El valor de los manglares para el medio ambiente

La opinión de…..

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Angélica Duque M.

Hace algunas semanas, escuché en la radio a un señor que hablaba acerca de los proyectos de Resort en las playas de Panamá, de las cuales no tengo nada en contra; sin embargo, el señor decía:  hay muchos manglares allí , ¿para qué nos sirven?.

Permítame explicarle qué son los manglares y cuáles son los excelentes beneficios que nos brindan. El mangle es un tipo de árbol, o en ocasiones arbusto, que incluye miembros de varias familias. Por lo general crece en las zonas donde penetran las mareas entre el mar y la tierra firme en la que se mezclan agua dulce y salada. Ofrecen refugio a muchas especies de mamíferos , aves y reptiles en peligro de extinción. También filtran los contaminantes del agua, con lo que preservan el medio ambiente.

Además, estos árboles forman una barrera que protege las zonas costeras de las tormentas y las mareas. Para sobrevivir y desarrollarse, la mayoría necesita un suelo bien aireado. Sin embargo los mangles suelen vivir en terrenos inundados. El secreto de su supervivencia son las raíces aéreas, que crecen por encima del suelo y así logran absorber el oxígeno directamente de la atmósfera. La especie xylocarpus granatun posee un fruto grande y redondo, lleno de semillas de forma irregular; cuando el fruto está maduro, estalla y dispersa por el agua sus semillas.

Es de gran importancia que todos conozcamos qué tan importantes son estos árboles y que no pensemos que son un estorbo.

Existe un gran desarrollo turístico en Panamá, inclusive con el ensanche del canal ya algunos manglares en la playa de Farfán están siendo afectados, razón por la cual debemos prestar atención con nuestros recursos. No debemos olvidar que además de contribuir a preservar el ambiente, los manglares son fuente directa e indirecta de muchos productos entre ellos: leña, carbón, piensos y medicinas; además , en países propensos a huracanes protegen las zonas costeras de la erosión al amortiguar el embate de poderosos huracanes que de otro modo podrían matar a miles de personas.

Gracias a Dios, por nuestra posición geográfica no somos propensos a huracanes, sin embargo debemos estar alertas si llegaran a desaparecer nuestros manglares estaríamos en un gran peligro. Además, debemos estar agradecidos con las hermosas playas y costas que tenemos y sobre todo tomar conciencia de lo que tenemos hoy , para no lamentarnos en el futuro.

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Publicado  el   24  de  enero  de 2010  en   el  Diario  La  Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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Radiografía de Panamá 2010

La opinión de…..

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Ramfis Tuñón

Alguna vez Luis Buñuel dijo que no todos los ricos, por ser ricos, son malos; ni todos los pobres, por ser pobres, son buenos. Con tal punto de partida, Chance (Panamá 2010) reseña con humor negro la enorme distancia que separa a la clase adinerada residente en este país y los miles de empleados, nacionales e inmigrantes, que viven al margen del “progreso” que todos los días reseña la prensa local y mundial.

Paquita (bien Aída Morales) y Toña (una muy natural Rosa Lorenzo) inician un viaje sin retorno con un “¡Dame lo mío!” a lo panameño, que toma por sorpresa a los González-Dubois, desde su mundo de aire acondicionado y Miami como idealidad. Lo agridulce del pregón de la canción de Lord Panamá es traducido al universo cinematográfico por Papús Von Saeger y su director Abner Benaim.

La violencia, tema preocupante en Panamá actualmente, se trata en esta comedia con la ligereza necesaria, y se recurre a lo extremo solo para destruir diversos símbolos clásicos de la mejor ostentación. Chance advierte, con claridad, que la violencia es hija de la injusticia, y precisamente de la falta de “chance” para la realización de los derechos humanos y sociales mínimos de amplios sectores de la población. No se podía ilustrar mejor: un candidato a diputado que le niega míseras quincenas a las empleadas domésticas, en dos circunstancias de vida, Panamá y Colombia, asolados por las consecuencias de la pobreza.

Si bien los diálogos y la dualidad Paquita-Gloria generan los mejores momentos de reflexión, el personaje interpretado por Francisco Gattorno -a un nivel más sutil- logra burlarse acertadamente de la política criolla, el mundo de las telenovelas, de él mismo y hasta de esa ética superficial del “hombre exitoso” que vende la literatura del statu quo.

Tuve ciertas duda sobre la repentina transformación de “Paquita la sumisa” a “Paquita la demoledora”; la desesperación y la adrenalina a las que está sometida justifican sus acciones erráticas; aun así, esto no demerita el conjunto y, por el contrario, afirma la sensación de caos y absurdo que debe tener una situación de tal “calibre”.

¿Qué Chance tiene la técnica y la estética de Hollywood? Para mí, salvo leves errores que vienen al caso en asistencia de dirección, el filme logra sacar adelante su propia manera de narrar las cosas y hacerlas sentir.

