Educación superior en derechos humanos

La opinión de….

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Ruling Barragán Yáñez


Los derechos humanos ofrecen un marco de orientación moral, político y jurídico en el mundo contemporáneo. De hecho, los derechos humanos constituyen compromisos nacionales e internacionales que innegablemente contribuyen a fortalecer la democracia y el estado de derecho.

En materia de educación diversos instrumentos internacionales recomiendan introducir el tema en los sistemas educativos. De igual modo, asociaciones, organismos e instituciones nacionales e internacionales no gubernamentales expresan de manera recurrente su interés para que los estados incorporen la educación en materia de derechos humanos en sus sistemas de educación.

En este contexto, las universidades tienen una gran prerrogativa y responsabilidad al poseer el deber de cultivar en las nuevas generaciones de estudiantes y profesionales los principios morales, políticos y jurídicos que constituyen el núcleo de los derechos humanos y que son indispensables para la construcción de toda sociedad libre, justa y solidaria.

Actualmente algunas universidades han introducido la asignatura “derechos humanos” como materia obligatoria en algunas de sus carreras, en especial la de derecho y ciencias políticas. No obstante, es lamentable que la enseñanza formal del tema a nivel universitario no se haya extendido a todas las carreras universitarias. Probablemente, esta situación podría ser subsanada a través de un proyecto de ley que lograra establecer la asignatura “derechos humanos” como un curso obligatorio en todas las especialidades dictadas en las universidades.

La adopción de una ley que incorporase el tema como una asignatura obligatoria a nivel universitario contribuiría a fortalecer el carácter moral y el compromiso social de la educación superior. Para ello, sería necesario el interés, compromiso y labor mancomunada de instituciones como la Defensoría del Pueblo, universidades y las ONG que se dedican a los derechos humanos en Panamá. Aún mejor, si esta labor fuera respaldada por la Oficina Regional en Panamá del Alto Comisionado para los Derechos Humanos; esta tiene entre sus mandatos promover la educación al respecto. El apoyo técnico de la oficina regional sería invaluable para este tipo de proyectos, con base a su amplia experiencia y prestigio internacional.

En cualquier caso, todas las instituciones antes señaladas cuentan con excelentes recursos para proponer o sugerir una ley que estableciera la enseñanza formal de la materia en las universidades. Además, podrían contribuir positivamente en la creación conjunta de diplomados, posgrados o maestrías interdisciplinarias en derechos humanos.

Una educación superior en derechos humanos, sin duda, ayudaría a que nuestra administración pública y de justicia no cometiera los desaciertos que han afectado negativamente a nuestro país ante diversos organismos e instituciones intergubernamentales.

A todas luces, pues, nos parece que una educación universitaria en derechos humanos sería una excelente propuesta educativa para construir un Panamá mejor. Conversémosla y apoyémosla todos los que nos interesamos en ella.

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Artículo publicado el 11 de marzo de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el credito que les corresponde.

A la mujer panameñista

La opinión del Abogado….

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Arnulfo Arias O.

Carmen Madrid de Arias, mi bisabuela paterna, fue un verdadero ejemplo de esfuerzo, dedicación y entrega maternal de la mujer panameña. Fue madre de nueve hijos en total, entre los cuales quiso el destino, y sin duda su propio esfuerzo personal, que contemos hoy con dos presidentes de la República que increíblemente compartieron una misma cuna. Me refiero, por supuesto, a Harmodio Arias Madrid y Arnulfo Arias Madrid. Personas que la llegaron a conocer, y cuyos relatos fueron pasados de generación a generación, se refirieron a ella siempre como una madre excepcionalmente devota y dedicada principalmente a sus hijos. En una ocasión, mi abuelo Arnulfo Arias, en respuesta a un comentario despectivo que alguien hiciera sobre un humilde puesto de venta, recordó que su madre había tenido puestos de venta, tan humildes como ese, sin perder su dignidad y que esos esfuerzos ayudaron a mantener su familia cuando él era un niño. Sin duda alguna, fue una madre muy sufrida, que hizo una entrega total de su vida a la familia. Soportó con mucho estoicismo los golpes que la vida le reservó. Mi padre me contó cómo su abuela Carmen sufrió especialmente las adversidades políticas de su hijo Arnulfo, que fueron anunciadas, en forma premonitoria, a los pocos meses de su alumbramiento, cuando en las postrimerías de la Guerra de los Mil Días, mientras toda la familia encontraba refugio en una remota caverna de las montañas de Coclé, la esquirla de una bala perdida llegó a impactar el pechito del recién nacido infante, casi hiriéndolo de muerte. Hoy en día, esa sacrificada mujer se encuentra enmudecida por la historia, en la forma modesta que, sin duda, ella misma hubiese reclamado para su memoria. Pero el sólo hecho de ser una madre abnegada, trabajadora y visionaria, que dio a este país dos Presidentes de la Nación, hará que su recuerdo no perezca y me motiva a mí en especial, como su bisnieto, a rendirle un justo homenaje. Ella personifica sin duda a la mujer Panameñista, que ama y acepta sus orígenes como hija de este suelo panameño y que consagra su vida al trabajo honesto para que sus hijos crezcan en un Panamá mejor.

