EEUU traiciona por un voto

La opinión del Docente Universitario e investigador….
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MARCO A. GANDÁSEGUI
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EEUU traiciona por un voto

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El pueblo hondureño sigue sufriendo los embates de un golpe militar dirigido y ejecutado por EEUU el 28 de junio de 2009.  Honduras es un país ocupado militarmente por EEUU desde principios de la década de 1980. Fue precisamente en la base norteamericana de Cano Soto, Palmerola, cercana a Tegucigalpa, que se planeó el golpe y los militares norteamericanos dieron las “órdenes del día” a sus colegas locales. (¿Qué coincidencias tiene este operativo con los ejecutados por Castillo Armas en Guatemala, Pinochet en Chile y Banzer en Bolivia el siglo pasado?).

La tragedia, sin embargo, tiene, además, su lado maquiavélico. El golpe tiene su similitud con la invasión a Panamá en 1989 y el arresto de Noriega. En aquella ocasión se invadió un país para crearle una nueva imagen al entonces presidente Bush (padre) considerado un “ whimp ” por el “ establishment ” y sus poderosos medios de comunicación.

¿Qué ganancia saca Barack Obama del golpe en Honduras? 1. ¿Cambiar su imagen de hombre “ suave ” a una nueva imagen de hombre “ duro ”? No; 2. ¿El triunfo del bien sobre el mal? No; 3. ¿La seguridad de las vidas y bienes de ciudadanos norteamericanos amenazados en Honduras? Tampoco; 4. ¿El nombramiento mediante aprobación del Senado del secretario adjunto de Estado y del embajador de EEUU en Brasil? Exactamente.

Valenzuela y Shanon dirán que bien vale un golpe militar en Honduras para asegurar sus nombramientos. Obama y Hillary Clinton se anotarán un triunfo partidista más en el Senado de EEUU. El periodista hondureño Roberto Quesada lo explica con claridad en su reciente artículo: El “ propósito de Thomas Shannon, ya hecho público, no era buscarle solución al golpe de Estado-militar en Honduras, sino su problema de ser vetado como embajador de Brasil y levantar el veto a Arturo Valenzuela como subsecretario de Estado para América Latina (bloqueado) por el senador republicano Jim DeMint. Según DeMint, “la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y Shannon me han garantizado que EEUU reconocerá el resultado de las elecciones hondureñas, haya sido restituido o no Manuel Zelaya”,.. ”. Hecho este anuncio, por arte de magia, se levantó el bloqueo al nombramiento de Valenzuela en el Senado.

Según denuncia Quesada, “ las declaraciones de Shannon en CNN no fue una entrevista ni una noticia. Fue un mensaje directo para que fuera explotado por los golpistas de la mejor manera y para desmoralizar al pueblo hondureño ”.

Un experimentado diplomático norteamericano, Robert , ex embajador de EEUU en Paraguay y El Salvador y actual presidente del Center for International Policy en Washington, señala que “ es triste contemplar la manera en que el gobierno de Obama ha manejado tan mal un desafió en el cual tuvo el apoyo de todo el hemisferio ”. Agrega que “ no sorprende que el presidente Lula de Brasil haya acusado a Obama de romper su promesa de construir una nueva relación con América Latina ”.

confirma que el senador DeMint estaba complacido de que el Departamento de Estado por fin entendió que “ es esencial que estas elecciones (en Honduras) se lleven a cabo y sean reconocidas ”. Se refiere a la elecciones fraudulentas que pretende orquestar el 29 de noviembre el gobierno de facto golpista. La Premio Nobel guatemalteca, Rigoberta Manchú, calificó al usurpador Micheletti como “ el nuevo dictador de América Latina ”.

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Publicado el 19  de noviembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.


El calvario de conducir

La opinión del Ex Ministro de Estado…..
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ROBERTO ALFARO E.
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El calvario de conducir

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La mayoría de los males que sufrimos son causados por nosotros mismos pero optamos por culpar al vecino y cuando se tornan graves, al gobierno de turno.

Los gobernantes tienen la obligación de hacer cumplir la ley pero cuando los ciudadanos hacen lo que les viene en ganas y los funcionarios usan el poder para su propio beneficio creamos en un verdadero caos.

Un caso patético es el transporte público y el desbarajuste vehicular, ambos son el producto de no aplicar las leyes y de una anarquía en el sistema tanto colectivo como privado.

Por constitución el gobierno debe procurar y controlar un servicio de transporte público adecuado, pero los militares para beneficio propio y mantener adeptos al régimen, crearon la figura de los cupos que a la postre al igual que sucedió con los juegos de azar pasaron de la responsabilidad del Estado a manos privadas.

Los cupos controlados y vendidos inicialmente por los cuarteles pasaron a negocios particulares con derecho a herencia, a su venta y luego al control de cooperativas con representación en la Asamblea Legislativa.

Al ciudadano impotente no le ha quedado otra que movilizarse por medios propios, adquiriendo miles y miles de autos congestionando al límite las calles y avenidas al punto que a ciertas horas el “juega vivo” colectivo o privado están ya a la par.

¿A quién le echamos la culpa?

Las autoridades del tránsito ponen boletas que no las pagan, la policía se demora dos horas promedio para atender un choque en plena ciudad, el municipio aprueba edificios sin estacionamientos, los ciudadanos utilizamos las pocas vías para aparcar nuestros vehículos y los hombros para rebasar, el ejecutivo permite a empresas sobreexplotar mal concebidos corredores y así sucesivamente.

Pagamos impuestos, derecho a placa, revisado, semáforos, peajes en pocas palabras pagamos para sufrir.

El Metro sin duda ayudará, costará mil millones y varios años más de sufrimientos pero Dios mediante acabará con los diablos rojos, más no es la solución total.

Las autoridades deben de reunirse y hacer un plan vial integral, sencillo, rápido y más económico que los 20 millones invertidos en semáforos.

Sugiero por ejemplo;

*sacar todos los autos de las vías públicas, diez grúas permanentes en la ciudad y un patio seguro donde retenerlos.

*Incentivar con total exoneración de impuestos a dueños de lotes baldíos en la ciudad para que los conviertan a estacionamientos públicos.

*Poner policías de tránsito de 6:00am a 6:00pm en cada barriada prestos a atender los accidentes y retirar los vehículos de las vías.

*Obligar a los corredores Sur y Norte a abrir las barreras del peaje cuando haya más de seis carros en espera en determinada caseta.

Estoy seguro que de haber voluntad política existen como estas muchas otras ideas para aliviarnos el diario calvario de conducir.

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Publicado el 19  de noviembre de 2009 en el diario El Panamá América, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Fiestas patrias sin patriotismo

La opinión de….

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CARLOS DAVID ABADÍA ABAD

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Fiestas patrias sin patriotismo


Noviembre es el mes de la patria. Somos únicos, tenemos dos independencias –no conozco otro país que le haya sucedido lo mismo– y ambos movimientos, aún separados por más de 80 años, se dan en el mes de noviembre.

Lo festejamos con cinco días feriados nacionales, sin contar los feriados que se dan localmente en varias ciudades del interior, lo que significa para esos lugares seis días del mes de noviembre sin trabajar; realmente son unas “fiestas patrias” bien celebradas. ¿Pero, existe un verdadero patriotismo? Creo, y con tristeza, que no.

Durante los desfiles, los periodistas le preguntan a los estudiantes qué estamos celebrando y una gran mayoría no sabe o, en el mejor de los casos, están confusos. Estoy seguro de que si les preguntan lo qué representan los colores de nuestra bandera, la mayoría no sabrá la respuesta. Si la pregunta fuera sobre quiénes fueron los principales gestores de dicho movimiento o el papel que desempeñaron cada uno, la sorpresa sería si aciertan;  igual si conocen la letra del himno nacional.

Este año, los dos principales hombres que liderizaron el movimiento del 3 de noviembre, José Agustín Arango y Manuel Amador Guerrero, cumplieron 100 años de muertos en el mes de mayo, pero la fecha pasó desapercibida; una fecha simbólica que estoy seguro que en otro país hubiera sido bien recordada.

