Cambios en Política exterior

La opinión del Comunicador Social y Escritor…..

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Miguel A. Espino Perigault

Después de la excelente labor diplomática  desarrollada en política exterior durante el gobierno dirigido por el general Omar Torijos, con el apoyo masivo del pueblo, labor que culminó con la firma del Tratado Torrijos-Carter, se  nos presenta un nuevo reto que constituye, a la vez, una oportunidad de presentarnos como modelo de de diplomacia independiente y efectiva.

La lucha de generaciones, relacionada con el canal, unió siempre a todos los panameños, desde los inicios de la república, sin distinción de banderías políticas ni de ideologías. El adversario era el país más poderoso  de la tierra, en lo militar y en lo económico.

Pero, también, fue un adversario que reconoció en la causa panameña su mejor interés internacional como potencia mundial.

Hoy día, sin proponérselo quizá, el actual gobierno se halla nuevamente en la posición de jugar un papel diplomático ejemplar.

En esta ocasión, el contrincante a vencer es una potencia de múltiples rostros y caretas, de políticas ambiguas, engañosas; muchas de ellas ocultas tras programas de acciones con hermosos objetivos: pero traicionados por perversas intenciones. Se trata de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Son varios los analistas internacionales que denuncian la anómala situación, que no emana de las más altas autoridades ni de los principales responsables de los programas, sino de activistas ocultos que trabajan con métodos impropios, bajo la imagen respetable de la ONU.

Esta situación se comprueba en las áreas de los derechos humanos, y de la familia, la salud (principalmente la salud sexual), la educación, y la infancia.

Estas áreas están sometidas a un constante hostigamiento ideológico que ha despertado la reacción e indignación  de algunas naciones celosas de su independencia y del respeto que reclaman para sus  valores culturales.

Esta defensa de sus propios valores y de los valores y principios establecidos en la Carta original de las Naciones Unidas, la llevan a cabo países árabes, con el apoyo de algunos pocos países África y de otras regiones; pero, siempre, con la  con la vergonzosa ausencia de los países latinoamericanos., incluido el nuestro.

En una reciente votación sobre derechos humanos, relacionado con una supuesta discriminación de género, la delegación panameña votó alineado con los Estados Unidos y delegados de la Unión Europea, quienes trataban de imponer una interpretación  sesgada de supuestos derechos reclamados –sin fundamento-  por los activistas de la agenda homosexual, conocida ya en la ONU por sus engañosas practicas, de las que abusan por la tolerancia diplomática de los demás.

La propuesta pro-homosexual, apoyada por Panamá,  fue derrotada por mayoría de votos en contra.

La propuesta fue derrotada porque violaba el espíritu y la letra de  documentos básicos de la O UN; documentos que suelen ser interpretados tendenciosamente  por los activistas de la ideología de género, propulsores del aborto, la eutanasia y la homosexualidad, como se puede demostrar fácilmente.

Algo que, al parecer, ignora el representante panameño. ¿Seguía  instrucciones de la cancillería nuestro embajador, o actuaba  por la libre?

La mayoría de las propuestas aprobadas en comisiones no son vinculantes; pero, son utilizadas por los agentes de algunos intereses políticos e  ideológicos para manipular a los delegados ignorantes, irresponsables o corruptos.

El nuevo gobierno, sin ataduras ideológicas ni compromisos de fulleros, está en la mejor posición para realizar  una labor ejemplar. Es más, ya lo ha hecho, recientemente.

Para sorpresa del mundo diplomático, el disgusto de muchos y el aplauso de otros, el comportamiento del gobierno Martinelli, a través de la cancillería, durante  toda la crisis de Honduras, puede verse como un modelo de elegante diplomacia.

En medio de diatribas, amenazas y acciones de sospechosa validez moral, el gobierno panameño superó todas las presiones y dio ejemplo de independencia y rectitud de criterio que, sin duda alguna, influyó en el cuso de los acontecimientos.

Acciones ejemplares que culminaron con el extraordinario discurso de embajador Guillermo Cochez en la OEA; discurso  que, no solamente salvó lo poco que le quedaba de imagen honorable a la OEA y a su Secretario General I, sino que encauzó todo el problema hacia la solución más racional y justa, favorable al pueblo hondureño.

Hay razones para esperar que la política exterior empleadas ante el caso de Honduras será continuada por la cancillería bajo la dirección del presidente Ricardo Martinelli.

En reciente boletín de la cancillería, que se distribuye a través de internet, se anuncian enfoques y acciones dirigidos a alcanzar cambios positivos en la política exterior panameña.

Los puestos diplomáticos de nuestros países latinoamericanos, incluido el nuestro, han sido casi  siempre cargos otorgados como pago de favores políticos o para alejar a los adversarios del pequeño patio de la política criolla. Han sido, casi siempre, acciones sin orientaciones ni planes, salvo la de las llamadas luchas generacionales mencionadas para la recuperación del Canal.

Con el anuncio hecho de que se atenderán  los intereses nacionales mediante una correcta dirección hacia objetivos y metas específicas que sean cónsonas con los intereses del país, se está dando un ejemplo a muchos gobiernos cuyas acciones en los organismos internacionales, como la ONU y la OEA y otros, se caracterizan por conductas que lindan con la irresponsabilidad.

Pero, hay mucho que hacer en los organismos internacionales en beneficio e nuestros pueblos. Cada cancillería debe revisar sus  políticas y acciones, en muchos casos erráticas y confusas, cuando no marcadamente hostiles a sus propios pueblos.

Estas políticas erráticas han sido calificadas como traición por analistas internacionales. Se han denunciado las contradicciones entre las políticas  internacionales y las  nacionales, en los temas de valores culturales

Por eso, son alentadoras las palabras del  vicepresidente y canciller Varela.   Suenan a cambios.   A buenos cambios; no a cambios para que todo siga igual.

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Artículo publicado en el Diario Digital HORA CERO y enviado el 22 de febrero de 2010 a Panaletras para su publicación por el autor, a quien damos todo el crédito, el mérito y la responsabilidad que le corresponde.

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