Gran concierto gratis el 5 de marzo en el Parque Omar.

De la Dirección de Relaciones Públicas y Protocolo  del….

INSTITUTO  NACIONAL  DE  CULTURA

informan que….

A partir de las 6:00 de la tarde, del viernes 5 de marzo de 2010, en en Parque Omar, los niños y  jóvenes participantes del  Segundo Campamento Musical INAC – MEDUCA 2010, ofrecerán un gran concierto de cierre de esa actividad, completamente gratis para toda la familia panameña.

En ese acto cultural, los jóvenes pondrán en práctica lo aprendido a lo largo del campamento.   Los  profesores del Conservatorio Nacional de Música del INAC,   estuvieron a  cargo de enseñarles  instrumentación de cuerdas, viento, percusión y voces  a  más de 450 estudiantes,  con edades entre los 9 a 18 años y que  provenientes de todas las regiones del país, participaron en el Campamento.

Además de compartir nuevas experiencias en el plano musical y canto, los jóvenes también recibieron enseñanzas en valores y buenos modales.

El Instituto Nacional de Cultura, invita a todos a participar en este concierto y apoyar a estos jóvenes valores nacionales en la búsqueda de su superación cultural y el desarrollo de sus habilidades artísticas.

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Con información enviada el 24 de febrero de 2010 por la Licda. Gilma Meza de la Sección de Prensa del Instituto Nacional de Cultura.

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La Constituyente

La opinión del miembro del PRD……
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RAMIRO  VÁSQUEZ  CH.

El llamado a la Constituyente por parte de diversas personalidades, incluyendo últimamente al PRD, como principal partido de oposición, ha dejado de ser un problema teórico, de mentes privilegiadas, para convertirse en una necesidad práctica de todos los panameños.

La Constitución de un país es una pieza jurídica que establece las reglas de deberes y derechos individuales y sociales de obligatorio cumplimiento de todos sus ciudadanos y extranjeros residentes. Conocida como la Carta Magna —” fija los límites y define las relaciones entre los poderes del Estado. Se establecen las bases de su Gobierno y la organización de las instituciones en que tales poderes se apoyan ”—. Por eso su contenido se somete a una consulta popular, porque es el consenso, la aceptación de toda la sociedad a las reglas de la convivencia.

Nuestra Constitución data de 1972 y ha sufrido cuatro modificaciones parciales. Mientras tanto, en esos 37 años el mundo ha cambiado profundamente y en el país se han producido iguales cambios estructurales, cambios en la relación social. Se han impuesto nuevas reglas del juego que la gente adopta en los hechos, sin que haya un instrumento jurídico que la sustente.

De allí la fragilidad de nuestras instituciones, muchas de ellas obsoletas y que no se corresponden con las nuevas realidades del Panamá de hoy. Un viejo instrumento jurídico manejado e interpretado al capricho de las fuerzas políticas que ostentan el poder presidencialista y la avaricia de los poderosos. Esa gran sociedad ya no se siente representada y mucho menos amparada en esa Constitución.

Amén que la Constitución del 72 tenía el propósito de adecuar al Estado en una etapa crucial de su vida: La incorporación de bloques sociales hasta ese día marginados y excluidos y la creación de un gran consenso nacional en la lucha por erradicar el colonialismo de nuestros territorios. Pero esa etapa histórica ya culminó.

La economía de mercado y la globalización recrean la dimensión de esos cambios y la configuración de una nueva sociedad. Nuevas conquistas y nuevas modalidades de participación de los panameños han surgido de manera espontánea. Todo eso hay que recogerlo en una extensión mayor que los códigos jurídicos.

La propia clase política se encuentra inmersa entre un pasado avalado por las leyes electorales que ellos mismos se redactan para su conveniencia y una sociedad que ya no representan. Es el momento de recurrir a un pacto social que supere las barreras que las agrupaciones políticas han construido para sustentar su falsa legitimidad.

La Constituyente debe reflejar lo que ha madurado en la sociedad. Debe reflejar los cambios que en ella se han dado en su derecho soberano. Debe atender esos mismos cambios en el escenario internacional. Debe adecuar la institucionalidad de los órganos del Estado moderno. Debe plasmar las conquistas sociales y de las bases de su población.

Algunos querrán dedicarse a cuestionar quiénes encabezan esa iniciativa. Es un error. Nuestra responsabilidad está en concentrarnos en el contenido. A través de ese contenido podemos lograr avances sociales y de modernización de las instituciones del Estado, que de otra manera siempre serán frenados por el miedo al cambio, al riesgo, a lo desconocido.

Tenemos también que imponer un método que no sea excluyente ni elitista. La sociedad en su conjunto, con su diversidad de intereses, en lo que prevalezca el bien común, debe participar, tomar posiciones y defender lo suyo.

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Publicado  el 23 de febrero de 2010 en el Diario  La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Asistencia social?

La opinión del Empresario y Analista panameño……
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John A. Bennett Novey

Ciudad de Panamá (AIPE)- Un sincero análisis de los programas de asistencia social nos comprueba que la mayoría de ellos no “asisten”, sino que son fórmulas politiqueras para hacer ver que se está ayudando a los desamparados.

Desde el instante en que se titula un proyecto como de “asistencia social” se trata de impedir todo cuestionamiento y cualquier objeción es vista como inhumana. Pero todo programa asistencial que no está sujeto a un constante escrutinio de su efectividad fácilmente se degrada.

Abundan ejemplos de programas de supuesta asistencia social que jamás lograron mejorar el nivel de vida de la gente, mientras que países como Corea del Sur han logrado superarse sin la llamada “asistencia social”, como nos explica el economista William Easterly en su última obra, “The White Man’s Burden”. La asistencia a los desamparados debe ser auténtica y coyuntural, en lugar de un instrumento de los políticos para ganar votos.

Sería provechoso averiguar por qué algunos países subdesarrollados están saliendo rápidamente de la pobreza sin esperar que los vayan a rescatar con programas de asistencia social.   El problema más punzante es que muchos de esos programas están enfocados en satisfacer metas politiqueras, en vez de metas sociales. Los mejores programas son los diseñados para desmontar las barreras que impiden a los pobres superar su situación, como el mejoramiento del sistema de justicia, factor verdaderamente fundamental en el desarrollo de los pueblos.

Cuando tratamos de diseñar programas para alcanzar el paraíso invariablemente fracasaremos porque el camino a la felicidad es a través de las personas, no del gobierno.   La función del gobierno es facilitar la vida del ciudadano, desmontando barreras y liberándolo del yugo de sistemas intervencionistas.

Para ilustrar ese principio fundamental ofrezco el caso de la economía informal que en mi país, Panamá, representa casi el 45% de la economía nacional.

¿Por qué hay tan exageradamente alta informalidad?  Porque el costo de formalizarse es prohibitivo, algo que nuestros políticos no entienden o sencillamente no les importa.

La mala administración empresarial conduce invariablemente a la quiebra, mientras que en el sector gubernamental provoca un aumento del presupuesto.

Un buen ejemplo de tan mala costumbre es la educación pública, cuyos resultados son cada año peores, mientras que su presupuesto sigue aumentando año tras año.

¿Tendremos que esperar que semejantes sistemas colapsen bajo el peso de la insensatez y la ineficacia o acaso será posible evitar las crisis que cada día surgen con mayor frecuencia?

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Publicado el 23 de febrero de 2010 en el diario El Panamá América ,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Haití entre la solidaridad y la ocupación

La opinión del Secretario General del Sindicato de Periodistas de Panamá….

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FILEMÓN MEDINA R.

La situación de Haití, desde antes del terremoto, estaba marcada por la pobreza y la inequidad. Haití es el país más pobre de América y, como si esto no fuera suficiente, le deviene una catástrofe natural, que paradójicamente se evidencia con mayor crudeza en los sectores más pobres del país caribeño.

Tras el terremoto, el panorama de Haití se complica por varias razones: Primero, por la lógica necesidad de ayuda humanitaria, en los rubros de alimentación, salud, seguridad, entre otros, y que está recibiendo solidariamente de los países del mundo. Sin embargo, la falta de instrumentos institucionales, que permitan la distribución efectiva de la ayuda humanitaria ha provocado entre los haitianos, con hambre y sed, situaciones de violencia e ingobernabilidad.

La crisis alimentaria generada por el colapso de las redes de producción y distribución de alimentos, a la caribeña nación, ha llevado a los países miembros del ALBA a fortalecer el plan agroalimentario en el que venían trabajando con el pueblo haitiano desde el 2008, por la crisis alimentaria mundial y que en plena tragedia ha distribuido cerca de 7 mil toneladas de alimentos.

El ALBA, ha propuesto, además, incluir un fondo de semilla para la siembra, con el propósito de reactivar y fortalecer los planes y programas de producción de alimentos, incorporando a los campesinos de Haití; así como la propuesta de un plan de agua. Este ofrecimiento del ALBA tiene un capital semilla de $100 millones.

Segundo, la invasión de fuerzas militares de EE.UU., que si bien han “ normalizado ” el tráfico aéreo, permitiendo primero el aterrizaje de sus naves y luego el resto, no es menos preocupante la opinión expresada por varios diplomáticos, que manifestaron su preocupación por la imponente presencia de tropas gringas en Haití, donde los soldados estadounidenses han sido “ innecesariamente agresivos ” e irrespetuosos con las autoridades haitianas.

Debemos recordar que Haití es una nación soberana y que el apoyo y la ayuda humanitaria, que se le brinda, para la reconstrucción de su país, debe ser en apego a su soberanía, elevando la autoestima y dignidad de ese pueblo. No obstante, la misión invasora de EE.UU., es mirar de frente a Cuba y a Venezuela, instalando una base militar en este país, para lo cual ya empezaron por desconocer a las autoridades haitianas insistiendo en el tema de la ingobernabilidad.

Además, la soldadesca estadounidense tomó la decisión de reconstruir Puerto Príncipe, que no es malo, lo malo es el objetivo que hay detrás de esta aparente solidaridad y que está relacionada con las intenciones de establecer una red de bases militares estadounidenses, para la supuesta lucha contra el narcotráfico, en Panamá y Colombia. Así las cosas, el panorama para la Región se presenta cada vez más incierto, ante la posibilidad de intervenciones militares a las naciones que han tomado la decisión de construir su propia identidad y forma de gobierno.

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Publicado  el 23 de febrero de 2010 en el Diario  La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Ahora le toca al pueblo pagar más impuestos?

La opinión del Jubilado……

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Alexis Alvarado Jutting

Desde el inicio del nuevo Gobierno, el Ministerio de Economía y finanzas se ha dedicado a incrementar los impuestos afectando a la clase media y al de menor ingresos, y qué decir de aquellos panameños que trabajan día a día bajo la inclemencia del tiempo para lograr llevar el pan a sus hijos.

Primer golpe al bolsillo a los panameños, fue el cambio del impuesto de inmuebles donde cambiaron las reglas del juego con la Ley 49 de 17 de septiembre del 2009, eliminaron la exoneración de los primeros 30,000.00 balboas a la Propiedad Horizontal aplicando una nueva tarifa, produciendo un incremento anual a partir de este año de 455.00 balboas a todos los PH.

Por otro lado, fue sorpresa la medida para aquellas personas que presentaron un nuevo avalúo a la Dirección de Catastro y Bienes Patrimoniales aprobados y aceptado por esta entidad. También causaron un cambio impactante la eliminación de la tarifa combinada progresiva, la cual quedó con la siguiente tarifa fija de 0.70% y 1% del valor de la propiedad,

Es decir, el que tiene una propiedad cuyo valor es de 75,000.00 y que pagaba un impuesto de 505.00 balboas este año pagará 750.00, su aumento será 245.00 balboas, o sea que pagará este año la suma de 750.00 balboas y la propiedad con un valor de 101,000.00 balboas, tendrá que pagar 1,010.00 balboas de impuestos, anteriormente pagaba 755.00 por lo que su incremento fue de 255.00 dólares anuales, mientras el valor siga subiendo el impuesto será más alto.

A los genios del Ministerio de Economía y Finanzas se les ocurrió la idea de sacar más plata a los panameños a través del Impuesto de 5% de transferencias de bienes muebles por servicio ITBMS a todas las comisiones cobradas por los bancos, además fue una jugada del juega vivo, nos zurraron el 5% y después de 2 meses salen con la genialidad de un aumento del 2% más, o sea 7% en todas las comisiones bancarias.

Por último, los actores nos dan el golpe de morcillera, aumentan el ITBM de 5% a 7%, es decir, el 40% de aumento en los productos de primera necesidad, tales como papel higiénico, pasta de diente, jabón de baño, jabón de lavar, telefonía residencial, celular prepago , etcétera, además del aumento de 5 a 7% del consumo en los restaurantes, incluyendo el gravamen de impuesto a los autos de menor valor.

La pregunta que nos hacemos, ¿qué vamos hacer los jubilados y todas aquellas personas que no han recibido aumentos?, sus gastos siguen en aumento y su salario sigue igual… como dice la canción de Julio Iglesias la vida sigue igual, o será que este gobierno quiere más panameños pobres.

Todos los aumentos son para beneficiar a la mayoría de las empresas que anteriormente pagaban 30% de Impuesto Sobre la Renta, tan pronto se apruebe la ley pagaran 25%, es decir, 5% menos que el año pasado, ahorrándose desde 50,000.00 hasta 500,000.00 o más balboas anuales, también se elimina el CAIR.

Lo que no ha dicho el Gobierno es que los aumentos de impuestos al que menos gana, es para recuperar o sustituir el ingreso que dejará de recibir el fisco del ahorro que le regalan a las empresas, como decía tres patines que cosa más grande.

Es evidente que nos están pisando con la zapatillas del Pueblo. Ahora le toca al pueblo pagar más impuesto.

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Publicado el 23 de febrero de 2010 en el diario El Panamá América ,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Crecer no basta, hay que asegurar equidad

La opinión del empresario……

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RAFAEL  CARLES

Que Latinoamérica sea la región que registra la distribución del ingreso más regresiva del planeta no solamente dispara la inquietante pregunta sobre cuánta desigualdad soporta la democracia, sino también interpela a nuestros países acerca de la necesidad de impulsar estrategias de desarrollo económico que lleven implícitas la mejora gradual y sustantiva del patrón distributivo.

En Panamá, un primer elemento significativo es que, a diferencia de otros lugares, el conjunto de los actores —Gobierno, empresarios, trabajadores, partidos políticos y, por supuesto, la propia sociedad— no ha reconocido esta problemática como una de las cuestiones centrales de la agenda pública.  Incluso, se evita hasta donde tocan el bolsillo.

Recordemos que, hasta no hace mucho tiempo, en el plano de las ideas y en el de las políticas públicas dominaba el enfoque secuencial, aquel que aconseja primero crecer para esperar después la etapa de la distribución.   O, en la misma lógica, se apelaba a una visión dicotómica entre la política económica y la social, donde la primera debía ocuparse específicamente de la economía, y la política social, de atender sus consecuencias negativas.

Esta concepción es la hija preferida de la teoría del goteo, a través de la cual el mercado, dejado absolutamente librado a su propia dinámica,   garantizaría que las ganancias de productividad se derramaran al conjunto de la población.

El principal desafío que enfrenta este país es revisar la relación entre crecimiento económico y la postergada equidad social.   Superar la constante diferenciación entre el crecimiento económico, planteado como un problema técnico, y la equidad, como un tema moral.   Porque nadie parece estar en desacuerdo con la necesidad ética de incrementar la justicia social, aunque nunca quede claro el momento oportuno para realizar el esfuerzo redistributivo que conduzca a ella.   Aquí radica la trampa.   Cuando se trata de números, la primacía de la técnica reduce el espacio de los conceptos solidarios o humanistas, convirtiéndolos en imperativos deseables, pero no siempre alcanzables.

Señala bien el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo 2008, cuando dice que, si asumiéramos la necesidad de mecanismos eficientes de creación de riqueza y de distribución del ingreso, el modelo resultante sería más sostenible y exitoso para todos. Esto nos situaría ante un papel más razonable del funcionamiento del mercado y del Estado, sin abandonar todo al primero ni exagerar la intromisión del segundo.

La formación de capital humano y de capital fijo, más la productividad por persona ocupada, y no los bajos salarios o la reducción de gastos que afectan la educación, la salud o las inversiones en infraestructura, serán las que fortalezcan la economía y la competitividad y abran la senda del desarrollo. Este razonamiento nos lleva al debate sobre las nuevas estrategias de desarrollo. Se trata de decisiones políticas que son las que deben redefinir la relación entre el Estado y el mercado, vinculada al mecanismo de especialización productivo que se define como el más aconsejable, y los modos de inserción de nuestra economía, tanto en el plano de la integración regional como en el del comercio internacional.

Lo que resulta evidente es que la relación conflictiva y no siempre lineal entre el crecimiento económico y la distribución del ingreso mejora en tanto la estabilidad macroeconómica se asocia a un proceso de diversificación de la estructura productiva, de los incentivos a la innovación, a la calidad de las instituciones destinadas a la formulación y gestión de las políticas públicas, y a una relación más estrecha entre el impulso dado al desarrollo científico-tecnológico y el modelo productivo.

Esta opción por un desarrollo más diversificado no solamente nos haría menos vulnerables a las oscilaciones internacionales, sino también debería permitirnos la generación de ventajas comparativas dinámicas —sobre todo aquellas asociadas a nuestra propia dotación de recursos—, la acumulación de capital humano y la posibilidad de que el desarrollo tecnológico se incorpore al proceso productivo y colabore en la generación de puestos de trabajo de mayor calidad y a la elevación de los salarios.

Es incuestionable que los procesos de desarrollo como los sugeridos suponen un importante grado de acuerdo político y esfuerzos convergentes durante períodos prolongados. Y, de más está decir, el compromiso que habría que poner en torno a mejorar el funcionamiento del Estado, porque, si bien éste no puede ni debe elegir los ganadores económicos, debe cumplir un rol muy importante en las tareas de orientación y de coordinación entre el sector público y el privado.

En definitiva, el crecimiento sostenido de la economía y la adecuación gradual de la estructura tributaria a una matriz distributiva diferente y un proceso de aprovechamiento que trascienda y amplíe el perfil básicamente primario de servicios y logística, son parte, junto al desarrollo de políticas sociales más eficaces y transparentes, de las condiciones para transitar un vínculo de mayor reciprocidad entre el crecimiento económico y una más justa distribución de la riqueza.

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Publicado  el 23 de febrero de 2010 en el Diario  La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Los Padres de Familia y la Reforma en la Educación

La opinión del Ingeniero…….

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Cristóbal Silva

A fines de la década de los 80, en una conversación con un grupo de estudiantes universitarios, comente sobre lo que podían esperar encontrar al salir al ”mundo real”.   Les dije que un diploma era la evidencia de una preparación, pero no era una garantía de nada.   Ese grupo de muchachos era una generación que había aprendido de sus padres y de sus abuelos la vieja enseñanza: “asegúrate de obtener una buena educación y un buen empleo con una buena compañía, y tu futuro y tu jubilación estarán asegurados”.   Somos muchos los que escuchamos ese consejo, y lo creímos, pues nos fue dado de buena fe por personas que deseaban lo mejor para nosotros y querían brindarnos la base de una fórmula para el éxito.   Desafortunadamente, el mundo había entrando en una etapa de cambios radicales y los fundamentos sobre los cuales se basaba ese consejo, ya no aplicaban.

Y es que nuestros sistemas de educación no están diseñados para el más hábil o inteligente de la clase, ni tampoco para el menos hábil o más vago. Están diseñados para que el estudiante promedio pueda obtener suficientes conocimientos como para poder comenzar a desarrollarse profesionalmente dentro de una profesión, en la que pueda encontrar un empleo.

Estos programas fueron diseñados hace unos 30 años, cuando la tecnología y los conocimientos de una profesión o actividad no se desarrollaban con la vertiginosa velocidad que vemos en el mundo de hoy. Hoy la actualización continua es imprescindible.

La velocidad de cambio es tanta que normalmente las técnicas y conocimientos se desarrollan con tal rapidez que los libros de texto quedan obsoletos casi antes de imprimirlos. Es decir, estamos graduando estudiantes cuyos conocimientos ya no son del momento.


Ya en estos días no hace falta tener el conocimiento de los datos acumulados por la experiencia y los estudios, ahora solo hace falta saber donde buscar esos datos.    Si no se sabe donde buscar, para eso esta Google y los demás buscadores.

La cibernética crea toda una gama de nuevas posibilidades que aceleran el proceso de la acumulación de la riqueza.  En sí, solo hace falta una idea, la tecnología para cibernetizarla (un programa), el vehiculo de entrega (el Internet), un publico consumidor y “voila”,  comienza el éxito de la época del “punto com”.

Hace unos días que escuche a la Ministra de Educación, Lucy Molinar, decir que no podemos esperar más para emprender la reforma de los sistemas de educación en el país.   No tuve otra opción que darle la razón.   Complementariamente, es preciso que los Padres de Familia apoyen esta iniciativa ministerial, ya que es la única manera para permitirnos tener unos hijos educados al ritmo con se mueve el mundo actual.

No podemos seguir graduandos profesionales de segunda. No es lo que el país necesita para su desarrollo. Para lograr esto, los Padres de Familia tenemos que asegurarnos tener una fuerza docente que acompañe este esfuerzo, con una dedicación positiva y constructiva.

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Publicado el 23 de febrero de 2010 en el diario El Panamá América ,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.