Investigación internacional

La opinión del Catedrático -Analista Internacional…..

Jairo Henri Pertuz Suarez

En gran parte de la opinión pública panameña existe una preocupación. Se trata del reciente bombardeo, según lo calificaron en Colombia, en la frontera con Panamá, sobre todo porque ocurre luego del establecimiento de bases militares estadounidenses en ambos países. Algunos catalogan el hecho como de “serias consecuencias para los canaleros”, de involucrarse en el conflicto de guerra interna que mantiene el país Sur Americano por más de 60 años, o bien, porque pueda ser un preámbulo de confrontaciones extensivas a Sur América. Sobre estos hechos Panamá tiene otra versión.

A muchos les llama la atención que los cadáveres de este ataque militar fueran sepultados, al parecer sin establecer, fehacientemente, su nacionalidad, como murieron, ni a qué grupo en armas pertenecían. Sostienen que es de esperar que esto sea suficientemente aclarado, inclusive por la OEA y la ONU y así, evitarle problemas a Panamá.

Guerrilleros, paramilitares o “falsos positivos”, si esto cabe, fueron seres humanos muertos y es un hecho que crea un precedente funesto y peligroso para un país pacífico cuyas fuerzas militares fueron eliminadas al caer esa dictadura.

Otro hecho que hiere profundamente a la humanidad son las denuncias documentadas sobre la ampliación del número de cárceles clandestinas, centros de tortura y asesinatos de civiles en redadas y emboscadas por parte de las fuerzas militares estadounidenses establecidas en el empobrecido pueblo de Afganistán, permanentemente hostigado desde la invasión rusa. Se repite una vez más lo de Irak y Europa del Este.

Todo esto sucede a pesar del reciente compromiso de 70 países en Londres y de que, Estados Unidos se comprometió, a través de la OTAN, de “ganarse la mente y el corazón de los afganos”. Como los bloqueos de países, estas son formas muy crueles de “ganarse” a los pueblos empobrecidos que ya han sufrido demasiado.

Este es otro reto de investigación y toma de acciones que debe asumir la ONU y los organismos de derechos humanos.-

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Artículo publicado el 9 de febrero de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Acerca de la reforma tributaria

La opinión de……

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Miguel A. Boloboski Ferreira

“Una nación que intente prosperar a base de impuestos, es como un hombre sentado en un balde que intenta desplazarse tirando de la agarradera del mismo”, Sir Winston Churchill, político británico.

Lógico deducir que además de ser un parto por lo doloroso, muy lejos no llegaría. La última de las propuestas mágicas, llámese “reforma tributaria”, que se nos presenta en los últimos años, está en trámite de ser aprobada por el Legislativo. Entiendo que algunas modificaciones serán incorporadas, reconociendo en algo los egresos que realizan los panameños en la educación de sus vástagos, lo que a pesar de todo me parece positivo.

Sin embargo, antes de aprobar el referido paquete de reformas, quisiera sugerirles a nuestros diputados, considerar lo siguiente. A mediados del año 2008, el mundo (del que somos parte) vivió una crisis de la cual todavía no se recupera totalmente. Gracias a Dios y a otros varios factores- como, por ejemplo, la capacidad visionaria y de trabajo de los panameños en general, los exabruptos de algunos gobiernos suramericanos que, como resultado de su miopía, lograron el traslado de importantes capitales (dinero) hacia nuestro país y políticas gubernamentales adecuadas- nuestra Nación logró, como muy pocas otras, superar en parte los embates que todavía afectan a una gran parte del mundo.

La economía panameña es una de las más estables, dinámicas, prometedoras y con mayor crecimiento en el mundo.   Solo en los últimos cuatro años, el PIB se duplicó pasando de cerca de 23 mil millones de dólares en 2004, a más de 42 mil millones en 2008.  Nuestro ingreso per cápita de B/. 12 mil 503 es el más alto de Centroamérica y somos, además, el mayor exportador e importador a nivel regional, según la CEPAL.

Nuestro PIB tiene más de 20 años seguidos de crecimiento sostenido, lo cual ha hecho que la calificadora internacional Standard & Poors nos dé una calificación BB+ positivo, lo que significa que estamos a solo un paso de obtener el llamado “grado de inversión”. La tasa de desempleo se calcula en un 6.6% para el año 2009. Todo lo anterior son cifras que deben generar entusiasmo y satisfacción, pero también hacernos reflexionar en que no todo lo actuado ha sido malo.

