Entre la Gloria y el Infierno (I)

La opinión del Educador…..

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ALCIBÍADES ATENCIO C.

Cuando iba a nacer mi primogénita, llorando rogué: “Dios, dadme hijos normales”; siento que respondió: “Haz pedido poco, te daré tres hijos geniales y sanos físicamente”.

Vi la gloria de Dios en mis hijos y quise compartirla con mis conciudadanos, pues nadie prende lámparas para ocultarlas, más bien las levanta para alumbrar a todos. Orgulloso del éxito académico de mis hijos, juré: “Dios sabe que estoy dispuesto al sacrificio por mis hijos y todo estudiante que quiera surgir académicamente ” – Panamá América , 1-7-2000.

Cumpliendo mi juramento, consagré mi vida para lograr cambios en la conducta del personal administrativo y docentes, hasta lograr una educación digna para todos, pero la decadencia del sistema educativo indica que subsanarla es lucha titánica y larga, entonces urge crear colegios exclusivos para excepcionales, tal que ninguno se nos pierda encajonado en la pobreza, ignorancia paterna o negligencia docente, de aquí deben salir los futuros educadores y gobernantes probos, pues arreglando al hombre arreglamos al mundo.

Los patriotas no miramos el futuro inmediato, pues no podemos calcular ganancias ni pérdidas personales por nuestro actuar, solo importa qué ganará la patria a mediano y largo plazo.

Si los hombres luchadores por la libertad de los pueblos no arriesgaran aún la vida de sus hijos, viviríamos en un mundo colonizado, muchos forjadores de la historia prefirieron ver a sus hijos muertos antes que subyugados.

Nuestra educación domesticadora es tan letal como la ignorancia, por esto tomé la firme decisión de ver el indiscutible éxito profesional de mis hijos estancado, antes que ser cómplice de las aberraciones del Ministerio de Educación (MEDUCA )que inutiliza al joven, por ende al futuro de la Patria.

Sigue mañana..

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Publicado el 5  de febrero de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Qué es un ripio constitucional?

La opinión del Jurista….

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Silvio Guerra Morales

Mucho se ha dicho sobre el tema de la Procuraduría. Las opiniones de algunos distinguidos colegas y la del suscrito sobre este particular, sin duda alguna, han sido encontradas o están en conflicto. Por ello, con esta entrega, de modo muy breve, quisiera apuntar algunas cuestiones que, estimo, son de estricto rigor jurídico.

Señalo, prima facie, que en la materia constitucional todo el plexo normativo, como norma primaria y fundamental, sus normas, ostentan la misma categoría o jerarquía.   No aplica, en consecuencia, el conocido principio de interpretación legal de que “lex posteriori deroga lex priori” –ley posterior deroga ley anterior-.   Aún así, dicho principio general de interpretación, ha sido mal aplicado, pues se ha dicho que el artículo 224 constitucional, por ser posterior al 200, tiene primacía sobre este último.   Quede claro que no existe contradicción alguna entre el artículo 200 y el 224 de la Constitución. Solo para ilustrar: ¿Qué sería del 224 sin el 200?  Sería una norma hueca carente de sentido y contenido.

Recordemos que todas las normas en la Constitución tienen igual jerarquía.  Como ya se sabe, el precitado 200 constitucional atribuye al Ejecutivo, previa aprobación del Consejo de Gabinete, designar o nominar al Procurador General de la Nación y a sus suplentes.   El 224, de la misma excerta, le confiere al Procurador designar a su suplente cuando haya una vacante temporal del primero. Bien, como la vacancia temporal, conforme al Código Judicial, se da por licencia concedida al empleado o por enfermedad o por suspensión en el cargo, téngase presente que, para el caso de la suspensión, se pierde toda competencia funcional, cosa que no sucede para los otros dos casos de vacante temporal y en cuyo caso sí puede, obviamente, el titular designar a quien lo sustituya en el cargo dado que no ha perdido, de modo temporal, su competencia funcional.

Nadie puede imaginar, por ejemplo, a un funcionario suspendido por autoridad judicial que conoce de un caso penal en su contra, que luego de decretada la suspensión pretenda seguir ejerciendo funciones. Esto sería un verdadero contrasentido, un perfecto desatino jurídico.  Al tenor de lo que prescribe el artículo 280 del Libro I del Código Judicial, es claro que la suspensión de un funcionario no entraña otra cosa que la “suspensión en el ejercicio de sus funciones”.

Finalmente, debo citar lo que prescribe el artículo 281 del Código Judicial: “Durante la suspensión reemplazará al suspenso el Suplente que sea llamado por quien hizo el nombramiento”. Al caso in comento, es claro que al no poder la procuradora suspendida hacer la designación, tocaba, como efectivamente aconteció, al Ejecutivo designar al Procurador Suplente o Procurador Encargado del despacho conforme al artículo 200 constitucional.

De otra suerte, ¿por qué señalar que el artículo 200 es un ripio constitucional? Los ripios, conocemos, no quitan ni ponen ni conceden nada en materia jurídica.   No sucede así con el precitado artículo 200 de la Constitución que le confiere al Presidente con el Consejo de Gabinete designar a los procuradores y a sus suplentes.

Sin atribuirme el patrimonio de la razón jurídica, pero tampoco sin dejar de defender la mía, respetuosamente quedo.

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Publicado el 5 de febrero de 2010 en el diario Panamá América Digital, a quienes damos, lo msmo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Hay que redefinir los conceptos idiosincrasia y moralidad

La opinión del Psicólogo y Docente Universitario…..

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Javier Comellys

Se entiende por idiosincrasia la forma de proceder de los pueblos de acuerdo a sus costumbres, cultura, historia y valores morales. Ella constituye el sello y reflejo que nos identifica dentro y fuera del contexto social; en ella está intrínseca la forma de expresarnos, de manifestarnos de sentir, pensar y actuar.

La idiosincrasia se alimenta de los valores morales, del fortalecimiento de la conductas positivas altruistas y adaptativas, del tipo de cultura que prevalezca en el medio social. De la misma manera, la sociedad se engrandece cuando tenemos bien definidos los conceptos de responsabilidad, honestidad, respeto al derecho ajeno, civismo y lealtad.

Cuando la idiosincrasia, los valores morales, las obras materiales y espirituales –elementos que constituyen la cultura de los pueblos– a más de perfeccionarse, entran en un estado de deterioro y regresión, es decir en crisis, los pueblos pierden toda identidad. Como consecuencia de esta situación salen a prevalecer los instintos y conductas más bajas del ser humano, la inmoralidad, corrupción, violencia, criminalidad, desbordamiento del instinto libidinoso etc.

Esto lo explica claramente el psicólogo y humanista Erich Fromm, cuando dice “Todo esto ocurre cuando el individuo le ha perdido el sentido a la vida y a la singularidad, cuando hemos hecho de nosotros mismos un instrumento de propósito ajeno a nuestra identidad, cuando nos experimentamos y nos tratamos como simples mercancías de la peor calidad, que se vende al mejor postor; cuando nos convertimos en objeto y sujeto de escoria humana”.

Observamos a diario que nuestra juventud ha perdido toda fe, nos percatamos de que se siente impotente, mucha veces despreciada. A causa de esa impotencia, es incapaz de discernir de todo aquello que pueda crear un ideal, una meta en la vida; pareciera que deambula en un mundo oscuro de incomprensión y violencia, y conserva por instinto su ánimo porque escucha que los demás silban como ellos.

Dostoievski, decía “Si Dios no existe todo está permitido”, esta es una verdad en la que muchos jóvenes y adultos creen, que al no existir Dios todo está permitido, por lo tanto no existe ningún principio moral ni norma ni valores que aceptar.

Muchas de las causas que contribuyeron y contribuyen al deterioro de nuestro valores morales las encontramos en el sistema político, lo hemos visto en la política, en los políticos, en la alta jerarquía de la administración pública y en los diferentes órganos del Estado en donde la corrupción ha sido el espejo en donde se ha visto nuestra juventud.

