¿Autorregulación o silencio cómplice?

La opinión de…..

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Abel Santamaría

Transcurridos ocho meses del actual gobierno, se evidencia la falta en el cumplimiento de las promesas electorales, las cuales prometían resolver inmediatamente se sentaran en la silla presidencial.  Tanto se cuestionó la “incapacidad” del gobierno anterior, para atender, el alto costo de la canasta básica familiar, el alto índice de delincuencia y el costo de la gasolina, entre otros problemas, que afectan a los panameños.

Consideramos que los miembros del Ejecutivo se han enterado ahora de que hay una gran diferencia entre administrar supermercados y empresas licoreras y dirigir el Estado.

Las acusaciones que ellos en campaña vociferaron contra el gobierno de Martín Torrijos, ahora les molesta que los medios y organizaciones civiles se las señalen. Es evidente que estos problemas van en aumento, afectando el bolsillo y la seguridad de este pueblo.

Los medios tienen que hacerse eco de esta realidad. No pueden ni deben comunicar otra cosa. Al expresar esta verdad, los medios no están poniendo en peligro ni la seguridad ni la imagen del país; que no se utilicen algunos de estos argumentos para esconder el verdadero objetivo.

Con autorregulación (censura impuesta) no se puede callar ni, mucho menos, manipular la libertad de expresión. Tampoco se puede chantajear, por pagarle un millón de dólares para propaganda gubernamental.

Ellos en su campaña cuestionaron al gobierno anterior, diciendo que no se debía gastar la plata en propagandas, porque todas las obras se hacen con la plata del Estado, no de los que gobiernan.

Como vemos, lo que antes era malo, ahora con los locos sí es bueno. ¿Y si hablamos de las camisillas bordadas que confecciona la empresa de la hermana del señor Presidente? …

Para el zar anti-PRD… perdón…. anticorrupción, no hay nada inmoral, porque no lo hizo nadie del gobierno anterior. ¿Y qué hablar de las multimillonarias compras y contrataciones de urgencia notoria, saltando los procedimientos y normas establecidas?

¿Qué decir del caso de la procuradora? Como no soy abogado, solo les recuerdo que el procurador suplente designado por la plancha del Ejecutivo y el Legislativo fue, en la campaña, un activista de primera línea a favor de la candidatura de Ricardo Martinelli. O sea, que está demostrado ya que tiene los méritos para “hacer el trabajo” que se le asignó.

Y para terminar, le pedimos respetuosamente señor presidente, Ricardo Matinelli, que apruebe un crédito extraordinario y pague las seis partidas del decimotercer mes de los años 1989, 1990 y 1991 que se le adeuda a los servidores públicos.

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Artículo publicado el 13 de febrero de 2009 en el Diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

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