El Ordinariato no le conviene a la Iglesia católica

La opinión de…..

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Brittmarie Janson Pérez

El peligroso empeño de luchar contra la dictadura militar obligó a los panameños a desarrollar sus capacidades analíticas y su ingenio. Porque amamos a nuestra Patria, quienes nos oponíamos a dicha dictadura aprendimos a buscar la realidad que se escondía tras promesas, propaganda y retórica engañosa. Hoy muchos nos encontramos en igual situación con respecto a la Iglesia católica. El amor por nuestra religión nos impone el deber de cuestionar al Vaticano cuando toma un rumbo equivocado.

Contra el Ordinariato Castrense hay tantos argumentos, que no se entiende por qué persiste el empeño de ratificarlo. Pero hay una razón más. El Ordinariato no le conviene a la Iglesia católica.

Luis Alberto Díaz ha asegurado que con el Ordinariato la Iglesia católica no promueve la militarización de los servicios de seguridad (Panorama Católico, 13 de diciembre de 2009).   Le faltó considerar el caso contrario: Que el Ordinariato militarice –y, además, politice– a la Iglesia.   En un país que sufrió tanto por una dictadura militar de más de dos décadas, ¿sería bien visto que el obispo y los capellanes tuviesen títulos castrenses como “comisionado” o “capitán”? ¿No quedarían el obispo y los capellanes castrenses en la incómoda posición de tener que apoyar al gobierno de turno, no importa cuán corrupto o arbitrario sea, porque son pagados por el Estado?

En la Fuerza Pública, ¿no habría resentimiento por la incorporación de una institución, cuyos miembros no han sido escogidos por el Gobierno panameño ni responden a sus directrices, sino que son nombrados y responden a las órdenes emanadas de otro Estado, el Vaticano? Además, ¿no habría quienes se quejaran de favoritismo o discriminación religiosa? Y si para evitar esas quejas se incorporaran ministros de otros cultos en la Fuerza Pública, ¿puede el Estado panameño hacerle frente al pesado costo de su incorporación?

Si se aprueba el establecimiento de un obispado militar, cada vez que se denuncien casos de corrupción, criminalidad y de violencia abusiva por la Fuerza Pública, ¿no preguntaría la opinión pública por qué, teniendo un Ordinariato Castrense católico, se continúan cometiendo tales fechorías?

Según el acuerdo Ad Instar del Ordinariato Castrense, todos sus gastos serían sufragados por el Gobierno panameño: los costos de su funcionamiento, de la formación de nuevos sacerdotes, los salarios y jubilaciones del Ordinario y el clero castrense, la provisión de lugares de culto idóneos y una sede decorosa para el Ordinario y su Curia. Por lo tanto, los gastos y erogaciones del Ordinariato se verían en el presupuesto general de la Nación y serían discutidos en la Asamblea Nacional y los medios de comunicación. La ciudadanía, que cargaría con el peso de tales gastos y erogaciones, tendría derecho a pedir cuentas y a expresar críticas públicas. El pago obligado –no voluntario– de estas erogaciones, ¿no generaría resentimiento entre los ciudadanos?

Los promotores de la ratificación del Ordinariato Castrense deben entender que no le conviene a la Iglesia católica porque la convertiría innecesariamente en un blanco político.

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Publicado  el   15  de  enero  de 2010  en   el  Diario  La  Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Mi mejor amigo

De la Inspiración de la poetisa panameña……

VENICIA CHANG

Mi mejor amigo

Amigo, palabra profunda y emblemática

que demuestra fraternidad

entre todos los hombres

que expresan buena voluntad.

El amigo nos acompaña

en todos los momentos

para brindarnos su ayuda

y servirle igualmente.

En los momentos difíciles,

es cuando más, debemos demostrar

el apoyo real y sincero

que encierra la fraternidad.

El buen amigo te orienta

para que nunca te desvíes

en caminos turbulentos

y llenos de peligro.

El mejor amigo conoce

cuáles son tus límites

y jamás te impondrá

que rebases tus miedos.

El “amigo” que te propone

actuar fuera del margen de la ley,

toma una decisión firme

y aléjate de él.

En la sociedad actual

con lupa hay que saber elegir

para que jamás te involucren

en problemas que no tienen un final feliz.

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Poesía presentada con el seudónimo Marie Josephine al Concurso Nacional de Literatura Infantil y Juvenil “CARLOS FRANCISCO CHANGMARÍN y enviada por la autora en diciembre de 2009 a Panaletras para su publicación.  Todo el crédito es de la autora.

Una reforma necesaria

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La opinión de….

Gilza Córdoba


El mes pasado, observé por televisión una entrevista que se realizaba a nuestra ministra de Educación, donde se referían a la ansiada reforma educativa. La ministra explicaba que esta reforma abarcaba mayores oportunidades de autorrealización para los jóvenes, a través de una oferta de actividades extracurriculares, y que los tres ejes en los que se fundamentaría la misma serían: tecnología, inglés y ética.

Ética.  Qué de la ética del panameño común?  Vemos su falta en padres que parecen ausentes, mientras sus hijos menores sacan la mano por la ventana de un vehículo para deshacerse de desperdicios o en las regatas de buses dirigidos por un par de conductores irresponsables, que juegan con la vida de pasajeros y peatones. La palabra ética deriva del griego ethika, de ethos.

Ahora bien, ethos significa comportamiento o costumbre. La ética abarca las reglas sociales que definen el comportamiento de las personas en una sociedad y que vivir de acuerdo con ciertos valores es cosa necesaria.

Los estudiantes pasan solo algunas horas en el colegio y no es sensato esperar que un individuo desarrolle hábitos de comportamiento que le permitan convertirse en un buen ciudadano, confiándoles a sus maestros la totalidad de la tarea, aun cuando contásemos con el mejor sistema educativo.Aunque parezca falso, muchos padres esperan esto del sistema.

Ciertamente, hace tiempo era hora de actuar para rectificar los rumbos y de realizar una reforma cuyo instrumento necesario es la transformación curricular. Esperamos de nuestros maestros que sean facilitadores, orientadores, pedagogos; pero creo que no reposa sobre ellos la responsabilidad de decidir qué es lo que se debe enseñar y cuándo debe hacerse.

Me sorprende sobremanera escuchar que algún grupo de educadores se resiste a pensar que las modificaciones en el sistema no urgen o digámoslo en otras palabras, que en sus actos libres y deliberados estos educadores sustenten enfáticamente que ejercerán algún tipo de presión si se cambia esto o aquello.

Es claro que para estos grupos, no importan los medios con tal de llegar al fin. Entiéndase por los medios la pérdida de días de clase para nuestros estudiantes de escuelas públicas y por fin, intereses particulares. Esta situación representa en sí misma un problema de ética. Muchos disfrutaríamos de ver actuar a algunos dirigentes magisteriales como tales.

La reforma educativa tiene que ir de la mano con el apoyo de la sociedad civil.  Las acciones y los métodos necesarios para la reforma implican una estrategia, una táctica en la que todos los panameños tenemos una posición que jugar, como compañeros de trabajo, como vecinos, como adultos responsables.

Esto sería un factor determinante para participar de una sociedad con una convivencia armoniosa. Si queremos ver avances reales por las modificaciones de la reforma educativa desde una perspectiva humanística y en nuestra generación, todos tenemos que participar activa y continuamente de un cambio necesario y no quedarnos al margen del mismo.

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Publicado  el   15  de  enero  de 2010  en   el  Diario  La  Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Sobre cambios constitucionales

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La opinión de….

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Francisco Díaz Montilla


La Constitución constituye la base jurídica sobre la cual se asienta la institucionalidad de una determinada sociedad política. Como tal, contiene las disposiciones fundamentales sobre los tópicos fundamentales (políticos, administrativos, derechos humanos, economía, etc.) que articulan la dinámica de un Estado.

Por ello, una buena Constitución ha de ser lo suficientemente versátil o plástica como para dar cuentas de estos tópicos de tal manera que se adecue a ellos sin la necesidad de entuertos caprichosos por parte de quienes detentan el poder.   Una buena Constitución es inmune a las contingencias favorables a los grupos de poder (partidos, sectores económicos, etc.).

En Panamá, en lo que llevamos de vida “democrática”, se ha instituido una práctica nefasta:  se reforma la Constitución nacional cada cierto tiempo (dos veces en 20 años y ya estamos ante un posible nuevo cambio).

Lo curioso de todo esto es que lo cambios hechos no han implicado avances institucionales serios, mas sí han mantenido algunos males endémicos que atentan seriamente contra la institucionalidad que caracteriza a todo estado constitucional de derecho:  excesivo poder del presidente, centralismo administrativo y burocrático, asimétricas relaciones entre los poderes del Estado, politización en la designación de funcionarios judiciales, etc.

Pero, además, si hacemos una visión en retrospectiva sobre las formas en que se han llevado a cabo los cambios constitucionales, advertiremos que en éstos, el papel de la ciudadanía ha sido mínimo, es decir: los ciudadanos hemos sido convidados de piedra en las fiestas reformatorias protagonizadas por los políticos.   Resultado: una Constitución hecha a imagen y semejanza de los políticos pero en la que el ciudadano no se ve reflejado, una Constitución mitológica y propagadora de ficciones, una Constitución asimétrica y contradictoria.

Los artículos 313 y 314 contemplan las formas en que se pueden hacer a la Constitución de la República.   Hasta ahora, la forma descrita en el primero de ellos ha sido la preferida por los políticos.  Si esa es la forma a seguir en los posibles cambios que la actual administración promueve, entonces preparémonos para que quienes gobiernen en 2014 hagan nuevas reformas a su medida.   Esta situación no puede seguir indefinidamente.   Por ello me parece que es tiempo ya de que la ciudadanía se involucre ciento por ciento en la cuestión constitucional, que es la cuestión en la que se asienta la institucionalidad del Estado panameño.

Dados los limitados, para no decir nulos, avances institucionales que hasta ahora hemos obtenido mediante las reformas hechas, y dada la necesidad de que la ciudadanía sea protagonista real en los cambios constitucionales, se impone la necesidad de constituir una nueva Constitución mediante una Asamblea Constituyente Paralela de acuerdo con lo establecido en el artículo 314.

Pero esta convocatoria, en aras de un sentido democrático primigenio u originario, aunque limitado ciertamente (teorema de Arrow sobre imposibilidad de la democracia), no debe ser resultado de una iniciativa de los políticos, sino de la espontánea voluntad de los ciudadanos.

Sólo a partir de este hecho tiene sentido decir que el poder emana del pueblo;  sólo a partir de allí se podrán crear las bases jurídicas plenamente efectivas para que quienes detentan el poder se sometan al imperio de la ley;   sólo a partir de allí se podrán crear las bases para que también los “casos del pueblo” lleguen a la Corte Suprema de Justicia, etc.

Hasta que ello no suceda, decir que el nuestro es un estado constitucional de derecho es una afirmación huera absolutamente.

Si la democracia es efectivamente el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, lo es bajo el supuesto de que ese pueblo sea el artífice y protagonista de su Constitución.

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Publicado  el   15  de  enero  de 2010  en   el  Diario  La  Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

“Aventuras en el Bosque”

La opinión del Abogado……

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José Irak Nelson González

Suena a cuento y precisamente eso es lo que fue, danzando a los compases de música de piano y violines se presentaron unos animalitos, duendes, hadas y princesas, sílfides de los bosques, seres ingenuos, limpios y puros, como los niños que los representaban.

Tengo que decir que no pude evitar que me corrieran algunas lágrimas, al ver la puesta en escena que presentaron en el Teatro Nacional los orgullosos, en el buen sentido de la palabra, “Club de Padres de Familia del Centro Superior de Bellas Artes y Folklore de La Chorrera”.

Casi todas niñas desde los 4 a los 15 años de edad nos deleitaron con sus danzas, en las cuales encarnaban a las más dulces criaturas de los bosques de una forma excelsa que nos transportó por unos instantes a otro “plano de la manifestación”, en el que reina la belleza, la armonía y la paz, mundo en el cual no estamos acostumbrados a estar por las urgencias de nuestra vida cotidiana.

Cuando tienes la oportunidad de reflexionar sobre lo que acabas de vivir es inevitable llenarse de preguntas como:

¿Por qué no se realizan más actividades como estas en los colegios?

¿Por qué no se dan este tipo de presentaciones más a menudo?

¿Por qué no tenemos más teatros como en las grandes capitales del mundo?

Seguramente no obtendremos respuestas para todas nuestras interrogantes y en la mayoría de los casos no nos satisfagan o simple y sencillamente no nos gusten, pues muy probablemente nosotros también tengamos algo de responsabilidad por la falta de este tipo de obras.

Es que a la hora de tomar una decisión sobre cuáles son las cosas importantes de nuestra vida y por lo tanto a cuáles les vamos a dedicar la mayor cantidad de nuestra energía y de tiempo, solemos elegir lo que la alienación de nuestros tiempos nos dice que es lo que realmente vale la pena y, por lo general, esto gira en torno a cosas materiales y no a intangibles espirituales.

Y no queremos de ninguna manera decir que los bienes materiales no son importantes, lo son. Pero en su justa medida, en nuestra vida cotidiana necesitamos dinero para procurarnos transporte, comida, vivienda, entre otras cosas; lo obtenemos para tener medios de vida, pero justamente es esto un medio para la vida y no la vida misma.

Tanto nosotros como nuestros gobernantes medimos nuestro nivel de desarrollo (si nos va bien o mal en la vida) en cuánto dinero ganamos o vamos a ganar, si tenemos un buen auto y cuán grande es nuestra casa.

Por supuesto que el teatro, la danza, la poesía, la pintura y demás manifestaciones artísticas del ser humano como son intangibles y “poco prácticas” no se les da el valor que se merecen, pero así como nuestro cuerpo se nutre de los alimentos que ingerimos en nuestras comidas; el alma también necesita alimentarse con lo que escucha, lo que ve y lo que siente.

El arte es el alimento del alma y es necesario forjar almas fuertes, esta parte de nuestro ser es la que puede lograr completura, puesto que nuestro cuerpo está destinado a envejecer y morir. Si existe algo eterno en el ser humano seguramente no es nuestro cuerpo.

Comencemos desde ahora a valorar este tipo de actividades, solicitemos a nuestros gobernantes que de ahora en adelante todos queremos ser parte de una nueva forma de encarar nuestras vidas, que todos los ciudadanos sin distinción alguna queremos gozar del arte, que ya no queremos medir nuestro bienestar y el de nuestro país tan solo con el Producto Interno Bruto sino con cuán educados, amables, corteses y nobles solemos ser en nuestro día a día. Tal vez esta sea una mejor forma de medirnos a nosotros mismos.

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Publicado el 15 de enero de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Partidos sin identidad

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La opinión de…..

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RAFAEL  PITTI

Miro y escucho no con sorpresa, sino con hilaridad, cómo elucubraciones de “eruditos” en materia electoral, vaticinan posibles resultados de derrota del P.R.D. ante la posibilidad de aprobación de una segunda vuelta para las elecciones del 2014. Estoy seguro de que los mismos desconocen que en los EE.UU. para las elecciones del 2008, participaron 13 candidatos presidenciales, de los cuales la mayoría era representativa de facciones de izquierda.

Esos partidos, entre los que se destacan el Partido Verde, el Socialista, el Independiente, de la Constitución, y el Libertario, entre otros, aun sin obtener resultados favorables, participan enfrentando a los tradicionales y gigantescos partidos Demócrata y Republicano. La población que asiste al sufragio no supera el 50%, pero el sistema de votos, en colegios electorales, generalmente otorga la mayoría, para proclamar al candidato triunfador.

Recientemente en Chile el candidato oficialista estuvo casi 15% debajo del candidato opositor, que logró un 44%.  En estos países, una tendencia general indica que los partidos postulantes obtienen potente respaldo, contrario a los de alianza que por tales resultados tienden a desaparecer.

Por otro lado, la disidencia oficialista obtuvo un enérgico 20% de los votos, reflejo de una clara y firme intención, que aun con las maquinaciones, arreglos y acuerdos políticos que efectúe el oficialismo para la segunda ronda, asuntos matemáticos, evidencian el triunfo indiscutible de la oposición.

