Cuando el uso es abuso

La opinión de la Psicóloga Especialista de la Conducta Humana……

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GERALDINE  EMILIANI

Pareciera que en mi país para gozar de prestigio, popularidad, fama y dinero, hay que robar, mentir, y transmitir antivalores.

Por ejemplo, los programas en vivo que se presentan como algo moderno y cotidiano en los canales de televisión a los que me referí en mi artículo anterior y vuelvo a mencionarlos: La Cáscara, Código 4, Al Descubierto, Hecho en Panamá, In Fraganti, El Reventón, además del Poveda Show Jo y Paparazzi, y por supuesto, las novelas, en que la promiscuidad sexual, la vulgaridad, la invocación a la santería, a los números de la suerte y al horóscopo, y la obsesión e idolatría por lo supersticioso tienen gran influencia sobre la salud humana.   Lastimosamente, sus seguidores están dispuestos a creerle a los “vividores” que se aprovechan de la credulidad de mucha gente.

De lo anterior no se escapa una gran cantidad de programas en la radio. Por ejemplo: en la emisora ” Que Buena ”, te encuentras con un DJ que se dice llamar Madame Uyuyuy , con una disposición e interés exacerbado hacia la estimulación erótica entre homosexuales y bisexuales y con propuestas indecorosas a todo aquel que participe en su espacio radial.

¿Entretenimiento? ¡Qué va! Más bien, pareciera ser el resultado de personas que buscan mitigar conflictos sexuales no resueltos y una forma de llenar un vacío afectivo y existencial.

Hay personas que tienen facilidad para transmitir antivalores, y los defienden de tal manera, que muchos quedan creyendo en sus ofensas: denigrando el sexo, deteriorando la calidad de vida de la familia, incitando a matar y a la venta y consumo de drogas.   A mi juicio sus autores y actores gozan de una gran falta de creatividad, de conciencia y responsabilidad social y no creen en el valor de la vida humana.

La conducta de una persona es el resultado de su pensamiento.   Esto va ligado a los deseos y al manejo de sus actitudes.   Y, si es una persona de malos pensamientos, de malos deseos y disgustada de la vida y tiene la facilidad de transmitirlos, ya sea, a través de la letra de una canción, o al cometer algún delito o el de incitar a la violencia y al sexo libertino, y vives en un país carente de principios morales y de cultura, no necesitará tiempo ni esfuerzo para hacerse escuchar y sentir.   Tiene en sus manos poder.   Y, si los que le escuchan y ven son seres indefensos e inmaduros, los están convirtiendo en seres robotizados, temerosos, inútiles, cobardes, drogadictos, asesinos y adictos al sexo.

Cuando se habla de adicciones, lo común es pensar en drogas, pero estas son solo una modalidad, la obsesión por el sexo, el trabajo, el juego, el celular, la Internet, el alcohol, cigarrillos, a las artes adivinatorias y hasta en el abuso de poder, crean también dependencias.   La conducta adictiva crece a medida que aumenta la disfunción familiar y en la carencia de un sistema educativo calificado.

La moral familiar se ha desmoronado y la palabra “ sexual ” se ha degradado y los poderes del Estado con buenas y malas razones, se abstienen de legislar sobre esta materia.

La familia es la unidad básica de la sociedad, la más importante y fundamental de todas las instituciones sociales. No obstante, no faltan personas y grupos influyentes que opinen lo contrario.

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Publicado el 28 de febrero de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Para tomar en serio el Carnaval

La opinión de…..

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Dairo Herrera Cotina


El Carnaval es la expresión cultural más importante de nuestra nacionalidad porque reafirma nuestra identidad como pueblo.  Es un símbolo de la Nación y a la vez una oportunidad para crecer con aspiraciones de equidad social. El Estado debe permitirles a los ciudadanos acceso a estos bienes simbólicos.   Señor Presidente: es tiempo de pensar en un Ministerio de Cultura.

Atrás quedan las declaraciones públicadas por los medios, antes y durante el Carnaval 2010, desatinadas por algunos, atinadas por otros y descabelladas por los “metomentodo”; por lo tanto, es inminente la necesidad de convocar a un diálogo nacional para concertar y abrir espacios de discusión que nos permitan insertar nuestro Carnaval y, por ende, a Panamá, en el escenario mundial, tal como lo han hecho Brasil, Colombia y Puerto Rico desde nuestra América.

