a reflejar. Conclusión: participantes en el mercado no pueden basar sus decisiones únicamente en conocimientos sino que tienen que anticipar el futuro, que depende de decisiones que todavía no se han tomado. Digo yo entonces que parece haber poca diferencia entre los mercados financieros y un casino.

Al analizar la crisis financiera (que fue por él anticipada) concluye que el sistema está quebrado y que hay que arreglarlo inventando algo nuevo. Hay que poder regular los niveles de crédito, el tamaño de las instituciones, la compensación de ejecutivos, y separar nuevamente las funciones de banca e inversión.

En cuanto a lo político respecto a su objetivo de lograr sociedades abiertas analiza la debacle W. Bush. Aún después de una guerra basada en mentiras, comprobadas violaciones a los derechos humanos… violando los más caros principios del sistema americano… el electorado lo reeligió.

Bush engañó al pueblo y el pueblo permitió ser engañado. Esta falacia de la sociedad abierta llevó a Soros a reflexionar. Concluye que los ciudadanos no están particularmente interesados en la búsqueda de la verdad. Han sido condicionados a las técnicas de manipulación al punto que parece que les importa poco que los engañen… a veces incluso parecen invitar el engaño. Están más interesados en que los distraigan y tengan entretenidos, a que les informen las verdades. La sociedad de consumo se extendió a la política.

Así, los operadores modernos de las maquinarias políticas aseguran que ellos crean su propia realidad, y mientras nosotros los ciudadanos estudiamos esa realidad ellos actúan repentinamente creando otras nuevas realidades manteniéndonos desbalanceados… y así ad infinitum. Es una formulación pragmática y amoral de la política.

La sociedad abierta prevalece –concluye Soros– solo cuando la sociedad le dice sin tapujos la verdad al poder, y los ciudadanos se empoderan para defenderse contra los abusos del poder.

Ante lo leído, ¿puede usted identificar paralelos con nuestra situación en Panamá? Si es así, estoy seguro que estará de acuerdo con que los ciudadanos debemos poner ¡Manos a la obra!

P.S. Para los interesados, en el libro citado se encuentra el último discurso de Soros que se titula Capitalismo vs. la sociedad abierta… ¡muy interesante!

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Artículo publicado el 12 de marzo de 2010 en el Diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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