Panamá: ¿Una democracia delegativa?

La opinión del Activista de Derechos Humanos……

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VÍCTOR  ATENCIO  G.

Les ocupo con pensamientos motivados por el proceso seguido a la procuradora general de la Nación,   hoy separada, los cuales son de carácter tentativo, prevaleciendo el análisis politológico. No soy defensor oficioso de la procuradora, soy un ciudadano preocupado por la crisis de institucionalidad democrática que pueda darse, por los resultados de ese proceso, por la naturaleza delegativa de nuestra democracia y por los riesgos de un deslizamiento autoritario.

El último aserto adquiere sentido, si defino democracia delegativa (en adelante DDs). Fundamental aporte sobre el tema da Guillermo O”Donnell, politólogo argentino, profesor de la cátedra Helen Kellog de Ciencias Políticas del Instituto Kellog, en la Universidad de Notre Dame; quien dice que las DDs se basan en la premisa de que quien gane una elección presidencial tendrá el derecho a gobernar como considere apropiado, restringido solo por la realidad de las relaciones de poder existentes y por un período en funciones limitado constitucionalmente.

El presidente es considerado la encarnación del país, principal custodio e intérprete de sus intereses. Las políticas de su gobierno no necesitan guardar semejanza con las promesas de su campaña, ¿o acaso no ha sido autorizado para gobernar como estime conveniente?   Su base política debe ser un movimiento cuya mira es superar los conflictos asociados a los partidos.

Así se sitúa por encima de los partidos políticos y los intereses organizados. De acuerdo con esta visión, otras instituciones —los tribunales de justicia, el poder legislativo— son estorbos que acompañan a las ventajas de ser un presidente democráticamente elegido.

La rendición de cuentas a dichas instituciones sería un obstáculo a la plena autoridad que le ha sido delegada. La DDs es más democrática, pero menos liberal que la democracia representativa. Es fuertemente mayoritaria. Consiste en constituir mediante elecciones limpias una mayoría que faculta a alguien para convertirse, durante un determinado número de años, en la encarnación y el intérprete de los altos intereses de la nación.

En “ situaciones excepcionales ”, como crisis económicas, de seguridad (presentes en “ la crisis ” que vive Panamá, que han sido abanicadas en campaña política, con fines que empiezan a verse); O”Donnell recuerda que en una DDs, los actos del gobierno están al borde de la legalidad, cuando no en su contra, bajo el supuesto de que la excepcionalidad lo amerita.

Debe entenderse la preocupación ciudadana que, desde el inicio de este Gobierno, ha observado actuaciones, comunicados y discursos presidenciales al Parlamento que contradicen las promesas del plan de gobierno en materia de participación ciudadana y otros temas, que pueden enumerarse como sigue:

1) no se va a co-gobernar con la sociedad civil, porque fuimos elegidos por mayoría para mandar, y lo vamos a hacer;

2) no creemos en posturas románticas de resocialización y derechos humanos;

3) disparen a matar a los presos que se fuguen;

4) inversión del principio de presunción de inocencia, y quizás el diseño de políticas de seguridad, bajo la premisa de la profunda corrupción de la sociedad y el carácter delictivo de los familiares de los privados de libertad

5) violación del derecho a la privacidad de las comunicaciones;

6) lo sienten por Naciones Unidas y los derechos humanos en el tema de los “ extracontinentales ”,

7) posposición del sistema acusatorio;

8) el inconvencional toque de queda a los menores;

9) disminución de la edad de imputabilidad penal;

10) vulneración a los derechos de pueblos originarios;

11) reducción de espacios de participación;

12) calificación de la sociedad civil y de sus intereses como “ oscuros, egoístas y contrarios a los intereses de las mayorías ”;

13) contrataciones directas por más de $100 millones por “ razones excepcionales ”;

14) colonización de órganos de accountability horizontal del Estado (Corte, Contraloría, zar anticorrupción etc.), por figuras proclives al Ejecutivo;

15) mensajes a la procuradora respectos de su función;

l6) el proceso que se le sigue, etc., y otras situaciones que podrían engrosar la lista.

Esto evidencia la naturalización de la excepcionalidad en lo político, y el socavamiento de los elementos liberales (la idea de que existen ciertos derechos que ningún tipo de poder, especialmente el estatal, puede invadir) y republicanos (la idea de que el desempeño de funciones públicas es una actividad que exige cuidadosa sujeción a la ley, transparencia, rendición de cuentas a instituciones y ciudadanos, y la entrega devota al servicio del bien público) de la democracia; lo cual puede llevar a deslizamientos autoritarios, si se obvia la exigencia ciudadana de buen gobierno, para hacer primar la visión realista de la Razón de Estado, o de la eficacia de la gobernabilidad, con lo cual se deja la puerta entreabierta a la arbitrariedad.

Aunque creo que las posturas oficialistas se deben en parte a su celo por cumplir las promesas de campaña, debo recordar que el mismo no puede desatender los llamados ciudadanos, que señalan que la Carta Democrática Interamericana dispone que la separación de poderes y el respeto de los derechos humanos son elementos esenciales de la democracia, y que la participación ciudadana la refuerza, fortalece y profundiza.

Sobre el riesgo de deslizamiento autoritario en las DDs, O”Donnell, en reciente artículo publicado en el Diario El Clarín de Argentina (http://www.clarin.com/diario/2010/01/12/opinion/o-02118008.htm), hace un diagnostico que es aplicable a Panamá; invito a su lectura.

Ante el diseño delegativo de la democracia panameña, creado en su momento por los detentadores del poder político, mantenido por sus herederos, y por otros desde diciembre del 89, surge ineludible la preocupación de ciudadanos y movimientos sociales, por refundar nuestra sociedad, sobre los cimientos de una nueva institucionalidad democrática.

Dadas las crisis que el diseño delegativo de nuestra democracia propicia, se colige que el momento de los verdaderos cambios democráticos es ahora, y si no, ¿cuándo?   La respuesta queda en manos del lector, al que en solitario se le llama ciudadano, y en plural recibe el nombre de Pueblo.. verdadero soberano.

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Publicado el 11 de febrero de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Socavón, mejorana y cambio

La opinión del Educador……

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Pastor E. Durán E.

El pasado 21 de enero, se llevó a cabo un encuentro de folcloristas en la cantada ciudad de Guararé, con motivo de los 130 años de fundación de ese distrito, cuna del Festival de La Mejorana.   El encuentro dejó sentada su preocupación por el devenir de la tradición mejoranera (instrumento, canto, baile, melodías, etc.). “Todo cambia, todo fluye, nada permanence” (Heráclito de Éfeso).

En nuestro país existen dos guitarras autóctonas, que son el producto de una evolución milenaria que parte –según la historia eurocentrista de la música- de la aparición del “arco musical”, en épocas anteriores al año 5,000 antes de Cristo (a.C.). En la América antigua también se conoció el “arco musical”.

El “arpa” y la “lira” (4,000 años a.C.) y el “laud” (3,000 años a.C) fueron los instrumentos de cuerdas existentes en la antigüedad. El “laud” –de cuatro cuerdas- es el pariente más cercano de las guitarras. Es originario de Irán, donde se le llamaba “barbat”. Fue asimilado por otras culturas. En China se le llamó “pip’pa”, en Japón “bigua” (año 752), en Arabia y Medio Oriente “el’ud” y al pasar a España en el siglo VII con la invasión musulmana, adoptó el nombre de “laud”. En España evolucionó y surgieron guitarras de cuatro cuerdas -como nuestro “socavón”- primero, y después de cinco –como nuestra “mejorana”- en el siglo XVII con formas, dimensiones, maneras de encordarlas, afinarlas y ejecutarlas diferentes unas de otras.

En el siglo XVI con la invasión y conquista europea las guitarras de cuatro cuerdas pasaron a América. Entre el siglo XVII y la primera mitad del XVIII surgieron en Europa las de cinco cuerdas, parecidas a nuestra “mejorana”. Las de cuatro y, posteriormente, las de cinco cuerdas, al pasar a América, se objetivaron con perfiles muy propios en cada país, gracias a la inventiva de nuestros músicos. Así, tenemos el “cuatro” puertorriqueño, el “cuatro” venezolano, la “jarana” mexicana, el “tres” cubano, el “ukelele” jamaicano, la “requinta” salvadoreña, el “charango” suramericano, el “violao” brasileño, el “tiple” colombiano, el “socavón” y la “mejorana” panameños, etc.

El nombre de nuestro “socavón” proviene quizás de la forma como se construyen estos instrumentos: socavando la madera. Nuestros antepasados contaban que el nombre “mejorana” provino del momento en que un artesano dijo a su esposa llamada Ana, al construir una: “Esta es mejor Ana”. Otros sostienen que proviene de la “jarana” mexicana, al decir nuestros abuelos: “Mejor jarana”. Pero son especulaciones. Lo cierto es que no hay otras guitarras en el mundo que se construyan, encuerden, afinen y ejecuten como las nuestras, lo que debe ser motivo de orgullo y celo para todos los panameños y panameñas.

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Artículo publicado el 11 de febrero de 2010 en el diario El Panamá América, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Sin amor no hay Hotel Central

La opinión de…..

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Patrizia Pinzón

Suena a día de San Valentín malogrado. O a frase kitch. Pero luego de ser testigos del derrumbe del Hotel Central, la semana pasada, sólo puedo pensar en esto: por más que queramos apuntar dedos acusadores al contratista, al Gobierno y demás, en realidad el gran culpable de todo esto es la falta de amor que le tenemos los panameños al Casco Antiguo.

Porque si el contratista le tuviera amor a esas ruinas, las hubiera tratado con respeto. Le hubiera puesto una pared de contención a la misma y no hubiese cavado ni taladrado de la forma en que lo hizo. Y no porque haya una ley que se lo pida o impida, sino porque era lo correcto.

De la misma forma en que cuando a una abuela se le quiebra la cadera uno busca cómo darle un bastón. Hasta donde sé, no hay leyes que nos obliguen, como nietos, a buscar bastones y, sin embargo, lo hacemos gustosos. Porque las amamos, las respetamos.

Porque son un pedacito de nosotros, nos vieron crecer y somos conscientes de que son nuestra historia directa. Si los panameños que conforman la cadena gubernamental (Inac, Patrimonio Histórico, y demás) le tuvieran amor real al Casco, no hubiesen ignorado los llamados de atención de Icomos, ni hubiesen pasado todos los días frente al problema sin notarlo.

Hubiesen equipado a la Dirección de Patrimonio Histórico con recursos humanos cualificados, legales y presupuestarios para poder realmente ser custodios de este Patrimonio de la Humanidad como debe ser: de forma independiente a presiones políticas o de otra índole. Asimismo, le hubiesen dado una plataforma legal concreta a la Oficina del Casco Antiguo para que no sólo tuviese la responsabilidad, sino la autoridad para gobernar esta mini ciudad con reglas claras que no sean pisoteadas por otros ministerios ni otras entidades.

Este incidente no sólo expone ante el sol veraniego una negligencia a todo nivel, sino la simple y llana falta de amor. Lo triste es que al mismo tiempo somos muchos los que sí queremos y creemos en el Casco. Y, sin embargo, son incidentes como estos los que aseguran que nos arrebaten para siempre lo más preciado: de dónde venimos.

Y ojo, para todos aquellos que van a salir con el caballo político y a hacer cambios radicales: el Casco no necesita ni inventos ni locuras. Lo que necesita es respeto a las leyes, que existen pero no se aplican a todos. Respeto a las normas internacionales que lo protegen y a las cuales Panamá se comprometió. Lo único que esta abuela hermosa que tenemos pide es cariño y respeto.

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Artículo publicado el 11 de febrero de 2010 en el Diario La Prensa, a quien damos, al igual que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

La salud no tiene bandera política

La opinión del comunicador social…….

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JAIME A. QUIJADA G.

Con preocupación veo la decisión del Ministerio de Salud de romper con el programa Operación Milagro, establecido por nuestro país y Cuba, considerando que los beneficiados son panameños de estratos humildes, que no pueden pagar oftalmólogos privados.

Hoy, podemos decir que más de 49,727 cirugías completamente gratis se realizaron durante las dos etapas de este convenio. En la primera etapa, en Cuba, fueron 5212 y más de 44,515 cumplidas en el centro oftalmológico ubicado en la provincia de Veraguas.

La atención a más de 74,961 pacientes con complicaciones por cirugía que se comportó en 0.82% como promedio en las diferentes etapas.

Significa esto un beneficio entre costo, atención y garantía de vida para los panameños que se atendieron, desde todas las evaluaciones técnicas establecidas por los organismos regionales y mundiales de Salud.

En medio de esta decisión cabe preguntarnos cuántos oftalmólogos en nuestro país están autorizados para realizar cirugías; si contrastamos el costo comercial promedio por cirugía, que se estima en más de B/2000 por persona, podríamos concluir que los 74,961 panameños no hubieran tenido la oportunidad de atenderse con estos especialistas.

Si hacemos un análisis de estos panameños, es probable que muchos de ellos no compartan la ideología política del gobierno cubano, pero eso no fue óbice para optar por la oportunidad de tener mejores días.

La salud no tiene precio ni mucho menos bandería política y es por eso que les hacemos un llamado a las autoridades de Salud, para que se re nueve este convenio, porque faltan unos 40,000 panameños para ser atendidos.

El compromiso es darle repuesta a un pueblo, máxime cuando se trata de la salud, por lo que lo aconsejable es que dejemos de lado cualquier sesgo basado en intereses personales, políticos o ideológicos, porque lo importante es la verdadera transformación del Sistema de Atención de Salud para beneficio del pueblo.

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Publicado el 11 de febrero de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá y el 12 de febrero de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Plan de Desarrollo Nacional

La opinión del Empresario y Político……

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Samuel Lewis Galindo

En días pasados, fina cortesía del Ministro de Economía y Finanzas, Ing. Alberto Vallarino, recibí el Plan de Desarrollo Nacional para el quinquenio del actual gobierno.   Cumplía así el Ministro Vallarino con el requisito establecido sobre la responsabilidad social y fiscal de todo nuevo gobierno.

En el voluminoso y muy importante documento el Ministro de Economía y Finanzas manifestó que Panamá aspira a lograr en los próximos 10 años la creación de 860,000 nuevos empleos.