Este fenómeno no es de ahora viene desde los tiempos del paternalismo patológico, de los 21 años de autoritarismo, cuando la sociedad panameña fue víctima del expolio de los derechos humanos, de nuestra libertades, de los más elementales valores; donde los conceptos de lealtad y traición, moralidad e inmoralidad eran la misma cosa, donde se le rendía culto a la mediocridad y, con ello, al comandante en jefe.

Tenemos un gran reto por delante, redefinir los conceptos de idiosincrasia y valores morales, si no queremos que terminen de colapsar, de igual forma que colapse nuestra identidad. Sabemos que la asimilación de los valores empieza en el medio familiar, estos valores adquiridos en el seno familiar ayudan a insertarnos eficaz y armónicamente en la vida social, de este modo la familia coadyuva a lanzar ciudadanos valiosos, honestos y responsables para el bien de todos. El compromiso para adecentar el país es de todos, de la Iglesia, la sociedad civil, de los grupos organizados, de los empresarios serios, del gobierno, y fundamentalmente del sistema educativo.

La educación debe sustentarse en principios filosóficos firmes y duraderos, que resalten e inculquen a la juventud el sentido de los valores morales y espirituales. Un verdadero cambio en el proceso enseñanza aprendizaje conlleva una transformación profunda en términos cualitativos y no cuantitativos, el hombre no es solo materia también es espíritu. Transformar en su más alto sentido la educación es lo ideal, significa la comprensión de los fenómenos sociales, significa que ningún niño quede atrás.

Desarrollar la inteligencia y los talentos, el respeto a los derechos humanos y al sistema cultural significa bajarse del escenario y observar a los actores desde abajo. Sólo así podemos reivindicar y rescatar la conciencia de panameños ilustres como lo fueron Justo Arosemena, Harmodio Arias, Octavio Méndez Pereira, Eusebio A. Morales, Guillermo Andreve y José D. Moscote, entre otros.

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Püblicado el 5 de febrero de 2010 en el Diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

La pelota infame y yo. Mi fin de año 2009

La opinión del Economista…..

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FRANCISCO  BUSTAMANTE

Para fin de año recibí una invitación  que no pude rechazar. Ir a jugar golf a la Riviera Maya, en México.  Aclaro que No es ningún pago por servicios incorrectos, ni coima ni regalo asociado a nada ilegitimo. El esposo de mi hija, mexicano, me invitó y como dije arriba, no me pude negar.

No acostumbro a celebrar las fiestas de fin de año, por lo menos como lo promueven los comercios. Estoy en contra del consumismo bestial que domina hasta los más cuerdos, y prefiero refugiarme en una cauta posición defensiva, cuidando los cada vez más magros y debilitados dolaritos.

También aproveché para leer una novela que me prestaron, La mano de Fátima, sobre la expulsión de los moros cristianizados en España, en 1609. Dentro de la fabulada historia encuentras  elementos que te llevan a pensar acerca de la ignorancia, el fanatismo y ambición que empujan al hombre a encubrir sus más hediondas e infames acciones con la religión, sin importarle el dolor humano que causan. Ni los daños a la Patria.

España con la expulsión de árabes y judíos, se deshizo de lo mejor que tenía. Y lo que  de verdad no le servía, o no quería, sus presos, aventureros, monjes inquisitoriales, etcétera,  nos los envió y hoy los admiran todos ustedes en tantas estatuas, calles, monedas, etc.

Y  la verdad, no me sorprendió la xenofobia española de aquellos y aquestes tiempos, donde tratan mal a los inmigrantes latinoamericanos, con motes despectivos como sudacas. En mi primera visita a España, hace muchos años, se dirigían a mí  en ciudades como Málaga o Córdoba, como Señor Moro para aquí, Sr. Moro para allá. Y en mi última visita en el madrileño barrio de Salamanca donde me alojaba, los policías me pidieron más de una vez mis documentos. Pero debo admitir que los moros me saludaban y me sonreían, como uno de ellos, en mejor posición. Inclusive en Austria, en donde tampoco gustan de ellos.

