El medio ambiente y el desarrollo en Fuerte Amador

La opinión de…..

Bogdan Kwiecinski

Al final del siglo pasado la ciudad de Panamá experimentó grandes cambios estructurales, comenzando con la plena soberanía sobre las áreas revertidas de la ex zona canalera.

La ciudad entra también con el pie derecho en el nuevo siglo con el Corredor Norte y el Corredor Sur que cambian radicalmente la fisionomía de la ciudad y la parte oriental de la bahía de Panamá, dando la impresión de una gran metrópolis. La parte occidental de la bahía experimenta, también, grandes cambios con las obras de infraestructura para el futuro desarrollo turístico del área del Fuerte Amador.

Y hasta aquí llegamos con las buenas noticias, porque lo que concierne al desarrollo de Fuerte Amador las cosas se fueron de la mano. Lo que por muchos años fue un lugar para ejercicios, deportes y sano esparcimiento para todos, hoy día se queda tan solo en gratos recuerdos. Basta decir en pocas palabras que ya no queda ninguna playa en el área de Fuerte Amador. La de Isla Perico se está rellenando para las urbanizaciones, la de Isla Flamenco fue incorporada a la marina, la de Isla Culebra fue cedida a perpetuidad para Estados Unidos. Y, para colmo, la playa de Isla Naos (La Playita de Fuerte Amador) fue destruida casi por completo con rellenos, retenes y comercio, destinando la parte acuática a la futura marina para yates deportivos.

Para completar la rapaz y despiadada actitud de los inversionistas se quita cualquier posibilidad de parqueo en todo el terraplén, desde la entrada a Fuerte Amador hasta la Isla Flamenco. Todo esto contrasta con el planteamiento del futuro saneamiento de la bahía de Panamá para acomodar las orillas para el turismo local, lo que más bien pertenece a la ciencia–ficción y no a la realidad.

¿De qué saneamiento hablamos si, por otro lado, a plena conciencia se remata y destruye lo más bonito que teníamos hasta ahora en nombre de comercio y más comercio?

Deseo hacer la referencia a un libro titulado La primavera silenciosa que hizo reflexionar el pensamiento del hombre de otras latitudes hace unas décadas, al referirse al homicidio de la flora y fauna por los productos químicos venenosos. Al igual aquí, la patente falta de la protección al medio ambiente en el área hicieron que ya no haya más pelícanos, garzas y gaviotas; hace poco todavía se veía a los mapaches, perezosos, armadillos o simplemente las ardillas.

Nos enfrentamos con un genocidio masivo de la flora y fauna para deforestar la isla y amarrar la naturaleza restante en una camisa de fuerza de cemento. ¡Qué va!, hoy día solamente se quedaron los gallinazos, buitres y unos pocos sobrevivientes pelícanos.

Ahora bien, surge obviamente una buena pregunta: ¿Dónde están la Alcaldía, la Autoridad Nacional del Ambiente, la Asociación Nacional para la conservación de la Naturaleza, la Autoridad Marítima, el Instituto Panameño de Turismo, los clubes cívicos y las organizaciones no gubernamentales, pero sobre todo, los medios?

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Püblicado el 6 de febrero de 2010 en el Diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

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