Para poder lograr dicha meta el país tiene, según el informe aludido, que tener un crecimiento anual superior al 6%, además de las inversiones programadas.  Las inversiones –de este gobierno- a largo plazo tendrán un estimado de B/.9.6 mil millones. Este monto representa un 70% del total de las inversiones programadas. De dicho informe se estima que alrededor de B/.3.8 mil millones serán destinados, en ese quinquenio, a programas de carácter estrictamente social. Es decir, se construirán escuelas, hospitales, viviendas, mejoramiento del acueducto y alcantarillado, nuevos centros penitenciarios y el Metro. También se dedicarán inversiones a la cadena de frío y a los sistemas de riego en el sector agropecuario.

El Presidente Martinelli y su gabinete tienen una declarada aspiración de establecer a Panamá como el “Hub de las Américas”. Para lograr esta ambiciosa meta, la Administración ha establecido los siguientes objetivos para impulsar el desarrollo, tanto económico como social:

Dar prioridad a la inversión en los sectores donde existe una ventaja competitiva y posibilidad de lograr retornos económicos y sociales claros con miras a posicionar a Panamá para un crecimiento a largo plazo.

Promover oportunidades para las regiones y esferas sociales menos desarrolladas para mejorar la distribución de la riqueza y reducir la pobreza.

Reforzar las instituciones gubernamentales y los vínculos con el sector privado para desarrollar conocimiento, maximizar la eficiencia, y promover la inclusión social.

Garantizar una distribución sencilla y justa de la carga fiscal, y al mismo tiempo mantener la competitividad sectorial.

Reforzar el mercado interno para crear un ambiente seguro y transparente para aumentar la confianza de los productores e inversionistas y a su vez reducir los niveles de desempleo.

En el informe se detalla, en forma pormenorizada, todas las inversiones que espera hacer el gobierno en los próximos años, así como su programación financiera. Es una pena que a tan valioso documento no se le haya dado una mayor divulgación.

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Artículo publicado el 11 de febrero de 2010 en el diario El Panamá América, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Derechos posesorios

La opinión del Abogado y Comentarista…..

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Guillermo Márquez B.

En los últimos días se ha suscitado una ferviente discusión sobre derechos posesorios. Hay muchísimas personas que tienen largos períodos de tiempo en la ocupación pacífica y sin interrupción de ciertas extensiones de terreno con ánimo de dueño y señor. No obstante, en muchos de estos casos algunos se han visto en el peligro de ser despojados por personas que alegan tener mejor derecho que ellos y los conminan a que demuestren en virtud de qué se apoyan para justificar sus derechos posesorios.

Los que tal cosa pretenden valiéndose de su posición política o poderosamente económica, están muy equivocados si piensan que sus pretensiones pueden prosperar desde el punto de vista del derecho. Y ello es así, porque es principio universalmente establecido que la carga de probar incumbe al que reclama la posesión y no al que posee.

En consecuencia, todo el que en la actualidad tiene el disfrute de derechos posesorios debe aferrarse a defenderse en virtud de que no tiene por qué demostrarle al que reclame su derecho puesto que el que tiene que probar tenerlo mejor es quien reclama.

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Artículo publicado el 11 de febrero de 2010 en el diario El Panamá América, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

¿Cuál democracia defendemos?


La opinión de…..

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Carlos David Abadía Abad

Es justo iniciar el tema aclarando que, a pesar de que voté por Ricardo Martinelli y fui parte del equipo del “Plan de Gobierno” en el tema de salud, ni soy cercano a su círculo político, ni ocupo puesto alguno de mando o jurisdicción en su gobierno.

Como muchos otros que lo hemos apoyado, estoy aprensivo por algunas actuaciones del Presidente.

Específicamente por el nombramiento de los dos nuevos miembros de la Corte Suprema, la forma de reemplazar a la Procuradora de la Nación y el otorgamiento de contratos de forma dudosamente transparente.

Pero vamos al tema del día: La democracia. Se señala recientemente la concentración de poder en el Órgano Ejecutivo.  En democracia, el único de los cuatro gobiernos que hemos tenido desde 1989, que respetó la separación de los tres poderes fue el de Guillermo Endara. Ni Pérez Balladares, ni Mireya Moscoso ni Martín Torrijos lo hicieron.

Concentraron el poder a más no poder. Los dos primeros usaron todas las artimañas posibles para dominar la Asamblea Nacional, que no les había favorecido en sus torneos electorales.

En cuanto a la libertad de expresión recordemos, por ejemplo, que uno de ellos quería que un canal de televisión despidiera a una de sus periodistas ancla y que otro eliminara un programa de opinión, por ser ambos críticos de sus acciones. Otro presidente le quitó la propaganda gubernamental a un periódico, porque éste publicaba con frecuencia información que le resultaba antagónica. Y nadie dijo nada. Creo que deben establecerse normas de autocensura, pero sin que haya una censura gubernamental.

