El avión presidencial

La opinión del Empresario y Político……

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Samuel Lewis Galindo

Espero que cuando este artículo vea la luz pública “el alboroto” que se ha formado en torno al avión presidencial haya terminado.

Los medios de comunicación no han dejado por un instante de hacer toda clase de conjeturas sobre dicho aparato.

Se han esgrimido sobre el avión una serie de apreciaciones que no puede dejar uno de preguntarse si estas son con buenas intenciones. Inclusive, se han entrevistado a técnicos en aviones y sus respuestas han sido vagas y en algunos casos hasta contradictorias.

He escogido algunas preguntas y apreciaciones que se han formulado.

1.¿Puede el Embraer adquirido aterrizar en solo 2 ó 3 aeropuertos?

2.¿Si es un avión ejecutivo puede o no hacer viajes humanitarios?

3.¿Panamá lo pidió o Taiwán lo regaló?

He aquí algunas respuestas, que con mi “sentido común” y un conocimiento muy superficial de la aviación, me permiten hacer:

1. Un avión, cualquiera que él sea, puede adaptarse en corto tiempo a cualquier de los requerimientos o exigencias que se tengan. Un avión ejecutivo puede convertirse en uno apto para misiones humanitarias con solo quitarle o cambiarle algunos asientos.

2.Este avión o cualquier otro puede aterrizar en distintas pistas de acuerdo al peso que transporte y al combustible que lleve.

3.Qué importancia tiene si fue Panamá que pidió el avión o fue Taiwán quien lo ofreció, lo importante es quien paga por el mismo.

Me parece que las críticas han estado equivocadas.

Lo interesante sería más bien el contestar las siguientes incógnitas:

a. El avión presidencial para Panamá ¿es necesario o no?

b. Si se adquiere el avión pagado por Taiwán o por el Gobierno, ¿qué otro uso se le ha podido dar a este dinero?

c. ¿Por qué hoy el señor Presidente se contradice de lo que dijo ayer en la campaña sobre el avión presidencial? (Esto solo lo puede contestar él).

He tratado objetivamente de analizar este asunto que ha venido acaparando la atención pública por muchos días. He llegado a la conclusión, después de ver las distintas opciones, que el avión presidencial sí es necesario y que este pueda servir a varios propósitos y creo también que puede utilizar distintas pistas de aterrizaje en adición a las de Panamá, Colón y Chiriquí.
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Publicado el 19  de enero de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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Percepción y pruebas: investigar y certitud

La opinión del Abogado……

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Alberto E. Fadul

La clara oscuridad del actuar, inefectivo, de acuerdo con los elementos del título y otros, engendran y fortalecen la impunidad. La historia de los últimos 40 años así lo ha demostrado.

El descaro de funcionarios, en variados peldaños administrativos, dentro y fuera de los tres poderes del Estado, involucrados en acciones de enriquecimiento ilícito, es vergonzoso.

La inacción o lentitud en el impulso del Órgano Judicial, desde la Corte Suprema hacia abajo, descartan la transparencia en todo su actuar.   Cada vez que se mencionan los “peces gordos”, el silencio, la ausencia de acciones firmes o la planificada lentitud de los actos investigativos y procesales quedan, asfixiantemente, demostrados.

Extiendo mis atrasadas felicitaciones a los medios escritos de comunicación que, con demostrada valentía y capacidad investigativa, han puesto al descubierto, año tras año, situaciones vergonzosas que demuestran la complejidad que conlleva el actuar corrupto;  sin embargo, las argucias de los mecanismos descarados, cuando se investigan, no resultan tan efectivos como los corruptos planificaban sus denigrantes acciones.

En muy pocas ocasiones, los eslóganes de campaña se acercan tanto a la verdad:   “Funcionarios que entran pobres y salen millonarios” (parafraseando).

Asombrosa la cantidad de tontos útiles, funcionarios de Gobierno y de algunas instituciones del sector privado, que prestan sus cargos como garantes de la corrupción y protegen la impunidad.   Sus excusas en los medios son risibles.

La arrogancia de quienes, descaradamente, muestran sus mal adquiridas riquezas, siempre con unas excusas inadmisibles e irreales, expresadas de forma despreciativa, demuestran lo poco que les importa la pobreza de los demás o de los que nada tienen, es impresionante.

Así es el espíritu mafioso de estos seres que están lejos de entender o siquiera aceptar que su ilícito enriquecimiento afecta y empobrece más a la mayoría de nuestra ciudadanía.

