La Patria no se vende

La opinión de…….

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JORGE  GAMBOA  AROSEMENA

Luego de aprobada la ley sobre titulación de islas y costas, el problema no se ha resuelto, solo se le ha dado un matiz económico.

Si bien es cierto que ahora el Estado ingresará una buena cantidad de millones, la primera impresión de mi parte que recibí con la propuesta de la ley era que se quería acabar con la especulación en lo referente a la compra y venta de pedazos de mi patria.  Con la ley, se ha convertido en una situación elitista, porque titular más de tres hectáreas solo lo podrán hacer los que tengan alto poder adquisitivo, ya sean persona natural o jurídica, porque si algún ciudadano común tiene 10 hectáreas con derechos posesorios, le titularán 3 sin mayor costo y las otras 7 serán, por ejemplo, a 3 mil cada una, es decir, 21 mil balboas, que seguro no los tiene; pero que si un inversionista las quiere y le ofrece 25 o 30 mil por todo el globo, el que vende pagará impuesto de enajenación por las 3 hectáreas y el resto no paga. El comprador luego titulará las 7 restantes y especulará con todo el globo, vendiéndolo hasta en 50 mil la hectárea, que por 10 hectáreas sería 500 mil, habiendo invertido alrededor de 50 mil balboas. Negocio redondo.

¿Quién ganó más? ¿El Estado que tituló a 3 mil cada una de las 7 hectáreas o el empresario desarrollista, que aunque luego tenga que pagar al fisco los impuestos de esta transacción, de todas maneras le resultó un buen negocio de varios cientos de miles de balboas?

La patria es de todos y no es para que nadie lucre de la venta de sus terrenos. Que un empresario venda su fábrica, venda su supermercado, su restaurante, está vendiendo una empresa que le costó inventiva, capacidad administrativa y los activos de ella.

Que uno de estos llamados inversionistas venda un globo de terreno a precios especulativos, solo ha vendido lo mismo que compró pero a lo que no le ha añadido ninguna plusvalía proveniente de alguna capacidad empresarial, solo ha lucrado de la necesidad creada por la sociedad de consumo de ese globo de terreno.

Yo soy de la tesis de que el Estado debe regular la venta de la tierra y si alguna persona natural o jurídica vende por arriba del valor catastral, esa diferencia debe ser del Estado.   Seguro que nadie vendería ni nadie compraría para especular.

Estamos perdiendo de vista que la patria es de todos, siendo uno de sus principales componentes el territorio, por lo que no es justo que por circunstancias de oportunidad, unos se hagan de tierras que en el régimen especulativo se inflan de valor y otros no tengan acceso a esta oportunidad.

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Publicado el  15 de enero de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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