¿Qué democracia hemos construido y hemos tenido durante estos 20 años? La de las privatizaciones de los servicios públicos que hoy nos cuestan mucho más y a través de las cuales escapan millones de balboas en divisas; la de corredores que hoy no se pueden auditar; de artimañas legales para privatizar los juegos de azar;  casos como los de los “durodólares”, el Museo del Tucán, el hundimiento misterioso de un helicóptero presidencial, los sospechosos indultos a delincuentes nacionales e internacionales; los 18 quemados del bus por la ineptitud para corregir los problemas del transporte; los más de 130 muertos y los millares de panameños envenenados en la CSS; la destrucción de manglares ejecutada por personas favorecidas por gobiernos de turno; los escándalos de la fibra de vidrio y el FIS, solo para mencionar algunos.

Cada gobierno ha hecho lo que le ha dado la gana y nadie ha hecho nada, ni cuando están en el poder, ni cuando salen, porque el pacto es:  Vivo y robo y te dejo vivir y robar a tu antojo.

No estaremos de acuerdo con la manera en que se ha separado y reemplazado a la procuradora, pero ¿qué hizo ella en todos estos casos? Nada. El envenenamiento del dietilene glycol es la mayor tragedia de salud pública en la historia de nuestro país y constituye el caso insignia que demuestra la falta de capacidad de nuestra administración de justicia.

¿Nos preocupa a quienes luchamos por la democracia de nuestro país las actuaciones recientes del presidente Martinelli?    Sí, y debemos buscar los mecanismos para que el Presidente, en momentos específicos, reconsidere algunas de sus acciones.

Pero en este momento debemos reconocer que tal vez con un estilo diferente, podría estar intentando resquebrajar los estamentos tradicionales de corrupción estatales y privados que nos han anegado durante los últimos años.

¿Son aquellos que participaron en la instauración de una dictadura asesina como fue la comandada por Torrijos y Noriega, quienes ahora vestidos de blanco pretenden expresar sus “preocupaciones democráticas”. Que vayan a otro lado con ese pregón.

¿Será que ahora el PRD anda preocupado por la ruptura del pacto no escrito, de que un gobierno se haga de la vista gorda con las acciones no transparentes del gobierno anterior, en perjuicio de todos?

Lo del dietilene glycol, lo de la fibra de vidrio y lo del FIS no fueron actos de magia.   Son delitos graves que los culpables deben pagar con cárcel. Esta irresponsabilidad costó vidas humanas y afectó a familias enteras. Los otros se robaron el dinero para la educación de los panameños, delito infame que necesita ser castigado. Y nosotros debemos mantenernos vigilantes de quienes tienen la responsabilidad de ejercer la justicia y hacer prevalecer la democracia.

Presidente Martinelli, usted tiene un reto y una gran responsabilidad con la democracia en Panamá.

Su gobierno no puede fallar. La izquierda antidemocrática se aprovecharía de esos errores y tanto Ud. como todo nuestro pueblo seríamos terriblemente afectados.

Por esa razón, ha llegado el momento de reflexionar sobre los hechos y actos ocurridos y los que lo apoyamos en las elecciones y queremos honestamente la verdadera democracia, le solicitamos respetuosamente que Ud. dirija los correctivos necesarios para que la justicia prevalezca.

Los hombres inteligentes son los que saben rectificar, esto no es ni claudicación ni muestra de derrota, muy por el contrario, es signo de hidalguía y de madurez como estadista.   En sus manos confiamos nuestra democracia, que se construye y fortalece con la participación de todos.

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Artículo publicado el 11 de febrero de 2010 en el Diario La Prensa, a quien damos, al igual que al autor, todo el crédito que les corresponde.

S.O.S. Frontera.. Narcoguerrillas… S.O.S.

La opinión del Coronel Retirado y Abogado….

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ROBERTO  DÍAZ  HERRERA

El suceso de la frontera Sur donde se mataron e hirieron a algunos supuestos guerrilleros, tiene varias lecturas o análisis:   ¿Sería un ataque de los subversivos colombianos a un poblado nuestro, como antes ha ocurrido?   ¿Fue el caso que una patrulla armada nuestra los vio en el río y dio el alto y éstos no se detuvieron y por ello les dispararon con las consecuencias fatales?    O, como me expresó una monjita del área a quien le pregunté ex profeso su opinión, y ésta me relató palabras mas o menos lo siguiente: “ Lo que ocurre, para mí, es que estos señores no venían a combatir ni a hostigar a los policías panameños, es más no venían ni siquiera en bote a motor, sino de remos, simplemente, como hacen con frecuencia y es conocido por los panameños, a abastecerse de víveres para regresarse a sus montes. Voy a decirle algo más, hemos visto en ocasiones que policías nacionales y guerrilleros comen incluso juntos de este lado. Claro, al sentir que fueron atacados a sangre fría, sin estar ellos hostigando de este lado, sino haciendo compras, como lo hacen muchas veces, esa es la razón por la cual están furiosos los guerrilleros colombianos ”.

