Decencia y calidad institucional

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La opinión del empresario……
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RAFAEL CARLES

Las desavenencias en la cúpula de la Alcaldía capitalina, como la que se presentó entre el alcalde Bosco Vallarino y la vicealcaldesa Roxana Méndez, contribuyen a agravar el déficit de decencia y calidad institucional de la democracia panameña, con importantes costos para el conjunto de la sociedad.

Esta realidad debe constituir un llamado de atención a la responsabilidad de autoridades, gobernantes y dirigentes políticos y una convocatoria a resolver las diferencias en forma constructiva.

Presidentes y vicepresidentes, alcaldes y vicealcaldes, diputados y suplentes, ministros y viceministros han entrado en conflicto en numerosas oportunidades, como consecuencia de diferencias de proyectos políticos, temperamentos o intereses personales.

También puede considerarse responsable de esta historia un diseño institucional que establece una figura endeble de los vices, con funciones difusas que pueden oscilar entre un rol pasivo y opaco, como responsable de una gestión específica, y otro más activo como ser el segundo en importancia de la cartera o curul y primero en la línea de sucesión funcional.

El conflicto de competencias entre los alcaldes y sus vices aparece, inevitablemente, cuando uno de los dos actúa a través de impulsos, con ideas descabelladas, voluntad de protagonismo o posiciones encontradas en su propio entorno, y el otro tiende a ser responsable, correcto, justo y honesto en el ejercicio de sus funciones.

Es evidente que nadie puede esperar que en el seno de un gobierno o de una institución no existan diferencias de opinión, de evaluaciones o de proyectos. Más aún esas diferencias pueden contribuir a enriquecer el diálogo y la búsqueda de las mejores opciones en la acción de gobierno y, por lo tanto, la vida democrática. Lo contrario sería el imperio de una ideología excluyente, del autoritarismo y de una homogeneidad aplastante para las ideas y las iniciativas.

Aun así, el procesamiento de las diferencias debe realizarse teniendo en cuenta la realidad en la que se producen y evitando que desemboquen en situaciones perjudiciales para el país.

La crisis entre Bosco Vallarino y Roxana Méndez es una crónica avisada y surge de la evaluación moral que la vice hace de algunas actitudes del alcalde. Desde sus tiempos de candidato, Bosco Vallarino advirtió que tendría un papel desbordante y activo en la Alcaldía. Y lo ha demostrado con diversas iniciativas —como la de los cheques firmados, los cierres de bares, las piscinas inflables, los cantos de Nochebuena y los culecos en la Cinta Costera— y con opiniones sobre temas candentes que, en algunos casos, difieren con la posición de todos los que habitamos en la comuna capital.

De acuerdo con estos hechos puede opinarse que el alcalde eligió un camino de sobreexposición y que realiza incursiones que quizá exceden el radio de su competencia. O que, por lo menos, no evalúa adecuadamente las reacciones que podría generar su activismo.

La vicealcaldesa —cuya actitud es más de armonía que de chabacanería— ha creado las condiciones para salir decorosamente y así evitar mayores reacciones con el estilo frontal y categórico que suelen utilizar otros políticos y que, si bien es eficiente en algunas ocasiones, también parece alejado del espíritu de negociación que debería imperar en otras.

Lo sucedido hasta ahora no puede considerarse una crisis. No hay un problema de gobernabilidad, no hay un enfrentamiento entre grandes facciones y no hay incertidumbre sobre la estabilidad institucional. Aun así, no pueden minimizarse los efectos que la cuestión puede tener. En primer lugar, porque, como se dijo, se incorpora a la larga serie de desavenencias similares y, de ese modo, pone de manifiesto la continuidad de un punto débil del sistema político, que estalla cada vez que incompetentes ocupan puestos importantes. En segundo lugar, porque se produce en circunstancias muy especiales que los dirigentes deberían tener muy en cuenta.

Panamá viene de atravesar una hecatombe política de suma importancia en su historia y uno de sus más grandes traumas institucionales y sociales que puedan recordarse.

El PRD, históricamente uno de los dos grandes partidos políticos, tocó fondo y, contradiciendo los pronósticos más agoreros en mayo pasado, se eligió entonces a un presidente ajeno a uno de esos partidos. Y, a pesar de que hubo una transición ordenada del poder, el nuevo gobierno, surgido de una alianza impensable anteriormente, ha logrado un elevado grado de aprobación, todo lo cual le otorgó una incuestionable legitimidad.

No obstante, las tendencias positivas que se observan no están firmemente asentadas. La situación política se desenvuelve todavía con un alto grado de incertidumbre que está contribuyendo a demorar que los panameños cambien su forma de ver a la clase gobernante y, en consecuencia, de una sólida aprobación institucional.

Por otra parte, se transita un tramo crucial en el cual el país debe exhibir no solo adecuados indicadores morales y éticos, disposición a hacer cambios pedidos por la sociedad y voluntad de enmendar errores anteriores, sino también seguridad jurídica y estabilidad política. El país debe demostrar, en suma, que es serio y confiable en todas sus manifestaciones.

En este contexto debe evaluar la dirigencia política la consecuencia de sus actos y de sus reacciones. Este imperativo alcanza, en primer lugar, a los miembros del gobierno, de quienes depende en forma más directa la marcha de los asuntos públicos. Pero también a aquellos funcionarios que, por su influencia política, tienen capacidad para influir en ellos.

Es necesario, en suma, una administración responsable y constructiva para resolver las diferencias y una vocación por el recurso del diálogo en el ejercicio del poder.

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Publicado el 24  de noviembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá,   a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

De Izquierda o de Derecha

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La opinión del Abogado….

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RAFAEL A. FERNANDEZ  LARA

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En una definición sencilla, entendemos por ideología que es el conjunto de ideas o conceptos fundamentales de una persona, colectividad o movimiento político o religioso, verbigracia, marxismo, cristianismo, etc.

Generalmente se dice que una persona es de derecha si pertenece a un partido de derecha, o si se guía por ideas u opiniones conservadoras. Por su parte es izquierdista la persona, partido o institución que comparte ideas políticas socialistas o si esa colectividad o sujeto profesa ideas progresistas o de avanzada.

Frente a estas definiciones corrientes cabe preguntarnos, ¿qué es lo que amerita que una persona o gobernante determinado sea considerado de derecha o de izquierda? ¿Bastaría que la persona o el gobernante se clasifique como de derecha o de izquierda? Observamos que gobernantes autodefinidos como de izquierda, realizan acciones que son en parte la antítesis de lo que promulgan ideológicamente. Por otro lado notamos que gobernantes que se clasifican como de derecha, aplican programas progresistas o de avanzada.

No son pocos los gobernantes que ideológicamente se clasifican como de izquierda o socialistas y no propugnan principios del socialismo como la propiedad y administración colectiva, o estatal de los medios de producción, así como la regulación por el estado de las actividades económicas y sociales de la distribución de los bienes y la desaparición de las clases sociales.

También existen gobernantes que se definen como de derechas, y no solamente están adoptando en sus gobiernos políticas conservadoras, acogiendo el principio del mercado libre, defendiendo la propiedad privada y otras, sino que también empiezan adoptar políticas de avanzada y progresistas, teniendo en cuenta ante todo la justicia social y la eliminación de la pobreza extrema, creando sobre todo un equilibrio práctico, moderado y beneficioso para su país.

De allí que no pretendo debatir sobre un tema largo y profundo, sino apuntar a que hoy estamos en presencia de gobernantes que están por encima de esas tediosas y antojadizas clasificaciones de derechas o de izquierdas. Lo importante es resolver los problemas que atraviesa el país, con reglas claras, dentro de un real sistema democrático de gobierno.

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Publicado el 24  de noviembre de 2009 en el diario El Panamá América, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Mujeres en la historia patria

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La opinión de….

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JORGE LUIS MACIAS FONSECA

Insisto en identificarme con el Dr. Alfredo Castillero Calvo en los términos de que una forma de enseñar historia a niños y adolescentes no puede ser contándoles mitos, mentiras y falsedades que no sostienen ni el sentido común ni los conocimientos elementales.

En lo que se refiere a las jornadas llamadas patrióticas, que tienen que ver con actos de secesión o de independencia, han surgido y surgen preocupaciones por hechos y actitudes asumidas que en algunos casos son sobre dimensionadas y, en otras, tímidamente expuestas.

En este mes de noviembre, que abre un espacio interesante para pensar y repensar sobre el país, aparecen motivaciones que llevan a la indagación exhaustiva para ubicar en la medida justa a los hombres y mujeres mencionados históricamente con insistencia. No cabe duda de que en muchos de los casos hay un interés por mantener en la palestra la concepción de la paternidad de unos en la creación de la Patria y de subordinación de muchos en el trabajo de edificación de la misma.

De las mujeres mencionadas, Rufina Alfaro ocupa un lugar preponderante, aun cuando mucho se discute sobre su existencia y su muy especial vínculo con los militares españoles.   Al menos, independiente de su origen, logró un sitial en la historia nacional.   Queda mucho por indagar sobre el grito y sus actuaciones.

Más temprano entonces, María Ossa de Amador logra situarse en una posición interesante, sobre todo por su vínculo con el principal soporte de la panameñidad, la bandera nacional y su primera costura.

Frente a esto, surgen nombres adjuntos como los de una criada llamada Águeda, a quien se menciona como la persona que le pasó una máquina de coser y quien también, corriéndose todos los riesgos, la acompañó en la compra de los materiales.   La criada Águeda –según se afirma– era muy pequeña de tamaño y oriunda de La Chorrera.   Igualmente aparece Raúl Ossa con el relato de Carmen Aguirre, viuda de Carrasco, quien señaló que su madre, Irene Badillo Rivera, también de La Chorrera, en unión con María Ossa, doña Angélica su cuñada, y Águeda, estaban íntimamente ligadas a la confección de la primera bandera panameña.

Muy interesante es que Raúl Ossa hace una valoración que compartimos: “…esas personas de la expresada condición económica y social, solían y suelen asignar el trabajo físico a sus ayudantes, a su servidumbre… la historia narrada omitió el detalle: ¿Cómo trasladaron la máquina?, ¿Quién la cargó?, ¿Quién la subió? y hasta ¿Quién la cosió [la bandera] efectivamente?   Dijo Ossa que dejaba como un desafío la dilucidación de la posible participación de la mujer campesina, empleada doméstica interiorana, en el histórico suceso de la bandera.

Finalmente queda el nombre de Aminta Meléndez, considerada prócer de la independencia de 1903, por la actitud de llevar a la capital de la república una carta de su padre, Porfirio Meléndez, al mediodía del 3 de noviembre, a José Agustín Arango, en cuyo contenido hacía referencia a un plan para tomarse el barco colombiano Cartagena. El viaje lo hizo por tren, en esos momentos en manos de una compañía norteamericana que apoyaba la independencia. El resto lo dejamos a la interpretación.

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Publicado el 24 de noviembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Tecnólogos autómatas o seres pensantes

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La opinión del Educador Jubilado…..
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EDWIN  MOLINA
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Como maestro rural, profesor y director de escuela secundaria y catedrático de la UP jubilado, sigo con atención y gran expectativa las acciones de la ministra del ramo sobre la reingeniería necesaria en el sector educativo.

No estoy convencido de llamarle “ Sistema ”. Pero me preocupa la insistencia generalizada de considerar que la computadora e Internet, como expresión cimera de la tecnología informática y de la comunicación, por sí solas y por arte de magia, constituyen el santo remedio o la “ pomada china ” para el problema educativo.

Esos medios pueden acercar a la información, no necesariamente al conocimiento, que requiere de operaciones mentales que pareciera que cada vez más se soslayan.   Los citados medios informáticos proporcionan montañas de información entre las cuales hay cerros de basura.

Para hacer la distinción entre lo que es información de provecho y lo que no sirve, se requiere desarrollar sabiduría y conocimiento y no limitarse a la potencialización del cumplimiento de destrezas informáticas de búsqueda, copia, memoria y repetición, para no incurrir en lo que nos decía en la universidad el recordado profesor Angel Rubio, al asignarnos tareas, “ no lo hagan por cumplimiento, si lo hacen con el concepto de cumplo y miento ”.

La informática y las computadoras son herramientas tecnológicas valiosas, pero hay que incorporarlas en la educación paralelamente incentivando y desarrollando la parte cognitiva y valorativa del ser humano, aspectos que se han dejado de lado.

En pleno noviembre y celebrando los días patrios, hay que pensar seriamente en humanizar la educación. Como país debemos aprestarnos a desarrollar un sistema educativo que considere el interior del ser humano.

Tenemos que potenciar el desarrollo de herramientas cognitivas y los aspectos valorativos del estudiante y no dedicarnos a formar tecnólogos autómatas desprovistos de raciocinio y valores espirituales y culturales, para no seguir aumentando la rampante delincuencia o, por lo menos, parar la producción de “ misses confucianas ” y murallistas chinas latinoamericanas.

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Publicado el 24  de noviembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Crisis y pronósticos

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La opinión del economista…..

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JUAN  JOVANE

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En declaraciones realizadas por el Presidente Martinelli el 27 de mayo de 2009 al periódico Capital Financiero este afirmó que “ya se están dando en la economía estadounidense las primeras señales de que la crisis que sufre podría estar terminada a fines de este año”.

Esto, que probablemente explica la ausencia de una política gubernamental frente a la crisis, contiene la idea según la que para resolver nuestros problemas solo quedaba esperar y articularse a lo que se consideraba sería una vigorosa recuperación norteamericana. Es así que en dichas declaraciones el Presidente concluyó en “que Panamá tiene la capacidad de montarse en tal recuperación”.

Se trata, desgraciadamente, de una visión inexacta, incapaz de guiar al país hacia la solución de sus problemas.

En relación a la salida de la crisis Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía de 2001, afirmó en una conferencia dictada recientemente en Shangai, que la actual recesión en Norteamérica no está de ninguna manera cerca de su final, mientras que Paul Krugman, premio Nobel de economía 2008, así como un número plural de analistas han llegado a la conclusión de que la recuperación será lenta y dolorosa.

Hoy sabemos que el crecimiento económico del 3.5% observado en la economía norteamericana durante el tercer trimestre de 2009 se debió significativamente a la intervención pública, la cual operó sobre la base del programa conocido como “Cash for Clunkers”.

Más aún, el sonado crecimiento de China, como lo destaca Thomas Palley, está basado en una política que opera gracias a que este país se niega a revaluar su moneda, por lo que más que sumar a la demanda global lo que hace es restar demanda efectiva a otros países en su propio beneficio. Si a esto se suma la resistencia política observada en Estados Unidos en relación a nuevos paquetes de estímulos fiscales, es claro que el contexto económico internacional apunta más hacia el estancamiento que hacia una recuperación vigorosa. La premisa del silogismo presidencial simplemente no existe.

La visión de una rápida recuperación que permitiría volver a los “negocios como de costumbre” obviamente resulta grata para los sectores económicamente dominantes del país, los cuales han logrado elevar sus ganancias disminuyendo la participación de los salarios en el PIB desde el 37.8% en el 2000 a tan solo el 30.0% en el 2008.

Sin embargo, este modelo que se basó en las exportaciones a un mercado en expansión, en la construcción de viviendas de lujo y en el crédito fácil para el consumo, sencillamente está agotado. Insistir en el mismo, como lo hacen las actuales autoridades, solo puede llevar al estancamiento económico y a la creciente inequidad social.

La construcción de un nuevo estilo de desarrollo que ponga en su centro el logro de la equidad social y la sostenibilidad ambiental, el cual se base en un poder adquisitivo acrecentado de la población y en la integración solidaria y complementaria es el camino alternativo necesario.

Su diseño y puesta en práctica es la responsabilidad de lo sectores populares y nacionalistas.

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Publicado el 24  de noviembre de 2009 en el diario El Panamá América, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Demagogia, ecología y clase política

La opinión de…..

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ROBERTO A. PINNOCK

 

Si algo saltó a relucir en la última contienda electoral fue la ausencia de debates sobre cómo atender, desde las políticas públicas, la crisis ambiental que ya se nos ha asomado al país en los últimos años.

Lo grave en esta evasión del tema no es tanto que a la clase política panameña le preocupe revelar su ignorancia sobre temas ecológicos, sino que en el fondo intuye que el enfrentamiento exitoso de los problemas ambientales pasa por el cambio de una cultura política en la que, actualmente, se siente muy cómoda.     Es decir, le permite hacer buenos negocios desde el manejo de la cosa pública, aunque sea a costa de la destrucción de las condiciones materiales para la vida de quienes habitamos este país.

En otras épocas, este comportamiento podía estar exento de responsabilidad ética (aunque nunca de culpa), por ser fruto del escaso desarrollo científico de temas ecológicos, mas no en nuestros tiempos.

Las ciencias naturales y sociales han difundido en demasía las consecuencias de las acciones humanas domésticas y productivas sobre la naturaleza, al menos lo suficiente para que como sociedad civil seamos sensibles frente a cada medida que tomamos y como clase política tomen las precauciones en cada ley de incentivos que sancionan, en cada permiso de construcción que aprueban y hasta en cada acuerdo de uso de nuestro territorio por empresas y cuerpos militares de otros países.   Recuérdese en esto último que bastante riesgos y perjuicios económicos y en vidas humanas seguimos asumiendo, con las municiones de guerra que EU nos dejó y se ha negado a limpiar.

La realidad es que lo que prima en nuestra clase política es una cultura que, en el mejor de los casos, apuntala la enseñanza del respeto a la naturaleza, como anodinamente intenta el Ministerio de Educación,  pero sin ofrecer ejemplos contundentes en las cuestiones ambientales fundamentales.

¿De qué vale que nuestros docentes enseñen a sus alumnos que no deben ensuciar los ríos, si estos observan que importantes agroindustrias y explotaciones agropecuarias vierten desechos sin mayor sanción de las autoridades, y provocan sedimentaciones perniciosas en los cuerpos de agua, que en el caso de la cuenca del Canal afectan a la más preciada actividad económica del país?

Nuestra clase política se siente cómoda, hablando de su interés por la lucha contra los efectos del cambio climático en los foros nacionales e internacionales, pero sin incurrir ni impulsar políticas públicas que establezcan límites en plazos razonables que tienda a cero el uso de agroquímicos en las explotaciones agrícolas comerciales –ya muchos campesinos nos llevan la delantera en esta verdadera producción limpia– que tienda a cero el uso de transportes que dependan de combustibles fósiles o que tienda a cero el uso de manglares, especialmente si es para la ejecución de “atractivos” negocios turísticos y de bienes raíces.

Ante esta clase política en el ámbito local y nacional, parece que estamos condenados a seguir buscando en otra generación a líderes que revelen un verdadero cambio.

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Publicado el 24 de noviembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Frente a los nuevos paradigmas

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La opinión del Abogado….
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SAÚL  MALOUL  Z.

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A alguien le he encontrado diciendo, inadvertidamente, que ésta podría ser la generación de los babys loosers, una cruel comparación con la generación de los babys boomers.   Y que no había generación más educada que la que hoy puebla el planeta, y al mismo tiempo, que pase por tantas carencias económicas y sociales.

Con todo respeto por el articulista, me parece que el análisis se queda en el árbol y sus ramas, y no entra en la observación del bosque entero. Nuestros padres se criaron gracias al concepto liberal de movilización social que podía dar una buena educación; con la idea de que personas bien educadas, con valores y con arduo trabajo, siempre conseguirían las metas en sus vidas.

Por supuesto, que la meta también era más sencilla: acceder a tener más bienes de capital, para poder vivir con la mayor comodidad posible.  El mundo era sencillo, las preguntas eran sencillas y las respuestas eran sencillas.

Pero, hoy ya no es así. Aunque todavía la educación lucha por ser una variable importante en el mundo del trabajo, el empleo y la inversión; en algunos casos ha disminuido notablemente su importancia.

Un reciente estudio sociológico en los Estados Unidos de América refleja que para las nuevas generaciones de profesionales, ser abogado o ser doctor ya no tiene la misma aureola de posicionamiento social del que iban tradicionalmente acompañadas estas profesiones.

Y, si bien la estructura de la economía capitalista se ha sofisticado, pero no es muy diferente a la del siglo pasado; las metas de las personas sí son distintas.

Ya no es trabajar lo más duro posible, tal vez, para no tener tiempo de ver a mi familia ni gozar de ese dinero bien habido; sino trabajar lo suficiente, como para tener tiempo para gozar de mi familia y que el bienestar material se transforme en mejor calidad de vida.

Y tal vez, diría yo, participar como padres un poco más en la educación de nuestros hijos.

Ese concepto nuevo, calidad de vida, es el que lucha por destacarse de toda la maraña de conceptos vanguardistas, dentro de la nueva sociedad a la que estamos accediendo.

Las preguntas típicas serían: ¿para qué tanto dinero si no tienes tiempo para disfrutar de él?    Y, más profundo aún: ¿qué significa disfrutar de la vida? ¿Cómo se accede a mejor calidad de vida?

El cambio en las concepciones podría, incluso, llevarnos a la paradoja de gente con más dinero, que disfruta de la vida mucho menos que gente que tiene mucho menos dinero.

En fin, no es que las premisas del capitalismo están cambiando; es que la gente piensa distinto dentro de la estructura capitalista.

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Publicado el 24  de noviembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.