Qué lamentable es la desesperanza que genera la pobreza unida, en ocasiones, a la ausencia de conocimiento, lamentablemente afectada por una cruel política populista, repleta de falsedades: pérdida de la soberanía, los “yeyesitos”, el sector privado no paga impuestos, la pobreza parte del abuso de los ricos empresarios que pagan salarios de hambre, etcétera, permite, inauditas reelecciones y la querencia de personas que, definitivamente, no se lo merecen. ¡Qué engañada está gran parte de nuestra ciudadanía!

Como si los falsos políticos, altos funcionarios, conocidamente corruptos que han convertido nuestra institucionalidad en su banca personal, fuera de otorgar algunos puestos mal pagados a sus adeptos, les interesase una patria más equitativa.

Señor Presidente del cambio, hay mucho por hacer y muchos por castigar, vía una justicia cierta.   No permita que su periodo haga perseverar la impunidad de los corruptos.   Los cambios integrales de nuestra Constitución son vitalmente necesarios.

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Publicado el 19  de enero de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Los problemas de la explotación de Cerro Colorado

La opinión de……

Hugo Salazar

Es cierto, la historia se repite en espiral. El actual gobierno ha anunciado su interés en explotar la mina de Cerro Colorado, creando una serie de expectativas similares a las creadas a principios de la década de los 80, cuando el gobierno militar informó que realizaría la explotación de esa mina.

Un gran sector del pueblo chiricano, guiado por un grupo de sus prestantes líderes, se opuso rotundamente a ese proyecto debido en parte a las siguientes preguntas que se hicieron, a las cuales les añado las respuestas entonces recibidas:

1. El yacimiento se encuentra a más de 300 metros de profundidad. ¿Adónde se va a depositar todo ese material que tiene que ser excavado? Respuesta: se va a rellenar un valle que queda cerca.

2. Después de extraído el metal, ¿adónde se va a depositar el material sobrante? Respuesta: se construirá un ducto y se vaciará todo el desperdicio al mar.

3. La chimenea de la fundición de metal producirá lluvia ácida que afectará la vegetación y cultivos por muchos kilómetros a la redonda. Respuesta: se está perfeccionando una nueva tecnología que extrae todo el azufre de las emisiones, sólo que esa tecnología es tan cara que elimina la rentabilidad del proyecto.

Por casualidades del destino, me tocó presenciar, a finales de 1981, una reunión efectuada en David, entre el Comandante Jefe de la Guardia Nacional y algunos de sus asesores, con un pequeño grupo de chiricanos que se oponían al proyecto.

Doy fe de que la vehemencia y la valentía de los opositores, que además de admirable, avasalló los argumentos de los promotores del proyecto. Entre los opositores no había ningún científico ni especialista, sólo ciudadanos preocupados por todo lo malo que podría sucederle a su tierra.

Muchos años han pasado y es de esperar que ya existan nuevas tecnologías que permitan dar respuestas más aceptables a estas y otras inquietudes que tienen los pobladores de las regiones que serán afectadas.

De no ser así, veremos nuevamente, la activación de las fuerzas opositoras esgrimiendo los mismos y contundentes argumentos para detener el proyecto, lo cual convertirá en pérdida toda inversión que se haga en estudios que no respondan satisfactoriamente las preguntas simples que nos hacemos los ciudadanos.

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Publicado  el   19  de  enero  de 2010  en   el  Diario  La  Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El retorno de los brujos

La opinion del político…..

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RAMIRO VÁSQUEZ CH.

La reciente derrota electoral de la Alianza de Concertación de Partidos por la Democracia de Chile de centro izquierda, luego de veinte años en el poder y el consiguiente retorno de la llamada nueva derecha, quienes desde hacia cincuenta años habían intentado en vano ganar una votación, traen lecciones para la clase política panameña.

Como corresponde a una sociedad altamente politizada, no se hizo esperar el reconocimiento de la victoria y los llamados a la unidad nacional para mantener los procesos de cambio y consolidar aún más su gestión democrática. Una mención importante es la del caudal de votos que obtuvieron en la primera vuelta las propuestas más definidas de izquierda, que totalizaron cerca del 28% de esa votación y que responden a figuras que abandonaron la alianza de Concertación ante la evidente manipulación de sus primarias internas.

Una gran cantidad de factores abonaron al resultado final de estas elecciones seguidas con mucha atención por toda la comunidad internacional. Los aparatos de sus Partidos quedaron rezagados con respecto a esas demandas de participación y de oportunidades para finalmente tratar, erradamente, de atraer el voto independiente e indeciso con figuras desgastadas de la vieja derecha con la que habían pactado en esos veinte años.   Sin embargo, el período de la Presidenta Bachelet terminó con un record de aceptación de más del 80%.

Al rechazar la posibilidad y necesidad de reestructurar una nueva alianza de fuerzas, la Concertación, no pudo evitar caer en el juego de su adversario que se presentó con un discurso de cambio y renovación capturando parte de su tradicional caudal electoral.   De todas maneras la diferencia de votos no llegó a los 300 mil, con lo que se vaticina, un complejo proceso de gobernabilidad.

En Panamá, todavía esperamos el famoso balance electoral de las fuerzas que fueron escandalosamente derrotadas.   Su Partido insignia —el PRD— realizó algunos cambios cosméticos en su dirección superior bajo la promesa de realizar “ lo más pronto posible”, un Congreso de renovación de toda su estructura de dirección.   Partiendo de ese déficit, el PRD, sigue la inercia de una política zigzagueante, improvisada, más discursiva que de resultados efectivos.

Algunas figuras “ nuevas ” en la Dirección transitoria, no marcan el tan urgente giro que debe tomar el Partido sobre la nueva realidad que le corresponde atender. El PRD fue fundado hace 31 años.  Es un Partido maduro.

En un país joven como el nuestro, el PRD, es un Partido viejo.   Se entiende que debía contener suficiente experiencia y madurez para encontrar una salida a su estancada situación. Pero un Partido viejo tiene en su agenda de sobrevivencia la necesidad de una renovación integral.

El viejo aparato derrotado y cuestionado, bajo control de la supuesta pasada dirección “ reemplazada ”, se ha convertido en una fuente de división interna.   La política de “ búsqueda y captura ” emprendida por las nuevas autoridades hacia las figuras que controlan el aparato del Partido, por acusaciones de enriquecimiento ilícito, agravan aún más la crisis de identidad y de dirección.

La renovación tiene sus tiempos y el PRD debe entender que si no juzga correctamente el momento de esa renovación, producirá, como en el reciente caso chileno, una profunda división que hará prácticamente imposible su vuelta al poder.

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Publicado el  19  de enero de 2010   en el Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La punta de la espada

La opinión del periodista…..
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Manuel E. Barberena

El presidente Manuel Zelaya es un hombre de temple, visionario, que ha sido atrapado en una tormenta ideológica con un trasfondo de poderío económico y militar con ramificaciones internacionales.

Honduras muestra el drama sociológico de los países más pobres de la región: Opulencia y miseria, cultura y embrutecimiento, corrupción político-militar, situación agravada por una tradición de Gobiernos autoritarios que pusieron la autoridad suprema de la Nación en los cuarteles.

Ramón Barreiro, director de la Fundación Libertad, expone en un escrito esclarecedor de los sucesos, lo siguiente: “Honduras, hasta el mismo inicio del presente siglo tenía dos cabezas: el alto mando militar y la Presidencia, siendo la cabeza dominante la primera. Los últimos cambios constitucionales han logrado en el papel la sujeción del mando militar al gobierno civil; sin embargo, los términos de esta sujeción siguen siendo difusos, ya que la Constitución reconoce como propósito de las Fuerzas Armadas, “defender la integridad territorial y la soberanía de la República, mantener la paz, el orden público y el imperio de la Constitución”. Así, -comenta el señor Barreiro- las Fuerzas Armadas son garantes del orden constitucional, una función que en cualquier régimen republicano corresponde a la Corte Suprema de Justicia.

El régimen político hondureño, dice el señor Barreiro en partes sustanciosas de su escrito, parece sostenerse gracias a un acuerdo político entre los tres actores políticos dominantes, a saber, las Fuerzas Armadas y los partidos Liberal y Nacional. En consecuencia, cualquier intento no concertado entre todas las partes, de modificar las reglas del acuerdo político implica la remoción del elemento discordante, que en el caso de la presente crisis resultó ser el presidente Mel Zelaya”. (Ramón Barreiro, ¿qué pasó en Honduras?, La Prensa, Opinión, 14 Dic., 2009).

El pueblo hondureño, dijeron algunos observadores, libre acudió a votar masivamente y dio al mundo una muestra ejemplar de democracia. Aleluya. Un futuro sombrío se avisora en el sufrido país centroamericano bajo un régimen de libertades restringidas y apuntado con los fusiles de su estólido ejército. “Nadie sale bien del pantano hondureño”, dijo la revista inglesa The Economist. (Betty Brannan Jaén, La Prensa, Panamá, 6-dic-09).

En la profusa propaganda, los nombres Palmerola y United Fruit Co. fueron omitidos.   En Panamá, a pesar de que nos hemos visto en ese espejo, nuestros informadores y analistas maniobraron con entendible cautela, entre la libertad y el miedo.

La punta de la espada con la cruz en la empuñadura ha sido clavada en el corazón de la frágil república.   Habrá que ver qué trae el señor Lobo para restaurar la dignidad y la institucionalidad, y levantar la calidad de vida del hermano país.
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Publicado el 19  de enero de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Quién tiene Blackberry?

La opinión de…..

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Lanny A. Lowe

Ahora, queridos usuarios de tan maravilloso aparatito, les pido leer este artículo escrito desde la perspectiva de una persona que no lo tiene.

Tengo varios amigos dueños de esa mágica cajita negra que los conecta con el mundo. Me resulta divertido que me pregunten con toda naturalidad, como si todo el mundo tuviese uno, cuál es mi BB (refiriéndose al pin -número de identificación) y su asombro cuando les contesto que mi único BeBé es mi hijo.

Sé que a través del Blackberry se puede leer y contestar emails, mantener conversaciones, enviar y recibir mensajes de texto en tiempo real y disponer, además, de múltiples bondades que no pretendo enumerar aquí porque esto no es un anuncio pagado. Lo que no sé es si mis amigos se dan cuenta de que toda esa instantánea conexión con los que no están a su lado se traduce en la desconexión para con los que están, en ese instante, frente a ellos.

Póngase en los zapatos de la abuela que no entiende por qué su nieta adolescente está con los ojos fijos en una minipantalla y los dedos en un tecladito en vez de estar conversando con ella.   Sienta la frustración de la esposa que quiere conversar durante la cena con su marido, pero se siente sola porque él está intercambiando mensajes de texto con sus amigos. Imagine a un padre conduciendo callado, cual chofer, porque su hijo está entretenido “chateando” con sus amigos. Reflexione en la contradicción de ir a la Iglesia y no poner atención por estar pendiente de teclear una respuesta al mensaje recibido.

Y adivine por qué una amiga mía chocó su auto recientemente. Entiendo lo maravilloso que es estar en contacto con tus seres queridos a cualquier hora, en cualquier lugar y, sobre todo, ¡gratis!   Pero también creo que hay un lugar y un momento para cada cosa.

Las normas de etiqueta para usar un Blackberry deberían nacer del sentido común de las personas, pero parece que utilizarlo resulta tan adictivo que inocentemente los usuarios dejan de percibir lo que sucede en su entorno debido a la concentración que prestan al susodicho.

Quizá por eso han olvidado que “Secreto en reunión es mala educación” y no notan la incomodidad causada al excluir a quien está a su lado de la conversación que mantiene por Blackberry.   No consideran una falta de cortesía dedicarse a alguien que no está presente en vez de compartir con su interlocutor. Ni recuerdan lo peligroso que es quitar los ojos del camino para leer un mensaje de texto y las manos del volante para contestarlo.

Considero que se pueden disfrutar todos los beneficios del Blackberry, pero en momentos que no atenten contra las normas de cortesía, manteniendo la consideración para los demás y valorando la compañía del que está presente.

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Publicado  el   19  de  enero  de 2010  en   el  Diario  La  Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La responsabilidad es de todos

La opinión del Empresario…..

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RAFAEL  CARLES

La inseguridad rampante en el país saca a la luz las complejas relaciones existentes entre la sociedad y el Gobierno, y la necesidad de reconstruir este último, pero también de asumir las responsabilidades individuales y grupales de orden privado.

El incremento de ejecuciones, ajusticiamientos, asesinatos, secuestros, robos violentos, asaltos a mano armada y la ola de crímenes en todas las esferas de la geografía nacional pone de manifiesto la debilidad de los controles y el riesgo a que estamos sometidos todos por la desidia de los gobiernos y de sus funcionarios.

En base a esta evidencia, numerosos ciudadanos, analistas y dirigentes políticos critican la falta de actuación de las autoridades en el resguardo de la seguridad de la población y reclaman la reconstitución de los organismos que deben cumplir esa función.

Estas críticas y reclamos son indudablemente fundados. El sistema de seguridad actual ha sufrido, por decisiones gubernamentales y como consecuencia de sucesivas crisis, un profundo deterioro, y ha perdido capacidades de control, regulación y prevención para garantizar el cumplimiento de las normas ya vigentes en cuestiones como vigilancia, inteligencia, contención y represión. Además, la despreocupación y carencia de profesionalismo de funcionarios y diputados deriva en la falta de reflejos del sistema público para establecer nuevas normas que serían indispensables para proteger a la ciudadanía.

Pero esto es solo una parte de la historia. El buen funcionamiento social no depende solo de la calidad o eficiencia de los estamentos estatales, sino de la forma en que esa sociedad, en sus estratos directivos, en sus grupos constitutivos y en sus individuos, se comporta en relación al interés colectivo y, específicamente, al Estado.

En Panamá, existen desde hace mucho tiempo, conductas dirigidas a desconocer o desafiar las leyes, regulaciones y reglamentos establecidos.   La “ viveza criolla ” se denomina, precisamente, la aplicación de la inteligencia o la picardía a la violación de las normas, a operar de acuerdo al más inmediato interés individual sin tener en cuenta los intereses ajenos.

Conductas como el desconocimiento de las reglas de tránsito —que provocan un número descomunal de muertes y accidentes—, o la evasión de los impuestos, por citar solo dos casos típicos, no son, generalmente, condenadas por la opinión privada o pública.   Como hecho significativo, se da el caso de funcionarios que hacen la apología de esta “ viveza ” idiosincrática y que la practican desembozadamente, sin generar la repulsa pública, y aún más grave, conservan durante buen tiempo apoyo político.

Otro aspecto de esta cuestión son las actitudes antisociales o violentas de sectores políticos y agrupaciones de ciudadanos perjudicados por políticas públicas.   En muchas ocasiones estos reclaman al Gobierno por lo que entienden el resguardo de sus derechos, pero lo hacen con acciones malsanas, violatorias de la Ley, de los derechos de otros ciudadanos y dañinas para bienes públicos y privados.

Cierran calles, encienden llantas, obstruyen el tránsito y vociferan en áreas designadas para guardar silencio, como es la zona al frente de la Universidad de Panamá donde se encuentran ubicados más de 800 pacientes hospitalizados en distintas salas del Complejo Metropolitano de la Caja de Seguro Social.

Actuando de este modo, incurren en una contradicción flagrante entre la demanda de Estado de Derecho y conductas propias de la ley de la selva, es decir, del estado de la sociedad previo a la institución del orden a través del poder estatal y de la regulación de las relaciones humanas a través de la Ley.

Por lo visto, ya no bastan las discusiones entre la conveniencia de una política de mano dura o una de mano suave, o cuál nombre rimbombante colocarle al siguiente operativo del tipo “ ¡Ay, qué miedo! ” ni los refranes electorales que prometen rebajas en las tasas de criminalidad.

Nada parece importar con los 450 millones de dólares que se gasta el Gobierno anualmente en materia de seguridad. Nada absolutamente es suficiente, cuando el hampa se ha tomado el país como rehén y ha establecido su centro de operación en cada barriada.

En el siglo XVII Thomas Hobbes forjó, precisamente, una metáfora del poder, según la cual los ciudadanos delegaban en el Estado absoluto la potestad de organizar la sociedad para evitar matarse entre ellos.

Como alternativa a esta ominosa posibilidad se presenta la planteada en el mismo siglo por John Locke, de un pacto social que garantiza las libertades individuales amenazadas por el estado salvaje de la sociedad, constituyendo una ley y un poder civil con capacidad para dirimir los conflictos en base a la misma.

Un componente básico de este segundo orden, de vida en libertad, es la responsabilidad civil en el respeto de ese pacto. Por eso, además de exigir al Gobierno el cumplimiento de sus deberes, es necesario cumplir condiciones inherentes a la convivencia, como respetar las leyes y los derechos ajenos.

Con justicia, la sociedad reclama por el mal funcionamiento del Gobierno.  Pero también tiene responsabilidades que no cumple en el respeto de normas y leyes básicas para el orden, la seguridad y la convivencia.

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Publicado el  19  de enero de 2010   en el Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.