Por otra parte, vemos a llamados “historiadores” que critican y demeritan, tanto a los próceres como los acontecimientos que se dieron en torno a nuestra separación de Colombia, lo que afecta nuestra identidad. Como panameño me molestan dichas expresiones, porque es muy fácil juzgar y criticar –desde la comodidad, tiempo y circunstancia de los críticos– las acciones de los próceres, sin valorar las circunstancias que se vivían.

Me pregunto ¿cómo actuarían ellos en esos momentos, en esas circunstancias? ¿les dirían a los estadounidenses, “váyanse que así no queremos su apoyo”? “Nos quedamos bajo el paraguas de los colombianos, aún en la mala situación que nos tratan, y lo del canal… llévenselo para Nicaragua, nosotros veremos qué hacemos para salir de la miseria que nos tienen”.

¿O tenían que haber desangrado al país, con una guerra de 10 mil muertos y 30 mil heridos y dejar a la Nación destruida?

Los hombres que nos dieron la independencia jugaron la mejor carta que tenían para alcanzar el objetivo que era nuestra separación de Colombia, para tener un país libre y dueño de su propio futuro y para que el Canal se construyera por nuestras tierras, como una primera e importante herramienta para salir de la pobreza en que estaba sumida nuestro terruño. Ambos objetivos los alcanzaron.

Las generaciones futuras tenían la responsabilidad de fortalecer y perfeccionar nuestra independencia, ya que el acto inicial es perfectible y se construye patria de generación en generación. Tuvieron la habilidad de conseguir los objetivos sin derramamiento de sangre y eso es un logro.

Brasil también alcanzó su independencia sin traumas ni muertos, no hubo ni chino ni burro muerto, y no por eso es menos nación.

Que hubo algunos que pensaban en sus intereses personales, sí, ¿y en qué movimiento independentista no los hubo? Que no es lo ideal, es verdad, pero lo que debemos medir al final es si los objetivos se alcanzaron. ¿O creen ustedes que cuando los americanos se rebelaron por el aumento de los impuestos, lo que los llevó a tomar el camino de su independencia, no hubo comerciantes pensando en su interés personal nada más?

Necesitamos enaltecer el papel de cada uno de esos panameños que tuvieron el valor de tomar esa iniciativa, el que pertenecieran a una clase media o alta no los hace menos patriotas que los del “arrabal”; las revoluciones no necesariamente deben dejar una estela de sangre.

Debemos fortalecer el estudio de nuestra historia, para que ningún alumno se pueda graduar si desconoce los orígenes de su patria, de sus símbolos y de su himno nacional, así estaremos formando panameños con valores patrióticos.

A esos críticos permanentes de la historia cabe preguntarles: ¿qué han hecho ellos por el país?, ¿qué dijeron cuando en la dictadura militar se le impidió a panameños vivir en su terruño por oponerse a un régimen militarista que mató a muchos de los que censuraban sus atrocidades?, ¿Por qué utilizaron los colores de la bandera nacional en su bandera partidista?, ¿para confundir la patria con el partido?,  ¿dónde estaban sus posiciones nacionalistas cuando el régimen dictatorial le otorgó cédula a los grandes narcotraficantes?, ¿dónde estaban ellos cuando un pueblo se cansó de 21 años de infamia y se tiró a las calles para pedir justicia, libertad y democracia?, ¿y cuando el dictador junto a sus esbirros quisieron convertir una lucha por el rescate de la Nación en una lucha nacionalista?

En una ocasión uno de ellos dijo que cuando se carecía de argumentos, se tenía que utilizar el nacionalismo, llegando hasta a retar a Estados Unidos y provocando una invasión humillante y sangrienta. ¿Qué clase de nacionalistas son?

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Publicado el 19 de noviembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Elecciones hondureñas

La opinón del Analista Internacional……

Isaac Bigio

Elecciones hondureñas

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El presidente constitucional depuesto de Honduras Mel Zelaya ha llamado a boicotear las elecciones generales del 29 de noviembre y desiste de querer volver a palacio.
Esto implica el fin del acuerdo propuesto por Obama y Arias para encontrar una solución a la crisis hondureña mediante el hecho que Zelaya sea restituido para que él supervisase el traspaso del poder a un derechista que fuese electo en las urnas.

