La llegada a Honduras del presidente panameño

La opinión de…..

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Virgilio Correa

Cuando el Presidente llegó a Honduras con la vestimenta oficial de los miembros actuales del gobierno, no pensamos que violó precepto protocolar alguno, en la medida que en Honduras, quien lo recibió el martes veintiséis de enero no fue ni el presidente constitucional hondureño, pues este estaba indigentemente en el extranjero, ni el presidente de facto, pues estaba en su pueblo del Progreso, de donde es diputado vitalicio, declarado por la mayoría del Congreso Nacional hace rato.

No había ningún jefe constitucional del Ejecutivo catracho ese día en todo Honduras, el poder constitucional estaba en acefalía desde el lunes 25 de enero hasta el día cuando el nuevo presidente constitucional, Porfirio Lobo Sosa fue juramentado por su amigo el presidente de la Asamblea Nacional.

El presidente Martinelli llegó a un territorio constitucional sin Jefe de Estado, entonces por qué tendría que ser su llegada con protocolo alguno.   La patria hondureña no estaba representada por nadie por culpa de los socialistas del siglo XXI.   El único Presidente de una república constitucional que existió esa noche en Honduras se llamaba Ricardo Martinelli, así que nos parece que no ofendió a alguien.

Cuando Torrijos (el inconstitucional) viajaba, iba con una camisa de poliéster colorada y unos pantalones que no eran negros. ¨No soportaba los zapatos de charol porque tenía sendos juanetes, me dijo una vez uno de sus embajadores en Washington, que hasta se quitaba los zapatos en frente de los senadores en el Capitolio. Hay pues precedente en Panamá de no atender el protocolo.

Amén de la cantimplora llena de jugo de “swing” viejo, (“no era ron añejo”) que se tomaba entre dos reuniones, cuando estuvo negociando con los gringos demócratas los tratados binacionales o conducía el Estado.

El presidente Martinelli tiene razón cuando enseñó el bordado con el escudo nacional, ya que ese es el logo de su producto, como buen empresario cree en ello.

Pues el 27 de noviembre pasado cuando visitamos al entonces candidato Pepe Lobo en la residencia del actual ministro de Gobernación y Justicia, este nos dijo con optimismo: “tuvimos con tu Presidente allá en Panamá, y nos gustó su camisa y su estilo, es interesante lo que está haciendo este hombre”.

Entonces ya ellos habían hablado sobre los estilos y los cambios en sendos países. Será tal vez por eso que el presidente panameño decidió aparecerse con su uniforme de trabajo, en el país de Lobo.

Dicen que donde hay confianza no hay asco y entre los amigos todo es permitido, a pesar de la dignidad del Estado.

Total que en Davos apareció con traje oscuro.

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Publicado el 5 de febrero de 2010 en el diario Panamá América Digital, a quienes damos, lo msmo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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