Esto me recuerda algo. Hace años tuve un amigo español de apellido Zorita, según escuché, emparentado con la Borbónica  monarquía  hispana.

Un día tuvo un altercado cuando llevó su auto a reparar, y el mecánico le reclamó los abusos de los españoles en América. El hispano amigo mío le contestó: Anda, que ningún pariente mío anduvo por aquí en esos tiempos.  Esos mamarrachos que acusáis son vuestros antepasados, no los míos. Por ello, paro aquí, porque a fe mía que tengo algo de esos aventureros en mis venas, y mis hijas tienen la nacionalidad ibérica, a la par que la panameña, ergo son súbditas del Rey de España, por derecho propio si es que es un derecho ser súbdito o vasallo de otro ser igual a tí, diferente solo por haber nacido en cuna de oro.

La intolerancia política en España nos regaló  la diáspora republicana, que benefició a tantos países de América que recibieron la intelectualidad y arte más avanzado españoles, tales como México, Chile, Argentina, Colombia, etc. inclusive Panamá. Aquí tuvimos la suerte de recibir exiliados españoles. Yo mismo tuve por lo menos dos profesores republicanos, uno de ellos el profesor Fisher, de boina vasca y fumador impenitente con el cigarro entre sus labios…

Pero vuelvo al tema. Los días que pasé en ese lugar, apartado de internet, de teléfonos, fueron realmente interesantes. Cuando era más joven, hace tiempo,  tuve un jefe,  Mel Barrett, en el Bank of America. Me invitaba a jugar golf y yo me aburría. Yo era muy joven. Hoy veo que desperdicié una buena oportunidad.

Andar detrás de la bolita con un palo, no sé, me parecía algo así como los doberman,  (la versión panameña de los geos españoles) correteando y golpeando a los civilistas que protestaban en las calles contra el Gral. Noriega, es decir, un singular y desigual combate, en el cual la pobre bolita era la víctima. Nada más alejado de la verdad.

He sido humillado, arrastrado, burlado hasta el cansancio físico y mental por la bolita, que parecía encogerse cada vez que le quería pegar con el palo.

No menos de 4 bolas se fueron al agua. Otras tantas cayeron fuera del green. Perdí la cuenta de las que cayeron en trampas de arena. Mi yerno, educadamente, también empezó a enviar al agua algunas bolas, me imagino que para no hacerme sentir tan mal.

Al final de 4 extenuantes horas, descubrí la esencia del juego. Estás tan empecinado en darle a la inefable bolita, que te olvidas de todo. Hasta de la política, de las metidas de patas, de licitaciones sin avisar, de aviones regalados, etcétera. Creo que he descubierto una manera un poco burguesa, ciertamente, para no amargarme leyendo los diarios.

Y la otra, es trabajar arduamente. Y  prepararte para las próximas elecciones para un verdadero cambio.

México, 04 de enero de 2010

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Artículo enviado el 6 de enero de 2010 a Panaletras para su publicaciíon por el autor a quien damos todo el crédito, merito y responsabilidad que le corresponde.

Civilista o Nihilista

La opinion del Docente Universitario…..
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JORGE  L.  MACÍAS  FONSECA

Aquello de que hay quienes le han perdido el miedo al ridículo, cobra vigencia, en este país. Seguro que un número importante de nacionales experimentaron rubor, una sensación extraña y hasta exasperación cuando sus atónitos ojos recibían la impresión de unos cuerpos y rostros que física y presencialmente participaron en la convocatoria hecha por la ”Cruzada Civilista”.

Tanto fue el desparpajo que hasta el color blanco utilizaron para identificarse con la pretensión del movimiento, que como emblema siempre lo usó en su combate contra la dictadura militar, que los simuladores ahora lo ven como positivo. El país no puede olvidar la cruenta persecución que le hicieron a los pañuelos blancos, y a todo cuanto blanco fuese. Tampoco el trauma que sufrieron quienes, con pitos y pailas, hicieron frente a un oprobioso régimen de fuerza que ellos mismos —los del PRD— amparaban y sostenían.

