El que no tiene de dinga tiene mandinga

La opinión de…..

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David Méndez Dutary

Frase celebre utilizada desde hace cinco siglos en el desarrollo de las comunidades españolas durante la conquista de América. Con ella se quería hacer notar la mezcla multiétnica del nuevo mundo y la necesidad de legislar e impartir justicia a los nuevos integrantes de las comunidades coloniales españolas.

El blanco español, que ya traía una gran mezcla racial con árabes, judíos, franceses e italianos, diariamente juntaba honrosamente sus genes con una variedad de etnias indígenas americanas y con negros africanos que les servían.   De esa mezcla surgieron los mestizos, zambos y cholos, y otras definiciones todavía utilizadas en la actualidad.

Pasadas algunas décadas, muy pocas familias americanas podían asegurar de no contar entre sus filas un nuevo integrante mezclado, que adquiría los mismos derechos de los ciudadanos hijos de españoles, a pesar del desagrado de las castas más requintadas.

En la actualidad, la expresión puede ser usada, claro está, con el permiso de la dudosa Real Academia, en otras direcciones, las cuales ilustran con igual exactitud lo que el autor quiere hacer notar.

Si quiere un ejemplo, la política criolla. Esta ofrece una bella oportunidad para usarla. Y como recientemente la expresión poner las barbas o bardas en remojo alcanzó la cúspide del análisis de los lingüistas criollos, siento que es oportuna y de moda aplicar esta vieja expresión colonial para aclarar algunos aspectos en el desmadre de nuestra sociedad.

Veo que en cada periodo de elecciones se levanta un caudillo, que se muestra puro en sus intenciones, consiguiendo atrapar a más de un 50% de incautos panameños en su intención de voto. Una vez electo, los primeros meses son de gran aceptación, algunos pillos del periodo anterior son atrapados, algunas empresas coimeras son detectadas, y esto causa gran satisfacción a la sufrida población.

Como en las películas chinas, en donde los torturados hasta casi morir se levantan como ave fénix para buscar justicia. Pasan algunas semanas de gran frenesí. ¡Así los quería ver!, dicen algunos ante el despliegue intencionado de nuestros flamantes tabloides, con las primeras páginas saturadas de investigaciones periodísticas y lujosas descripciones del delito. ¡Justicia!

Pero, no ha pasado mucho tiempo para chocarnos con la dura realidad. En unas cuantas semanas están en su casa disfrutando del agotador esfuerzo político de gobernar en un país, donde impera la corrupción y la injusticia. Todo ha parecido un gran espectáculo, en donde el 100% de sus actores hace nuestra frase una realidad. El que no tiene de dinga, tiene de mandinga.

El pueblo tiene el derecho a vivir feliz, cual fuera la realidad de su entorno, entrará nuevamente a sus interminables rutinas y actividades circenses. Nada les afecta.

Quienes finalmente salen perjudicadas al ser objeto de comparación son las mandingas, pequeñas cucarachas caseras, las cuales han sobrevivido millones de años, a pesar de los calentamientos y enfriamientos de la esfera llamada Tierra, en la cual vivimos.

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Publicado el 5 de marzo de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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