EE.UU. quisiera poder decir que el impasse hondureño empezaría a desbloquearse tras que estos comicios nominasen a un nuevo gobierno.

Panamá y otros Estados han de reconocer a quien salga electo en éstos. Sin embargo, muchos países seguirán cuestionando este proceso y, al igual que los zelayista, se negarán a reconocer los resultados de una consulta que ellos indican será hecha por golpistas.

Si las elecciones hondureñas se dan manteniendo a Michelleti en palacio, el objetivo del nuevo gobierno electo (que posiblemente sea el del conservador Lobo) sería tratar de buscar una legitimidad internacional aduciendo que éste surgió de las ánforas y tratando de llegar a algún acuerdo con los liberales que siguen o no siguen a Zelaya. Su meta sería la de ir buscando desgastar a Zelaya y que progresivamente éste vaya perdiendo peso interno e internacional.

La cuestión de fondo es que un gobierno surgido de esta forma siempre tendrá un elemento para ser cuestionado de manera constitucional y ello servirá para azuzar constantes presiones y posibles explosiones sociales.

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Publicado el 19  de noviembre de 2009 en el diario El Panamá América, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

 

Rumbo autoritario de Martinelli

La opinión del periodista…..
DEMETRIO  OLACIREGUI Q.
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Rumbo autoritario de Martinelli

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Panamá realizó esta semana una transacción exitosa mediante la cual obtuvo $1000 millones en los mercados financieros internacionales para pagar la deuda interna, lo que permitirá al Estado un ahorro presupuestario de $80 millones en 10 años. La operación, con bajas tasas de interés, se realizó en un momento de perspectivas positivas para el país, porque el presidente Ricardo Martinelli ha continuado la política fiscal de la pasada administración.

Pero ese hecho fue empañado por la noticia de que Panamá rompió el compromiso diplomático alcanzado por consenso en la OEA y anunció en forma unilateral su respaldo a las elecciones presidenciales en Honduras. También prosiguió la fractura del consenso con la salida del Parlacen, por razones meramente personalistas.

Los aciertos económicos, tienen como contraparte retrocesos políticos. Con el mazo del populismo, el derroche de propaganda y la demagogia —explotando el hechizo de la imagen, porque para el gobierno el Homo videns lo es todo— Martinelli ha derribado los consensos alcanzados por anteriores administraciones y la sociedad panameña. El objetivo es someter los poderes del Estado para perseguir a adversarios reales o imaginarios. En ese aspecto el gobierno actual es lo más parecido a la tan denostada dictadura militar.

En lugar de atemperar la supremacía del Poder Ejecutivo sobre los demás Órganos del Estado, Martinelli ha dado rienda suelta, en forma compulsiva y sin equilibrios, a la idea de que todo vale menos la razón. En el medio está el silencio elocuente de la otrora vociferante sociedad civil y la complacencia de los medios de comunicación. Al final lo que se pretende es subordinar la Constitución al poder y el poder a los intereses privados de quienes lo detentan. No hay sensibilidad social ni pueda haberla en un gobierno de empresarios que no disimula su desprecio por la miseria, el dolor y la vida humana.

El objetivo ostensible es instaurar una autocracia y devenir en un gobierno autoritario. De allí el porqué se asfixia la dinámica participativa y se fomentan los abusos a las normas constitucionales con sus efectos perniciosos en las libertades, los derechos y las garantías individuales. En este golpe desde el Estado, las instituciones centrales de la República están siendo debilitadas y privadas de sus elementos sustanciales. No se anticipa la alienación de los que no se sienten representados y lo que puede ocurrir en una Nación cuya democracia va perdiendo lo que ganó en dos décadas.