Nos falta humildad para hacer las cosas en grande, necesitamos una mirada más fraterna, solidaria y objetiva para evaluar juntos esta oportunidad; la venda de la subjetividad nos lleva a subestimar nuestro acervo cultural y se notan a la distancia intereses individuales o grupales limitados al simple cálculo económico, propio de una lógica estrecha del mercado, donde el poder económico es más fuerte y prevalece por encima de la cultura. El Estado debe actuar y no permitir soltarle las riendas al libre mercado. El Carnaval es un legado de nuestros antepasados desde la Colonia, formalizado desde finales del siglo XIX y protocolizado desde la primera década del siglo XX, existe un Carnaval, es un bien común que le pertenece a todos los panameños y ahora debemos en estos tiempo trabajar con la visión de compartirlo con la humanidad.

Hoy tenemos mil y una razones para que nuestro Carnaval rebase las fronteras porque hace mucho rato dejó de ser un patrimonio nacional, observemos su tradición centenaria, y si de comparar con otros carnavales se trata fijémonos en el derroche de alegría de la gente por las calles, nuestras comparsas y disfraces, la dedicación y entonación de nuestras murgas, la diversidad cultural desde Colón hasta David, y qué no decir de los trajes de tradición, las espectaculares polleras y el montuno.

Nuestra democracia entregó en 2009 un mandato a Ricardo Martinelli y le confió nuestra cultura, dentro de ella el Carnaval, por lo tanto, estamos seguros que nuestro Presidente de la República revisará atentamente lo sucedido en este Carnaval 2010 y valorará los logros, pero no echará en sacos rotos las equivocaciones y la miopía de muchos actores en estas festividades. El pueblo hizo y seguirá haciendo lo que le corresponde año tras año, ahora le toca al Gobierno apoyar y reforzar esta gestión en pro de la cultura y en defensa de nuestra tradición carnestolenda.

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Publicado el 28 de febrero de 2010 en el Diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Medio siglo de ciencia marina en Colón

La opinión de…..

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Stanley Heckadon-Moreno


En las goteras de Colón, en un sitio de incomparable belleza caribeña, un puñado de biólogos del Instituto Smithsonian echó a andar, en 1959, el Laboratorio Marino de Punta Galeta, utilizando un viejo caserón de la marina estadounidense que databa de la II Guerra Mundial.   Sitio ideal para estudiar los arrecifes de coral, manglares y pastos marinos; para identificar las especies que los habitan y comparar las diferencias entre el Caribe y el Pacífico, luego del surgimiento del istmo de Panamá.   Las primeras publicaciones científicas aparecieron en 1961, hoy sobrepasan las 400.   En 1973 se inicia el monitoreo del Caribe, para entender su comportamiento a largo plazo.

En el año 2000 se echó a andar el programa de educción ambiental marina, para tender puentes entre el laboratorio y las escuelas del país.   Para motivar a los estudiantes por la naturaleza  y elevar su conciencia ambiental.   Ese año 200 estudiantes visitaron Galeta que sólo contaba con una guía naturalista.  Una década después, 65 mil estudiantes han pasado por el programa, 80% de ellos de escuelas primarias públicas, atendidos por los 14 guías del Laboratorio, mayormente estudiantes del Centro Regional Universitario de Colón.   En el programa de voluntariado participan docenas de estudiantes de secundaria que aprenden cómo se hace ciencia en una estación de campo y a trabajar en equipo.

Con apoyo de la Universidad de McGill, Canadá, se inició en 2003 el programa de desarrollo comunitario dirigido a los pescadores del barrio de La Playita.  En 2006 comenzaron las “Charlas Smithsonian del Mes”, para que los investigadores compartiesen con la comunidad los resultados de sus estudios.  Programa hecho posible también por la generosidad de un hotel local y dos radioemisoras que dan espacio radial para invitar a los colonenses.

A partir del año 2007 Galeta comenzó a capacitar maestros, dotándolos con los últimos conocimientos y metodologías de las ciencias a fin de elevar la calidad de la enseñanza en las aulas.   Por este programa han pasado docentes de Colón, la costa arriba, la costa abajo, lago Gatún y la Transístmica.

Se han dado pasos en la enseñanza a larga distancia. Se trasmitió en vivo, acerca de la importancia de los manglares y corales, a las escuelas de Nueva Jersey;  luego, a una audiencia global en 84 países, en el marco de un programa sobre cambio climático organizado por el Instituto Smithsonian. Próximamente se iniciarán programas dirigidos a las escuelas del país equipadas para video conferencias.

Solo la generosidad de los amigos de la ciencia y la educación, en Colón y el exterior, ha permitido hacer continuas mejoras: biblioteca, acuarios, senderos, terraza de observación con telescopios, muelle flotante, malecón, áreas de merendar, baños y cámara web submarina; y programas de becas para que estudiantes de secundaria y universitarios puedan realizar proyectos de investigación en Galeta.

En sus seis décadas, enorme ha sido el aporte del Laboratorio Marino de Punta Galeta a las ciencias, la educación y la conservación de la naturaleza costera tropical.  Lamentablemente, su futuro es incierto. Es posible que desaparezca como muchos laboratorios científicos en el Caribe.   En Colón, el afán del lucro a corto plazo ha entronizado un devastador estilo de desarrollo, insostenible en lo ecológico y lo social. El precio que Colón pagará, por destruir sus arrecifes, manglares, bosques y humedales, será simplemente impagable.

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Publicado el 28 de febrero de 2010 en el Diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Transparencia en entredicho

La opinión de……

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ALESSANDRO  GANCI

“¿ Y cómo ser transparente en el manejo de los fondos del Gobierno, si no se es transparente en lo que se refiere al patrimonio personal?”.

Así cuestionaba el legislador José Blandón al entonces candidato opositor Martín Torrijos en el 2004. Concomitantemente, Cambio Democrático (CD) proponía en su plan de gobierno la reforma de la Ley 59 de 1999, para obligar a las autoridades a revisar todos los años las declaraciones juradas de los altos funcionarios, hacerlas públicas y ampliar la cantidad de funcionarios obligados a cumplir con esta Ley, afirmándose que esta reforma ayudaría a minimizar las oportunidades de funcionarios corruptos para enriquecerse ilícitamente.

Por su parte, el vicepresidente de CD afirmaba que si el Gobierno aspira a que Panamá sea el primer país de Latinoamérica dentro del llamado “ primer mundo ”, debe combatir de frente la corrupción. Todas esas intenciones parecen haber caído en el olvido. Los diputados de oposición y gobierno modificaron la esencia del proyecto de Ley 44, cuyo objetivo original era hacer accesibles las declaraciones de bienes de los funcionarios, para combatir la corrupción oficial.

Parece que el derecho a privacidad de las figuras públicas se impone sobre el derecho de los gobernados a verificar la trayectoria de los gobernantes. Otro fiasco más de esa inmensa masa de votantes que depositó su confianza en un mensaje de transformación estructural que cada vez se ve más inverosímil.

La Ley de Transparencia es violentada con la no publicación de los gastos estatales, atrás quedaron las promesas de la ley contra el nepotismo, la eliminación de la inmunidad parlamentaria, el respeto a la Carrera Administrativa, la meritocracia, el otorgamiento a la Sociedad Civil de poderes decisorios en la escogencia transparente de los magistrados, el respeto a una Constitución cada vez más vulnerada, lo que perfila una constituyente como una solución tan manipulable como nuestra Carta Magna.

Ante tales condiciones, la Sociedad Civil esperará el próximo 23 de marzo una audiencia temática en la OEA, en Washington, a que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) escuche lo que en Panamá se le ha negado a la justicia y el derecho.

El Cambio se iguala con los huesos viejos y cae en los mismos desaciertos del pasado. La tentación del poder absoluto brilla con más fuerza que el oro en los corazones de quienes detentan el poder. Mientras el pueblo expectante centra sus preocupaciones en el desempleo, la canasta básica, los impuestos y la inseguridad. Una nueva fuerza emerge y devora los restos de la separación de poderes.

A nosotros, ante todo ciudadanos, solo nos resta alzar nuestra voz y luchar por un cambio verdadero.. un cambio sin mentiras.

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Publicado el 28 de febrero de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

De izquierda a derecha

La opinión de…..

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Betty Brannan Jaén

WASHINGTON, D.C. –En el periodismo de opinión hay la idea de que cuando un columnista es criticado por todos los bandos políticos es porque está haciendo bien su trabajo.   Según esta perspectiva, hay cierto mérito en que un columnista logre enfurecer a todos por igual.

No necesariamente comparto esa posición. Tengo 20 años de estar viendo que de todos lados me lanzan flechas que poco tienen que ver con el contenido de determinada columna.   Una y otra vez he visto que las flechas más hirientes vienen de personas que se refugian en el anonimato y que me acusan de cosas que simplemente no escribí.   En gran medida, he aprendido, los lectores ven lo que quieren ver, no lo que está escrito.

Un ejemplo casi jocoso de este síndrome apareció en los comentarios en la versión web sobre mi columna del domingo pasado. Al escribirla, yo consideré que la columna era meramente un repaso bastante mesurado –hasta aburrido, quizás– de las fallas y los aciertos de Barack Obama en la política hacia Latinoamérica durante su primer año de gobierno, y por ello me sorprendió mucho leer que la columna había enfurecido a un lector, quien colocó el comentario siguiente en la página web (copio exactamente):   “Nosotros los gringos estamos hartos de gente quejarse de nuestro país. Si no le gusta, regrese a Panamá y venda sus ideas izquierdistas allá”.

Aun más me sorprendió el próximo comentario que apareció allí (también copio exactamente): “Jajjajajaj, betty brannan izquierdista, jajajjaj, ahora sí lo he leído todo”.

Bueno, en aras de esa transparencia que tanto pregono en otras esferas, aclararé una vez más que mi filosofía política se basa en una “izquierda liberal” parecida a la de Gandhi o Mandela.   Eso lo he escrito antes (ver las columnas del 25 de enero y 11 de abril de 2004); para contexto les recomiendo el cuestionario de http://www.politicalcompass.org.

La totalidad de mis columnas revelan que detesto el autoritarismo en todas sus variantes y defiendo hasta lo último las libertades del individuo frente al poder del Estado.   Me opongo a que creencias religiosas influyan en las políticas estatales.   Soy muy liberal en temas sociales como el aborto y los derechos de los homosexuales.   Creo en el capitalismo y mercados libres pero con regulación eficaz que proteja a los consumidores y al público en general. Defiendo los derechos de los indígenas y de los sindicatos.

Creo que los gobiernos deben velar por el bienestar de los pobres y los marginados. Cuando alguien me comentó recientemente –en tono crítico– que Obama es el presidente más liberal en la historia de Estados Unidos, respondí que “el problema con Obama es que no es suficientemente liberal”.   Además, no es cierto que Obama es el presidente más liberal que ha tenido Washington;   ese honor se lo lleva Franklin Roosevelt.

Creo que muchos lectores piensan que mi postura anti-dictadura significa que soy de filosofía conservadora. No es el caso. Me opuse a la dictadura en Panamá porque fue dictadura, y yo valoro la libertad; me opongo igual a las dictaduras de Fidel y Mao como a las de Pinochet y Micheletti. Además, no acepto que los Torrijos son genuinamente de izquierda;   Omar me pareció un demagogo que hacía aspavientos de izquierdista para justificar su tiranía y a Martín no le vi contenido ideológico alguno. En todo caso, no acepto que las dictaduras de izquierda son justificables.

Pero tampoco acepto la intolerancia y tendencia autoritaria de la derecha, como aquel lector que dice que debo “regresar a Panamá y vender sus ideas izquierdistas allá”, como si los liberales no tuviéramos derecho a vivir en Estados Unidos y la izquierda no tuviera derecho a participar en el debate político.

Los valores intrínsecamente “americanos” que Estados Unidos fue líder en traer al mundo abarcan, celebran y protegen esos derechos y muchos más.   Por eso mismo, los liberales como yo estamos aquí para defenderlos.

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Publicado el 28 de febrero de 2010 en el Diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

“Nuestro partido no tiene dueño”

La opinión de……

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JUAN JOSÉ AMADO III

Nadie puede, ni debe, asumir la vocería del partido en tanto los objetivos y sus conclusiones no sean producto del resultado de un debate amplio con las bases y con los frentes sectoriales, para que las mismas reflejen la posición política del sentir mayoritario de la organización.

Esa práctica, de decisiones de cúpulas, que han asumido algunos dirigentes del PRD, es la que nos mantiene en ese estado de incertidumbre y malestar que prevalece en el partido desde las elecciones del 2009. Apreciamos con gran preocupación que sectores del partido pretenden aprovechar un institucionalismo inmovilizador para proponer estrategias sin paternidad, otorgándose un poder como producto de la actual situación interna en el PRD.