“ Cada pueblo con su propia aspirina ” decía Torrijos, y esa premisa es una realidad tangible en la idiosincrasia y cultura electoral del panameño. El jefe del Ejecutivo con esa actitud febril, clásica de quienes llegan a la silla presidencial, está planteando reformas electorales de una segunda vuelta, con el único fin de destruir y vencer al P.R.D. en 2014. Él sabe que aún con el 60% de votos obtenidos para su triunfo, Cambio Democrático individualmente fracasó ante el Partido de Omar Torrijos. De allí que de forma sistemática e innoble está seduciendo o presionando sutilmente a dirigentes y líderes de oposición y propia alianza, principalmente del panameñismo, para obtener lo que él presume logrará, ser el partido mayoritario y nuevamente encabezar la próxima contienda electoral.

El corto periodo de gobierno, independientemente de hechos positivos, las políticas y acciones de la nueva administración, proyectan signos nada halagüeños en diversos sectores de la sociedad.  El Poder tiene el vicio de obnubilizar a los gobernantes; este es vulnerable a ello y sus acciones lo revelan. Ante tales pretensiones, el P.R.D. en etapa de adversidad, con toda la artillería mediática y de persecución montada en contra, superará el escabroso camino por recorrer y aportará por el fortalecimiento del sistema democrático, no pensando en el poder por el poder, porque las experiencias obligan enmendar.

En tal sentido conmina al resto de partidos políticos y los organismos de participación ciudadana, que analicen objetivamente y sin pasiones los cambios al Código Electoral, de manera de continuar avanzando y no retornar al pasado de partidos con dueños, que superen prejuicios, ver el bosque (país) y no el árbol (P.R.D.), a fin de evitar que perturbaciones o ambiciones particulares, frenen o impidan el desarrollo, la paz y tranquilidad social en nuestro querido Panamá.

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Publicado el  15  de enero de 2010   en el Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Humildad del voluntario social

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La opinión del Educador……

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José Carlos García Fajardo

Son muchas las formas de ejercer la solidaridad si en las personas subyace una actitud de apertura al otro. El voluntariado social es una de esas formas.   Sin embargo, no podemos deslumbrarnos por sus efectos mediáticos.   Los voluntarios tenemos buena prensa, aparecemos en programas de televisión como modelos sociales, abanderamos en buena medida el movimiento solidario.   Es una manera importante de producirse como persona íntegra que ejerce su responsabilidad social.   Pero no nos dejemos seducir por este éxito de imagen.

Como actividad subsidiaria, la eficacia del voluntariado dependerá de su coordinación con trabajadores sociales y profesionales multidisciplinares.

Sería un error lamentable oscurecer la labor solidaria tradicional de los vecinos, familiares o ciudadanos en general que, sin pertenecer a una organización, son movidos por un sentimiento que los conduce a ayudar informal y cordialmente allí donde hay una necesidad y atenúan con su labor muchos problemas sociales.

¡Cuánto más eficaz es el buen vecino de enfrente para una persona mayor sola que un voluntario que debe desplazarse una vez a la semana desde la otra esquina de la ciudad! El voluntariado social ha crecido tanto en las grandes ciudades, porque allí se han deteriorado con mayor intensidad las relaciones sociales. En ambientes rurales es mucho más difícil encontrar personas abandonadas o solas.

Aunque la Ley de Voluntariado deja fuera de su cobertura las acciones de beneficencia individual, no queda por encima de otras formas de ayuda; se trata de una simple distinción jurídica entre actividades complementarias. El voluntariado no sólo complementa las fórmulas profesionales o espontáneas de la solidaridad, sino que además las alienta para que existan redes fuertes de apoyo a los más débiles.

El trabajo del voluntario individual es imprescindible.   La responsabilidad que él ejerza o el bien que haga quedarán sin hacer si no se pone manos a la obra. Pero todo voluntario debe considerarse como parte de una red, porque la solidaridad no puede quedar sujeta a un ser contingente como lo somos cualquier voluntario social que hoy estamos y mañana podemos no estar.

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Publicado el 15 de enero de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.