Hay que preguntarse dónde está el espacio para las ideas, dónde el pensamiento para la construcción de una sociedad integrada en su totalidad. Dónde está el proyecto incluyente de Martinelli, si ni siquiera mantiene un diálogo político al interior de la alianza que lo llevó al poder.

El consenso y la interdependencia son el fundamento de toda democracia sólida, madura, próspera, garante de una convivencia civilizada. Lo contrario es gobernar en solitario y encaminarse hacia un sendero excluyente y autoritario. Subordinarse a las leyes del juego democrático no amenaza la gobernabilidad. Lo que la compromete es que un gobierno electo democráticamente no gobierne democráticamente. Panamá rechaza los iluminados y exalta a quienes construyen instituciones sólidas y consensos que involucren el quehacer colectivo.

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Publicado el 19  de noviembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde

Oportunidades del ordinariato castrense

La opinión de….

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ERICK A. CANDANEDO S.

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Oportunidades del ordinariato castrense

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Aquellos que se oponen al ordinariato castrense deben documentarse sobre la historia de las fuerzas armadas y, en especial, de su evolución en el ejercicio de los gobiernos en Latinoamérica. Parte de sus cuestionamientos pueden ser resueltos por libros como Las raíces torcidas de Latinoamérica de Carlos Alberto Montaner, que relatan cómo las naciones europeas enviaron fuerzas armadas para reclamar y acoplar a los exploradores a los designios de sus virreinatos, estableciendo los lineamientos que, por derecho canónico, les eran conferidos a los reyes.

Lo cierto es que fueron estos poderes especiales, otorgados a las fuerzas armadas, los causantes de la evolución anacrónica de los actuales movimientos militaristas en Latinoamérica, que en conjunto con una burguesía corrupta (también heredada de las colonias) han prevalecido desde la conquista hasta la fecha.

Está más que documentado que la génesis de la influencia militar desmesurada, que desde siempre han ejercido el poder en los países más atrasados de occidente, está basada en una tradición donde los cuerpos castrenses representaban la ley de los reinos europeos.

La corrupción del cuerpo militar se da cuando, a falta de leyes y lineamientos éticos, la misión se tergiversa. En el caso de Latinoamérica, las fuerzas castrenses adoptan ideologías políticas y causas sociales que, conjugadas con su tradición de poder, atentan contra lo que desde la colonia determinan ellos como rebeldes o sediciosos.

El desmantelamiento o reestructuración de las fuerzas armadas en nuestras regiones, para corregir las taras generacionales, no es eficiente ni efectivo. Latinoamérica es una región violenta, ni hablar del resto del planeta; por mucho tiempo será necesario vivir con policías y militares.

La modernización de las fuerzas armadas se ha convertido en un paliativo para la concienciación del militar, sin tomar en cuenta que la mayor parte del cuerpo castrense es “tropa”, que al igual que cualquier poblado civil puede ser mal tutelada por caudillos inescrupulosos.

Solo iniciativas como el ordinariato castrense pueden generar cambios efectivos dentro de los cuerpos militares latinoamericanos, pues como bien lo enmarca la historia, esta iniciativa devuelve nobleza, conciencia, disciplina republicana y sumisión al Estado y a las fuerzas del orden que, de forma equívoca, se sienten herederas del poder tradicional de los virreyes.

Por otro lado, podemos darnos cuenta de que los intelectuales que se oponen a la creación de un orden ético castrense son conscientes de la historia y están anuentes de las actuales necesidades con respecto a seguridad.

Luego, es lamentable que sea tan evidente el hecho de que están apalancando sus ambiciones por protagonismo, desconociendo una alternativa inminente de solución.

Las fuerzas armadas occidentales son herederas de la tradición y disciplina de los cuerpos militares romanos, tradicionalmente organizados para defender las naciones y establecer el orden social.

Contravenir la posibilidad de defender la propiedad, renunciando a su perfeccionamiento ético militar, es renunciar a lo poco que tenemos.

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Publicado el 19 de noviembre de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le c0rresponde.