Mi abuela Ana Matilde Linares de Arias, fue también un importantísimo pilar en la vida de Arnulfo Arias Madrid, como su primera esposa. Mi padre destacaba en ella, sobre todo, un coraje excepcional, que él mismo pudo ver en muchas ocasiones a lo largo de la accidentada vida política de mi abuelo. La describió siempre como madre severa, pero amorosa. Fue una mujer que, con resignación, aceptó su destino como esposa de un caudillo. A escasos cuatro años de su matrimonio, sufrió en carne propia los embates de la beligerancia política que dramáticamente se suscitaron en su vida cuando Arnulfo lidera en 1931 el Golpe de Estado como miembro de Acción Comunal. Muy grandes habrán sido sin duda sus angustias en esos momentos; pero pudo más su deber a la Nación que su miedo a la viudez. Fue comprensiva hasta el exceso al aceptar compartir su vida con un hombre que era leyenda de principio a fin. Ella misma decidió ser protagonista también de esa leyenda exponiendo su vida en muchas ocasiones, especialmente durante el golpe de 1951, cuando, en un acto de amor supremo hacia su esposo y hacia la Nación, sostiene su mano y proclama con él ese histórico VOLVEREMOS.

No menos heroicas son todas aquellas mujeres cuyos nombres hoy nutren las filas de nuestro Partido. Mujeres que, a pesar de las grandes necesidades que aquejan sus vidas y de sus obligaciones como esposas, madres y abuelas, sacrifican parte de ese sagrado tiempo para preocuparse por nuestra patria. Dignas mujeres panameñistas de lugares distantes de la capital como de los Distritos de Soná y Calobre, con quienes he tenido el honor de compartir muy recientemente. Correligionarias de una sola doctrina política panameñista; compañeras y copartidarias que reclaman hoy en día una mayor participación de la mujer en la vida política de nuestro país. Mujeres profesionales y del campo que me compartieron sus inquietudes y que no han perdido aún la fe en que la dirigencia de nuestro partido sabrá escucharlas. A esas mujeres y a todas las mujeres panameñistas dedico estas líneas, para que sepan que sus palabras encontrarán siempre un eco en nosotros y que sus reclamos justos caerán, como semillas, en terreno fértil, porque todas ellas son el espejo donde se reflejan nuestras propias madres, esposas e hijas.

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Artículo publicado el 11 de marzo de 2010 en el Diario El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Bilocación universitaria

La opinión de….

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RAÚL AMORES

La bilocación es la presencia simultánea de una misma persona en dos lugares diferentes. Se han dado numerosos casos en la vida de los santos.

Los más notables son: el Papa San Clemente, San Francisco de Asís, San Antonio de Padua, Santa Ludwina, San Francisco Javier, San Martín de Porres, San José de Cupertino, San Alfonso de Ligorio, San Juan Bosco y, recientemente, el Beato Padre Pío de Pietrelcina.

Según la línea católica esto puede darse “ sobrenaturalmente ” (por intervención divina) o “ preternaturalmente ” (por intervención diabólica).

Resulta que en algunas de las cuarenta (40) universidades que pululan por el país la bilocación es un fenómeno tan común y corriente que estamos viviendo entre “ santos ” que cobran varios cheques a tiempo completo.

El santoral universitario es inmenso, san Tomás, san Ricardo, san Gustavo, san Miguel, etc. Escoja usted su santo patrono, a lo mejor es su propio jefecito.

Esta bilocación no es de origen divino ni diabólico, sino resultado de la corrupción que nos ahoga, y que como talón de Aquiles nos debilita.

El adagio de Warren Buffet, filántropo e inversionista famoso y el hombre más rico del mundo hasta el 2008, dice que usted nunca ve una sola cucaracha. (Siempre hay otras).

Los corruptos universitarios, con dos tiempos completos, son como las cucarachas del adagio de Buffet, no solo es uno, son muchos y ahora suman otro cheque al poder seguir trabajando después de la edad de jubilación. Este es completamente legal. Lo anterior era dos tiempos completos sin jubilación.

El director de una institución o rector de una universidad que apruebe una bilocación a tiempo completo no es más que un corrupto o corruptor de funcionarios. Entonces te dirán: “ Pero eso es aceptado por el reglamento ”. Claro, si lo hicieron ellos mismos. Qué fiesta más grande de cucarachas bilocadas. Me imagino que el ratón Pérez no se pierde una de esas parrandas.

Como dirían por allí, suben limpios al cerro y bajan ricos.

Las universidades públicas en Panama se han convertido en un pastel para muchos, que, como sanguijuelas, se hartan del magro presupuesto universitario.

Dentro de las mismas universidades directores, de quién sabe qué instituto, van a su salón un par de horas por semana y cobran miles y miles de dólares al mes.

Solo unas pocas horas de 45 minutos y luego se fugan del Campus hacia otra papa en otra institución u hospital. Además de su sueldazo por ser director.

Estudien, jóvenes, para que sean directores también, pero no sean corruptos. ¿Sabrá esto el pueblo panameño?

“ Eso no puede continuar ”, dijo Jimmy. El que denuncia esas obscenidades no debe ser perseguido, cual tirador de piedras y destructor de propiedad ajena.

Recuerden a Tunnerman y la conciencia crítica de la Universidad.

Es un deber y un derecho cuestionar la administración de la universidad pública.


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Artículo publicado el 11 de marzo de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el credito que les corresponde.

Democracia y ejercicio del poder

La opinión del Abogado….

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Ramiro Guerra Morales


Las modernas empresas deben en gran parte su éxito a la democratización de sus relaciones sociales de producción, en el sentido de que proveen espacios de tal manera que permiten como una modalidad de cultura productiva que los trabajadores con sus críticas, recomendaciones, autocríticas del procedimiento y los métodos de trabajo, concurran a coadyuvar el crecimiento y el desarrollo de las mismas y con ello mejorar su calidad competitiva.

Lo anterior constituye una especie de ciudadanía laboral (calidad total o “toyotismo”) que ayuda al desenvolvimiento de toda actividad laboral y empresarial.

Lamentablemente, en nuestros países de la región latinoamericana cunde la ideología del yo ordeno y mando. Nuestros empresarios, hay excepciones, no logran entender esta nueva cultura de la productividad, lo que hasta cierto punto aniquila el potencial emprendedor del trabajador.

En el Estado la cuestión presenta signos de igual gravedad, con el agravante de que estas formas de ejercer el poder, es decir, subalternalizando el papel de los ciudadanos o sencillamente reduciéndolo a un factor cero, terminan limitando o haciendo mucho daño a la democracia, a sus instituciones y al estado de derecho.

No se puede decir que se anda por los caminos de la democracia y el respeto ciudadano, cuando los dignatarios del poder asumen como política de Estado el desprecio por los sindicatos, las organizaciones sociales, la sociedad civil.

En varias ocasiones he señalado que el gobierno actual tiene que cambiar su forma de ejercer la administración del Estado, sobre todo, en cuanto a sus relaciones con la sociedad.

La política de no entender la importancia de los espacios y escenarios de participación ciudadana no ayuda a la democracia. El discurso presidencial es uno que no construye, todo lo contrario, divide.

No se trata de volver a jalar por los moños ese viejo guión de los empresarios irresponsables o el de izquierda radical. Ese discurso divide. Todos queremos trabajar juntos por Panamá, pero cómo hacerlo cuando el discurso permanentemente ataca al disenso, perdiendo de vista que este es importante en toda sociedad que se reclame democrática.

El Gobierno debe superar esos prejuicios que tiene con la sociedad civil, aprender a entender que el Estado, en buena cuenta, somos todos. Lo anterior en nada afecta la gobernabilidad. La consulta y el diálogo son herramientas para la paz y el equilibrio societario.

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Artículo publicado el 11 de marzo de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el credito que les corresponde.

La violencia delictiva nos desangrará

La opinión del pintor panameño….

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PACÍFICO CASTRELLÓN SANTAMARÍA

¡Por Dios y por el bien de la Nación, hagamos algo para detener la sangría que ha empezado! No esperemos a que la violencia delictiva nos convierta en un país inviable y se apodere de nuestras vidas. Es necesario evitar que nos acerquemos peligrosamente a una escalada sin retorno. Tomemos conciencia de la magnitud del problema, sin ocultar la realidad, hay que combatirlo inteligentemente, desde sus raíces, con toda nuestras fuerzas; pensando siempre en dejarle un mundo mejor a nuestros hijos.

Éste no es un problema simple, es verdad y debido a su naturaleza no se resolverá de un momento a otro; tal parece que tiene vida propia y un comportamiento sistemático, que puede ser emulado. Es una vorágine que todo lo daña a su paso y hasta podríamos considerarlo como un ente peligroso, que no puede ser ocultado, aunque su accionar se produzca bajo el manto de la oscuridad; no necesariamente de la noche, pero al amanecer los resultados están a la vista: muertes por todos lados.

Ya no podemos concebir este tipo de violencia como algo insignificante y lejano, que normalmente ocurre en otros países; está entre nosotros, en nuestras calles, y mal haríamos en pensar que pertenece a un mundo aparte, cuando en realidad se apodera de nosotros y empezamos a sentir un ligero temor; pues ya nadie está a salvo, nos constriñe y coarta nuestra libertad. Y, lo peor es que puede llegar en cualquier momento a la tranquilidad de nuestros hogares, de manera trágica y sin importar que seamos inocentes.

En mi familia el luto y dolor tocaron a la puerta hace unos días; mi sobrino, el único hijo de uno de mis hermanos, fue asesinado de un disparo cobardemente mientras conducía un taxi y no sabemos por qué ni quién lo hizo. Dolidos y angustiados, saboreando el amargo de la impotencia, seguimos a la espera de que la Policía resuelva el crimen y la justicia haga lo propio: castigando con todo el peso de la ley a quienes le quitaron la vida, pero no podemos quedarnos sumidos en el dolor ni emprender la venganza personal, en vez de ello es nuestro deber contribuir para que otras familias no vistan de luto también, como una manera de honrar la memoria de nuestro familiar.

A diario, hay quienes pierden la vida absurdamente, de un disparo o de peor manera; ya sea porque desencadenaron el hecho o fueron víctimas inocentes; al parecer, no solo se trata del instinto criminal de algunas personas, sino de un sistema de vida que se está enquistando en nuestra sociedad, que es peor: irónicamente podríamos decir que se están formando el mal hábito de resolver los problemas a tiros, en vez de hacerlo razonablemente. Y, ¿qué decir cuando se trata del crimen organizado?

Si quisiéramos encontrar las raíces del problema, sin ir muy lejos, bastaría con remontarnos al pasado cercano, a las contradicciones permanentes que ha experimentado nuestra sociedad, que con el tiempo se han convertido en el caldo de cultivo de la violencia y que hoy prevalecen. Sin que sea necesario teorizar sobre la violencia, basta recordar que los sectores marginados de la sociedad han crecido en la angustia permanente y la desesperanza, ante la mirada indiferente de todos nosotros.

Hoy, llegamos al extremo de convertir a los menores de doce años en personas penalmente responsables, lo que cuestiona nuestra esencia y nos alarma, porque tan grave es que los menores cometan crímenes como penarlos; lo que es un círculo vicioso con el agravante de que en la cárcel se especializarán y terminarán convertidos en fieras llenas de odio; hombres, sin esperanzas ni ilusiones y lo peor, sin que alguien haya sido capaz de hacer algo por ellos. Cuando la violencia delictiva involucra a menores de esta edad, tenemos un problema grave en el seno de nuestra sociedad y debemos ser conscientes de ello, así como enfrentarlo.

¿Qué dudas caben? Hemos visto el problema llegar y es poco lo que hemos hecho, pese a las advertencias y nos hemos esperanzado en que el Gobierno lo resuelva, pero a él se le ha salido entre los dedos y lo vemos tirando palos de ciego, recrudeciendo penas, poniendo alambradas descomunales en los penales, pidiendo consejos a los que tratan la violencia con violencia, pensando en construir ciudades penitenciarias y hasta en reeditar la isla del diablo o la jaula de los tigres y, también, pidiéndoles a los medios que oculten la violencia o, como ahora, acercando a la cuna la edad en que las personas son penalmente responsable, entre otras ideas descabelladas, en lugar de emprender un programa de rehabilitación de detenidos e ir a las raíces del problema en lo profundo de la sociedad.

