Se necesita una comisión de la verdad

La opinión de……

Eduardo Espino

Pasó el aniversario número 20 de la invasión norteamericana a Panamá y se sigue debatiendo en diferentes medios de comunicación sobre sus causas, motivos y consecuencias.

La mayoría de las mismas tienen un cariz de conveniencia política en la que predominan las versiones de los que interpretan la invasión de diciembre de 1989 como un atropello a la soberanía y una masacre al “inocente pueblo panameño”.

En las publicaciones de libros sobre el tema abundan las teorías conspirativas del imperio y la soberanía herida así como la leyenda de arrojados nacionalistas que defendían al pueblo panameño organizados voluntariamente en milicias populares.

Los debates en las universidades alejados de la pasión política han sido escasos y la mayoría reflejan la crisis académica e intelectual que sufren nuestras mediocres casas de estudio superior donde impera más la arenga vacía que la profundidad.

Para desarrollar una perspectiva amplia y comprensiva sobre la invasión de Estados Unidos a Panamá se necesita un cuerpo de investigadores de la historia y una amplia participación de la sociedad para recoger en un informe todo lo que aconteció desde 1968 a 1989 en la que todos los sectores den su parte.

En otros países como Chile y Uruguay se dieron comisiones de la verdad que sentaron precedentes; de allí la necesidad de una “Comisión de la Verdad” que le dé seguimiento final al informe anterior. Hay que bajar el tono politiquero y serenamente reconocer lo siguiente:

1. La invasión del 20 de diciembre de 1989 fue una decisión del gobierno de EU sobre la base de una provocación del régimen militar de ese entonces que declaró el 15 de diciembre de ese año el “estado de guerra” y asesinó a un estadounidense el día siguiente en un incidente con un retén policial cerca del cuartel militar sin justificación. La dictadura se había escabullido paulatinamente del patrocinio de EU al terminarse la Guerra Fría con la Unión Soviética y la amenaza mundial del totalitarismo comunista. Aunado a ello la creciente influencia del narcotráfico internacional como fuente fácil y abundante de recursos para los allegados al militarismo y así mantenerse en el poder.

2. Las negociaciones fueron dadas al traste por quien tenía el poder de cambiar el estado de cosas y llevar a una solución pacífica, es decir el gobierno militar y no los grupos civilistas.

3. La confrontación gobierno militar–oposición no fue el resultado de una agresión reciente sino de 21 años además las víctimas eran de un solo bando y no por una confrontación tipo guerra civil en la que hay agresión y víctimas de ambos bandos como en otros países de América Latina como El Salvador y Nicaragua, donde los muertos y las violaciones eran de cada lado y resultado de una guerra total. Por tanto, no se puede pretender igualar moralmente a ambos bandos en el plano de las violaciones a los derechos humanos y a la ética.

4. El problema de la dictadura militar en Panamá es más un asunto interno que una conspiración extranjera imperialista. En otros países el “imperio” hizo transacciones con otros países que no desarrollaron dictaduras como Colombia, Costa Rica y Venezuela frente a un mal como el comunismo internacional.   Si hay soberanía para evitar la intervención armada estadounidense también debe haber soberanía para establecer arreglos institucionales y políticos para respetar los derechos humanos y la democracia.

5. Las víctimas de la dictadura y de la invasión deben ser indemnizadas con miles de dólares por el Estado panameño que es el responsable de ambas situaciones. En otras naciones se han dado indemnizaciones y luego amnistías y perdones no como en Panamá.

A estas alturas estarían saliendo de la cárcel los causantes de este gran desastre nacional lo cual hubiera permitido reestructurar la sociedad moralmente y sanar heridas con justicia. Lo que ha ocurrido a la fecha de hoy con la democracia, la justicia y la libertad, lema del civilismo de otrora es lamentable.  Se ganó poco y estamos en peligro de recaer a ese punto álgido de nuestra historia. Estudiar y explicar qué pasó con la Democracia Cristiana bastión de un movimiento de reforma democrática y el resto de los partidos y las causas de la debacle moral colectiva es mérito de otra “comisión”.

<>

Publicado  el   13  de  enero  de 2010  en   el  Diario  La  Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: