La tragedia de Haití

La opinión del Ingeniero y Analista Político……

JOSÉ I. BLANDÓN C.

A lo largo de su historia, la República de Haití ha sido sacudida por terremotos y por crisis políticas que la han sumido en una profunda crisis estructural. La última tragedia ocurrió con el terremoto del 12 de enero del 2010, que tuvo una magnitud de 7,0 en la escala de Richter y se sintió con una intensidad de grado 9 en la escala sismológica de Mercalli en Puerto Príncipe.

Los reportes que nos llegan desde Haití, indican que cerca de 100 mil personas han muerto y decenas de miles se encuentran a la intemperie víctimas del hambre y la angustia. Puerto Príncipe, la capital del país, ha sido devastada y toda su infraestructura destruida. Haití clama por ayuda urgente y va a requerir de una sostenida solidaridad internacional para superar la actual situación.

Muchos panameños quizás desconozcan la hermosa historia de este país. Descubierta por los españoles, fue en el Siglo 17, bajo el impulso de Colbert, que Francia impuso su presencia en la isla, retomando poco a poco a los españoles el control de su parte occidental. La economía del país descansaba sobre el sistema de esclavitud importada desde África en el Siglo 16.

El sistema esclavista generó una rebelión que culminó en 1791, cuando el general haitiano y uno de sus héroes nacionales, Toussaint-Louverture, logró acabar con el sistema, gracias a la influencia de la Revolución Francesa. La suerte de este héroe nacional duró poco, porque fue traicionado y llevado a prisión a Francia, en donde murió un año más tarde.

La idea de la independencia sobrevivió a Toussaint-Louverture y en 1804, otro dirigente negro Jean-Jacques Dessalines, expulsó a los franceses, proclamó la independencia de Haití, para convertirla en la primera República latinoamericana que se liberó del colonialismo. Después del asesinato de Dessalines, en 1806, el país se dividió en dos: al Norte, un reino dirigido por Henri Christopher, al Sur, una república gobernada por Alexandre Sobés, conocido como Pétion, quien se convertiría en uno de los más fervientes colaboradores de Simón Bolívar en su lucha por la independencia de Suramérica.

Los primeros tiempos de la historia de Haití fueron difíciles, marcados por indisolubles luchas de poder entre los negros y los mulatos. Su dependencia financiera de Francia le impedía consolidarse políticamente y los conflictos agrarios, por la falta de tierra, generaron una gran rebelión llamada de los Piquets.

En 1910, el país fue gobernado exclusivamente por los mulatos y desde esa época comenzó la intervención militar de los Estado Unidos, que permanecieron hasta 1934. Bajo la ocupación norteamericana, Haití vivió temporalmente en una estabilidad, pero Washington desarrolló una casta militar que posteriormente se apoderaría del control de la nación.

Después de muchas revueltas y golpes militares el poder quedó en manos del ejército hasta 1957, hasta que François Duvalier (llamado Papa Doc), ganó las elecciones con el apoyo de los negros. Duvalier impuso una política extremadamente represiva y se convirtió en un dictador que utilizando una milicia paramilitar, conocida como los “ tontons macoutes ” sembró el terror y la represión.

Tras violentas represiones en 1964, Duvalier se proclamó presidente vitalicio y a su muerte le sucedió su hijo Jean-Claude Duvalier, que accedió a la Presidencia a la edad de 19 años con el apodo de Baby Doc.

La represión y la extrema pobreza en la cual el régimen Duvalierista sometió a la población haitiana, provocó un levantamiento popular que lo derrocó y que le dio paso a una junta militar dirigida por el general Henri Namphy. Se dio inicio a otro periodo de inestabilidad y de represión en ese país.

Posteriormente llegó al poder Jean-Betrand Aristide, un sacerdote católico que se convirtió en el abogado de los pobres y en una excelente campaña ganó las elecciones en 1990, pero fue derrocado por un golpe militar y reinstalado nuevamente en el poder con el apoyo internacional y la intervención militar de los Estados Unidos.

En medio de todas estas luchas políticas, Haití ha sido sacudido por temblores, huracanes, inundaciones y enfermedades que lo han sumido en una extraordinaria crisis social. Solo en el 2008 los huracanes destruyeron gran parte de las cosechas, sumiendo el país en una hambruna que se magnifica con el último terremoto.

El terremoto del pasado 12 de enero destruyó, no solo la infraestructura de Puerto Príncipe, sino la capacidad operativa del gobierno, que se ha visto incapacitado para coordinar la ayuda internacional.

Las imágenes que nos llegan desde Haití por el equipo de valientes periodistas panameños que se encuentran allí, nos revelan la magnitud de la crisis. El mundo deberá intensificar su ayuda a este país para rescatarlo de la tragedia que lo sacude.

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Publicado el  22  de enero de 2010   en el Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Añoranzas de la infancia

La opinión de……

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Franklin Espino Herrera

Mi maestra, mi segunda “madre”, son términos en extinción, pero aún existen y hay que reconocerlos. La maestra del hogar de la infancia (kinder) y de primaria dejan huellas indelebles en nuestros corazones (y mentes) y son un factor determinante en el comportamiento y felicidad del individuo en su desarrollo, indistintamente de si uno es bien pobre o pudiente.

La sociedad fuera otra si hubiese más cariño, comprensión y amor en los niños, en el hogar, en la escuela y en la sociedad. Los padres deben darlo y esto no depende de la pobreza económica.

Soy producto de ese hogar pobre pero con valores, cariño y amor, y de mi escuela primaria que tuvo maestros excelentes, dedicados, entregados al apostolado de la enseñanza en un pueblo que en ese entonces tenía una sociedad sana donde predominaba la oportunidad para el estudio en las aulas y el deporte en cualquier potrero o estadio (mente sana en cuerpo sano).

Hago remembranza en homenaje póstumo a una de esas maestras que calaron en mi vida y a la cual nunca tendría lo suficiente para agradecer.   Me refiero a mi maestra Alicia Alemán de López (q.e.p.d.), en nuestra alma máter, la escuela Presidente Porras en la ciudad de Las Tablas.

Fue una esposa, madre, amiga, educadora ejemplar, quien se dedicó a muchos niños, hoy buenos ciudadanos gracias, entre otras cosas, al cariño y la enseñanza de la maestra Alicia.

Hace ya cerca de 11 lustros desde que compartimos con nuestra querida maestra, que se preocupaba de si teníamos para los útiles escolares, para comer y nuestros cuidados en casa.

Parece que fue ayer. La recuerdo como era, buena, dulce, cariñosa, y estoy seguro de que caló en la mente de todos los que pasaron por sus clases.

Ojalá todas las maestras fuesen como la maestra Alicia (las hay muchas en todo el territorio nacional), pero necesitamos más para que los niños reciban el cariño que no reciben ahora en casa, y esto ayudará a tener mejores niños, mejores ciudadanos y menos violencia.

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Publicado  el   22  de  enero  de 2010  en   el  Diario  La  Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Los fallos de la Corte

La opinión del Historiógrafo y Escritor….
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JOSÉ A. AMADOR VELARDE

Algunos fallos de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) están alejados de la jurisprudencia y preceptos legales definidos en las Leyes y la Constitución.  Dichos fallos son inapelables y de estricto cumplimiento, emitidos por los (magistrados) “ Dioses del Olimpo ”.  Donde prevalecen las “ Doctrinas ” sobre las Leyes y la Constitución.

Un ex magistrado de la CSJ presentó una demanda contra la CSS, para que le reconocieran las aportaciones con base al salario de magistrado. Con anterioridad gozaba de una Pensión Anticipada con base en el Decreto Ley 14 de 1954, Ley Orgánica de la CSS. En 1996 la Sala Tercera de lo Contencioso Administrativo, basó su fallo a favor del ex magistrado en el Principio de la Buena Fe en el Derecho Administrativo del tratadista español Jesús Gonzáles Pérez; igual que el uruguayo Sayogués, en el Tratado de Derecho Administrativo. La CSS fue condenada a pagar una pensión con un nuevo cálculo.

Un caso parecido se dio en el 2006. Un ciudadano normal y corriente presentó una demanda ante la misma Sala, registrada como caso N° 673-06 y con las mismas características de Pensionado Anticipado por el Decreto Ley 14 de 1954.   Existía una diferencia: este demandante pedía el reconocimiento de una pensión normal de vejez, al cumplir los 62 años establecidos por Ley,  que resultaba más beneficiosa.   Sustentó su derecho en el Artículo 73 de la Ley, que permite la revisión de la Pensión.

En esta ocasión el fallo fue a favor de la CSS, no se aplicó el Principio de Buena Fe ; pero sí el Artículo 40 de la Ley 15 de 1975, que subrogó el Artículo 54 del Decreto Ley 14 del 54, que nada tenía que ver con el reconocimiento de una nueva pensión.

Los fallos de la CSJ parecen basados en una “ Doctrina ” (Opinión de autores que han escrito sobre una misma materia), por lo que a un demandante le aplicaron el Principio de Buena Fe , y al otro no, incluso usando artículos de leyes que no les concedieron el derecho adquirido, aplicando una norma de retroactividad no permitida.  ¿Debe estar la Doctrina por encima de la Ley y la Constitución?

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Publicado el  22  de enero de 2010   en el Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Las intervenciones telefónicas

La opinión de……

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Rigoberto González Montenegro

No cabe duda de que cada vez que se ha abordado el tema sobre las intervenciones telefónicas, se ha generado todo un debate.  Ello ocurrió antes de las reformas constitucionales de 2004 y ha ocurrido con posterioridad a éstas.

El aspecto a resaltar es que antes de las reformas de 2004, la controversia se daba no porque la Constitución dispusiera de forma clara y precisa que eran posibles tales intervenciones sino por todo lo contrario.

En efecto, lo que con anterioridad se cuestionaba era que se hubiera aprobado una norma legal, el artículo 18 de la Ley 13 de 1994, que permitía que se pudieran intervenir las comunicaciones telefónicas, previa autorización del Procurador General de la Nación.

La pregunta que surge, por tanto, es: ¿qué era lo que establecía la Constitución en ese momento sobre el derecho fundamental de la inviolabilidad de las comunicaciones telefónicas?   En el artículo 29 de la Constitución se disponía, una vez regulado lo atinente a la inviolabilidad de la correspondencia, salvo por mandato de autoridad competente, que “igualmente, las comunicaciones telefónicas privadas son inviolables y no podrán ser interceptadas”.

Como se ve, la forma como se preveía este derecho fundamental parecía dar razón a quienes se oponían de forma contundente a que mediante una ley se dispusiera que se pudieran intervenir “las comunicaciones telefónicas privadas”, independientemente de las autoridades que fueran.

Una vez cuestionada la norma ante el pleno de la Corte Suprema de Justicia, este alto tribunal declaró que no violaba la Constitución el precepto legal en referencia.

Ahora bien, lo que hay que tener presente es que no era la Constitución la que señalaba o establecía que el Procurador General de la Nación podía autorizar que las comunicaciones telefónicas privadas pudieran ser interceptadas, como tampoco aludía en cuáles casos o delitos ello sería permitido. Decimos esto porque era y es la ley en donde se reguló tan polémica materia.

Por tanto, quienes han estado argumentando que la reforma del artículo 29 de la Constitución en 2004, en el sentido de que para intervenir las comunicaciones privadas es necesario contar con “mandato de autoridad judicial”, era para dejar claramente previsto que quien ostente el cargo de Procurador General de la Nación, ya no podría ni le estaría permitido dar dicha autorización, parten de un supuesto equivocado y, por ende, falso.

Sostenemos esto por lo siguiente:

1) antes de las reformas Constitucionales de 2004, el artículo 29 de la Constitución no era el que señalaba ni atribuía al Procurador General la facultad para autorizar interceptar comunicaciones telefónicas, esto se regulaba era en la ley;

2) Por tanto, lo que si existía y existe aún, según certificación emitida al respecto, es una ley en la que se disponía que el Procurador General podía autorizar que se interceptaran las comunicaciones telefónicas de tratarse de la posible comisión de delitos graves.

De ahí que, si lo que se quería era eliminarle esta facultad al Procurador General, con una simple reforma legal ello era posible.

Por otro lado, si la Constitución no era la que regulaba esta potestad, ¿cuál es el fundamento para sostener, de forma categórica, que era esto lo que se pretendía al reformarse el artículo 29 de la Constitución?  ¿Las actas de la Asamblea en donde se consignó el respectivo debate de la reforma del artículo 29 de la Constitución? ¿Por qué entonces no se estableció, de forma clara, precisa, que las comunicaciones privadas, siendo inviolables, no podrán ser interceptadas o grabadas sino por mandato de un tribunal de justicia, como se deja consignado en otros preceptos de la Constitución? ¿Por qué se recurrió a un concepto amplio como el de autoridad judicial? ¿Resulta manifiestamente descabellado sostener, de acuerdo con la Constitución, que los agentes o funcionarios de instrucción no son autoridad judicial, cuando sus funciones se regulan en el mismo título de la Constitución en el que se regula el Órgano Judicial?

De conformidad con nuestra Constitución, ¿no es perfectamente posible que existan dos tipos de autoridades judiciales, una que juzga y controla las funciones de la otra, la que instruye el sumario y a la que también se le reconoce independencia judicial en el ejercicio de sus atribuciones? ¿No podía ser otra la intención al reformarse el artículo 29 de la Constitución, al establecerse el concepto de autoridad judicial, tal y como se dejó consignado en el salvamento de voto del fallo de la Corte Suprema de Justicia, de 17 de julio de 2007, en cuanto a que era a otro tipo de autoridad, ajena a las judiciales, a las que se buscaba prohibirles la posibilidad de intervenir las comunicaciones telefónicas?

En fin y como se ha podido apreciar, todas y cada una de estas interrogantes eran perfectamente atendibles antes del fallo de 17 de julio de 2007, de la Corte Suprema de Justicia, en el que se decidió que los agentes del Ministerio Público no son autoridad judicial.

En todo caso, no hay que perder de vista, como lo recuerda Hans Kelsen, que en materia de interpretación de la ley, “siempre permanecerá un mayor o menor espacio de juego para la libre discrecionalidad” y ello porque, “la interpretación de una ley no conduce necesariamente a una decisión única, como si se tratara de la única correcta, si no posiblemente a varias” (Teoría pura del derecho, 1983, p.p.350-351).

Es dentro de esa concepción en la que se ubica la problemática de las intervenciones telefónicas, de por sí un tema siempre polémico.

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Publicado  el   22  de  enero  de 2010  en   el  Diario  La  Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Enérgico IDAAN

La opinión del Abogado y Comentarista…..

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Guillermo Márquez B.

Asì como criticamos los erróneo e indebido, ponderamos los méritos. En esta ocasión, felicitamos al Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), por su enérgica decisión de efectuar corte de agua a los morosos.

Puede que haya entre ellos algunos de pobreza extrema y por eso no han podido pagar su cuenta por consumo, pero en su gran mayoría están los frescos que sí pueden.  Tales son los que se van alegremente los fines de semana, si es que llegan a la casa tras sus labores, porque, nocherniegos y tabernarios, tienen que ir a ocupar mesas redondas para compartir con amigos y brinda con tragos o cerveza en algún bar.

Aquellos son los mismos que sí tienen dinero para ir a las peleas de gallos, al hipódromo, a los eventos deportivos y otros tipos de entretenimiento y diversión y a cuyas compañeras les dejan la carga de manejar el hogar, pero escasamente las llevan a un cinema. Tales son los miopes que no advierten que esas cosas contribuyen a matar el amor,  lo que resulta peligroso para la relación marital.

Un hogar sin agua, más que un inconveniente es un serio problema que afecta a todos sus miembros.  ¿Tiene acaso un hombre derecho a causarle daño a su familia?

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Publicado el 22  de enero de 2010 en el Diario El Panamá América, a quien  damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Política y moral

La opinión del escritor y analista político…….
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RAFAEL MONTES GOMEZ

Continuamos compartiendo la excelente reflexión de Abraham Jiménez Fernández muy apropiada para el 2010: “Una persona que tiene a su responsabilidad la administración de una entidad pública, sujeta al servicio social, debe tener la mayor integridad espiritual que sea posible y un profundo discernimiento para entender el sentido de la existencia humana, porque sus funciones están limitadas pura y simplemente a su investidura, porque todas las actitudes pragmáticas constituyen la voluntad, no de una persona común, sino, de un funcionario que tiene a su vez en sus manos decidir sobre el destino de los demás ciudadanos, y las mismas serán en provecho o perjuicios de todos, de modo que cuando se tiene el poder la situación puede ser grave, si no se actúa con verdadera prudencia y con verdaderos criterios lógicos.

Cuando una persona, que ha contraído un deber para con su patria desde el momento de su juramentación al frente del Estado y ha de cumplir con una serie de responsabilidades delegadas por la misma sociedad, para propiciar su bienestar, engaña, es algo sumamente preocupante.

Si se tiene conciencia y raciocinio del bien común, no debería haber ningún motivo para engañar, al contrario, debería haber transparencia en toda su labor, para mantener la confianza y el respeto de lo demás, pero, lamentablemente, esto es quizás de lo que más carece la mayoría de nuestros políticos, porque s e ha demostrado a través de los años que aspiran llegar a la administración pública para ultrajar y enriquecerse ilícitamente a costa del sacrificio de un pueblo hambriento y desesperanzado.

Lamentablemente, mucha gente cree que la moral es una serie de impedimentos arbitrarios al disfrute de la vida. La moral no es simplemente un conjunto de reglas para guiar nuestra conducta.

La vida moral, para decirlo de forma bien sencilla, es la vida del amor: el amor a Dios y el amor al prójimo. Pero el amor no es algo sin forma, necesita un rostro bien definido. Los mandamientos y las virtudes configuran el rostro del amor, pues nos dicen qué constituye amor auténtico y qué no.

El ser humano debe siempre procurar que sus acciones colinden con las normas que rigen la sociedad, para así vivir en paz con Dios y con la Humanidad.

Las sociedades han ido perdiendo la credibilidad en quienes se promueven cada año electoral para ocupar un cargo público y cada día a los llamados políticos les será más difícil convencer a un pueblo que tiene tantas huellas y tanto sufrimiento a lo largo de su historia.

Parece que ser político y la moral no coinciden en sus caracteres”.

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Publicado el  22  de enero de 2010   en el Diario La Estrella de Panamá y en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Cinta costera, una oportunidad para el cambio

La opinión de…..

Orlando  Acosta

Este título puede evocar la cortina de un canal de televisión satelital.   No. Ahora lo transformo en una frase que recoge la realidad y la oportunidad.

Ayer domingo decidí calzar las chancletas, zapatos o como quieras, las zapatillas del pueblo y caminé por la cinta costera. Primer paseo dominical desde que los medios demonizaran al pueblo y al gobierno de turno sobre el uso y desuso, la inversión y la construcción del llamado paseo costero. Lugar y tiempo que habla de los millones invertidos, de las toneladas de detritos y basura vertidas después de los masivos encuentros populares en el parque lineal de la Avenida Balboa.

Mismo tiempo de las mal cantadas villas navideñas.  Tiempo de escándalos edilicios. Eco de voces de peculado, de vicios y favores.  El paseo me hizo reflexionar no en los apetitos mercantiles del Alcalde y sus parientes, sino en la poca visión sobre el potencial del paseo en un lugar de encuentro, cultura, educación ciudadana y detonante para el cambio.

Entre el calor y brisa y el magnifico paisaje urbano compré una paleta de coco en el lugar de las extremas salas de cine al inicio del paseo costero.   Mientras duró el deleite de la lechosa, dulce y saturado sabor del coco y mis manos pegajosas jugaban con el papel de envoltorio, a riesgo te lanzarlo al mar, lo mantuve en mi bolsillo del pantalón por casi medio kilómetro del paseo.   No encontré, sino hasta las canchas de basketball, pasado el BBVA, el primer “tinaco” dispuesto a recibir mi basura. ¿Qué hace la gente con los papeles en las manos luego de caminar más de medio kilómetro en la cinta costera?   Adivina.

La cinta costera ofrece a los medios de comunicación un espacio de crítica a la conducta social y se asoma como la más grande escuela de formación de valores cívicos y morales de la ciudad. Interesante idea que aún no he escuchado.

Todos los mensajes al pueblo en la cinta costera comienzan con un rotuno NO.   No tire papeles. NO tire basura (a dónde),  NO Pise la grama,  NO juegue en los gaviones, NO cruce la calle. Basta de NO. Que opinen los sicólogos sociales.

Cinta costera lugar de SI. Oportunidad y espacio de educación ambiental para educar sobre los sitios de conservación de aves migratorias. El golfo y la bahía de Panamá lugar de encuentro de ballenas legendarias y sitio de riqueza marina único en el Pacífico americano. Cinta costera: escenario de economía urbana.

Encontré a panameños y panameñas tratando de hacer su domingo, bien en fogones de carne en palito, ceviche, raspao y otros seduciendo a turistas y locales con la yuca sancochada.

También pensé que este espacio de mercado dominical debería servir al pueblo para clínicas de empresa y asesorías financieras dadas por nuestros ex presidentes y actuales presidentes.

Los primeros que tienen el talento de evadir la ley y de tener yates, aviones, helicópteros, autos de carrera con mil dólares provenientes de los peculios de su esposa y el otro de amasar fortunas millonarias veinte años después de la ruina de la invasión de 1989.  ¿Cómo lo hacen? Deberían compartir su talento con el pueblo.

Cinta costera, espacio de memoria e historia cultural.   ¿Qué significado tendría para los niños el “man” de la bola al otro lado de los cuatro carriles de carros del viaducto?   Solitario y aislado en un espacio de la cinta costera. Vasco Núñez jamás podrá contestar a los niños sobre el océano Pacífico y cinco siglos más tarde la proeza de los panameños en la ampliación del Canal de Panamá.

¿Echarán de menos los niños y niñas de Panamá la historia que ya no nos podrá contar el edificio de la embajada norteamericana en la Avenida Balboa?   La cinta costera y su diseño aislaron los elementos culturales más importantes del conjunto de parque lineal, condenando a propios y a extraños presos a perderse en los laberintos de la historia local y universal.

Qué no decir del Pacífico sonoro de Gaspar Octavio Hernández, del barrio de La Exposición, del presidente Belisario Porras, del Instituto Gorgas, de la Avenida Balboa, de Pedrarias Dávila, de Panamá Viejo, de Taboga, de Pizarro, del Canal, del hospital Santo Tomás, de la fiebreamarilla, ¿quién y que más en la lista para interpretar a Panamá para los panameños?

En la cinta costera no hay intención de hacer orgullosos a los panameños, de hacer entender su pasado histórico condenándolo a la confusión del inminente mundo globalizado.

Más allá de lo dicho, visto y documentado, la cinta costera presenta un espacio optimista para promover un panameño nuevo que le de libertad y poder para moverse en trazos hacia un Panamá mejor y entonces pregunto: ¿Tú qué aportas?

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Publicado  el   22  de  enero  de 2010  en   el  Diario  La  Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Crímenes de lesa majestatis

La opinión del Jurista y Docente Universitario….

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Silvio Guerra Morales

Se ha dado a conocer, a través de los medios de comunicación social, que el Presidente de la República, Licdo. Ricardo Martinelli, ha sido víctima de un eventual delito, en grado de tentativa y que, potencialmente, puso en peligro la integridad del mandatario así como también la propia estabilidad del Estado panameño y de su Gobierno, sin dejar de resaltar que nuestra frágil democracia también pudo haber corrido igual suerte.

No han sido pocos quienes han dubitado de la real ocurrencia de los hechos y han elaborado una serie de conjeturas en aras de restarle credibilidad al incidente.  Sin embargo, cabe observar, contrariando las conjeturas, que también se ha dado a conocer que ya hay personas detenidas en atención al deplorable hecho.

Esto viene a dar cuentas de que no se trata de un invento o de una mentira con apariencia de verdad. Los penalistas sabemos que no puede una persona ser privada de su libertad ambulatoria si al menos no existen pruebas de su vinculación, así sea en grado indiciario, para con el hecho punible.

Sin haber conocido de tales detenciones, al ser entrevistado por un medio periodístico sobre el particular, advertí que “el pueblo tiene derecho a conjeturar en torno a la ocurrencia efectiva o no del incidente sin que tal derecho a la información ponga en peligro el desarrollo de una investigación seria, objetiva y en pro de la determinación de dos cosas fundamentales: autores y partícipes y hecho punible”.

Es decir, ese derecho de la sociedad panameña de saber qué fue lo que realmente aconteció no puede, de ninguna manera, perturbar el curso de las investigaciones y, al final de cuentas, haciendo nugatoria la efectividad de los cargos penales hacia quienes quisieron perturbar y destruir la paz y el sosiego del Gobierno y del pueblo panameño.

Por allí se ha estado diciendo que todo esto ha sido objeto de una escaramuza política encaminada a presentar al Presidente ante el pueblo panameño como un hombre que ha sido amenazado merced a algunas decisiones políticas y que han sido del desagrado de algunos personajes del mundo político y también para algunos sectores de la vida nacional.

Es un argumento político, sin duda alguna, pero que perdería fuerza en la medida, como ya ha venido aconteciendo, que se han dado muestras y pruebas de la efectiva ocurrencia de una conspiración malévola contra el primer Mandatario de nuestra nación.

Al final de cuentas, insisto, lo que importa es que se den a conocer los eventos, objetivamente, y que el pueblo panameño tenga información de qué fue lo que realmente aconteció.

Esto se entenderá en la medida en que podamos comprender que, indistintamente de las diatribas y diferendos políticos, todos tenemos el deber ineludible de preservar nuestra democracia y de defender a nuestros conciudadanos, máxime la de quienes gobiernan, ante los vilipendios y ataques a la integridad física de ellos así como de la nuestra.

No podemos permitirnos que la ola de la delincuencia, también, atrape y secuestre al poder político. ¡Vade retro!

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Publicado el 22  de enero de 2010 en el Diario El Panamá América, a quien  damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Compras, ventas e inmoralidades

La opinión de…..

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JORGE GAMBOA AROSEMENA

El Presidente, ese por el que voté, cada día se parece más al alcalde capitalino que, cada vez que hablaba, tratando de defenderse, se enredaba y quedaba peor.

De los tantos temas en el tapete o pistas de circo abiertas, en el caso de las mil quinientas camisas bordadas pagadas en 24 mil a la empresa de familiares del Presidente ante cuestionamientos de periodistas, sobre todo de las televisoras, el señor Presidente, sin medir el alcance de sus palabras, espetó que a los canales 2 , 4 y 13 les dieron, por contratación directa, un millón de balboas a cada uno.

Esta expresión revela una situación, desde nuestro punto de vista, gravísima.   Se han trastocado los valores. Veamos:

por un lado la opción de que la contratación directa es una práctica corriente del gobierno del tradicionalismo y que siendo así las cosas, pareciera que el pensamiento del Presidente deja claro que las televisoras no tienen autoridad moral para reclamar o censurar la compra directa de las camisas, porque a ellas se les dio un millón.

Y por otro lado que estas cantidades pueden torcer la voluntad y la rectitud de personas y de empresas, porque si te dan un contrato, debes callar ante cualquier acto censurable.

Con el gobierno del Hijo de Dictador censuramos el gasto en publicidad, porque podía comprometer la objetividad de los medios.   Hoy día vivimos días similares y peores, porque el Presidente parece tener la mentalidad de que, al que le da contratos, lo compra.

Los gobiernos buenos no requieren propagandizar sus obras.   Las obras y las acciones buenas se venden solas, no hay que gastar en propaganda. Cuánta propaganda hizo la Madre Teresa, cuánta Nelson Mandela, cuánta Martin Luther King, cuanta Gandhi y, sin ella, perdurarán en la memoria histórica de la humanidad.

No hay tregua, pero no de parte de los que tratamos de hacer esta ingrata pero necesaria tarea de ejercer el derecho ciudadano de exigirle a nuestros servidores, los gobernantes, se comporten como lo que anunciaron en campaña.

No hay tregua por parte de los gobernantes que pierden de vista que no son mandamases sino mandatarios, es decir, los que llevan un mandato, en este caso del pueblo, el cual nunca estará de acuerdo de que los gobernantes incumplan sus promesas y actúen como mandamases.

Otros casos donde parece haber compra, ventas e inmoralidades son los “negocitos” de la fibra de vidrio y el “negociote” de la Cinta Coimera.

Rodríguez y Castro están procesados porque era un “negocito” que murió con su administración, en cambio los negociados de la constructora brasileña con el gobierno anterior, que han continuado con este gobierno, no tienen a nadie procesado. ¿La diferencia será que uno ya no da para más y el de los otros siguen dando?

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Publicado el  22  de enero de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El salario mínimo importa a todos

La opinión del Médico especialista en Salud Pública…..

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JUAN CARLOS MAS C.

Cada cierto tiempo, marcado por las normas que regulan su negociación, el gobierno y los actores del proceso productivo, empresarios y trabajadores, se sientan a negociar el incremento del salario mínimo estimado como conveniente.

De las alegaciones de los patronos no me voy a ocupar ahora, partiendo del reconocimiento de que no es su intencionalidad el aumento salarial como concepto propio de clase.

Sin embargo, el discurso obrero suele centrarse en los alegatos acerca de la canasta básica alimentaria y la de servicios, mientras que el del gobierno se ubica en su pretendida sana intención de cerrar la brecha entre ricos y pobres. Todos los actores se olvidan de que el duelo entre clases se traba sobre un escenario y ese escenario es el tipo de país que se tiene y que se pretende conquistar.

El nuestro es un país subdesarrollado y las tareas que se tienen que cumplir sobre ese escenario son tareas nacionales y las sociales.

Creemos que los trabajadores dejan a un lado las oportunidades para encabezar al conjunto de las demandas sociales.  Pasemos a explicar esto.

La característica esencial del subdesarrollo es la existencia de regiones internas de desarrollo material y cultural diferentes. No existe una Francia rica y otra pobre; Suiza rica y pobre; Alemania rica y pobre. Por ello la tarea central de todo Estado, en un país de la periferia, es borrar las diferencias del desarrollo interno.  Esa misión es la única que legitima al Estado en un país como los nuestros.

La existencia de salarios diferentes para la misma profesión u oficio según las regiones, lo que produce es una magnificación de las diferencias regionales e incentiva las migraciones internas, fortaleciendo los asentamientos precarios y la marginalidad. ¿Cómo podría esperarse que un obrero calificado prefiera asentarse en un área regional más atrasada, si allá le han de pagar menos?; puesto en esas circunstancias el oficiante, del ramo que fuere, prefiere venir a la ciudad capital, porque en ella se paga más por su trabajo.

Pero el problema de la migración interna y sus consecuencias de marginalidad no es solo un problema moral y de solidaridad, sino uno de carácter estratégico para la clase obrera, porque esa población excedente opera como el ejército industrial de reserva, según la célebre definición de Carlos Marx, es decir, que su presencia mantiene los salarios a la baja.

La idea de este gobierno, de pagar salarios diferenciados en las actividades económicas más desarrolladas intensificará la diferenciación regional hacia la baja, porque las actividades mejor pagadas se encuentran orientadas hacia la zona de tránsito. Si se pretende justificar esto con el ejemplo de que la actividad turística se expande por todo el país, en áreas montañosas o islas alejadas, solo estaremos haciendo la excepción que confirma la reglar.

Por encima de la discusión de los montos del salario mínimo, que es una cuestión cuantitativa necesaria y justa, existe, pues, este otro tema que tiene que ver con la dimensión cualitativa de la política del Estado, que es la misión de borrar las diferencias que nos atascan en la categoría de país subdesarrollado.

Un solo salario mínimo y mejor aún si está incrementado adecuadamente.

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Publicado el  22  de enero de 2010   en el Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La ‘guerra’ contra las drogas

La opinión de …….

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I. Roberto Eisenmann Jr.

Estados Unidos tiene ya más de una década dedicada a la “guerra contra la droga”. En ese programa involucraron a militares que se habían quedado huérfanos de guerra (ya que la “Fría” se disipó con la caída del Muro de Berlín), sobre todo a los de su Comando Sur, cuyo teatro incluye las Américas e islas del Caribe.

Al medir los resultados es bastante obvio que la guerra fracasó, se perdió hace muchos años… pero la opción es tan difícil de aceptar, y riesgosa, que seguimos en la guerra fracasada.

Frente al horrendo problema de seguridad que produce la guerra fracasada, cada candidato a la Presidencia –de cada país de América– promete con tono de puro macho que aplicará “¡mano dura!”. A la mayoría de los votantes les parece esto bien, subiendo su popularidad, a la vez que los fulos se entusiasman con tan buenos candidatos.

Luego de las elecciones, el presidente ganador asigna al más ‘macho’ de su equipo, al Ministerio encargado del tema… pero a los meses se tiene que tragar todas sus palabras cuando la violencia se multiplica, las escapatorias de las cárceles se multiplican, la corrupción dentro de las fuerzas de la seguridad se multiplican… y un larguísimo etcétera.

El país símbolo de estos hechos de la guerra contra las drogas es México. El presidente Calderón, re-declaró una nueva guerra incorporando esta vez al Ejército. Los primeros días la declaratoria fue popular, pero luego, cuando se acumularon los muertos y se incrementó la violencia, fue perdiendo su respaldo. El domingo 17 de enero, en Mosaico, un magnífico artículo de Mario Vargas Llosa titulado “El narcotráfico, el otro Estado” describe, con su acostumbrada claridad, el problema y su posible solución.    Hay varias lecciones claras respecto al problema:

1. La solución NO es militar

2. El problema NO se resuelve con una lucha frontal, abierta, a la luz del día como si fuera una guerra contra otro país.

3. Es un asunto policial en que hay que usar las mismas estrategias y tácticas que las del contrario. Hay que actuar en las sombras, penetrando con inteligencia y apoyándose en la comunidad.   Sin el apoyo de la comunidad no hay forma de lograr nada.

4. Hay que convocar a la sociedad y armar un plan integral que sea propiedad de toda la ciudadanía, sabiendo que el problema llegó para quedarse. Al morir un capo, éste es sustituido por otro. Mientras que los países del norte sigan consumiendo y el negocio sea fantástico, nosotros pondremos los muertos.

No parece que hay otra que la descriminalización, que sólo es posible mediante un acuerdo iniciativa de los países del norte.   Ya se va formando una corriente de consenso; Vargas Llosa opina así. The Economist editorializó en este sentido y así van opinando cada día más sociólogos, profesores, juristas y científicos. Incluso, algunos países han legislado en este sentido; Holanda, Portugal y otros… y en Estados Unidos –según escribe Jorge Castañeda (ex canciller mexicano)– el procurador Eric Holder no aplicará la Ley Federal en aquellos Estados que descriminalicen; ya New Jersey y California lo han hecho.

Como escribe Vargas Llosa, la descriminalización entraña peligros. Por eso las sumas enormes dedicadas inútilmente a la represión deben redirigirse a políticas sociales, educativas y de rehabilitación.

La decisión es difícil, sobre todo porque hay organizaciones y poderosos que viven de la represión y de la “guerra”.

Todos tenemos que abrir los ojos y darnos cuenta de que la solución es otra, y atrevernos a promoverla.

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Publicado  el   22  de  enero  de 2010  en   el  Diario  La  Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Falta de “glasnost”

La opinión del Jurista, Docente Universitario y Activista de Derechos Humanos…..

Miguel Antonio Bernal

Firmada por la viceministra de la Presidencia, he recibido, finalmente, con fecha 15 del pasado la respuesta a mi petición ciudadana mediante la cual solicité “Copia autenticada de las Actas contentivas del Consejo de Gabinete que se realizó el día 15 y el día 16 de diciembre, específicamente en el punto de la escogencia de las dos vacantes de la Corte Suprema de Justicia y los designados…”.

Confieso que esperaba una respuesta que atendiera lo solicitado a pesar de que, el secretismo y el ocultismo, son dos piezas fundamentales del actuar de los gobernantes panameños durante los últimos lustros.   Sin embargo, dado que este es un Gobierno que durante la campaña juró y perjuró que: “sería diferente, que no ocultaría la verdad, que traería cambios”, etc., consideré que si no tenían nada que ocultar con relación a la selección de los dos magistrados a la Corte Suprema, no debía haber motivo alguno para desatender la respetuosa y ciudadana solicitud.

No se les estaba pidiendo nada del otro mundo, simplemente las actas del Consejo de Gabinete en ese preciso punto y nada más. Después de todo, los ciudadanos tenemos derecho a saber cuáles fueron las razones que sirvieron de sustento a los argumentos adelantados por los integrantes del Consejo de Gabinete en ese punto y si, por casualidad, habían participado en esa reunión personas que no formaban parte del Gabinete o que no pueden ser Ministros.

La carta firmada por la Viceministra, y digo firmada, porque dudo que sea ella quien la haya redactado por ser una profesional con sólida formación jurídica, es una verdadera pieza de falta de “glasnost”.

“Glasnost” es una palabra rusa que significa transparencia, publicidad, que fuese acuñada hace 25 años por Mijail Gorbachov como parte de su política de manejo público y abierto de los asuntos del Estado en la entonces Unión Soviética.

“La publicidad de los actos de gobierno es un elemento esencial de la democracia porque los gobernantes administran cosa ajena y los propietarios de ella deben ser informados de la forma en como se gestionan sus intereses.

Es un derecho del pueblo, por tanto, conocer la marcha de las cuestiones del Estado. La transparencia satisface ese derecho, aparte de favorecer la moralidad política y administrativa.

La transparencia, aunque entonces no se llamaba así, fue una de las conquistas de las revoluciones del siglo XVIII: estableció como principio la publicidad de los actos de Gobierno. Ellos deben ser cristalinos. El absolutismo, primero, y el totalitarismo, después, impusieron un encubrimiento institucional y sistemático de la gestión pública, Solo los miembros de la camarilla podían conocerla, no hubo en aquellos tiempos el más mínimo destello de transparencia. Esto, como es lógico, fomentó la corrupción gubernativa y el abuso del poder.”, nos dice la página 468 de la Enciclopedia Política de Rodrigo Borja.

La Viceministra, en la carta que me escribió LCHC/SB, me negó lo solicitado porque –asevera- es información “de acceso restringido”.   De igual manera, sin duda, harán con el pantano de corrupción del FIS y con todo lo que les convenga ocultarnos.   Menos mal que: “Ahora le toca al pueblo”, porque de lo contrario, se imaginan ustedes ¿en qué cavernas nos pondrían a vivir?

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Publicado el 22  de enero de 2010 en el Diario El Panamá América, a quien  damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.