Por todo ello, debo insistir en que la sociedad tiene que tomar las riendas y lidiar con el monstruo. Para ello, es necesario declarar en emergencia nacional al país debido al problema de la delincuencia y crear una autoridad superior, que planifique, dirija y coordine todos los esfuerzos que se hagan para resolver el problema, en donde estarían representadas las agencias del Estado, las organizaciones representativas del sector privado y la sociedad agremiada en su conjunto y en especial, los institutos, las agrupaciones especializadas en el tema, los entendidos en la materia y los grupos religiosos, porque también el problema es de espiritualidad; esquema, que se multiplicaría en todo el país, porque todos tenemos la responsabilidad de enfrentar el problema.

Hay mucho que hacer, se necesita hacer un trabajo de rehabilitación efectiva de la persona encarcelada. Se necesita darle al hombre que falta a las reglas la esperanza de resurgir como un hombre nuevo, que pueda ser incluso agente de cambio.

Si hacemos una distinción de la procedencia social de las personas que incurren en la violencia delictiva, de las causas y naturaleza de las mismas, estaríamos en mejores condiciones de enfrentar el problema y de aplicar el remedio, aunque se sabe que en la dispersión social de las ocurrencias esta puede llegar a niveles insospechados. De cualquier manera, podríamos diferenciar entre la violencia doméstica o cuando es influida por la importada, que al igual tendría un componente significativo. El punto es que opera a distintos niveles de la sociedad y que hay sectores más afectados; tal vez los marginales de siempre, que son los propicios como caldos de cultivo del mal y es allí donde habría que empezar.

Estas personas necesitan mejores condiciones de vida, en especial la juventud, la que debe ser atendida integral y prioritariamente. No es preciso que lo diga, pero aparte de alimentación, vivienda, salud, educación, cultura, bienestar físico, recreativo y deportivo, necesitan trabajo, formación profesional y convertirse en personas productivas; en suma, en seres positivos que se valgan por sí mismos y enaltezcan la Nación. ¡Hay, pues, poco tiempo y mucho que hacer!

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Artículo publicado el 11 de marzo de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el credito que les corresponde.

Unidad Nacional y el Futuro

La opinión del Comunicador Social….

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Jaime A. Quijada

Ahora es tiempo de unir y construir, de dar vuelta a la página del ayer y mirar al futuro. La alternabilidad es una condición fundamental de madurez democrática. La unidad nacional merece crédito por ello.  Las tareas de un gobierno son muchas, pero las prioridades esenciales deben ser pocas. Para mí, el “sello del cambio”, además de la gestión, debiera ser: La Unidad Nacional y el Futuro.

A mi juicio, las prioridades para sólo los cuatro años y meses que faltan serían, la primera es el empleo, que depende del crecimiento, la inversión, la productividad, la innovación, el emprendimiento. Es la madre de todas las batallas en el desarrollo. Una batalla a la que la Unidad había renunciado de hecho. La prioridad social debe ser siempre para el desempleado, y sólo después para el que ya tiene algo.

La segunda prioridad es la pobreza extrema y la equidad en la repartición del crecimiento. Es segunda, porque sin la primera no hay nada que repartir. Por eso puede y debe haber bono de 100 para los 70, la red de oportunidades, y otras medidas asistencialistas. La otra, la verdadera, es de largo plazo, y es básicamente el acceso a la educación de calidad, gran falla de la grandes Concertaciones. Es la gran puerta de la libertad. Asistencialismo donde se necesita hoy, pero creando oportunidades para siempre. La oportunidad más digna y más libre es el buen empleo, y eso depende de la educación.

Lo tercero es la imperiosa modernización del Estado. Modernizar, descentralizar, digitalizar e integrar, eliminar trabas burocráticas, manejar bien las empresas públicas, cumplir en la salud, infraestructura, rehabilitación, en fin. Lo que hay que achicar es el gobierno, no el Estado.

Lo cuarto es la batalla frontal contra la delincuencia y el narcotráfico. No podemos ser ambiguos, se requiere apoyo de todos. Finalmente, lo último, pero no lo menor, es la necesidad de multiplicación del capital social, es decir, las confianzas cruzadas, el gobierno efectivamente de unidad, la no discriminación ideológica, el entendimiento, la búsqueda de consensos, y una verdadera tolerancia. El peso de la prueba lo tiene siempre el que está arriba, es decir, hoy es Ricardo Martinelli y el gobierno los que deben mostrar grandeza, generosidad y marcar la pauta.