Seguro que hay muchas cosas por resolver. La extrema pobreza que, según el PNUD, totaliza el 27.7% de la población y la deuda externa que ya supera los 11 mil millones son, entre varias, las que rescató por prioritarias.

Pero mucho cuidado. A pesar de los excelentes índices y previsiones (de los mismos que varias veces se han equivocado), no debemos dejar a un lado lo que está ocurriendo en otras partes.   Las economías de Grecia, España, Italia, Irlanda y Portugal están en el ojo del huracán y, en cualquier momento, “algo” ocurrirá. Ojalá sea “algo” controlable como lo de Dubai. De no ser así, espero que estemos igual de preparados para enfrentar ese algo que se viene.

Señores, “un país donde se anteponga la igualdad por sobre la libertad, terminará sin ninguna de las dos”, Milton Friedman, economista.

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Artículo publicado el 9 de febrero de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El agua ya está hirviendo

La opinión de la Doctora en Derecho……

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HAYDÉE MÉNDEZ ILLUECA

Al inicio de este gobierno escribí “La cocción de la rana”, donde advertía sobre el peligro de la intolerancia a las críticas por parte de nuestros mandatarios y lo comparaba con la fábula de una ranita que no se daba cuenta de que el agua se le estaba calentando, hasta que, demasiado debilitada para saltar del agua, muere cocinada.   Con esto quería decir que poco a poco nuestro gobernante (¿o será mejor decir nuestro “mandamás”?) se iba haciendo con más y más poder y que si no abríamos los ojos a tiempo, terminaríamos viviendo en una dictadura y nuestra democracia moriría como la ranita.

Y veamos ahora cómo hierve el agua: el regaño y la censura a los medios de comunicación y la pública declaración de que les ha pagado mucho para que lo critiquen; las contrataciones directas de allegados, amigos de funcionarios (para auditorías del Fondo de Inversión Social – FIS) y familiares del propio presidente de la República; la defenestración de la procuradora general de la Nación por un delito que no cometió, para nombrar inconstitucionalmente a un procurador que obedeciera las órdenes del presidente; el nombramiento de una de sus empleadas en la Contraloría General de la República para controlar los dineros del Estado; el nombramiento de sus mandatarios en la Corte Suprema de Justicia (CSJ) (que han seguido sus órdenes al pie de la letra), haciendo caso omiso de la opinión de la sociedad civil; la modificación de leyes que no le convienen; la intención de defenestrar a los magistrados del Tribunal Electoral por la misma vía que a la procuradora, aún después de que se plegaron a sus deseos de proclamar a sus candidatos al Parlacen; etc., etc.

Solo hay que ver esta interminable serie de desaciertos y violaciones de la Constitución y la Ley que se han dado con rapidez escalofriante, para darse cuenta de que el agua ya hirvió y nuestra democracia se cocinó.

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Artículo publicado el 9de febrero de 2009 en el Diario La Estrella de Panamá a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Estrategia, discurso político y modelo de crecimiento

La opinión del Economista, Político  y Docente Universitario….

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Juan Jované

El recientemente publicado “Plan Estratégico de Gobierno 2010– 2014” constituye, primordialmente, un documento mediático, cargado de propaganda política, la cual, compromete su seriedad como documento supuestamente científico, destinado a guiar las acciones de gobierno en el plano de la economía.

Esto se evidencia cuando en la página 13 del mismo, se declara, en tono triunfalista, que la aplicación de su contenido llevaría a la generación o mejoramiento hasta el año 2020 de 860,000 puestos de trabajo, mientras que en la página 16 se asegura que dicha ejecución generará solo 500,000 nuevos puestos de trabajo nuevos, de lo que se desprende que 360,000 serían mejorados.

En efecto, asumiendo que la tasa de participación general de la población en edad de trabajar en la Población Económicamente Activa, se eleva, gracias a la mayor integración de la mujer al mercado laboral y el eventual éxito de la estrategia, hasta el 67.5% en el 2014, entonces el objetivo de 500,000 puestos de trabajo aún cuando se cumpla, no alcanzaría a cubrir a la nueva población en búsqueda de trabajo, generándose un desempleo adicional de aproximadamente 32,000 personas, que se añadirían a los 101,000 desempleados y los 190,000 subempleados existentes, poniendo en duda la idea del mejoramiento antes señalado.   Esto nos lleva a una pregunta: ¿Cuál es el objetivo real del llamado “Plan Estratégico”?

