GARCÍA MÁRQUEZ: UNA VIDA La biografía tolerada

La opinión de la Arquitecta y Ex Ministra de Estado….

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MARIELA SAGEL

Un inglés especialista en Latinoamérica, un escritor irreverente y famoso, y una vida fascinante dan como resultado un libro fuera de serie, de esos que no se publican todos los días y que rompen records de venta. Así es Una Vida, la biografía “tolerada” (que no es lo mismo que autorizada) del autor colombiano Gabriel García Márquez, el ganador del premio Nobel de Literatura del año 1983 por su obra “Cien Años de Soledad”. El libro en español irrumpió en las librerías en octubre del año pasado y no hay periódico o revista, de autores valiosos o de los que se precian de serlo –sean connotados o no–, que no comenten esta obra.

El esfuerzo, que le tomó a Gerald Martin casi 20 años y que su autor celebra, por haberla terminado y publicado antes que uno de los dos se muriera, abarca tres partes que comprenden el país natal, Colombia (1899-1955), con su carga de guerras y ancestros; una segunda parte, cuando ya García Márquez emprende, al principio a trompicones, sus afanes por el mundo (1955-1967) y una tercera parte, titulada Hombre de Mundo: Fama y Política (1967-2005) que culmina con el homenaje tan sentido que le ofrecen al escritor en ocasión de llegar a los ochenta años, en Cartagena de Indias, donde estuvieron presentes desde sus amigos entrañables –Carlos Fuentes, Alvaro Mutis, Tomás Eloy Martínez (que acaba de morir luego de una lucha tenaz contra el cáncer) — varios ex presidentes colombianos (cinco para ser precisos), incluyendo con quienes no mantuvo relaciones cordiales, el Presidente de la Real Academia de la Lengua, los Reyes de España y Bill Clinton, entre otros. En su estructura, casi perfecta, que comprende 626 páginas, se encuentra uno verdaderas perlas literarias y una acuciosidad que pocas veces aflora en las biografías de personalidades tan arrolladoras como las de Gabito.

El resto del libro, de las mentadas 762 páginas corresponden a los árboles genealógicos de las familias García, Martínez, Máquez, Barcha e Iguarán además de un compendio de un promedio de 40 notas por capítulo de las tres partes, una extensa bibliografía y un índice alfabético prolífico. Empieza con casi siete páginas de agradecimientos a personas con las que habló el autor durante su larguísima jornada y estoy segura dejó a alguien por fuera.

Si no hubiera leído muchas referencias que ha hecho la editorial, el autor y los responsables de las presentaciones del libro en otros países, además de los muchos artículos que han sido publicados en diversas revistas, y las otras tantas biografías que hasta ahora se han publicado sobre el Gabo –las de Juan Gustavo Cobo Borda, Plinio Apuleyo Mendoza, Dasso Saldívar, Oscar Collazos, su propio hermano, Eligio García Márquez, Pedro Solera, entre muchas otras, además de la producida por él mismo, Vivir para Contarla— pensaría que ya todo se habría escrito sobre el Nobel. Pero la rigurosidad con que está hecha esta obra, el hilvanar no solamente acontecimientos imponderables de la vida diaria con acontecimientos nacionales e internacionales, hacen que uno no quiera desprenderse de su lectura. El famoso humor inglés, aquel cuya base es la ironía que abunda en el uso muy adecuado del lenguaje y de las normas sociales, pero que sin embargo puede ser muy punzante y un dechado de inteligencia, al que hay que darle más de una vuelta, aflora en cada página del libro, y tal pareciera que fuera el mismo García Márquez el que está escribiendo de la mano de Gerald Martin.

Queda muy claro que el hecho de su temprana infancia al lado de sus abuelos fue determinante para Gabriel José, toda vez que siempre sintió como ausente a su madre Luisa Santiaga y su figura filial más importante fue su abuelo, Nicolás Márquez, en quien se inspira para varias de sus obras (El Coronel no tiene quien le escriba y hasta Cien Años de Soledad). Su determinación para cultivar la escritura, su rechazo al estiramiento de los cachacos y su pésima relación con el “establishment” mediático de la capital colombiana determinan la forma como siempre ha desempeñado su atractiva celebridad, su magnetismo y fascinación por y hacia el poder.

El autor es muy estricto en relatar todas las instancias que hacen a una persona, basada en los sentimientos de amistad, amor, deseo, furia, frustración y recoge de manera muy clara los tiempos difíciles por los que pasó tanto la familia García Márquez –tanto por los devaneos amorosos como por los económicos del padre— como la pareja García Barcha, que tuvo que empeñar hasta el horno y la plancha para poder enviar el manuscrito de su obra más celebrada, Cien Años de Soledad, a Editorial Sudamericana, a ver si tenía suerte. Su posterior bonanza económica que lo lleva a donar la totalidad de un premio literario a una causa política, sus muchas propiedades y bienes materiales, como resultado de su fama y la forma en que, a pesar de todo lo acumulado, sigue preocupado y pendiente no solo de sus amigos sino de las causas que ha abrazado a través de los años, como son la formación de cineastas y más recientemente de periodistas, a través de sendas fundaciones. Los retos ante los que se enfrenta cuando se le mete una idea en la cabeza, los años que le tomó producir sus títulos más importantes y su siempre ponderada debilidad por el cine, al que se quiso dedicar antes de descubrir que la escritura le ofrecía más recursos.

Gabriel García Márquez es una forzosa referencia para la literatura hispanoamericana, nos guste o no. Su vida ha estado marcada por incidencias pocas veces reunidas en una sola persona y oportunidades nunca vistas. Ha coqueteado con todas las tendencias y comprometido con causas para algunos criticables. Ha potencializado su forma de pensar a través de sus obras y se le endilgan muchos plagiadores y otros tantos detractores. Ha sabido hacer uso de su fama y renombre –para mí fue sorprendente saber que había trabajado en agencias de publicidad— contrario a otros, como el recientemente fallecido J.D. Salinger, que vivió como un ermitaño toda su vida, o como Milán Kundera, que detesta conceder entrevistas, ser fotografiado o asistir a eventos literarios, y causa un verdadero revuelo donde decide hacer acto de presencia, siempre y cuando no sea un funeral, porque ni al de su madre asistió. De la misma forma Gabo ha sido amigo de sus amigos y defensor de sus causas a ultranza.

Como en todo, el libro es mencionado hasta por los que ni siquiera lo han leído y se hacen que lo hicieron, pero lo que sí es que no pasará como una biografía más sino como el merecido compendio de Una vida, fascinante, la de Gabriel García Márquez.

Parece que fuera García Márquez el que escribiera de la mano de Martin.

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Publicado el 7 de febrero de 2010 en “Facetas”, seción del Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Placer por el conocimiento

La opinión de la Arquitecta y Ex Ministra de Estado…..

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MARIELA  SAGEL

Después de cinco versiones de Ferias del libro, en las cuales fueron invitados de honor Centro América, Colombia, Chile, España y Perú, este año, iniciando la celebración en forma anual y no cada dos años, le toca a Uruguay.

Recientemente circuló ampliamente un discurso del presidente electo de ese país, Pepe Mujica, cuando estaba en campaña, ante un auditorio de intelectuales de ese país. Muchos de los que recibimos el texto nos deleitamos por la sapiencia que demostró este ex guerrillero, que recibirá su banda presidencial en marzo, de la mano de su esposa, Lucía Topolansky, también combatiente contra la dictadura de su país y senadora.  Uno de los destinatarios hizo un comentario suspicaz: “ ojalá que este maravilloso texto se lea ante todos diputados de nuestra Asamblea ”.

Los panameños nos sentimos privilegiados que, en medio de tanta ordinariez que se ve a diario y tanto consumismo, un país como Uruguay acepte ser el invitado al evento cultural más importante que se celebra en la capital y que gracias al esfuerzo de la Cámara Panameña del Libro, ahora la gozaremos en forma anual, y la cita será en el mes de agosto próximo.

Uruguay es un país que ha dado grandes intelectuales, entre escritores y poetas (Juan Carlos Onetti, Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Angel Rama, además de Juana de Ibarbourou —llamada también Juana de América— y Horacio Quiroga, el Edgar Alan Poe sudamericano), y pintores (Joaquín Torres García, gran precursor del constructivismo) y ha sido un remanso de paz e intelecto entre la fogosidad de los brasileños y los apasionados argentinos.

No tiene el crecimiento económico del que goza Chile, pero tiene un estilo que lo distingue del resto de sus vecinos. Durante la dictadura militar, al restringirse la libertad de expresión de pensamientos, sus nacionales se refugiaron en la lectura y el cine, y crearon toda una cultura de pensamiento que los ha llevado a ser, hoy día, el país con más alto nivel de alfabetización en América Latina y, junto a Chile, con menos percepción de corrupción.

Uruguay goza también de un Índice de desarrollo Humano muy alto, el tercero después de Argentina y Chile y de ser el país con la repartición de la riqueza más equitativa, amplia libertad de prensa y de ser una democracia completa.

Entre las ideas que el futuro presidente intercambió en su reunión con intelectuales sobresale que “ solo los ignorantes creen que la verdad es definitiva y maciza, cuando apenas es provisoria y gelatinosa. Hay que buscarla, porque anda corriendo de escondite en escondite ”. También sedujo con “ una vez que la inteligencia adquiere cierto grado de concentración en una sociedad, se hace contagiosa ”. Como no sea la locura que está contagiando a nuestro país, ojalá se nos pegue algo de ellos. Señala que “ la inteligencia que rinde a un país es la inteligencia distribuida, y que sirve por igual para cocinar que para atender a un turista ”. Contrario al refrán que dice “ no le des pescado a un hombre sino enséñale a pescar ”, Mujica sugiere que “ no les un dato a un niño, enséñale a pensar ”.

Y lo que más me gustó es que defiende que “ la visión ideal de un país no es aquella poblada de centros comerciales, sino donde la gente elige arreglar las cosas en lugar de tirarlas, elige un auto pequeño en lugar de uno grande, elige abrigarse en vez de subir la calefacción. Hay que contagiar el placer por el conocimiento ”.

Y ese conocimiento lo tendremos servido, en bandeja de plata, en la próxima feria del libro. Con un país que declara, de la boca de su primer mandatario, que “ se necesita una epidemia de inconformismo, que también es cultural, y que éste irradia desde el centro intelectual de la sociedad a su periferia ”, tenemos esperanzas que, con la presencia de esa luz clarificadora y la visita de Eduardo Galeano, el autor de “ Las venas abiertas de América Latina ”, Panamá vuelva a vivir, ahora en forma anual, la fiesta cultural que representa este evento ferial. Con el apoyo de las instituciones de gobierno y el respaldo de empresarios responsables y con visión de crecimiento y compromiso, se podrá lograr. Esperemos con esperanza y fe esta VI feria.

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Publicado el 7 de febrero de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

País de excepciones

La opinión de……

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Xavier Sáez-Llorens

“La guerra es el arte de destruir a los hombres, la política es el arte de engañarlos”, Parménides De Elea.

Hace tres años, a raíz de un escrito mío sobre corrupción, tuve una conversación con un periodista de prestigio académico y trayectoria cultural.  Hablamos sobre la gente que controla la opinión en el país. Concordamos que políticos, abogados, reporteros, sindicalistas y gremialistas dominan los segmentos de entrevistas y noticias. Quizás, por eso, nuestra sociedad no logra superar el subdesarrollo.   a clase intelectual o productiva raramente incursiona en la palestra pública.

Nuestras primeras palabras fueron para intercambiar percepciones. Le pregunté si él creía que hubiese algún político honesto en suelo istmeño. Me dijo que, sin pretender certeza absoluta, sólo le venían a la cabeza dos posibles nombres: Guillermo Endara y Chinchorro Carles. Asentí. Para seguir el hilo temático, me cuestionó: “¿conoces abogados honrados?”. Contesté: “me la puso difícil pero, ¿qué tal Angélica Maytín, Giulia De Sanctis, Magaly Castillo, Juan Antonio Tejada, Dany Kuzniecky o Carlos Bolívar Pedreschi?”. Tampoco tuvo objeciones. Proseguí el juego. ¿Periodistas o columnistas cristalinos? Comentó: “he escuchado rumores negativos de casi todos y no me atrevo a poner la mano en el fuego por ninguno”.

Le mencioné a algunos, formales o aficionados, con o sin título, de los registrados en mi memoria, María Mercedes de Corró, Lina Vega, Guillermo Sánchez Borbón, Roberto Eisenmann, Fernando Berguido, Guido Bilbao, Raúl Leis, Carlos Iván Zúñiga (Qepd), Daniel Pichel, Juan Carlos Ansín y Néstor Jaén (sacerdote, qepd).   No desaprobó la oferta.

Finalmente, nos pedimos identidades de dirigentes sindicales o gremiales de reputación honorable. Silencio prolongado Todos responden a ideologías sectarias o a mejores postores. En Panamá, tristemente, resulta más fácil listar corruptos que evocar excepciones.

Recordé esa pasada tertulia debido a las actuales denuncias de enriquecimiento ilícito de gobernantes, diputados y funcionarios de nuestra vilipendiada patria.

Múltiples escándalos han acontecido durante los últimos 20 años (durodólares, Cemis, helicóptero baleado, fundaciones financiadas por Taiwan, votos comprados para magistrados, tráfico de indocumentados, FIS, uso inmoral de información privilegiada, licitaciones amañadas, empresas fantasmas, coimas para facilitar trámites, etc.).   Hasta la fecha, empero, ningún pez gordo tras las rejas.

El contubernio entre la CSJ y la Asamblea, bajo la complicidad de los presidentes anteriores, ha propiciado una crónica impunidad. Claramente, las personas que viven de la política tienen, como objetivo primordial, la idea de tornarse millonaria a través del usufructo de los bienes del Estado.

La forma más segura de acumular fortuna es contratando abogados con habilidad para convertir delitos en virtudes mediante tecnicismos rocambolescos. Louis McHenry Howe, asesor del presidente Roosevelt, decía que “nadie puede adoptar la política como profesión y seguir siendo honrado”.

O como argumentaba un lector anónimo, “la única diferencia entre un político y un ladrón es que yo elijo a uno y el otro me elige a mí”.

Después de tomar una taza de café, especulamos sobre la génesis de la conducta espuria de la sociedad panameña. Primero, concordamos que hay mucho profesional decente que no se mete en política porque le va bien en su vida privada. José Luis de Villalonga, periodista español, alegaba que “la política era el arte de los incapaces de triunfar en privado”.

Otras razones potenciales que espantan a las personas serias y competentes incluyen bajos salarios estatales, calumnias fáciles sin fundamento, intransigencias de ciudadanos anárquicos, multiplicidad de trabajadores holgazanes, presencia de planillas abultadas y persistencia de burocracias desgastantes.

Segundo, discutimos el impacto que la familia y escuela ejercen en la probidad del individuo. Aunque, indudablemente, la impronta genética y el ejemplo hogareño influencian significativamente las cualidades del ser humano, éstas se diluyen o relajan si los estímulos de rectitud no se refuerzan a nivel escolar y social.

En nuestros colegios, sin embargo, algunos docentes exaltan el juego vivo a través de sus inadecuadas actuaciones.

Los medios televisivos, además, enseñan que con violencia y narcotráfico se consigue toda clase de lujos a edades tempranas y sin necesidad de estudios. Tercero, concluimos que, más allá de los valores familiares y educativos, el aspecto más importante para enderezar al colectivo y depurar la podredumbre es mediante la implementación de controles administrativos rigurosos para prevenir abusos y certezas de castigo para los que osen violarlos. Es, precisamente, en este punto donde registramos las principales deficiencias.

Como las estrategias de profilaxis demoran bastante tiempo en conquistar los ansiados propósitos, necesitamos, mientras tanto, construir cárceles para albergar a un sinnúmero de delincuentes de saco y corbata que pululan por ahí, procedentes de todas las toldas partidistas.

Con esta simple medida ejemplar, tomaría solo una generación para transformar la nación en un paraíso donde se viva de forma civilizada, decorosa y transparente. De lo contrario, si la sociedad no combate firmemente la corrupción, acabaremos todos integrándonos a ella.

¡Erradiquémosla ya!

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Püblicado el 7 de febrero de 2010 en el Diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

La economía paralela

La opinión del Empresario y  Ex Ministro de Estado …..

Roberto Alfaro E.

Las cifras publicadas sobre el crecimiento económico de Panamá el año pasado, en mi parecer, no se compaginan con la realidad que palpo a diario en las calles, comercios y cines.

Todos hemos comentado en alguna ocasión que Panamá es como un corcho, lo tratamos de hundir pero reflota. En mi termómetro personal, la actividad del país no marca un descenso tan grande como muestran las cifras de la Contraloría del 9% al 2.5%.

Recuerdo en un curso básico de economía que el profesor indicaba que en los países donde no se manejaban estadísticas económicas, una manera sencilla y certera de medir el crecimiento es a través del aumento en el consumo energético, el año pasado el consumo promedio eléctrico del país creció el 8%, llegando en ocasiones al borde de la oferta disponible, por otro lado el de gasolina fue más del 12%.

Por otro lado, las estimaciones oficiales indican que el desempleo ha aumentado 1%, pero otra vez mi termómetro me revela cuando visito un restaurante, hotel o centros comerciales que hay cada vez más extranjeros sustituyendo mano de obra local y esto lo podemos confirmar con el incremento de las divisas que son exportadas mensualmente a otros países de la región.

Otro indicativo, no técnico pero de mucha relevancia sobre la bonanza de nuestro país, es la cadena de artistas internacionales de renombre que a pares por mes llegan buscando su bolsa taquillera de seis cifras altas que pareciera estamos en competencia con “Las Vegas”.

No pretendo descalificar los cálculos de los expertos, pero hace unos años me vi obligado a tomar un curso básico de informática para poder escribir estos artículos, lo primero que el instructor dijo después de enseñarme a usar el teclado fue que estos aparatos solo reproducen lo que uno les alimenta o sea que dependen 100% de la información que el usuario le nutre y así mismo dan sus resultados.

La mayoría de los panameños no efectúan declaración de renta y ante el incremento de los impuestos que nos regaló la “patria new” y ahora “el cambio”, menos van a declarar. Además se estima que solo el 20% de los asalariados se les descuenta renta, esto significa que menos del 50% de los panameños adultos contribuimos al 100% de los ingresos del Estado.

Sin embargo, el ITBM que todos debemos pagar sigue aumentando, un claro indicio de un mayor consumismo personal, a pesar de que los bancos redujeron su cartera de crédito al consumo en un 20% en el 2009.

Ante estas incongruencias no puedo más que pensar que en nuestro país hay más actividad de la que se registra y a falta de un cambio monetario paralelo existe una economía paralela que inyecta anualmente cientos de millones de balboas al sistema cuyas cifras no son introducidas en las computadoras de la Contraloría.

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Publicado el 7 de febrero de 2010 en el diario Panamá América Digital, a quienes damos, lo msmo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Eficiencia energética

La opinión del Ex Director de Hidrocarburos……
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WOLFRAM GONZÁLEZ

Me ocupa en esta ocasión el tratar el tema de uso efectivo de la energía. De igual manera, sugerencias al sector industrial y gubernamental y al ciudadano común y corriente.

No es un tema ajeno a nadie en estos días. La energía tiene un valor que poco percibimos hasta que nos hace falta. Por ejemplo, cuando no tenemos aire acondicionado, agua caliente, luz o simplemente se nos está quedando el auto sin combustible. Sin embargo, poco se hace por conservar la energía a nivel particular, lastimosamente basados en la premisa de que podemos pagar la cuenta de electricidad, gas y/o llenar el tanque de combustible.

La eficiencia energética está al alcance de nuestras manos de manera inmediata. No requiere de grandes inversiones, es barata, reduciría las emisiones de carbono, baja la dependencia del petróleo, disminuye la factura petrolera, no requiere deforestar para obtener etanol y no depende del clima; como la energía solar o la eólica. Tampoco produce las incertidumbres e inconformidades que producen las plantas nucleares, no toma décadas en construir ni requiere mayores pruebas acerca de su efectividad. En resumen, se trata solo de un cambio de actitud y del esfuerzo conjunto de todos los que usamos energía.

