¿Por quién doblan las campanas?

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La opinión del Economista,  Educador y Humanista…

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VICTORIANO RODRÍGUEZ S.

¿Por quién doblan las campanas? Nuestra tierra istmeña (Juana) se debate entre la delincuencia y los “juega vivo” contra quienes en forma sincera promovemos la honestidad.

En abril de 2004, durante la administración Moscoso, iniciamos una campaña contra la corrupción, el desempleo y el alto costo de la vida, difundida a nivel nacional ( Panamá América de 21/05/04 y 18/06/04), la cual mantenemos aún, pero fue y es mediatizada por los corruptos, que son menos, pero se organizan mejor. Claro, ello es parte del clientelismo de los repartidos políticos. Obvio, el manejo administrativo de algunos funcionarios poco objetivos, la conducta deshonesta de ciertos empresarios y la posición del poco importa de la ciudadanía forjan el camino del “juega vivo” hacia la corrupción (ver 03/09/2005).

La corrupción se viste de oveja, pero se distingue por sus ojos y fauces. Cuando de gobierno se trata, no hacen el mejor uso de los recursos, los malversan o realizan gastos para justificar su presupuesto. Si no se gerencia con conocimiento, equidad, sentido común, transparencia y mayor consulta, puede quedarse envuelto (a) por la presunta sapiencia de quienes le rodean y como dice la Biblia, “…son unos ciegos que guían a otros ciegos y juntos caerán en el hoyo”. Cuando este pueblo, el hijo de Juana, exija la rendición de cuentas, habrá lamentos. “Las campanas de la iglesia están sonando”.

Nuestro ingreso per cápita (por persona), es de B/.1,042.00 mensuales, sin embargo, existe una discrepancia entre lo que perciben algunos funcionarios de “altos mandos medios”, cuyos salarios oscilan entre los tres y seis mil balboas; la media poblacional, que es de B/.500.00, y lo que recibe un campesino, ¡escasos cincuenta balboas mensuales!, con sus niños desnutridos y muertos por hambre, producto de la miseria. ¿Así dicen defender la democracia? ¿A eso le llaman equidad? La inconsciencia en el uso inadecuado de los recursos (vehículos oficiales, con combustible del Estado, etc., utilizados como transporte personal —ver artículos de 30/05/08 y 06/06/08), gastos de representación sin mayor justificación, que no tributan en la misma forma que lo hace un obrero, y logran inclusive nombramientos de parientes con altos salarios y, muchas veces, con el menor conocimiento.

Es injustificable que quienes ostentan gastos de representación cobren viáticos nacionales, XIII mes, etc., y se les asigne vehículos oficiales con placas encubiertas.   Sus condiciones difieren del resto de los funcionarios,  se trata de personal de confianza y libre remoción.   Como cucaracha en baile de gallinas, el hijo de Juana reflexiona y expresa: de las vertientes económicas/sociales de Panamá: ¿En cuál estamos? ¿Vivimos las últimas agonías de nuestro país? Ahora: ¿sabe usted por quién doblan las campanas? ¡Dios te salve Panamá!

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Publicado el 7  de enero de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Escándalos, ¿y qué del pueblo?

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La opinión de….

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Jorge Gamboa Arosemena


Ramón Martinelli Corro cae en México implicado en presunto blanqueo de capitales.  ¿Qué hace el Ministerio Público en Panamá?   Si el señor fuera lavador, ¿dónde está el centro de lavado?  ¿No será Panamá?  ¿Acaso los bancos, aseguradoras, reaseguradoras, comercios, inmobiliarias o casinos?   El acceso al Registro Público se cayó por un tiempo. Nadie podía buscar conexiones del primo. ¿Casualidad?   Enseguida se intensifica la persecución contra Bosco Vallarino, no sin causa, pero se intensifica convenientemente, tapando este escándalo, el caso Martinelli Corro.

Llega el momento de seleccionar a los magistrados de la Corte, escogiendo un ungido y otro del bolsillo del Presidente, violando no la ley, pero sí su palabra, y Bosco queda relegado parcialmente. El Gabinete comparte escándalo con el Presidente y la ratificación pasa a la Asamblea, donde se arma otra bataola escandalosa. Ratifican a los ungidos, pero cínicamente desvían la atención con la señora Latorraca, que es usada como chivo expiatorio la víspera de Navidad, lo que lógicamente produce una tregua y las críticas se difieren a la siguiente semana.

