Nuevos planes de estudio para bachilleratos

La opinión del Representante Docente del Instituto América ante la Comunidad Educativa…..

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JOSÉ  CAMBRA

El lunes 14 de diciembre del 2009, la viceministra de Educación, profesora Mirna de Crespo, así como la directora nacional de Currículum, profesora Isis Núñez, efectuaron una reunión con el conjunto del personal docente del Instituto América, haciendo en ella entrega de dos hojas conteniendo los planes de estudio que se proyectan para bachilleratos en Ciencias y Humanidades.

Un plan de estudio es apenas un listado de materias y las respectivas horas dedicadas a cada una de ellas. La distribución de la carga horaria debe tener una fundamentación, que permita conocer la lógica de la elección realizada, así como la investigación que la sustenta. Lamentablemente, ello no ha sido dado a conocer por las autoridades ministeriales.

En documentos anteriores, el MEDUCA afirmaba que la reforma se basaba en un enfoque de aproximación a competencias. Ello implica la construcción de una malla curricular a partir de un cotejo de competencias y asignaturas correspondientes a las mismas. Tampoco nos ha sido dado a conocer tal instrumento de construcción de la currícula.

Informes, como el Segundo Estudio Regional Comparativo y Explicativo (SERCE), apuntan, junto a las pruebas de admisión de universidades públicas, a señalar las carencias en los aprendizajes de los discentes. Para valorar entonces si un cambio de plan de estudio apunta a resolver tales carencias, es menester conocer los contenidos programáticos de las materias propuestas. Tampoco disponemos de tal información.

Aún más grave es el hecho que el mismo esquema de reforma ya se dio para la primaria y la premedia en 1999. Diez años después, los resultados antes citados indican el fracaso de tal esfuerzo. ¿No habría que revisar lo actuado antes de seguir en la Media, para detectar que no se hizo bien, enmendarlo y no repetirlo?

La gravedad de las carencias de aprendizaje requiere de una propuesta que asuma las experiencias exitosas de reforma educativa. En ellas se ha reducido la cantidad de estudiantes a un máximo de 25 por aula, como recomienda la UNESCO, precisamente para poder hacer viable la implementación de innovaciones metodológicas necesarias para la generación de experiencias de aprendizaje alejadas de la tradicional instrucción. En esas experiencias exitosas, también se ha reducido la carga horaria del docente a un máximo de 18 horas para crear las condiciones de una mejor preparación de clases.

Un defecto que encontramos son las “ soluciones ” que desnaturalizan aspectos comprobadamente exitosos de reformas educativas que han logrado elevar la calidad de los aprendizajes. Nos referimos a la figura del profesor de apoyo, aquel que por su desempeño y estudios destaca en la didáctica de su especialidad. A ese, en las reformas exitosas, no se le asignan grupos, sino que se encarga de sacar a un aula de apoyo a los estudiantes con importantes dificultades, para atenderlos y devolverlos al aula de donde provienen.

En el artículo 7 del Decreto Ejecutivo 944 se menciona que los docentes que queden con menos de 24 horas, tendrán múltiples funciones, entre ellas la tutoría académica, sin tomar en cuenta como criterios ni la especialidad de los docentes que se vean afectados, ni las cualidades que los destaquen para tal intervención de apoyo.

Siendo la carga horaria de no menos de 24 horas lo que otorga la estabilidad laboral en la docencia, quienes queden, por efecto de los nuevos planes de estudio, con menos de esas horas, podrían perderla, más aún cuando el propio Decreto en ese artículo solo establece que se mantendrán “ trabajando ”, sin mencionar esa estabilidad que habían gozado hasta ahora. Lo que debería contener ese artículo es una modificación que establezca una máximo de horas de 18 como en otras experiencias de reforma educacional, sin establecer un mínimo. Así se despejarían las fundadas reservas de los docentes en ese aspecto.

Finalmente, la inversión en infraestructura es de una urgencia visible. ¿No es acaso de sentido común crear primero las infraestructuras necesarias, como por ejemplo los laboratorios de lenguas, para entonces desarrollar en pocos colegios la fase experimental? Hacer lo contrario, es apostar al fracaso y no al éxito.

Se nos afirma que los planteles que entren a ser centros pilotos serán dotados de todo lo que necesiten. En el caso del Instituto América, primero toca cumplir con nuestro centro educativo para después valorar las nuevas promesas. Nos referimos al retraso desde la planta central en solucionar por dos años la entrega de un laboratorio de Física último modelo, que el Instituto América adquirió con fondos propios, así como el no haber iniciado la ejecución de los 440,000 balboas destinados a la construcción precisamente del edificio que albergue laboratorios de lenguas, matemáticas, física y química, así como a otros arreglos del plantel.

Somos 6000 docentes que laboramos en 148 planteles de media. Los fracasos de reformas anteriores indican que para iniciar una con éxito debe haber entusiasmo y participación, que no se consigue desde el desconocimiento y con un apresuramiento que nada bueno depara. Hay que hacer las cosas bien, para lograr buenos resultados. A eso aspiramos los docentes.

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Publicado el 6  de febrero de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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