Quiero enfatizar que el reducir el consumo no se trata necesariamente de dejar de usar energía. Existe una diferencia entre conservación de energía y eficiencia. Es hacer lo mismo con menos energía. Es abandonar el uso de energía en donde no nos agrega valor; por ejemplo, a las dos de la madrugada vi encendidas las canchas de baloncesto de la Cinta Costera el sábado 16 de enero, las luminarias de color azul que adornan el Puente de las Américas aún se encuentran encendidas a altas horas de la noche. Si sabemos que se avecina un fenómeno de escasez de agua y posible cambio a generación térmica; que es más costoso que el generado por agua, sería recomendable hacer uso efectivo de la energía apagando las canchas de baloncesto.

El ciudadano común y corriente puede bajar su factura de luz si cambia todos los bombillos a los eficientes. Estos de por sí se deben pagar solos al cabo de unos meses de ser utilizados. Los electrodomésticos debiesen ser escogidos por su eficiencia (los que tienen la estrella al lado de la palabra energy ) más que por su precio. Aquí debiese ser el gobierno el que incentive su uso; bajando el arancel de importación de los mismos.

Los motoristas para consumir menos combustible deben planificar su ruta. Pero también reconozco que la ausencia de un sistema efectivo de transporte incide en el trauma de la ciudad. Las autoridades hacen su mejor esfuerzo; cambios viales, señalización y nuevos semáforos. No obstante, se trata de pasar menos tiempo en el carro producto de tranques. Al final el uso eficiente de energía nos daría un mayor margen entre la capacidad instalada y la demanda en menor tiempo. Ese debe ser el primer paso.

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Publicado el 7 de febrero de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Quién debió nombrar al nuevo procurador?

La opinión del jurista…..

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Julio E. Linares Franco


El artículo 200 en su numeral 2 de la Constitución Política, faculta al Consejo de Gabinete para nombrar al suplente del Procurador General de la Nación. Pero dicho nombramiento debe entenderse en caso de que la falta del procurador sea permanente, ya sea por renuncia, muerte o destitución. La razón es que más adelante el artículo 224 especifica que su falta temporal será cubierta por un funcionario del Ministerio Público, en calidad de procurador encargado, designado temporalmente por el procurador respectivo.

El contexto constitucional es claro, debiendo privar la norma de carácter especial (artículo 224) sobre la genérica (artículo 200). A pesar del aparente desliz legislativo en mantener este último artículo, ambos pueden convivir. Tampoco podemos argumentar que el artículo 219 exige que para delegarle a los agentes del Ministerio Público las funciones del procurador debe existir una ley que lo determine.

El artículo señala que “podrán ejercer” esas funciones, conforme lo determine la ley. En primer lugar no se trata de una exigencia (como sí lo dispone el 224 con relación a quién cubrirá las faltas temporales del procurador). Tampoco debemos promover la no aplicación de una norma constitucional por el hecho de que la ley no la regula, menos si su sentido literal es claro. La ley reglamenta el procedimiento, pero su inexistencia no desestima la aplicación y cumplimiento de la norma constitucional.

Entre las faltas temporales que están muy bien detalladas en el artículo 24 del Código Judicial, se incluye la suspensión del cargo. Luego el artículo 280 del Código Judicial menciona entre los ejemplos de suspensión la instrucción de un proceso criminal contra un servidor público cometido en el ejercicio de sus funciones y cuya gravedad la justifique (acápite c.), razón endilgada a la actual procuradora. Adiciona la norma que esa suspensión conlleva la del abono de sus salarios y emolumentos. A su vez, el artículo 350 del Código Judicial incluye entre las atribuciones del fiscal auxiliar de la República la de reemplazar al Procurador General de la Nación en los casos de impedimento o de recusación de este (numeral 2.), lo que da a entender porque la procuradora decide nombrar al fiscal auxiliar como procurador encargado.