Tal vez por eso el público panameño prefirió la incertidumbre que le planteó una película con el nombre Chance, a una con el nombre Avatar y viene llenando las salas para imaginarse Panamá desde los escenarios planteados por Chance. Sobre todo, Chance es una agridulce radiografía de la sociedad panameña. Una autocrítica irónica y cruel que debe verse como lo que es: nuestro espejo.

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Publicado  el   24  de  enero  de 2010  en   el  Diario  La  Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Quién custodia a los custodios?

La opinión de ….

KEVIN HARRINGTON

Don Ricardo Martinelli ha exteriorizado que él no es responsable ni por su esposa, ni por sus hijos. Si bien en su vida privada tiene derecho de opinar así, no es menos cierto que como funcionario es el jefe máximo de la Fuerza Pública —y como toda otra responsabilidad, no la puede delegar. No obstante, al desoírla, hace suya una picaresca tolerada por sus comisionados, en deshonra de la Policía Nacional.

Se trata de un posible encubrimiento, mediante el “ extravío ” de un expediente en trámites en la Dirección de Responsabilidad Profesional (deshonra que por demás mina la confianza en que a las clases y tropas efectivamente se les estará administrando justicia mediante el debido proceso al que tienen derecho). Involucra mi denuncia sobre el desacato de la Policía Nacional como entidad a una orden recibida de autoridad judicial competente.

Cosa gravísima, porque así se la sitúa por encima de la Constitución, que (también) está jurada a cumplir y hacer cumplir.   En mi denuncia se menciona al otrora secretario general Francisco Troya (hoy representante personal de nuestro jefe de Estado en México) y el recibo en la Comandancia —sin contrato FISCOI— de $10 mil mensuales por una vigilancia que a PYCSA Panamá, S. A. le otorga —gratis— su concesión administrativa desde 1994.

El trámite ha sido accidentado. Para procesarla, la DRP tenía dos meses desde abril 2009. En junio 2009 solicité copia de lo actuado (cosa que aún no se me ha entregado). En agosto 2009 interpuse un habeas data (que aún no ha admitido la Corte Suprema).  El 22 de diciembre 2009 se me informó que ese expediente no había sido entregado por el saliente subcomisionado Diego De León a su sucesor, mayor Juan Adames, cosa que resulta inverosímil, tratándose de un caso de tan alto perfil.

Al día siguiente denuncié esta segunda anomalía, aprovechando para solicitar al director general Gustavo Pérez De La Ossa la separación provisional de su actual jefatura en Colón del señor subcomisionado, a que le faculta la Ley 18 y el Manual de Organización y Funciones —mientras dure el debido proceso de esta segunda denuncia. En la DRP se trata solo de dinero, pero en Colón estaría en juego la libertad personal de humildes con derecho a (similar) presunción de inocencia. De mantenerse la actitud en el fondo del asunto: ¿cuántos expedientes podrían “ extraviarse ” en Colón?

Quienes comemos 3 veces al día tenemos la obligación de velar por quienes no comen, y la mejor forma de hacerlo es perseverando en presionar por un Estado de Derecho que funcione como debe y protestar cuando los mecanismos estatuidos se trancan ilegalmente —particularmente si se involucra el control civil sobre la Fuerza Pública.

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Publicado el  24  de enero de 2010   en el Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¡Un país surrealista!

La opinión de la Docente Universitaria…..

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Emma Mendoza A.

En broma y en serio, propios y extraños, clasifican a Panamá como un país surrealista, pues muchos de los acontecimientos que aquí tienen lugar, no embonan dentro de la más elemental lógica, al punto que un extranjero esgrimía colocaba nuestras fronteras territoriales donde terminaba la lógica. Humor negro? o verdad que incomoda? Lo cierto es que en este terruño producimos hechos que descartan posibilidades de tomarnos seriamente.

Por ejemplo, se aprueba un salario mínimo nacional para los trabajadores de las empresas privadas y “un día antes de que entrara a regir el nuevo salario mínimo, el Gobierno modificó su decisión, reduciendo el salario mínimo nacional para los trabajadores de los cañaverales.   Las modificaciones incluyen las áreas agrícolas, industriales y de comercio al por mayor en este sector al que está vinculado el presidente Ricardo Martinelli y su vicepresidente Juan Carlos Varela” (La Prensa, lunes 18 de enero del 2010). El mismo día: “Anuncian aumento para empleados públicos” con la irrisoria suma de B/7.57 mensual para miles de los que en este sector ganan salario mínimo (Panamá América, 18 de enero 2010). Juran que están contribuyendo a elevar la calidad de vida de estos humildes panameños, incluido el embromarlos como lo hicieron con el sector agrícola. ¿O se trata de una fábula para entretenerlos?

De igual manera, los ilustrados del actual gobierno, no de “la Ilustración”, infringen normas que prometieron acatar, verbigracia:  el Nepotismo, ”vicio de la administración pública de repartir los cargos no en función de valía, sino en razón del parentesco o de la afinidad de cualquier tipo… favor desmedido que un alto funcionario concede a familiares o amigos” justificándolo con respuestas tan simplistas que aluden al derecho al trabajo de los familiares del Presidente. Volvamos, entonces, a las eras monarcales y gobernemos en consecuencia.

De lo que no se percatan los que así actúan, es que violentan la ética y la transparencia que torna inadmisible el nombramiento de familiares dentro de vínculos consanguíneos cercanos o de afinidad, en puestos de poder e influencia dentro de la burocracia.

Lo anterior también ocurrió en gobiernos anteriores, lo tragicómico es que el abolir esa práctica fue enarbolada como una de las múltiples expectativas de campaña.

Ahora bien, si repasamos las promesas de campaña o le seguimos la pista al Presidente, como lo hizo el Panamá América con el gobierno de Martín Torrijos, tendríamos que buscar un diccionario que clarifique la definición de Cambio, porque mi humilde entendimiento no logra encontrarle la lógica ni la dimensión al actual. ¿Será el castellano una de mis asignaturas pendientes? ¿o quizás la palabra varió su acepción’, porque en el país del surrealismo todo es posible.

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Publicado el 24   de enero de 2010 en el Diario El Panamá América, a quien  damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Actores y percepciones

La opinión de…….

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Rolando Mendoza Ibarra

Los últimos 6 meses, tiempo transcurrido de la administración del presidente Martinelli, han sido suficientes para que los actores sociales y políticos fundamentales de la sociedad panameña, hayan expresado sus percepciones respecto al método que caracteriza su novedosa forma de gobernar.

En un intento por imponer un especial concepto de orden, ha derribado estructuras físicas construidas en rellenos sobre fondo de mar, ha plantado la bandera nacional y obligado a los empresarios que tienen concesiones con el Estado a cumplir con los términos de los contratos y a pagar sus respectivos impuestos, incluidos los de la Zona Libre de Colón.

No obstante, un tema que ha generado reacciones parece ser el relativo al de la administración de justicia en el país. El hecho de que la Procuradora General de la Nación, en el contexto de un nombramiento que trasciende la administración que la designó y ratificó, parece haber incomodado a algunos círculos vinculados a la vida jurídica del país, con alguna incidencia en los medios de comunicación social y que aprovechando el clima de cambio político en la estructura del Estado, han descalificado su actuación y exigido sistemáticamente su renuncia.

En el marco de esta encrucijada, los entendidos en la materia perciben puntuales presiones políticas del Ejecutivo en el interés de que se procese penalmente a figuras prominentes de la administración anterior y de la tras anterior, a cambio de desactivar favorablemente un proceso administrativo que podría descabezar la actual conducción del Ministerio Público.

A ello se suma la designación del Ejecutivo y consecuente ratificación por el Legislativo, de los dos magistrados principales de la Corte Suprema de Justicia que, de acuerdo con los expertos, no fue nada diferente a lo actuado en las administraciones anteriores.

Ante estos acontecimientos la sociedad civil ha expresado, a través de sus diversas formas de organización, la conveniencia de que los procesos penales contra cualquier persona se realicen atendiendo al debido proceso y han pedido observar la independencia en el actuar de las instituciones que administran justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley. En esa dirección se pronunció recientemente el Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep).

Lo cierto es que la sociedad panameña, al menos su gran mayoría, percibe que sus problemas más sentidos e inmediatos, como el precio de la canasta básica de alimentos y la seguridad ciudadana, no están siendo adecuadamente atendidos, y en nuestro diario caminar se escucha una especie de arrepentimiento implícito de quienes votaron a favor de un cambio y no lo ven; como tampoco parecen entender con claridad el eslogan de “ahora le toca al pueblo”, al no saber si se trata de salir o de profundizar su pobreza y desigualdad.

Por su parte la corrupción, de la cual no pocos parecen escapar, continuará siendo un flagelo que necesitará de muchos recursos y de tiempo para erradicarla; en la medida en que no se trata de un asunto de pertenencia político-partidista o de quienes abogan vehementemente por la democracia versus aquellos que en algún momento fueron proclives a la dictadura militar de Noriega, sino de hombres y mujeres carnales, tal como lo revela el diario La Prensa, cuando presuntamente más de una docena de diputados de partidos divergentes, de la presente y pasadas administraciones, se encuentran, al parecer, involucrados en actos relacionados con el manejo irregular de dinero público a través del Fondo de Inversión Social (FIS), detectado a través de una auditoría independiente no divulgada, que avizora convertirse en una papa hirviente para la administración del prístino presidente Martinelli.

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Publicado  el   24  de  enero  de 2010  en   el  Diario  La  Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.