La oposición al Gobierno

La opinión de Empresario y Político……

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Samuel Lewis Galindo

En una democracia, aunque sea incipiente como la nuestra, una oposición seria al gobierno no solo es muy necesaria si no conveniente. El gobierno actual tiene tres grupos muy caracterizados por su posición de oponerse a la gran mayoría de sus actividades; uno, muy bien organizado con una amplia membresía; otro formado por grupos, principalmente sindicalistas, pero que carecen de homogeneidad, tal vez, por la posición muy radical de extrema izquierda de unos (que el pueblo repetidamente ha rechazado) y otro más moderado y de ideología muy distinta; este tercer grupo lo integran algunas organizaciones civiles desarticuladas que no han podido, a pesar de sus esfuerzos muy plausibles y encomiables, constituir por su debilidad una verdadera fuerza.

En el primer grupo se sitúa el PRD, el mayor partido cuantitativamente del país con una estructura piramidal, que no aprovechó, al menos hasta ahora, la ocasión muy propicia que se le presentó para renovar con figuras nuevas su dirigencia. No sé si esos políticos que hoy controlan ese grupo político, muchos desfasados y que en aparente mayoría forman parte de la cúpula, no les han dado paso a una nueva generación política para administrar el partido, o es que los jóvenes perredistas, no han demostrado la capacidad necesaria para dirigir este grupo. En pocas palabras el PRD se pone cada vez más viejo y muchas de sus figuras son descalificadas por la opinión pública. En estas condiciones podemos aseverar que el actual gobierno carece de una oposición y no está ejerciendo por consiguiente su papel de controlar los excesos que el régimen pudiera cometer.

Con la situación actual imperante en política, un gobierno sin oposición seria y efectiva puede gustarle al Presidente de turno, si mira con miopía el presente y no lo perjudicial que para el sistema democrático ese desbalance causa, está muy equivocado.

Un gobierno por más bien intencionado que esté, como sin duda alguna son los propósitos del actual, necesita tener una oposición seria que pueda ejercer con autoridad su papel de crítica constructiva.

Panamá tiene, por todo lo anterior, un gobierno fuerte con sólido respaldo popular y una oposición débil por carencia; unos, de autoridad moral y otros por la falta de cohesión además, de la desarticulación que entre ellos existe.

Ante los nuevos escándalos que se vienen dando, en especial de corrupción, la opinión pública exige que los electores sean más responsables, cuidadosos y estrictos en la selección de sus representantes en los diferentes cargos de elección.

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Publicado el 1 de febrero de 2010 en el Diario Panamá América Digital,  a quienes damos, lo mismo que al  autor, todo el crédito que les corresponde.

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