Criminalidad en Panamá y el mundo

La opinión de…..

.

Eduardo Espino

La criminalidad es una gran preocupación para una parte sustancial de la humanidad en este siglo XXI. Su efecto sobre la calidad de vida es tal que trae múltiples consecuencias, como estrés emocional, desconfianza, incertidumbre personal y social, gastos económicos adicionales a hogares y empresas, así como sus peores efectos como hospitalizaciones, encarcelamientos y muertes. El narcotráfico y la corrupción han hecho eclosión en todas partes del mundo y lo que marca la diferencia al fin y al cabo es la solidez de las instituciones de derecho, la familia y la capacidad de organización ciudadana. Cuando estos mecanismos de “cohesión” fallan, la criminalidad se dispara.

En nuestro país se ha dado un incremento escandaloso de la criminalidad, en especial de los homicidios. Igual situación se ha dado en varios países latinoamericanos, región que es catalogada como la más violenta junto a África. En Europa, por ejemplo, la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes es de 9, y en Latinoamérica ronda los 26 para el año 2008.

Al comparar en 2008 las estadísticas, vemos que el país más violento es Irak con tasa de homicidios de 89 por cada 100 mil; El Salvador con 55.3; Sierra Leona, 50; Honduras 49.9; Jamaica y Venezuela con 49; Guatemala tiene 45.2. Actualmente  Panamá está en 22 por 100 mil, una cifra muy por encima de 12 cuando se habla de “epidemia de violencia”. Costa Rica tiene 13 y Colombia bajó extraordinariamente hasta 37 desde cifras de más de 55 homicidios por 100 mil habitantes hace cinco años.

Es de destacar que Panamá ha sido uno de los países del mundo, junto a México, Venezuela y Centroamérica, en donde ha escalado exageradamente la delincuencia y los homicidios. Hace apenas tres años teníamos una tasa de 12, por lo que la violencia ha trepado casi 100% en Panamá en solo 36 meses. Con respecto a 2008, 2009 subió en 23%, con casi 800 asesinatos.

Para naciones desarrolladas tenemos una tasa de 5.7 en Estados Unidos, 2.03 en Gran Bretaña, 1.85 en Canadá, 3.35 en España, donde están asustadísimos, y de menos de 2 en Alemania y Francia. El mito de que el capitalismo trae delincuencia no es tan cierto. En Nicaragua la tasa es más baja que en Panamá, país mucho más pobre. La pobreza per se, entonces, no es un factor determinante de la violencia.

En cuanto a ciudades está Amsterdam con 4.43, Bruselas con 3.28 y Nueva York, que con ocho millones de habitantes tuvo 461 asesinatos en 2009, con ocho años consecutivos de descenso de la violencia al igual que otras ciudades estadounidenses.

Ciudad de Panamá tiene una tasa de homicidios de más de 30 y Colón arriba de 40 en 2009, una de las más altas de América junto a Caracas con 94, Ciudad Juárez con 191 y San Pedro Sula con 96.

La juventud y la niñez deben ser el foco de cualquier política institucional para prevenir y reprimir la violencia social.   El principio de autoridad y la sana autoestima que se internalizan en la infancia antes de los cinco años en el hogar, es el mecanismo psicológico básico de una vida adulta funcional. El primero debe ser entendido en un sentido amplio e involucra algo muy esencial en la vida individual que se llama autocontrol e imposición de límites para contener la impulsividad y la agresividad; el segundo, es la piedra angular en el desarrollo de relaciones de confianza vigiladas por las instituciones estatales.

La indisciplina ciudadana lleva a la pérdida de control del cuerpo social como un todo y esto ocurre cuando no hay respeto a las normas esenciales de convivencia. Esto es fomentado por un Estado y un núcleo familiar corrompido que no hace valer cuestiones como dónde y cómo tomar transporte, respetar la propiedad privada, no botar basura y demás faltas menores que repercuten en el modelaje que los jóvenes y niños reciben a diario.

Hay varios anillos de prevención a la violencia: la familia (escuelas para padres), la escuela donde debe instruirse sobre cívica y hogar, instituciones deportivas, religiosas etc., reformatorios en buen estado para adolescentes delincuentes o con trastornos de conducta, la inteligencia y seguimiento de bandas de delincuentes, control del tráfico de armas cortas y, por último, persecución y “mano dura” a los insurrectos y terroristas sociales y políticos. La autocomplacencia y el conformismo nos están matando.

<>

Publicado el 5 de marzo de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: