Precios y salarios

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La opinión del Ingeniero y Analista Político……
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JOSÉ I. BLANDÓN C.

Con el reciente aumento del salario mínimo decretado por el gobierno de Ricardo Martinelli, se ha generado un debate sobre el efecto de esta medida en los precios de los alimentos y los bienes de consumo popular. La inflación para el 2009 ha sido estimada en 2,5% y en 3% para el 2010, sin incluir esta medida de incremento del salario mínimo.

Como una contribución a la discusión que se está dando queremos puntualizar algunos aspectos fundamentales de este tema, con cifras que nos permitan enfocar con claridad y objetividad el efecto que este incremento del salario mínimo tendrá en los precios de los artículos de consumo popular.

Comenzaremos por decir que entre 1996 y el 2007, el Producto Interno Bruto (PIB) se expandió a una tasa de 5,4% anual, en tanto que en el quinquenio 2004-2008 esa tasa fue de 8,7%, atribuible especialmente al alto crecimiento del año 2007, que fue de 11,2%.

Diversos factores favorecieron este elevado crecimiento de la economía panameña, entre los que destaca el dinamismo del sector externo, las transacciones del Centro Financiero, el aumento de los ingresos provenientes del Canal, la expansión del sector inmobiliario y el auge del turismo. A lo anterior podría agregarse también el aumento de las exportaciones de bienes no tradicionales, como el melón, la sandía, la piña y la yuca, que pasaron de 27 millones de balboas en el 2001   a   200 millones de balboas en el 2006.

Esta tendencia favorable de la producción permitió elevar significativamente el ingreso por habitante, que, de acuerdo a las cifras disponibles, creció a una tasa media anual de 7,2% en el periodo 2004-2008, más del doble de la registrada entre 1996-2007, que fue de 3,7%.

Un hecho que debe resaltarse es que la política fiscal aplicada a partir del 2003 estimuló la demanda interna, en la medida en que permitió disponer de más recursos para el consumo a las personas que recibían inferior o igual a 800 dólares mensuales.

¿Qué pasó con los precios durante este periodo? Históricamente la economía panameña ha tenido niveles de inflación bajos y estables. Entre 1990 y el 2007 en muy pocas ocasiones el Índice General de Precio al Consumidor mostró una variación superior al 1% anual.   No obstante, en el 2008 la inflación llegó a nivel histórico, con un 9,8%, motivado por el incremento de los precios en el combustible y de los alimentos. En el año 2009 la inflación cayó a 2,5% anual.

¿Qué pasó con los salarios y la productividad? A pesar del alto crecimiento de la economía los trabajadores panameños no han recibido el beneficio de este alto comportamiento de la economía. En efecto, el salario medio real se redujo en 13% entre el 2001-2007 y esa reducción se hizo más aguda en el 2008, cuando la inflación llegó a 9,8%. Las cifras de la encuesta de hogares también revelan que la productividad creció a un ritmo de 2% anual durante este periodo, pero más de la mitad de la caída de remuneraciones se verificó en el 2007-2008, precisamente en los años económicos, pero al mismo tiempo de mayor inflación.

En materia de salarios mínimos reales, lo que se advierte en los últimos años es una tendencia a la estabilidad, salvo las decisiones drásticas tomadas en la Administración de Ricardo Martinelli. De acuerdo a la cifras de las encuesta de hogares, en el 2007 alrededor del 23% de los ocupados percibieron ingresos entre 0 y 0,8 veces el salario mínimo legal, porcentaje que se eleva al 45% de los asalariados rurales.

A su vez, dos tercio de los trabajadores tenían ingresos inferiores al doble del salario mínimo, lo que da cuenta de una estructura de ingresos laborales muy segmentadas. Esta realidad demuestra que la economía panameña no ha tenido la capacidad de corregir fallas estructurales en la distribución del ingreso.   Además, es evidente que el ajuste en el salario mínimo era necesario y justo.

Para lograr que este incremento en el salario mínimo no refleje un incremento en los precios, hay que asegurarse de que la oferta de bienes en alimentos y productos esenciales supere la demanda. Para ello es necesario que el Estado promueva la producción y estimule a los empresarios a invertir en estos sectores y desarrolle una política fiscal que permita poner alimentos baratos en la mesa de los trabajadores.

Es importante que los sectores empresariales comprendan que la economía panameña no puede desarrollarse con salarios de hambre. Las cifras indican con claridad que el incremento del salario mínimo era una medida económicamente correcta, socialmente justa y políticamente necesaria. La estabilidad política es importante para impulsar el desarrollo económico.

El año 2010 va a requerir de una concertación más profunda entre trabajadores y empresarios, para lograr equidad en el desarrollo económico. Además, será necesario que los dirigentes políticos del país inicien conversaciones sobre el futuro de estos temas de importancia suprema para el panameño común.

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Publicado el  8  de enero de 2010   en el Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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