Las frases de la monjita, colombiana por cierto, que vi en la iglesia de Guadalupe, me dejan variadas interrogantes, más aún en mi caso, que no soy lego en esos temas de seguridad ni en sus historias fronterizas.

Ojalá que no estén nuestros soldados policiales cayendo también en recibir “ regalitos embarrados de drogas y sangre ”.

La experiencia de más de 40 años de colindancia con la subversión colombiana ha pasado por varias etapas: Omar Torrijos, tan íntimamente conectado a aquél país, por López Michelsen y otros mandatarios, prefirió con un pie de fuerza nacional muy exiguo, no molestar a esa gente, mandar mensajes a altos niveles de la guerrilla con interlocutores válidos, cuya esencia era, “ no nos jodan de este lado y quédense con su guerra en suelo colombiano, y nadie se mete con ustedes ”. Eso dio, y hay pruebas, resultados por años. Desde Tiro Fijo hasta otros, dieron la orden, “ no nos metamos con Panamá y aguantémonos de este lado los problemas con el ejército ”.

¿Qué podemos hacer hoy? Solo lo sabrán los que están al mando de semejantes tareas. ¿Mi consejo, si es que alguien lo toma en cuenta? Seguir el consejo de Omar: dejémosle a Uribe y su gente, que bastantes enredos tienen con la parapolítica y todos sus embarres de drogas a nivel político y de altos mandos, etc. para que arreglen lo que nunca han podido solucionar, y busquemos mandar el mensaje de que esos líos colombianos no nos interesan ni a favor, ni en contra, aunque en los discursos se diga lo contrario.

De ñapa, una razón más para que el tapón del Darién se quede bien taponado.

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Publicado el 11 de febrero de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Sugerencias sanitarias para el actual quinquenio

La opinión del Médico…..

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César Quintero Sánchez

Debo reconocer que tuve el privilegio de compartir durante dos meses, con el Director General y el Director Médico de la Caja de Seguro Social la visión y el compromiso, por satisfacer la enorme deuda sanitaria acumulada que la Institución mantiene con el derechohabiente panameño desde hace varios lustros.

Motivos totalmente ajenos a mi deseo y ejecutorias, me alejaron de la capacidad de aportar mis esfuerzos desde el nivel central, para hacer realidad nuestros sueños compartidos. Sin embargo eso no resta mi decisión de expresar algunas de las sugerencias que estimo oportunas desarrollar durante el actual quinquenio administrativo. Paso a continuación a enumerarlas de manera sucinta:

-Separar el CHM en un hospital Quirúrgico y otro de Medicina Clínica, aunado al proyecto de construir un edificio exclusivo para la atención de la Consulta Externa, unido o separado a un Centro de Imagenología Institucional.

-Construcción de una Unidad de Alta Complejidad Integrada para realizar los más costosos y complejos procedimientos diagnósticos y terapéuticos (Ej; laboratorios de DNA, imagen por SPEC, cirugía cardiaca, cerebral, trasplante de médula, reemplazo de cadera etc.).

-Edificio para Cirugía Ambulatoria, de todas las especialidades y que tenga la capacidad para realizar de manera eficiente, de ser posible durante las 24 horas, las 150 posibles cirugías de esta variedad.

-Construir o habilitar un Hospital Geriátrico en el área metro.

-Creación de tres nuevos Hospitales Regionales para Panamá Metro (si se decide que el CHM sea de referencia nacional), Panamá Oeste y San Miguelito— de tipo General, para las 5 especialidades básicas y las más apremiantes subespecialidades.

-Creación de Centro de Despacho de Medicamentos, para los regulados, los costosos y los de enfermedades catastróficas.

-Desconcentrar el recurso humano, Profesional y Técnico hacia la periferia y las regiones, para reforzar la capacidad de respuesta de ellas.

-Extensión de horarios de atención en la jornada del día y en días feriados y fines de semana.

–Desarrollar un Plan Integral de educación y concienciación al usuario sobre la demanda y utilización de la oferta.

—Propuesta para la focalización de la respuesta en una unidad ejecutora de acuerdo a los grupos de alto riesgo o por patologías prevalentes o de alta incidencia.

-Organización de la Red de Servicios Institucional y del Sector por Procesos y Responsabilidad geográfica poblacional.

-Desconcentrar la atención ambulatoria de las Especialidades Básicas hasta su nivel local más próximo al usuario.

-Ejecución de un Plan de Desarrollo del RRHH (por especialidad y número y tipo de funcionario) y de un Plan de Docencia Continuada para todos los funcionarios.

Entiendo que este es el camino por el cual transitan. Ojalá y se den los entornos necesarios para que estos cambios sean factibles y viables.
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Artículo publicado el 11 de febrero de 2010 en el diario El Panamá América, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

La personalización y el financiamiento privado, problemas a solucionar

La opinión de…..