Cuando la sociedad está lista para arremeter contra la designación bochornosa de los magistrados, en el corto espacio hábil entre Navidad y Año Nuevo, nos salen que hay orden de conducción contra el ex presidente Pérez Balladares, 36 horas de circo, cuando solo había que preguntarle al SPI dónde estaban los agentes que custodiaban al buscado. Se salvan los ungidos magistrados, gracias al pobre Toro que aparece, voluntariamente, y nada ocurre porque se pospone, dos semanas, la indagatoria del circo.

Pero los escándalos no acaban. El Presidente dice sentirse “burlado” porque el pobre Toro, un “cocotudo”, no va a la cárcel.  Esta expresión del Presidente es otro escándalo, porque si se sintió burlado debió poner orden en la Policía y el SPI, ambas dependencias del Ejecutivo, las que debieron dar con el buscado. Si hay honestidad debe sancionarse algún chivo expiatorio por la incompetencia en estas dos instituciones, como hicieron con la señora Latorraca, la que se convirtió en la sacrificada para imponer a los principales.

Si el Presidente no procede por la burla que él dice le hicieron, esto se convierte en una burla al pueblo hecha por el Presidente, como cuando el hijo del dictador atestiguó que el SPI no cuidaba a Murcia Guzmán, y sí lo hacía.  ¿Sabían o no sabían el Presidente, Papadimitriu, Pérez y el SPI dónde estaba el pobre Toro?   Si no hay destituidos o renunciados, fueron parte del circo burlón.

Ni se diga del avión que no, pero que sí, ahora donado por la chequera taiwanesa, pero con préstamo del Banco Nacional. Cómo “cambian” los tiempos, recuerdo cómo, Presidente y vicepresidente, censuraban a la Fundación Mar del Sur.

El escándalo en que ya se está convirtiendo la explotación de Cerro Colorado, que va porque va, con resolución de noviembre, pero publicada a hurtadillas en la Gaceta Oficial del 30 de diciembre, como para meter un gol cuando se está distraído en las fiestas, ¿es o no es una “maleantada” estilo PRD?

Las tierras concedidas a los gringos para que devuelvan el concesionado terreno que era para la embajada, porque ya no es embajada; es decir, que los gringos ganan otra concesión cuando lo que debían era devolver la anterior. ¡Vaya capacidad de negociar! ¡Ah!, pero quieren levantar una torre de 70 pisos en lugar de hacer el Museo de la Dictadura, en el edificio en que se apoyaba a esa criminal dictadura. ¿Será eso lo que quieren borrar?

Este gobierno es más de lo mismo y está profundizando la crisis, a pesar de que haya ciudadanos que se esperanzan, ilusamente, y piensen que las cosas pueden mejorar.

Los escándalos seguirán, unos cubriendo a otros, como ahora el de la procuradora, pero haciendo lo que los detentadores de la autocracia presidencialista quieran.

Y el país retrocediendo, aunque a algunos les vaya mejor.  Lo peor de esta situación es que el pueblo, inmaduro políticamente por cálculo de los politiqueros, llegue a concluir que todos los políticos son iguales y se resigne.

Este gobierno es capaz de terminar frustrando al pueblo, montándonos en otro circo más una constituyente paralela, dándole a los sectores oligárquicos que apoyan a Martinelli y aspiran hacer lo que no pudo José Antonio Remón Cantera: la oportunidad de servirse del poder a manos llenas, mientras el pueblo pobre recibe migajas y el pueblo clase media sigue depauperándose. Necesitamos una constituyente originaria para barrer con estas prácticas malsanas.

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Publicado  el   7  de  enero  de 2010  en   el  Diario  La  Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Nombramiento de magistrados: Una sugerencia

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La opinión de la Ex Diputada de la República….

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MIREYA  LASSO

Independientemente de las cualidades y capacidades personales de los individuos que resultaron seleccionados, nominados y ratificados, el reciente proceso que desembocó en los nombramientos de los nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia ha dejado un indiscutible grado de inconformidad y frustración en mucha gente. Aunque no es posible cuestionar la facultad determinante que en este tema reposa privativamente en el Consejo de Gabinete, lo cierto es que el Órgano Ejecutivo —de manera voluntaria— se había impuesto límites y condiciones que a la postre terminó ignorando.

Nadie puede cuestionar su derecho constitucional de hacerlo, pero muchos pensamos que hay maneras para lograr la verdadera independencia judicial que ansiamos. Si aspiramos a construir un sistema republicano de gobierno constituido por tres poderes realmente independientes, que se vigilen y fiscalicen entre sí para evitar el abuso del poder por cualquiera de ellos, el Órgano Judicial por antonomasia es el llamado en primer lugar a disfrutar de esa cualidad, por cuanto depende exclusivamente del respeto que la fortaleza y solidez de sus decisiones merezcan.

Se han adelantado varias sugerencias para asegurar la independencia en la escogencia de jueces y magistrados. La Alianza Ciudadana Pro Justicia ya había sugerido que el sistema de selección de magistrado de la Corte Suprema de Justicia y los dos procuradores fuese modificado, para que fuesen designados por un Consejo de Judicatura o escogidos de una lista propuesta por gremios profesionales, universidades, etc. Con el debido respeto, permítaseme disentir, porque considero que la responsabilidad debe permanecer en el Órgano Ejecutivo mientras que los gremios y grupos organizados de la sociedad civil deben disfrutar de un amplísimo margen para opinar, respaldar o reprobar candidaturas.

Ahora bien: considero que los magistrados de la Corte Suprema de Justicia deben ser escogidos única y exclusivamente entre el grupo de magistrados de los Tribunales Superiores de los cinco Distritos Judiciales de la República, entre magistrados de diferentes tribunales administrativos que deben decidir controversias en grado de apelación, como el Tribunal Administrativo de Contrataciones Públicas, el Tribunal de Cuentas y otros similares, e incluiría candidatos provenientes del mundo académico, tales como profesores de tiempo completo o decanos de leyes en universidades reconocidas, cuyos aportes a la investigación y desarrollo de las ciencias jurídicas sea significativo.

Si limitamos las posibilidades a esta cantera de elegibles, entonces competiría al Órgano Ejecutivo activarse en una intensa búsqueda de candidatos idóneos. No se limitaría a recibir solicitudes de cuanto aspirante que se les ocurra presentarse. La función del Ejecutivo sería proactiva por excelencia, sería pública e indagaría a fondo sobre: formación académica, antecedentes personales y profesionales, decisiones dictadas, conferencias dictadas, escritos publicados, ideología política (no politiquera ni partidista), filosofía de vida, valoración de la democracia y de la libertad, principios éticos, dedicación al trabajo; en fin, tantos aspectos relevantes que hacen al carácter que resulta imprescindible en un jurista que aspire ocupar el más alto cargo que su profesión le puede ofrecer. Los gremios organizados de la sociedad civil tendrían así amplio espacio para emitir opiniones y el proceso no se cerraría hasta tanto todos hayan opinado.

Esta sugerencia no requiere modificación legal ninguna. Pienso que tiene claras ventajas en la dirección correcta y la someto, con todo respeto, a discusión.

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Publicado el 6  de enero de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Planes y políticas de gobierno con perspectiva

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La opinión de  la Economista, Educadora y Humanista…..

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LIZABETA  S.  DE  RODRÍGUEZ

Hemos escrito sobre la necesidad de que nuestros gobernantes, sin importar el partido a que pertenezcan, tengan visión de Estado, dejen de lado la politiquería, el oportunismo y se dediquen a ejercer el papel para el cual el pueblo los eligió, administrar con eficiencia y transparencia el patrimonio nacional, en busca del bien común de todos los que habitamos este extraordinario país.

En el acto de instalación de la Asamblea Nacional para el periodo 2010, el presidente Ricardo Martinelli informó que el 29 de diciembre de 2009 se había aprobado un plan quinquenal, como estrategia para mejorar varios sectores, entre ellos, el económico y social.

Entre los aspectos considerados por el plan, señaló la rebaja de los precios en alimentos de la canasta básica, tales como el arroz, pollo, leche y porotos; así como el establecimiento de un sistema de beca universal, la creación del metro, construcción de hospitales y el establecimiento de la cadena de frío, todos ellos parte de su promesa de campaña.

Hizo un llamado a los órganos encargados de impartir la justicia, fundamentalmente a la Procuraduría General de la Nación, para que no se deje intimidar por el crimen organizado o delincuentes de cuello blanco, que han malversado los fondos del Estado, incluyendo políticos o empresarios.

Sumado a estas declaraciones, la nueva contralora general de la República planteó que su administración frente al ente Superior de Fiscalización, estará sujeta a la estrategia de cambio propuesta por el actual mandatario, al fortalecimiento de la auditoría.   Recalcó, además, que es una convencida de que el “ funcionario público tiene que rendir cuenta de sus actos en el manejo de la Cosa Pública ”.

Frente a estas declaraciones y retos por revolver, es oportuno el momento para insistir en la necesidad que entre todos, gobierno y sociedad civil, integremos esfuerzos por establecer estrategias que nos lleven a lograr una mejor calidad de vida y avance en el desarrollo integral del país, dejando atrás los rezagos de un crecimiento económico sesgado, que ha favorecido el enriquecimiento de muy pocos y empobrecido una amplia mayoría.

Es momento de que los gobernantes planteen con seriedad la estructuración de un plan de Estado para el desarrollo sostenido de un país con muchas oportunidades como Panamá. Donde la visión a largo plazo rebase los mezquinos intereses de malos panameños que solo piensan en el lucro.

Requerimos mayor docencia de derecho ciudadano, para crear conciencia y hacer valer nuestro derecho de elegir buenos gobernantes y exigir una administración pública que respete la población y trabaje con transparencia por el beneficio de la población.

Para lograr el éxito de los planes de gobierno, se requiere que se profundice la auditoría (control posterior), pero también la fiscalización (control previo). Considerar renacionalizar las empresas privatizadas, revaluar los impuestos a la Zona Libre de Colón y Casinos Nacionales, así como los fondos del Canal depositados internacionalmente, entre otros.

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Publicado el 6  de enero de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Un problema amarillo

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La opinión del Periodista y Docente Universitario….

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MODESTO  A.  TUÑÓN  F.

El primer día del año 2010 despuntó con la interrogante de si solo iban a circular los taxis de color amarillo, según la disposición que regula este sector del transporte. La duda nacía porque en tres ocasiones se ha prorrogado el término a solicitud de los gremios y de muchos conductores; además, por la sensación que tenemos los usuarios sobre el estado de caos que reina en este y otros servicios callejeros.

Cualquier persona que utilice el sistema de taxis, llamado selectivo —no sé por qué razón— tendrá en su memoria un conjunto de experiencias amargas, que van desde sentirse impotente cuando le dicen “ no voy ” hasta el cobro de tarifas que nadie comprende y que pueden variar de conductor a conductor.

Asombra que el servicio de taxis esté establecido en el país sin ninguna regulación que se cumpla, más que por una selvática noción del más vivo. Y por lo general, resulta ser quien brinda el servicio en cada vehículo destinado para ese fin de trasladar un público—víctima de un punto a otro de la ciudad.

Si uno compara el servicio de los taxis en Panamá con los de otras urbes, no encontrará un parangón. Ni siquiera con aquellos destartalados carritos en la ciudad de Santo Domingo en República Dominicana, donde se suben como seis clientes y quien va junto a la puerta, tiene que sostenerla con el brazo. Al menos allá van en línea recta y cada quien se queda en la ruta.

En Costa Rica no hay taxis destartalados, todos son rojos y tienen una “ María ” o taxímetro. En México, la mayoría, son Volkswagen verdes con los asientos de atrás para los pasajeros y hay los “ peseros ”, que van en línea recta y son colectivos.

Acá, puede uno encontrarse hasta con dos o tres “ compañeros de viaje” y cada quien tiene un rumbo diferente.   Esto obliga a hacer un recorrido no planificado, pero en aras del negocito que el conductor del taxi se ha propuesto con su clientela múltiple. A esperar se ha dicho y cuente hasta cien.

En el recorrido, el taxi podría encaminarse a una gasolinera, pues el indicador del vehículo siempre marca en la parte más baja y mientras hace la fila o espera que le atiendan el servicio de combustible, puede usted encontrarse en la parte más inhóspita de la ciudad; así que saque su estampita de la Magnífica y entreténgase con el texto consolador.

El ambiente puede ser variable dentro del auto. Depende del humor del conductor en ese momento. Quizás le toque escuchar música de la más actual en la disquera popular con los últimos éxitos del reggaetón, o en el otro extremo, un culto evangélico radiofónico. También le puede tocar a media mañana o en la tarde, alguno de esos promotores del medio, denominados “ dijei ” (DJ).

En este momento que el DJ habla, mírele el rostro al conductor del taxi y si percibe que lleva una ligera sonrisa, un hilo de saliva le cuelga de la comisura del labio y sus ojos miran en el vacío, comprenderá lo que es el Nirvana en el mundo del volante; es decir, el grado más alto de imbecilidad humana.

Abra bien los ojos en este momento, porque puede sobrevenir un accidente, porque el conductor solo lleva el cuerpo en el taxi; la mente, no sabemos por dónde anda. Ella vuelve a la realidad, solo en el momento de aplicación de la tarifa.

En esta etapa final del viaje, se torna mago, pues empieza a hacer unos malabarismos geográficos y calcula el paso por las avenidas, calles, más el diferencial de la hora del día, la noche, el fin de semana, el porcentaje del aumento de la gasolina y acaba el pasajero tan mareado, que paga, sin chistar.

Aquí queda uno con la duda de si tanta farfolla era un artilugio psicológico para enredar y evitar una razonada discusión sobre las tarifas, pues, por más que uno argumente, siempre lleva las de perder en la negociación.

Algunos cuestionan que los taxis pertenezcan a un sistema público. Más bien se trata de un ejercicio de oferta y demanda, donde es el mercado el que determina. Pero aún así, no sabemos quiénes son los agentes que regulan, cuál es el papel que debe desempeñar cada quien y cuáles son las reglas del juego.

Hace poco me tocó tomar un taxi para un recorrido que duraba como cinco minutos. El conductor cenaba, mientras conducía. Al llegar al destino dictaminó una tarifa que fue rebatida y él insistió e hizo uso de diferentes criterios que no fueron convincentes.

Se pagó la absurda cuenta e hice un comentario que no fue del agrado del taxista, quien gritaba al alejarse “ haber sabido, te hubiera traído gratis ”. Lástima que ya había pagado, pues de haber estado enterado cuáles eran sus intenciones reales, le hubiera tomado la palabra.

Las imágenes todas las tardes en las avenidas Cuba y calles adyacentes sobre los llamados “ taxis piratas ” dan una pauta de un sistema que no termina de organizarse y con perjuicios para todos. Es necesario crear una política del transporte público que ofrezca soluciones permanentes a los diferentes componentes para que todo avance.

Uniformar los taxis con el color amarillo, es un buen inicio. Sin embargo, la imposibilidad de concretar una simple decisión que tiene trascendencia, expone el carácter de los problemas que pinta de colores más complejos.

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Publicado el 6  de enero de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Sr. alcalde, tercerización = trabajo precario (II)

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La opinión de….

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DAVID M. PÉREZ

El trabajo precario se caracteriza por la incertidumbre y la inseguridad. Algunas características habituales del trabajo precario son:  Baja remuneración; Imposibilidad de acceso a prestaciones o derechos previsionales, incluidos los planes de seguro social y de desempleo (a cargo del Estado o del empleador); Falta de oportunidades de capacitación o de desarrollo profesional; Horarios de trabajo prolongados; Maltrato en el lugar de trabajo; Riesgo elevado de enfermedades o lesiones; Protección reglamentaria escasa o inexistente; Marginalización de los sindicatos.

Los trabajadores en situación de trabajo precario quedan más expuestos de lo normal al temor, a las amenazas y a la intimidación.   Incluso en los casos de empleo directo, a los trabajadores de todo el mundo y de distintas industrias frecuentemente se les niega el derecho a afiliarse a un sindicato o a participar en negociaciones colectivas, precisamente por la naturaleza de sus empleos.   Esta práctica de exclusión, cada vez más frecuente, también influye de manera alarmante en la constante disminución de la cantidad de trabajadores que aún se encuentran en una relación regida por convenios colectivos con sus empleadores, lo que también disminuye considerablemente su capacidad de organizarse y negociar.

Está claro que lo que al final se busca es acomodar a los intereses de los empresarios, la fuerza laboral de nuestra gente, que ellos, los empresarios, hagan lo que les venga en ganas con nuestros trabajadores.

En el caso de los trabajadores del aseo del Distrito Capital, estos deben convertirse en un bastión de lucha contra las maquiavélicas intenciones del alcalde de tercerizar este servicio, porque al final serán ellos los que serán sometidos al castigo del trabajo precario y el desmejoramiento de sus condiciones de trabajo, el resto de los trabajadores debemos oponernos a la implementación de este sistema.

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Publicado el 6  de enero de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.