La verdad sobre Cerro Colorado

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La opinión de…..

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Carlos A. Pedreschi

En semanas pasadas, un alto funcionario del Gobierno manifestaba su entusiasmo y la idea de que pronto pondrían a funcionar la mina de Cerro Colorado. Posteriormente, la jefa de la minería del Estado informó que no se había dado ninguna concesión para explotar la mina y que ni siquiera hay solicitudes de su explotación.

La última, y creo que la única concesión para la explotación, se le dio hace más o menos 20 años a una compañía canadiense (Javelin), pero su permiso expiró.   La mina tiene una extensión de un poco más de 2 mil 400 hectáreas y el suelo es rocoso y muy montañoso.

Se estima que puede producir 2 mil 400 millones de libras en total.   Suponiendo que el costo para su producción es de dos dólares la libra y el precio de venta actual y previsible para el futuro sea de tres dólares la libra, la ganancia neta sería de 2 mil 400 millones de dólares, o sea un dólar por libra. Se habla de la regalía del 3% al Gobierno o sea que el 97% de la ganancia neta se quedaría en manos de la compañía explotadora.

Según el método de extracción contemplado en ese entonces, se utilizaría el ácido sulfúrico. Como se procesarían miles de toneladas diarias, dejarían el aire impregnado de ácido que al llover produciría lo que se llama “lluvia ácida”, la que, en suficiente concentración, infertilizaría la tierra. Si esto ocurriera, no se podría cultivar en la comarca indígena –donde está la mina– ni en gran parte del oriente chiricano, causando, además, grandes daños a la salud de los pobladores.

Interesante dato es que la mayoría de las minas mundiales está en el desierto del norte de Chile, en donde no llueve, por consiguiente, no afecta tanto como afecta en el trópico la extracción del cobre.

Otro problema es la disposición del material de desecho o deslave, que no se debe verter a un río, porque el único río disponible en el área es el San Félix, que durante la estación lluviosa tiene el caudal de una quebrada grande y en la estación seca tiene tan poca agua que parece que se va a secar. Si se vertiera en el río San Félix, la tierra del procesamiento de dos o tres días obstruiría el cauce.

Si se transportara a la orilla del mar, esta tierra envenenaría el mar y acabaría con toda la vida marítima: peces, camarones, etc. Y si se almacena entre dos cerros siempre existe el peligro de que se filtre hacia el río y el mar, con el consiguiente envenenamiento de las aguas de la costa.

El gobierno militar, en vista de la desastrosa consecuencia que traería explotar la mina, prohibió la explotación de la mina de Cerro Colorado. Pareciera que las regalías que aceptan los gobiernos es ínfima en comparación con las ganancias que generan, y el daño que se produce al medioambiente es inmenso y muchas veces es irreversible.

Como vemos, este tema no es para tomarlo a la ligera. El Gobierno está obligado a hacer un análisis exhaustivo y científico antes de dar un veredicto final.

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Publicado en 30  de diciembre de 2009 en el diario La Prensa a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

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