Los perros grandes que ladran

La opinión de………

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Virgilio Correa

El ruido, los escándalos, la impertinencia e incluso la involución cultural cada día enajenan más a los ciudadanos.

Por otro lado están la inseguridad y los asaltos a mano armada en los barrios.

De todas esas cosas, para algunos, surge la idea, de tener un perro grande que ladre y que muerda con ahínco y que acabe con su presa en el acto.

Como esos canes no son inteligentes y ladran por cualquier motivo.   Se trata pues de una herencia cretina, creer que un perro grande que ladra, cuida bien tu casa.   Un aderezo más del ciudadano corriente y torpe en estos días.   Incluso a veces hasta por los perros que tienen, puedes juzgar, el nivel intelectual, de los dueños de casas.

Los panameños promedio (una mayoría) viven en casas más no en apartamentos, sin embargo el ruido sube en el espacio por razones de ciencia. Desde una casa, un can que ladra se escucha en el piso veinte de una torre cercana. Ni el aire acondicionado rompe la barrera del sonido emitido por el perro que ladra desesperadamente y ni siquiera se sabe por qué ladra.

Sugerimos a los Representantes y Acaldes de las áreas urbanas, en donde el ruido desagradable se apodera de esas metrópolis, que estudien una ley municipal que condene a todos los perros que ladran.   Organicen un censo de mascota casa por casa y estudien el problema del ruido-nocivo.

Podrían ser sujetos de esta ordenanza, todos aquéllos canes que son grandes y que viven fuera de las casas.

Hagan el inventario y cobren un impuesto de mínimo B/ 1,200 por año por cada perro que pese más de 5 libras y que cuando ladra se oye hasta en la cuadra más lejana.   Perro que no tiene paz y salvo estará sujeto a la perrera del barrio y al cuidado de la protección de los animales y los derechos no humanos.

La sociedad civil y el Defensor del Pueblo deben convertirse en los garantes de esos pasos.

El ruido causa “stress”, este a su vez afecta el sistema de inmunidad del ser humano y se cree, aunque sin pruebas, que ese desmejoramiento del sistema inmune da lugar a las células malas, entre ellas las del cáncer y otras de las enfermedades terminales, que están acabando con nuestra gente.

Y por último están los ataques furioso (sin inteligencia y educación) que estos animales hacen a niños indefensos, ancianos desprotegidos y a los mayores. A veces nos preguntamos ¿quién es el no inteligente, si el can o el amo?

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Artículo publicado el 13 de febrero de 2010 en el diario El Panamá América a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

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