Los cambios al sistema

La opinión del Abogado…..

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Javier Chérigo Hurtado

Desde 1990 experimentamos cambios significativos en nuestra seguridad pública: negativos y positivos.

Algunas reformas legales fueron insuficientes e inapropiadas y aún lo son; se crearon nuevas estructuras organizacionales, de funcionamiento y administración; infraestructuras; equipos; novedosas técnicas de reclutamiento, selección y capacitación.

La política criminal y las estrategias siguen siendo desacertadas, no porque se nos ocurre decirlo, sino por los niveles de inseguridad.

Algunos extranjeros opinan que exageramos al quejarnos, pero nuestro país es pequeño en territorio y en densidad de población y el crimen se percibe próximo, pues, generalmente el asesinado, asaltado, secuestrado, estafado o viceversa, el homicida, el ladrón, secuestrador o estafador puede resultarnos familiar o conocido: ¡Pueblo chico, infierno grande!

Luego de 20 años no consensuamos una política criminal con visión de futuro, no observamos iniciativas propias e innovadoras para disminuir la inseguridad y perseguir la corrupción dentro de los propios organismos, lo cual es responsabilidad de quienes dirigen las instituciones, por el contrario, persisten en estrategias intrascendentes frente a una criminalidad persistente.

Muchas fallas en la gestión gubernamental se deben a la falta de asesoramiento calificado oportuno o pertinente: ¿Cuántos homicidios debemos presenciar antes de corregir el error de haber separado a los especialistas investigadores, de los técnicos de escenas y de los laboratoristas forenses? Crímenes violentos como el homicidio requieren de técnicas y procedimientos de investigación para ubicar, levantar, documentar y analizar las evidencias y a las personas, de manera que se requiere una comunicación directa entre estos actores.

En cuanto al Ministerio Público, recuerdo que los fiscales no acuden ni tienen por qué acudir a la escena del delito, eso es función de los investigadores y los técnicos. Quiero añadir que los militares no confundieron las funciones del DENI con las de Panamá Policía, entonces, si existen diagnósticos sobre administración de justicia que recomendaron colocar a los investigadores, técnicos y laboratorios forenses de la PTJ bajo el Ministerio de Gobierno y Justicia, opino que vale la pena intentarlo con el nuevo ministerio.

Los organismos de seguridad tienen problemas organizacionales, administrativos y presupuestarios muy diferentes. En lo que a seguridad compete Aduanas refleja un desarrollo adecuado de sus políticas y la efectividad de sus estrategias, gracias a su autonomía, mientras que el resto de los organismos de seguridad parecen atascados en la burocracia, desarrollando la misma mecánica en los operativos, sin evolucionar en cuanto a la aplicación de estrategias de inteligencia e información científica para definir los temas más sensitivos y diferenciar los niveles de sensitividad que permitan conocer en base a la naturaleza de los crímenes, cuáles maniobras aplicar, considerando los costos sociales y financieros.

La creación del cargo de viceministro de Seguridad Pública no reportó beneficios positivos o negativos. Es muy probable que la burocratización de sus funciones fuera la causa. En consecuencia, la idea de un Ministerio de Seguridad debe conllevar que el ministro y sus colaboradores planifiquen ¿cómo y quiénes abordarán las tareas organizacionales, estructurales, administrativas y logísticas? Como oficinas donde ubicarse, contrataciones para adquirir mobiliario, equipo de oficina, vehículos, seleccionar personal, revisar la correspondencia que recibirán de los organismos de seguridad.

Finalmente, liderar una política que desde el primer día evite estancarlos en la burocracia, y concentrar un equipo de asesores que cumpla el objetivo primordial.

Los resultados podrán verse de inmediato si adoptan estrategias para someter los asuntos técnicos de seguridad a un reducido equipo que se ponga las pilas y coadyuve con las instituciones de seguridad pública, eliminando trabas puramente administrativas, desarrollando aplicaciones de uso policial para analizar e interpretar las fuentes de información y que refuercen la creación de una base de datos sobre hechos y personas vinculadas, por barrio, corregimiento y distrito, sometiendo cada asunto a la planificación estratégica nacional, entendiendo que la estadística criminal, penitenciaria y judicial, el uso de tecnología como la más reciente aplicada a los agentes de tránsito, el acceso a toda fuente de información pública o particular, son herramientas fundamentales para la prevención y persecución del delito.

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Artículo publicado  el 18 de febrero de 2010  en el Diario La Prensa, a quien damos, lo mismo  que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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