La respuesta que se desprende de una lectura del “Plan Estratégico” es que el mismo busca, pese a su fraseología mistificadora, mantener y profundizar el modelo concentrante y excluyente que caracteriza a la economía panameña, el cual ha significado una creciente participación de los ingresos del capital en el PIB, con la concomitante depresión de la participación de los salarios en el mismo.

Se trata, además, de un sistema en el que el creciente excedente que se extrae de los trabajadores se realiza, por medio de la venta de los productos y servicios en el exterior. Este rasgo de la estrategia propuesta se hace evidente cuando enfatiza como uno de los motores priorizados del crecimiento a la implantación masiva de maquiladoras en el país, aún cuando se cuida de utilizar nombres sofisticados para este tipo de actividad, recurriendo a palabras tales como “downstream” y “upstream”. Este tipo de actividad, como es conocido, solo puede sostenerse en la presencia de bajos niveles salariales y de una práctica ausencia de derechos laborales y sociales para los trabajadores y trabajadoras. Así mismo, solo se puede sustentar en un sistema impositivo que libere al capital de la carga fiscal que el país necesita para atender elementos tan importantes como la salud y la educación, recargando el costo del mantenimiento del aparato del Estado sobre los hombros de las clases trabajadoras y medias.

Esto explica, la urgencia del actual gobierno de introducir una reforma tributaria regresiva. A final de cuenta el prometido cambio ha resultado en el campo de la economía en el intento de profundizar un modelo de funcionamiento de la economía caracterizado por la inequidad y falta de solución para los problemas de las grandes mayorías.

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Artículo publicado el 9 de febrero de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Fujimori y su manía de reencarnar

La opinión de…..

Paco Gómez Nadal

Tengo un nexo emocional muy fuerte con Fujimori.  En el año 1997, cuando “el chino” tomó a sangre y fuego (más sangre que fuego) la Embajada de Japón en Lima, yo dirigía un periódico en Managua y como tal, escribí un editorial duro alertando sobre aquella bestia disfrazada de Presidente y sus secuaces.

En ese momento, entre la derecha latinoamericana había fujimorimanía y todos rezaban para que el niño Dios les pusiera por Navidad un presidente de la República lo más parecido posible al ahora encarcelado ex mandatario.

Es obvio que mi etapa como director de aquel medio acabó 24 horas después de que se publicara el editorial. Hice las maletas, pero defendí siempre la obligación de indignarse ante los golpes de Estado con o sin armas, ante la concentración del poder y ante los supuestos Mesías.

Cinco años después, ya en la Colombia de la uribemanía, cuando aún no llevaba un año en el poder, se me ocurrió declarar ante los medios que Uribe estaba aplicando a ese magnífico país un fujimorazo más lento y mucho más peligroso (porque a diferencia de Fujimori, Uribe es un ser brillante que ambiciona la gloria más que el poder o la plata).

Hoy, con toda la tristeza del mundo, toca seguir indignado y hablando, sin miedo y sin temor a confrontaciones. En eso debería consistir la democracia, ¿no?: en poder hablar en libertad, en debatir y contradecir siempre en el marco del respeto y de la institucionalidad.

En Panamá se está produciendo un nuevo fujimorazo.  El padre del “autogolpe democrático” (lo debería haber patentado) se ha vuelto a reencarnar en otro país de la región.  No puedo escribir este artículo ni con sarcasmo ni con humor. La situación es demasiado grave como para perder el tiempo.

Ricardo Martinelli y sus secuaces han decidido tomarse el poder. No gestionar el poder que los ciudadanos le otorgaron (que es limitado), sino tomarse todos los ámbitos del poder para poder manejar el país como una finca explotadora de Soná o como una congregación de adeptos.

El desprecio por la institucionalidad, la concentración de poderes, el irrespeto por todo aquel que no esté en la línea oficial, las reformas ministeriales que nos encaminan hacia un estado coercitivo, la soberbia… son los rasgos de personajes autoritarios en lo profundo y cínicos en la superficie.

En el proyecto de Martinelli aparecen personajes peligrosos como Papadimitriu (fiel seguidor del proyecto político más vilipendiado de la historia reciente: el de George W. Bush), tenebrosos como Mulino (un tongo de saco y corbata que parecería desear calzar uniforme), de doble apariencia como Varela (agazapado esperando el turno y sirviendo a sus propios intereses y a los de los corifeos rezanderos) … Los primeros espadas son estos, pero están repartiendo a sus gentes por todas las instituciones del Estado, porque la Asamblea Nacional se les ha quedado pequeña para su proyecto político de futuro.

Sin embargo, todo esto no me parece tan grave como el clima de temor que se siente en el país.   Miedo a hablar por las consecuencias que puede tener, miedo a tomar posición porque en este duelo de calle arriba / calle abajo, si uno no está con el Gobierno es un maleante, miedo a salir a la calle porque la sociedad civil ni está organizada ni tiene la fuerza necesaria para arropar protestas, miedo a quedar fuera del reparto, miedo.

El daño que puede generar el gobierno de Martinelli, si sigue por este camino, es mucho más profundo y permanente que el que han provocado corruptos e ineficientes anteriores. Herirá de muerte a esta joven democracia y volveremos a la época de las bananeras, en las que desde la gerencia de una empresa se decidía la suerte de buena parte del país.

El Presidente está a tiempo de rectificar, de no cumplir con los augurios que hablan de proyecto reeleccionista, de sacar sus manos del Órgano Judicial, de eliminar la politiquería de las relaciones con la Asamblea, de retomar una senda que prometía eficacia y transparencia.

Gobernar no es tener la razón, sino atender a razones, la de los millones de panameños que no pueden perder más tiempo en el rejuego político, mientras su calidad de vida y sus perspectivas de futuro siguen lastradas por la historia.

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Artículo publicado el 9 de febrero de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Nubes de tormenta

La opinión del Ingeniero y Analista Político…….

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MARIO A. ROGNONI

En solo siete meses de gobierno, la gestión de Ricardo Martinelli parece estar volando directo de cielos despejados a nubarrones de tormentas. La nave del Estado parece no estar preocupada por la cantidad de frentes que tiene abiertos y continúa abriendo más, aprovechando una situación interesante: las capas populares parecen apoyar las medidas del gobierno, mientras que profesionales, empresarios y políticos se van uniendo en su contra.

La razón parece sencilla a primera vista. La mayoría de las medidas no afectan a las clases populares.   Para Juan Pueblo,  quién es magistrado, quién es procurador, fiscal electoral o la concentración efectiva de los poderes en el Ejecutivo no es importante ni les atañe.    Su problemática se reduce al costo de la canasta básica, el costo de los servicios públicos, el transporte masivo y la seguridad.   Pero como buen pueblo, vive de esperanzas sembradas por la mezcla de promesas de los funcionarios y programas de subsidio.

Martinelli ha sabido manejar la mezcla. 100 para los 70 con sus fallas, está en ejecución. Promesas de libros escolares, bolsas, bonos, se mezclan con las promesas de un sistema de transporte masivo eficiente dentro de 12 meses, mientras que otros esperan con fe su primer empleo.   Mientras unos se preocupan por secuestros, homicidios y asaltos a plena luz del día, otros proyectan más seguridad.

El gobierno descansa en un pueblo que parece respaldarlo.  Pero a la vuelta de la esquina se ve ya la inconformidad de los obreros, organizados para paros y manifestaciones una vez pasen los carnavales, los médicos y gremios de la salud y, por supuesto, el magisterio, que presagia un inicio de año escolar turbulento.   Cuando estos fenómenos se den, iniciará el deterioro del apoyo popular que, si bien no apoya las quejas de abogados, civilistas y empresarios, sí apoya cuando los de su clase, en la organización que sea, salen a la calle.

Como nube adicional, Martinelli enfrenta a los propios medios de comunicación social y periodistas, quienes esperan el detonante que inicie su desgaste, el desgaste que los medios acelerarán de tener opción.   Lejos de tener un buen equipo de vocería y apoyo de los periodistas y comentaristas, el gobierno parece lentamente ir quedándose solo, con sus ministros como únicos voceros con algo de credibilidad.

Estratégicamente Martinelli comete un error, ubica su oposición en el Partido Revolucionario Democrático (PRD).   El PRD es solo un actor más entre los adversarios de la política del gobierno.   Sus medidas han afectado a empresarios, profesionales, clases media y alta, el PRD solo tiene que como ente organizado mañana dirigir el descontento y liderar el cambio, algo que se disputaría con la sociedad civil y las izquierdas, pero que con organización y experiencia no debe tener problema en lograr.

No dejo, inclusive, la opción de nuevas alianzas que puedan surgir al calor de los errores. No dudo que es evidente la gran mayoría que las bancadas PRD y panameñistas hacen, lo que no dudo debe poner nervioso a más de un oficialista.

La política es el arte de la negociación, Martinelli parece estar rodeado de quienes no negociarían jamás, le faltan asesores conciliadores y al final podría pagar un precio político alto,  innecesariamente.

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Artículo publicado el 9 de febrero de 2009 en el Diario La Estrella de Panamá a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

¡Se achica la ventana!

La opinión del Abogado, Diplomático y Político Independiente…….

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Juan Manuel Castulovich

En el artículo que escribí el martes anterior a las pasadas elecciones, bajo el título “Yo votaré por Panamá”, expliqué que mi decisión de votar por el entonces candidato Martinelli obedecía a las razones que vuelvo a resumir:

1) No creo en el abstencionismo y, por descartar esa opción, siempre ejerceré, responsablemente, el derecho al sufragio;

2) Al no existir otras candidaturas, por haberlas impedido, inconstitucionalmente, el Tribunal Electoral, era obligatorio escoger entre las opciones existentes, o sea, el PRD, Endara o Martinelli;

3) Mi preferencia personal era Endara, pero por no existir en Panamá la doble vuelta, esa no era una opción práctica y hubiera ayudado al PRD; y

4) Mi propósito principal era impedir que el PRD, cuya nefasta gestión pronostiqué desde la engañosa y demagógica candidatura de Torrijos, pudiera continuar en el poder.

También intenté dejar claro, en el citado artículo, que votar por Martinelli era, más que una convicción en la seguridad de un buen gobierno, un voto por la esperanza de un verdadero cambio que, como primer efecto, se tradujera en la ejecución de medidas concretas para construir una auténtica democracia en Panamá, asignatura que sigue pendiente. ¿Estamos avanzando en ese camino? La respuesta, por demás evidente, después de siete meses del “gobierno del cambio”, es que no. Y los presagios sólo sirven para aumentar el temor general de que se avanza en sentido inverso al prometido durante la campaña electoral.

El triunfo en las elecciones, cuando es legítimo, y el de Martinelli lo fue, es una sólida base para gobernar; pero asumir el mandato electoral como una autorización para ejercer el poder de manera ilimitada es un error. El caudal electoral, por mayoritario que sea, no puede asumirse como un mandato incondicional, especialmente si a su acumulación concurrieron factores que, en buena medida, fueron coyunturales.

Más de la mitad de la votación que obtuvo Martinelli la produjo el rechazo mayoritario de la población panameña al PRD. Y también es cierto que el apoyo brindado a Martinelli por los partidos Panameñista, Molirena y Unión Patriótica estuvo motivado, principalmente, por intereses coyunturales de participar en el reparto futuro del poder, antes que por una coincidencia de propósitos superiores. E, igual cosa puede decirse de muchos de los que se ampararon bajo sus banderas para asegurarse diputaciones, alcaldías y representaciones de corregimiento.

Tal vez el presidente Martinelli pueda pensar lo contrario y considerar que sigue manteniendo el porcentaje de respaldo que obtuvo en las urnas, y llevado de esa ilusión, estimar que éste se mantiene inalterable. No es verdad. Las alianzas electorales, por ser coyunturales, también pueden escaparse como el agua entre los dedos. Y la historia política panameña está saturada de ejemplos, que debieran servir de lección, especialmente para no intentar, como se viene anunciando, la aventura de la reelección inmediata.

Los siete primeros meses del gobierno del cambio, antes que reforzar la institucionalidad y la gobernabilidad del país, la han debilitado. Sería prudente que el presidente definiera un “plan de gobierno” con metas claras, sin improvisaciones ni sobresaltos, en el que aclare, en primer lugar, cuáles son las reformas constitucionales y electorales que piensa proponerle al país. Ellas pueden ser el punto de inflexión y la clave para el rumbo futuro de la nación que, por ahora, está plagado de incertidumbres.

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Artículo publicado el 10 de febrero de 2010 en el Diario El Panamá América, al que damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.