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Artículo publicado el 11 de marzo de 2010 en el Diario El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el credito que les corresponde.

El futuro de la educación pública comienza hoy

La opinión de….

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Carlos M. Arango Jr.


Una de las formas como podemos ayudar a la transformación de nuestro país es mediante la participación ciudadana, con nuestras ideas y opiniones en temas nacionales, especialmente en aquellos que inciden en un mejor futuro para todos. La educación es, sin duda, el tema que por excelencia es condición primaria para alcanzar el desarrollo que tanto anhelamos.

Con este artículo de opinión no pretendemos constituirnos en unos expertos en educación, porque sencillamente no lo somos. Solo buscamos comentar algunos hechos que resultan evidentes hasta para el más distraído de los ciudadanos de este país. Los resultados del sistema educativo panameño en el sector público son un desastre. No creo que hay que abundar en información para darnos cuenta de que esto es una realidad.

El intento de la señora ministra de Educación por llevar a cabo la transformación curricular es impostergable. Por eso, apostamos a que el futuro de la educación pública comienza hoy. No hace falta más estudios, análisis, diálogos ni consensos. Hoy es el momento de empezar. Celebramos el hecho de que 60 escuelas públicas se hayan comprometido a seguir el plan piloto del Ministerio de Educación.

Otro hecho que ya comienza a coger calor es la oposición de unos pocos seudos dirigentes de los gremios de docentes a la transformación curricular. Esto no es de extrañar, porque siempre se han opuesto a cualquier cambio que implique un rumbo distinto al statu quo, que les protege su propia incompetencia.

Ya se escuchan a los de siempre calentar los motores con su demagogia gastada y repetitiva, con amenazas de huelga y tranque de calles. Lo que resulta asombroso es cómo a estos muy mal llamados líderes, les facilitan espacios en los programas de diálogo matutinos en la radio y la televisión, cuando es harto conocido que tienen una segunda agenda política escondida debajo de la manga. No les importa un bledo perjudicar a los estudiantes y el futuro del país para lograr sus fines torcidos que apuntan a un fracasado socialismo del siglo XXI.

Este punto es necesario ponerlo en la agenda nacional, especialmente en la de los padres de familia. Es oportuno hacerles un dramático llamado de atención para que se pongan en estado de máxima alerta, porque con estas amenazas conseguirán perjudicar a sus hijos, negándoles el derecho a tener una oportunidad de convertirse en hombres y mujeres contribuyentes al desarrollo de Panamá. El perjuicio para la ciudadanía entera es evidente al trancar las calles de la capital y las cabeceras de provincias, perjudicándose la población al no poder ejercer su derecho indiscutible de movilizarse libremente por las calles nacionales. Sugiero tres puntos esenciales como estrategia para quitarle fuerza a las pretensiones desestabilizadoras de la tranquilidad social a estos cabezas caliente de la izquierda trasnochada.

El primero es un llamado a la mayoría de docentes que no está de acuerdo con estos pocos dirigentes. Demostrarle a la faz del país que son capaces de rebasar una dirigencia anticuada, desgastada y estancada por su ausencia de propuestas y faltos de creatividad educativa.

El segundo es el rechazo de la ciudadanía a las iniciativas de provocar desórdenes públicos, con la falsa excusa de que fueron los infiltrados quienes los ocasionan, y así se dé la consecuente alteración de la convivencia ciudadana con la que la mayoría quiere vivir.

El tercer punto, y el más importante, es el respaldo que el señor Presidente de la República debe darle a la ministra de Educación, imponiendo por la fuerza el orden público. Estos revoltosos no entienden de otra forma. Al presidente Martinelli, que tanto ha hablado de tener mano fuerte para acabar con el relajo, le ha llegado la hora de hablar con hechos concretos. Así que póngase los guantes y amárrese los pantalones, como no lo ha hecho ningún otro gobernante.

Ojalá que el programa piloto de la transformación curricular se pueda llevar a cabo, con gente civilizada –que los docentes deben ser los primeros en dar ese ejemplo– con sus consecuentes ajustes y correcciones para que, por fin, comience un cambio efectivo en la educación nacional, absolutamente necesario para el desarrollo sostenido de Panamá.

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Artículo publicado el 11 de marzo de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el credito que les corresponde.