Affaire del avión presidencial

La opinión del periodista…..

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DEMETRIO  OLACIREGUI  Q.

El presidente Ricardo Martinelli dijo, en su mensaje ante la Asamblea Nacional de Diputados, que seis meses es tiempo suficiente para saber de qué material está hecho un gobernante.   En su caso ese material no puede ser otro que el oropel.   Esa lámina de latón de deslumbrante apariencia, que imita al oro, carece de valor intrínseco.   Su brillo fugaz, falso, no resiste la prueba del fuego que acrisola los verdaderos metales.

Mucho de lo que prometió para ganar la Presidencia, Martinelli lo ha olvidado o traicionado.   Experto en artimañas, tergiversa, oculta, engaña. Con un lenguaje vernacular ensaya prédicas, que luego se deshacen cual oropel ante los hechos y la realidad.

Dada su adicción al gasto público sin fiscalización, el gobierno se ha contagiado con una especie de epidemia A/H1N1 en materia de contrataciones directas.   (Martinelli anunció que sería el primero en vacunarse contra la influenza A/H1N1, al iniciar la campaña nacional, para luego desdecirse con la consigna demagógica de que primero le toca al pueblo ).    Al saltarse lo que establece la Ley en contrataciones públicas, se atenta contra la transparencia y se siembran sospechas sobre posibles coimas.   A eso apunta la escandalosa adquisición del avión presidencial Embrear Legacy 600.   Frente a hechos que trató de ocultar, Martinelli tuvo que admitirlos cuando no le quedaba otra salida.

Antes de que el Consejo de Gabinete aprobara la compra directa, el Legacy 600 había sido estrenado por el gobernante en su viaje a Portugal e Italia en noviembre y diciembre pasado.   Semanas después se aseguró que el avión sería donado por Taiwán.   Pero el portavoz de la Presidencia taiwanesa explicó que el Legacy 600 no era un regalo diplomático y que fue pedido por Martinelli,  porque lo necesitaba urgentemente para realizar supuestas labores de socorro.   Carece de importancia que el avión, un modelo de lujo y comodidad, solo pueda aterrizar en Tocumen y David.

El Ministerio de Economía y Finanzas reveló, generando más sospechas sobre el capricho presidencial,  que será el Banco Nacional de Panamá quien prestará los $22 millones para la compra de la aeronave hasta tanto Taipei desembolse ese total en dos años.   Nadie menciona los costos adicionales por $2.5 millones que comprenden hangar, capacitación de la tripulación, soporte técnico, mantenimiento y otros renglones.

Para contar con un nuevo avión para sus desplazamientos al exterior, que tanto criticó a la administración pasada, Martinelli echó por tierra la promesa de abrir relaciones diplomáticas con la República Popular China, como han hecho 190 países en el mundo.   Se dejó chantajear por Taiwán, un país de facto reconocido únicamente por una veintena de gobiernos sobornables.

La falta de probidad y transparencia en el manejo de los recursos públicos es uno de los rasgos más característicos de los regímenes autoritarios.   El respeto a las reglas y procedimientos legales en las contrataciones públicas no frena la dinámica del gobierno.   Por el contrario, forma parte del andamiaje jurídico que sustenta la confianza y credibilidad en sus acciones.   Burlarlos, además de adentrarse en una mecánica autodestructiva, da testimonio de falta de probidad y de lo poco que le importa al gobernante el principio de rendición de cuentas.

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Publicado el  14  de enero de 2010   en el Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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