Externalización e investigación

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La opinión del Doctor en Medicina…

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Julio Toro Lozano

El tema de la posible externalización de algunos servicios que brinda la Caja de Seguro Social (CSS), ha suscitado una vez más la discusión en torno a la posible privatización. La oportunidad es buena para debatir sobre conceptos de privatización, externalización u otros.

Dado que la privatización es un tema tabú, más que hablar de sexo, muerte o sida, la mayoría no hemos tenido la oportunidad de escuchar debates, de conocer las razones de por qué sí y por qué no, de sus riesgos y beneficios a corto, mediano y largo plazo.  El tema simplemente levanta pasiones y es tan prohibido, que al político que se le ocurra discutir el tema se suicida en sus aspiraciones. Para el usuario, los problemas deben resolverse inmediatamente; en la visión del administrador, las soluciones tienen que darse a corto, mediano, largo y larguísimo plazo, ya que simplemente tiene que garantizar la existencia de la institución y de sus recursos.

Pero externalización, no es privatizar; por pura definición es subcontratar. En este caso vale la pena las preguntas ¿por qué subcontratar en la empresa privada, en la clínica privada, servicios que la CSS brinda? ¿Será que es porque no se tiene la capacidad de brindarlos o porque la demanda supera la oferta o porque la mora es tan grande que sería imposible llevarla a cifras aceptables con los recursos de la institución, en un tiempo razonable? Estas, quizás, podrían ser algunas de las respuestas posibles.

Para atender al cuestionamiento y lograr las contestaciones, a mediano y largo plazo, urge la creación de una actividad de investigación permanente, que abarque los aspectos biomédicos, de atención primaria, de farmacoeconomía, epidemiológicos, entre otros. Esta actividad orientaría las acciones de la institución, la asignación de recursos, la reformulación de horarios de trabajo, las actividades de docencia e información para con los empleados y los usuarios, con el propósito de brindar el servicio, atender las necesidades de la población que acude a buscar asistencia médica.

Mientras no conozcamos el costo que representa para la institución una enfermedad, cualquiera; las poblaciones de pacientes de las diferentes enfermedades y su distribución geográfica, y mientras más demoremos en establecer acciones preventivas sólidas y bien planeadas, mayor será el costo económico a pagar, conviviendo siempre con el temor de que las medidas heroicas a tomar pasen a ser la norma, no la excepción y que al final del camino las instituciones de salud colapsen por falta de todo, incluyendo de recursos y presupuesto.

De no existir una investigación que responda a las necesidades de la CSS, de no aplicarse las guías y normas de atención, de no existir una acción de prevención de enfermedades, podrán utilizarse todos los recursos posibles, pero la situación solo empeorará. Si se quiere mejorar la docencia, hay que invertir en investigación; sin embargo, si lo que se quiere es mejorar la atención, entonces hay que invertir en investigación.

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Publicado  el   16  de  enero  de 2010  en   el  Diario  La  Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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