Diego   Reynoso

El estudio realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) coordinado por Harry Brown, con el objetivo de contribuir al proceso que el tribunal electoral panameño lleva adelante, ha puesto el acento en dos grandes problemas.  El diagnóstico es preciso respecto a la creciente personalización de la política y la falta de regulación de financiamiento privado. En este sentido, el documento dirige su atención a los incentivos que el sistema electoral introduce exacerbando estos dos problemas.

Sobre la personalización de la política hay tres elementos vinculados entre sí que la promueven: el actual proceso de selección de candidaturas, el voto con preferencias, el reparto de los restos mayores a los candidatos y la libre postulación.

Respecto del financiamiento, la falta de regulación y transparencia de los fondos privados generan sesgos en la competencia que además pueden contribuir aún más a personalizar las campañas a favor de quien tiene más dinero.

Ambos fenómenos deterioran el debate público al poner el acento en las características particulares y personales de los candidatos y no en torno a opciones claras de política pública. En este sentido, la falta de deliberación sobre las políticas y la centralidad de la personalización deterioran la calidad de la representación política. A ello cabría agregar que el sistema electoral no es muy permisivo a facilitar la representación de las mujeres.

El diagnóstico del PNUD es claro. Ahora bien, pareciere haberse instalado tanto en parte de la elite dirigente como en la opinión pública un diagnóstico informal inverso: el problema son los partidos políticos y el financiamiento público. Los ciudadanos y algunos dirigentes ven en los partidos el origen de todos los males, así como muchos cuestionan el hecho de que el dinero público sea utilizado para financiar la actividad política.

El problema de esta confusión en el diagnóstico informal que pone el acento en los partidos y el financiamiento público es endógeno a las patologías del sistema electoral, y es una consecuencia lógica de los problemas por los cuales atraviesa el sistema político más que una buena recomendación institucional al mismo.

Es cierto que los partidos no están funcionando como “deberían”, pero por esa misma razón hay que introducir incentivos para que funcionen y no declarar anticipadamente su defunción. Hay que curar al enfermo y no seguir dándole más de la misma dosis que lo está matando: esto es, la personalización de la política.

Del mismo modo, hay que controlar los aportes privados de campaña para evitar inequidad en la competencia y no acabar con los fondos públicos que son transparentes y que favorecen la equidad.

En conclusión, la opinión que se ha instalado es un efecto inmediato de los déficits del sistema electoral y deben considerarse más como un indicador endógeno del problema y no como una opción de respuesta institucional, porque puede ser letal para la salud del propio sistema político.

En este sentido hay que prestar atención a los diagnósticos seriamente realizados con base en instrumentos analíticos precisos y evidencia empírica comparada, de lo contrario las contraindicaciones pueden agudizar aún más los problemas que se pretenden solucionar.

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Artículo publicado el 11 de febrero de 2010 en el Diario La Prensa, a quien damos, al igual que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El ataque a la institucionalidad

La opinión del Docente Universitario e Investigador asociado al CELA……

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MARCO  A.  GANDÁSEGUI

El presidente Ricardo Martinelli no tiene un plan de desarrollo nacional, tampoco cuenta con un equipo que le pueda orientar en materia geopolítica.

A pesar de estas limitaciones importantes, el actual mandatario panameño tiene una agenda muy clara en cuanto a las tareas que debe cumplir en los cinco años de su período presidencial.

La primera tarea, como diría el general Omar Torrijos, es no caerse del poder. Para lograr ese objetivo tiene que definir quiénes son sus amigos y quiénes son sus enemigos. En este juego político, también tiene que desarrollar una táctica que le permita neutralizar a los indecisos.

No hay que olvidarse que Martinelli no gobierna a nombre de su persona. Aunque quisiera hacerlo, responde a un conjunto de intereses de una facción de la clase que domina el país económica y políticamente. De hecho, su partido está formado por un núcleo de intereses comerciales, asociados a otros sectores económicos mediante una compleja red de relaciones. En este sentido, Martinelli es un próspero comerciante, con intereses agropecuarios y agroindustriales y vinculado al sector bancario.

Políticamente, su popularidad electoral (triunfó con el 60 por ciento de los votos en mayo de 2009) no se traslada al mundo de los partidos políticos. Su Partido Cambio Democrático (CD) no tiene mucho arrastre, no cuenta con el 20 por ciento de los diputados en la Asamblea y en el Consejo de Gabinete está en minoría frente al Partido Panameñista y a los empleados de las empresas de Martinelli.

En estas circunstancias, Martinelli se subordina a la guía de EE.UU. Fue la Embajada norteamericana la que le sirvió de trampolín para llegar a la Presidencia y Washington sigue siendo su carta principal para sobrevivir.

Este tema merece más atención para entender la política exterior de EE.UU. y los triunfos recientes de la derecha en la región.   El Partido Panameñista, su aliado más importante, no consolida la candidatura del actual vicepresidente de la República, Juan C. Varela, para las elecciones de 2014. A pesar del triunfo electoral de la Alianza para el Cambio, con la excepción de CD, los demás partidos están sumidos en una crisis de credibilidad.

En la oposición, el Partido Revolucionario Democrático (PRD) está en una profunda crisis de liderazgo. El lema de la campaña electoral de Martinelli fue simple: cambio. La táctica, condimentada con la alianza con los panameñistas, una campaña audaz y gastos millonarios, le permitió triunfar.

A pesar de sus logros, Martinelli siente la necesidad de asegurar su control sobre el aparato del Estado debilitando su propia institucionalidad. A falta de recursos políticos, se ve obligado a buscar en el aparato administrativo del Estado los resortes que le permitan actuar.

Esta táctica, empero, está socavando su legitimidad y popularidad entre sus aliados y puede debilitarlo en los próximos meses. En el enfrentamiento se producirá un cambio en la correlación de fuerzas. En este caso, EE.UU. puede verse obligado a intervenir directamente para resguardar sus intereses (a favor o en contra de Martinelli).

Las fuerzas populares, a través de sus organizaciones, pueden jugar un papel importante en esta coyuntura que se desarrolla con rapidez en Panamá.

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Publicado el 11 de febrero de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El gobierno unipolar de Martinelli

La opinión de la periodista……

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Itzel Velásquez

El presidente Martinelli está haciendo cosas graves y poco serias. Se toma a broma el enredo político en que ha colocado al país luego de la designación cibernética, incluso cuasi anticonstitucional para dar a conocer en Panamá –una nación que ya nadie entiende-, mediante los novísimos comunicados decretos de prensa, que Giuseppe Bonissi sería “su” procurador suplente.

Así ha sido.   El inocultable interés presidencial de sacar a Ana Matilde Gómez del cargo es a grosso modo la última novedad de un gobierno que, en poco tiempo y sin ninguna visión de Estado, está malgastando aceleradamente la ilusión de los que votaron por él.

Muchos están espantados de las “berlusconadas” del presidente, a quien la sátira popular le ha puesto el mote “el Duce”.   Están justificadamente alarmados por el más reciente desprecio oficial a la precaria autonomía judicial del Ministerio Público, decapitada mediante acciones jurídicas mal disimuladas y poco claras que afectan la independencia de los órganos del Estado.

Pero esta historia no empezó ahí. La principal razón del ascendente poder de Martinelli no se originó por su insistente habilidad para llegar a la presidencia y, a partir de entonces, ignorar las formas propias de gobernar en democracia, sino debido a la decadencia de los partidos políticos tradicionales.   Además, supo conectar con la indignación popular cansada de cargar con la corrupción descarada y generalizada de los políticos.   Sobre esta premisa, el presidente está forzando en el electorado ingenuo que lo apoyó   el populismo de derecha    que está creando el caos que viene.

Existe una peligrosa anomalía en el país, ausencia de rivales políticos.   El hecho explica el silencio cómodo que acompaña los actos del presidente y las tímidas reacciones. Pero es mucho más lo que está ocurriendo. En estas dos últimas décadas, Panamá vio crecer su régimen de voluntades ciudadanas, el que se cristalizó en un vigoroso (y positivo) incremento de la participación de la sociedad civil en la política. Sin embargo, este sector ha quedado igualmente burlado, víctima de la forma en que el mandatario nombró a los nuevos magistrados de la CSJ.

Martinelli está cerrando el círculo del poder. La tendencia de su subterránea estrategia se encamina a fortalecer principalmente su partido, Cambio Democrático, moviendo sus invisibles hilos para sostener sometida la precaria alianza, tanto con el imprevisible Partido Panameñista como con Unión Patriótica, que al igual que el Partido Liberal está a punto de desaparecer si se concreta la fusión con CD.

Por otra parte, el partido MOLINERA no se entera por quién doblan ahora las campanas, aunque algunos tratan de resistirse a la fusión propuesta por Martinelli, están destinados al círculo de los indolentes que dejan hacer y se abstienen.

Contra la instalación de un régimen unipolar, en el que la pluralidad desaparece, quedan en el mapa los partidos de oposición.  Pero el PRD agoniza y anda huérfano de líderes, sólo cuenta con voceros opacos y sombríos que nada aportan.

El Partido Popular no termina de crecer. La esperanza son sus líderes políticos aún neonatos, que -aunque sinceros- tienen mucho que andar. Es decir, Martinelli está políticamente solo.   No tiene rivales (sean éstos de oposición o aliados), ya que los dirigentes tradicionales que deambulan ante él se hacen los invisibles; unos para no perder el puesto o los negocios y otros para evitar la cárcel.

El panorama confirma una grave preocupación: Martinelli avanza inequívocamente hacia un régimen autocrático, unipolar y con remanencias feudales con las que pretende gobernar sin consensos, acuerdos o pactos. Existen poderosas razones para advertir que lo que el presidente está poniendo en juego es el futuro de Panamá como Estado de derecho.

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Artículo publicado el 11 de febrero de 2010 en el diario El Panamá América, a quien damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que le corresponde.