Código de ética ambiental

La opinión de….

Carlos A. Gómez


Los modelos de desarrollo económico en que se han basado los sistemas políticos de gobierno que existen alrededor del mundo, han generado una crisis ecológica sin precedentes. A esto hay que sumarle la pobreza, la cual se constituye en una exclusión social y el mayor peligro ambiental creando una división creciente entre ricos y pobres.

Es impostergable que la raza humana cambie su estilo de vida hacia una relación más justa con su entorno, del cual depende. La humanidad necesita elevarse más allá de lo material para encontrarse con su verdadera esencia y forjar una nueva relación ser humano–naturaleza y convivir en perfecta armonía.

Si queremos un mundo mejor, tenemos que construir el futuro basado en la solidaridad y respeto hacia todas las especies que habitan este planeta. Una herramienta útil para este cambio es la educación ambiental, cuyo objetivo debe ser el de construir nuevas normas de conducta que rijan nuestra relación con el ambiente, así como para enfrentar los graves problemas ecológicos que vivimos como el cambio climático.

En este proceso, la participación de toda la sociedad es un requisito indispensable para mejorar las condiciones del medio natural que nos rodea. Para iniciar este cambio, es necesario fomentar la ética ambiental, que “es una filosofía de vida, del respeto y del amor a la vida, a la naturaleza y a los semejantes. Hay que construirla, participativamente, sustentada en un conjunto de “nuevos” valores. No se trata de simples fórmulas de comportamiento individual” (E. T. Solís).

El ser humano tiene el privilegio de gozar de libertad, y basado en ello ha desarrollado actividades económicas que han sobrepasado los límites de los sistemas ambientales. Por tal motivo, se hace necesario que las personas conozcan cómo funcionan los ecosistemas naturales, sobre todo sus limitaciones y las consecuencias de las alteraciones de sus ciclos naturales, ya que la naturaleza tiene su orden y su equilibrio.

Es por ello, que se requiere un código de ética ambiental que evite la afectación de estos ecosistemas, vitales para nuestra supervivencia. Panamá puede dar un ejemplo al resto de los países, al adoptar tal Código, que servirá de modelo para el resto del orbe. El mismo se basará en la ciencia y el conocimiento; será un punto de referencia para los tomadores de decisiones que administran nuestros recursos naturales. De lo contrario, el actual desarrollo económico inhumano e innatural nos llevará a un punto sin retorno.

Estos cambios no son fáciles de llevar a cabo por el conflicto de intereses que existe, pero si de verdad queremos dejar un ambiente en condiciones aceptables de vida para los seres humanos, no debemos perder más tiempo. Nosotros necesitamos el planeta para vivir, éste puede existir perfectamente sin nosotros.

“La raíz de la contaminación es la codicia… Los seres humanos deben saber que la codicia, servida por el poder, es destructiva, y por lo tanto, mala. Y pueden hacer el esfuerzo moral de ponerle coto (…) La única manera de impedir los desastres es que se produzca una revolución interna en cada ser humano”. Toynbee, A. Daisaku, I. “Escoge la vida”.

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Publicado el 21 de febrero de 2010 en del Diario La ¨Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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