La Resolución de Gabinete No. 8 de 2 de febrero de 2010, mediante la cual se nombra a Giuseppe Bonissi como procurador suplente, tal vez cumpla lo exigido en el artículo 200, numeral 2. Pero dicho nombramiento debe estar supeditado al 224, ya que éste con carácter específico, autoriza a la procuradora nombrar a un encargado ante su ausencia temporal.

Para finalizar, resulta muy extraño que tres ministros (dos abogados y una periodista) no hayan firmado la Resolución No. 8. Pero más extraño y hasta insólito, resulta que el Consejo de Gabinete se haya referido (y hasta citado) a un fallo de la Corte, a todas luces inexistente en la vida jurídica al momento de expedir la susodicha resolución.

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Püblicado el 7 de febrero de 2010 en el Diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

El Hombre mercancía

La opinión de……

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Juan Carlos Ansin

En la Antigüedad el Hombre era el centro de todas las cosas. En la Edad Media Dios ocupó ese lugar. El Renacimiento interpretó la existencia humana como una comedia divina. La Modernidad esgrimió la crítica de la razón como paradigma del hombre ilustrado, que en los albores del siglo XX se fue consumiendo en la neurosis freudiana.  En la filosofía posmoderna actual, el Hombre que agoniza, es el de Kant y el de Freud y el que nace es el Hombre mercancía.

Cuando la economía respondía al devenir de la política, sin pretender sustituirla, se configuraron dos polos ideológicamente opuestos, el del individualismo corporativo y el del socialismo cooperativo. De modo tal que el debate moderno quedó cifrado bajo las etiquetas maniqueas de la izquierda y la derecha. En la actualidad ese debate se dirime entre el mercado libre y el mercado regulado.

En la Posmodernidad, donde las ideologías se evaporaron dejando la zurrapa del relativismo utilitario, el Mercado tomó su lugar. Hoy, casi toda actividad humana se encuentra sometida a este nuevo paradigma.

Existe un mercado laboral, uno del conocimiento, otro de la investigación científica, de la tecnología, de la educación, de la religión, de la biología y en pleno auge, uno de la política, donde el capital no escoge, impone. De tal manera que con el advenimiento neoliberal, el Hombre posmoderno se hace sujeto y objeto de consumo.

En el Mercado, donde el Hombre resulta ser un producto más, la biopolítica es el campo donde se produce el intercambio comercial de la vida como mercancía. En Filipinas y en algunos países de nuestra América, como en la tragedia de Haití, florecen la trata de personas y la industria del trasplante de órganos -única propiedad que los pobres pueden ofrecer-.

Un verdadero “real state” de vientres en alquiler, para el tratamiento de la esterilidad, se ocupa también de la compra-venta de esperma y óvulos, igual que en la verdulería se venden tomates. La cirugía esculpe cuerpos según la demanda del mercado publicitario femenino.

En el mercado de la salud, la industria farmacéutica y las compañías aseguradoras han hecho de la medicina una mercancía lucrativa. De modo tal que una vacuna o una droga salvadora no será patrimonio de la humanidad hasta que no se negocie su licencia monopólica. La sangre, ya no se dona apelando a la solidaridad, se vende a precios de mercado.

Así, el Hombre consumidor posmoderno también resulta consumido. Sistema de dominación que despersonaliza y desinstitucionaliza la organización social. Dice Dufour: “Toda institución, como el Estado o la Justicia, que se interponga entre el individuo y el Mercado, automáticamente se convierte en una institución no grata”. Como vemos, en la sociedad mercantil la amoralidad es la regla.

La violencia tiene su raíz en la pérdida de los valores simbólicos.  Respeto, honor, honradez, lealtad, honestidad, solidaridad no son más que entelequias fuera del Mercado y por ende, del sistema.  Para el sistema neocapitalista de la Posmodernidad, somos lo que poseemos.  El Ser, en la hermenéutica mercantil, es una categoría que ha regresado a su seno sofista, al concepto “protagórico” de que nada Es y todo deviene.

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Publicado el 7 de febrero de 2010 en el diario Panamá América Digital, a quienes damos, lo msmo que al autor, todo el crédito que les corresponde.