El actual Comité Ejecutivo Nacional fue escogido, como acción transitoria, para resolver una situación coyuntural de la crisis heredada por los comicios electorales recién pasados, pero el mismo está reflejando ahora una aspiración a permanencia, sin haber respondido a las condiciones claramente establecidas por el Directorio Nacional del partido.   El análisis conclusivo de las causas de la derrota, las correspondientes responsabilidades por este resultado y la veracidad de los rumores que afectan la sensibilidad de nuestra membresía, son algunas de las tareas inmediatas por atender.

Ese inmovilismo es el que le hace juego al actual gobierno, y el PRD en lugar de ser un frente que interprete adecuadamente lo que está sucediendo en el pueblo, se ha convertido en un ente anodino, sin protagonismo efectivo, ni para resolver sus propias crisis, y menos para jugar el papel más importante en el acontecer nacional.

Frente a la actual situación, el PRD debe establecer y mantener una permanente convocatoria de sus bases y de sus frentes, debatiendo la situación nacional y la propia realidad del partido, para poder jugar con una mayor estelaridad en la situación actual del país.

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Publicado el 28 de febrero de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Qué se pretende con el terrorismo político?

La opinión del Abogado……

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Alberto E. Fadul

En Panamá continua la abundante y planificada manipulación y teatralidad de políticos y funcionarios afectados por los propósitos del gobierno, en lograr un asertivo golpe a la corrupción e impunidad, desatándose el conjunto más agresivo de acciones propias del terrorismo político, pretendiendo confundir y lograr apoyo de una ciudadanía, acosada por sus propios problemas, producto del enriquecimiento ilícito, en una democracia amparada por una institucionalidad conveniente a los malhechores que, en cada periodo presidencial, logran malintencionadamente el control de los tres Órganos del Estado.

Pareciera que sí existe algún pacto, no escrito, “del hacer y dejar hacer” no tomando acciones concretas contra altos servidores públicos de los dos partidos políticos que, por cuatro periodos, venían intercambiándose el poder.   Donde la Corte Suprema de Justicia no actuaba en determinados asuntos y los integrantes del órgano circense; el Legislativo, actuaban siempre de acuerdo a líneas impuestas por el Órgano Ejecutivo.

El objetivo principal del PRD, es desacreditar al Presidente de la República acusándolo de terrorismo judicial, relativo a la acumulación de poderes.   Pretendiendo desacreditar acciones y procesos judiciales presentes y futuros y manifestando que el Cambio es más de lo mismo.

La acción de separación de la procuradora, es la de mayor peligro para el PRD y potencialmente para el Panameñismo, pareciera se fractura un importante eslabón, relativo a las proyecciones políticas de ambos.   De no haber ocurrido aquello, la continuidad de los cinco años faltantes, colocaría al CD en una situación menos peligrosa para los afectados, proyectando acogerse al pacto no escrito.   Fallece el concepto del Cambio y continúa la Corrupción Impune, dándole progresión a una institucionalidad “democrática y representativa” sujeta las conveniencias políticas.

Si se logra encarcelar a quienes justamente, les corresponda, el partido más grande y mejor organizado de la oposición, enfrentaría a un destino incierto. Ya se habla de la conformación e inscripción de un nuevo partido.

Dentro del partido más grande de la alianza, se observa una creciente preocupación, proyectada mediantes irrespetuosas y groseras expresiones lanzadas, públicamente, por algunos “connotados” afiliados. Pareciera que el hermanito menor no es tan controlable como se asumía.

Lo puntual para el Panameñismo y el CD es mantenerse firmes y unidos.   Si procede alguna investigación, dentro del primero o segundo y se comprueba culpabilidad, la alianza política se fortalecería e incrementaría sus niveles de credibilidad, iluminándose un camino más equitativo para el país y la política.   En algunos casos, los cambios que aparentan no serlo, resultan ser la base firme para lograr el cambio.

Señor Presidente, se están aprovechando de una imagen mal proyectada. Refuerce su alianza con el panameñismo; sólo así, se consolidará nuestra institucionalidad democrática y representativa.

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Publicado el 28 de febrero de 2010 en el Diario Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.