¿Cómo sentirán los civilistas antimilitaristas revueltos con los civiloides-militaristas?, pero peor aún, ¿cómo los acérrimos enemigos de los “ sediciosos ”, llamados por ellos, antipatriotas pudieron acompañar a los civilistas sin una mínima muestra de contrición?, ¿cómo ahora es buena una convocatoria civilista y ayer perniciosa cualquiera reunión de ella?

Es que la “ oposición ” sin un discurso de fondo no puede hacer ningún llamado público para concentrar gente, pues, su descalificación es tanta en estos momentos que no tiene la autoridad para ello. De allí el aprovechamiento de parte de ella de un movimiento que todavía en este país puede contar con alguna consideración, a pesar de no haber dado muestras de existencia durante los últimos cinco años de pésima y antipopular gestión gubernamental del PRD.

Sin el sectarismo que por lo mismo, no es aconsejable, mucho cuidado deberán tener quienes, quizás con “ buena intención ”, buscan alertar sobre algunas malas prácticas de los que hoy dirigen la Cosa Pública, porque los mismos que ayer privatizaron bienes estatales, los que desarrollaron políticas económicas que no beneficiaron a la población, los que impulsaron con vehemencia líneas y programas neoliberales, los que amasaron fortunas que deben explicar públicamente, están radicalmente inhabilitados, sobre todo desde la tesitura de lo ético, para formular críticas y adoptar posiciones con verdadera pureza.

Ahora, quienes lideran el actual gobierno deben, con la sensatez y la conciencia que debe acompañar a los que dirigen el Estado, desarrollar programas a favor de la gente que los eligió. El filósofo John Locke fue claro al plantear que cuando los gobiernos no responden a la voluntad popular, les asiste el derecho de reemplazarlos. Y ese derecho puede ejercerlo de muchas maneras.

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Publicado el 5  de febrero de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El poder predador

La opinión del Catedrático de Derecho Constitucional…..

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Miguel Antonio Bernal

Los acontecimientos que se precipitan en nuestro país, hacen obligatorio que los ciudadanos retomemos la responsabilidad y el compromiso de participar. Sin la participación ciudadana y, claro está, sin justicia social, es imposible hoy día hablar de democracia.

“Vivir en democracia, -se ha dicho con claridad- es díficil, pero es más fácil si hay instituciones sólidas que garantizan seguridad y justicia”. ¿Cuáles son en Panamá esas instituciones? No las hay y tenemos que apurarnos en tenerlas, antes que sea tarde.

En la lucha por la libertad, ya sea como exigencia moral o como imperativo jurídico, hay una premisa básica: un orden jurídico y un régimen político son injustos y tiránicos si no reconocen, protegen y velan por las libertades y los Derechos Humanos. El Estado en Panamá no está cumpliendo esa tarea, entre otras rezones porque, en primer lugar, no tenemos un Estado de Derecho. Por otro lado, el presidencialismo se ha desbocado y solo el poder ciudadano, si actúa, podrá controlarlo.

El poder en nuestro país, es cada vez más menos jurídico y más normalizador, de ahí que su alejamiento del ordenamiento jurídico continuará acrecentándose, alejándose así de cualquier referencia a la necesidad de un verdadero Estado de Derecho. Por ello, la supremacía de la Constitución ha ido pasando a segundo plano, para ceder así, su lugar, a la voluntad del gobernante de turno, que es respaldado por los factores reales de poder, cada vez más carentes de convicciones democráticas y adversarios permanentes del debido proceso, de la presunción de inocencia, de la independencia del Órgano Judicial, de la transparencia, pero sobre todo, de cualquier posibilidad real, efectiva y concreta de participación ciudadana.

Todo actúa en contra del constitucionalismo como técnica de libertad. Todo gira, más y más, en torno a un exacerbado pseudoconstitucionalismo, acompañado de la violación y la elusión constitucional.

La autocracia envuelta en su ropaje de neopopulismo, clientelismo y demagogia, se esmera entonces en hacer creer que no es lo que es: un despotismo moderno cuya naturaleza real consistirá en no dejar hacer al pueblo nada por sí mismo.

El poder, entonces, presa de delirio, deja atrás toda promesa de cambio, seducido por el ejercicio del poder mismo y se prepara para imponer un nuevo “parche” a la constitución militarista para prolongarse.

Velará desde ahora, para desarmar cualquier propósito de fiscalización, control o participación ciudadana, promoviendo para ello la inconciencia ciudadana y la debilidad cerebral que facilite la confusión y el fanatismo.

Las tretas y patrañas del poder, sus engaños y desviaciones logran apoderarse de posiciones claves, particularmente de carácter mediático para sus propósitos, por la pasividad e inacción ciudadana.

Tengamos presente que: “Sólo el verdadero ciudadano sabe que la libertad y la verdad, las dos grandes conquistas de la raza humana, tienen un alto precio, y que ser ciudadano implica velar las armas y vigilar constantemente el poder predador”.

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Publicado el 5 de febrero de 2010 en el diario Panamá América Digital, a quienes damos, lo msmo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Claridad de la calle, oscuridad de la casa

La opinión de…..

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JORGE GAMBOA AROSEMENA

Mi desaparecida abuela usaba mucho este refrán cuando alguien se comportaba bien para con los de fuera de casa, pero era un desconsiderado para con los de la casa.

Nuestra flamante Asamblea no sale del desprestigio, porque luego de haber reducido mínimamente sus privilegios, retrocede al explotárseles en la cara las corruptelas del FIS con los diputados de antes y de ahora. Pero volviendo al refrán, título de esta columna, esa Asamblea se desgajó en acciones y declaraciones por un hecho indiscutiblemente trascendente, por lo abominable, pero deja en evidencia la inconsistencia de carácter de estos diputados porque para la barbarie interna que padecimos no ha tenido el coraje ni la entereza de hacer o decir nada.

El pasado 27 de enero, la Asamblea realizó una sesión solemne para conmemorar el sexagésimo quinto aniversario de la liberación de los detenidos del campo de concentración nazi de Auschwitz por el Ejército soviético, fecha instituida para recordar el conjunto de eventos denominado el Holocausto, donde el régimen nazi ejecutó un genocidio de lo que ellos denominaban razas inferiores, ensañándose con los judíos.

Fue correcto que nuestra Asamblea tuviera esa deferencia para ese evento de origen externo, pero es malo, muy malo, que pasadas dos décadas, hoy todavía los panameños no hayamos instituido el “Día de las víctimas de la dictadura de Torrijos, Paredes y Noriega”, donde hubo 110 muertos y desaparecidos, y donde otros padecieron todo tipo de violaciones de derechos humanos. Pero la barbarie se multiplicó en poco menos de tres días, cuando las tropas del Ejército más poderoso invadió nuestro territorio para llevarse a su agente. En ese poco tiempo se produjo más muertos, desaparecidos, heridos, destrozos y violaciones de derechos humanos que en los 21 años de dictadura.

Proporciones guardadas, Panamá también tuvo su Holocausto y nuestra Asamblea se comporta con claridad para lo externo y con oscuridad para lo interno. Lo que más grima da es que esa Asamblea está presidida por un panameñista que seguro no entiende la morosidad en que está y menos que rinde homenaje a gestas externas y olvida las nuestras. El Partido Panameñista fue el que más padeció por esa dictadura (como los judíos la barbarie nazi), por lo cual debió, hace rato ya, gestionar, poner cada elemento en su lugar en la historia reciente de Panamá; pero sus dirigentes guardan silencio cómplice y algunos hasta han hecho causa común en corruptelas con los hijos de la dictadura.

Llega la hora de que los panameños definamos, como proyecto nacional, la búsqueda del bien común y desplacemos a todos los demagogos que han buscado su bien particular. Hagamos la claridad de la casa.

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Publicado el 5 de febrero de 2009 en el Diario El Siglo, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el credito y méritos que le corresponde.