Y líbranos también de la intolerancia, amén

La opinión del Catedrático Universitario….
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VÍCTOR  M.  CABALLERO
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Y líbranos también de la intolerancia, amén

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Una democracia lo es porque cumple con una serie de requisitos. Cierto es que hasta ahora es la forma más acabada, pero sigue siendo un ideal. Ni siquiera las sociedades más evolucionadas políticamente han alcanzado la perfección democrática, pero los caminos democráticos, a veces tortuosos y tormentosos, deben seguir siendo los que han de utilizar quienes están llamados a construir y fortalecer nuestros esfuerzos democratizadores.

Democracia es también gobernar en el entendido que las sociedades democráticas basan su funcionalidad según George Vedel, en un sistema de diálogos permanentes, habida cuenta de que, “ la filosofía democrática rechaza la creencia de que existe una armonía espontánea y automática entre los diversos interlocutores del mundo político. Pero esta filosofía no cree tampoco que las oposiciones sean de tal naturaleza que impidan encontrar una conciliación ”. El diálogo permanente garantiza que cada interlocutor puede y debe conocer el punto de vista de aquel que tiene ante sí.

Cuando los interlocutores conocen los pareceres ajenos, están en condiciones de alcanzar soluciones de compromiso, en las que pueden darse varias alternativas, o se acepta en parte lo que dice el interlocutor, o se renuncia a favor de los planteamientos esbozados, o se mantienen las posiciones esgrimidas originariamente, sin ceder nada, excepto la satisfacción moral que deriva del ser escuchados, en los temas propios del quehacer común.

Lo que no debemos es descalificar de antemano y no escuchar al contrario, por el simple hecho de ser una voz contraria o disidente. Lo que no se puede o no se debe es truncar total ni parcialmente la posibilidad y la necesidad que tiene el individuo de ser escuchado en su democracia. Esas actitudes contradicen y niegan el espíritu y la naturaleza del ideal democrático, y son desafortunadamente estas conductas las que mayormente prevalecen en nuestras sociedades aún en transición. La falta de sentido crítico y autocrítico, pero sobre todo la intolerancia, siguen siendo la norma de conducta entre quienes gobiernan y quienes son gobernados.

Lo recientemente sucedido en ocasión de la conmemoración del 2 de Noviembre en el Cementerio Amador, no es sino una muestra de la intolerancia y de la incapacidad que se tiene en nuestra clase política de someterse a los dictados de la democracia. Pareciera como si cada quien viera a la democracia como un vestido que se le adecúa a sus necesidades y exigencias particulares, por lo menos eso es lo que desafortunadamente percibimos del bochornoso incidente provocado por el señor ministro de Relaciones Exteriores, al interrumpir, increpar, regañar y hasta manotear, a un Orador de Fondo (Julio Yao) y a otro funcionario (Jair Martínez, presidente del Consejo Municipal) por el simple hecho de que le disgustaron los planteamientos esbozados por el orador.

Uno puede o no estar de acuerdo con lo que dice el orador, pero una regla básica de cortesía y buenos modales es escuchar a quienes hablan y, si no se está de acuerdo, existen los mecanismos para rebatir los argumentos esbozados, pero lo que no le es dado a una persona que ha sido investida con uno de los más altos cargos que la Nación dispensa a sus hijos, es comportarse como un señor feudal, que en su feudo no permite a sus siervos decir lo que piensan.

Eso solo en cuanto a quien debe estar llamado a guardar la compostura en actos solemnes, por ser precisamente el portaestandarte del ceremonial y del protocolo del Estado. Lo más preocupante es el saber que no se tiene derecho a disentir, que no se pueden hacer señalamientos u observaciones a quienes gobiernan, porque estamos expuestos a la repulsa, a la condena y casi al ostracismo, por el simple hecho de pensar diferente.

Tal vez el secreto de la auténtica democracia, es como señala De Parga, el sistema de diálogos en el que la mayoría escucha a la minoría, o aquél en el que los gobernantes escuchan a los gobernados, más, con lo acontecido, asisto preocupado a la pérdida, si es que se ha tenido alguna vez, de la tolerancia de quienes nos gobiernan, y sin tolerancia tampoco hay democracia.

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Publicado el 19  de noviembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde