De qué ética estan hablando…

La opinión del periodista…..

EUCLIDES FUENTES ARROYO

De qué ética estan hablando…

Discurso ante el busto de Gaspar Octavio Hernández en ocasión del Día del Periodista, el 13 de Noviembre de 2,009, en la Histórica Plaza de Santa Ana. Orador: Euclides Fuentes Arroyo.

Compañeras y compañeros periodistas, damas y caballeros:

Como todos los años, en esta fecha, desde que hace más de 60 calendarios se fundó el Sindicato de Periodistas de Panamá, rendimos el homenaje sentido de sus colegas al insigne bardo Gaspar Octavio Hernández, exponente máximo del orgullo nacionalista de nuestro pueblo.

El imperecedero ejemplo de nuestro poeta no puede ser empañado en estos deplorables momentos que vive la humanidad, cuando gobiernos indolentes al sufrimiento de sus pueblos, mancillan la memoria de sus mártires al suscribir acuerdos ignominiosos que permitirán que la enseña nacional sufra el ultraje de ver, izada junto a ella, la enseña de las barras y las estrellas símbolo del monstruo  que por siglos somete al oprobio a las naciones más débiles del continente y del universo.

No es necesario recitar totalmente el Canto a la Bandera que inspiró a Gaspar Octavio cuando se anticipó a la felonía de los vende patrias para sentenciar:   “Bandera de la Patria! Sube…. Sube… Si ves que el Hado ciego en los istmeños puso cobardía, desciende al istmo convertida en fuego y extingue con febril desasosiego, a los que amaron tu esplendor un día”. Estos versos que aprendimos desde nuestras aulas de primaria, son ignorados por quienes, a estas alturas de la historia, le restan valor a los principios, a los conceptos de dignidad nacional , soberanía e integridad territorial.

Después de más de 60 años en que todas las fibras del alma nacional se sacudieron para rechazar virilmente los convenios Filós Hinds, tras la lucha secular que varias generaciones libraron por reivindicar nuestro principal recurso natural, no podemos presenciar con mansedumbre la reiteración del agravio a nuestros símbolos.   Propios y extraños consideraban que eso era una etapa superada, pero lamentablemente no es así y hechos recientes lo demuestran.

No puede ser motivo de encrespamiento para nuestros gobernantes, la reacción airada el exponerse públicamente la vergonzosa cesión de bases militares, navales, o como quieran llamarlas, mediante acuerdos realizados dentro del más cauteloso secretismo, en complicidad con el silencio del poder mediático.   Por el contrario, en  todos los momentos de nuestra historia de diferencias con los Estados Unidos ,los periodistas panameños hemos sabido mantener en alto el contenido patriótico del mensaje editorial. Un discurso de impacto nacional, con denuncias valientemente expuestas por un prestigioso catedrático universitario, dignas de primera plana, o tiempo estelar en los medios audiovisuales modernos, fue relegado a notas o glosas de escasa importancia,  como si fueran frivolidades de la farándula.

Tuvo la ciudadanía preocupada por el destino inmediato de nuestras relaciones internacionales, que buscar en los medios alternos de la cibernética, el discurso completo en donde no sólo se detallaban históricamente nuestros primeros días en el concierto de las repúblicas de principios del siglo pasado, sino que se daban a conocer, al hombre común, aspectos de una nueva bofetada a la colosal tarea de nuestros próceres al erigirnos en nación independiente y digna ante nuestros pueblos hermanos.

A ese guía espiritual cuya vida se extinguió ante la máquina de escribir y cuyo ejemplo es acicate para no desmayar en su patriótico empeño, cumplimos con decirle que si bien el Hado no sólo ha puesto cobardía, sino recursos inmencionables para torcer la conciencia de los débiles, todavía quedan hombres con decoro en el mapa del periodismo istmeño, que hacen suyo el pensamiento de servir a los mejores intereses de su pueblo, con alma y corazón, que no claudican ante los que pretenden erigirse en dueños del mundo.

El argumento utilizado por quienes apuestan por el servilismo ante el imperio, es  irrespetuoso de la inteligencia de quienes habitamos este país porque hasta un niño de primaria sabe que el narcotráfico no se combate con bases militares.   La esencia de ese crimen de lesa humanidad está en el negocio que radica, precisamente en los Estados Unidos. Los propósitos de someternos nuevamente a la bota  militar norteamericana, tienen que ver con el afán expoliador del guerrerismo estadounidense. Basta de mentiras que son tan pueriles y evidentes. La firma de los acuerdos aludidos, según dijo un vocero autorizado, sería el 30 de octubre, pero el 21, nueve días antes, la cadena Telesur y la televisión cubana, dieron la información que únicamente divulgó en nuestro país la radio Mía, pues este servidor la transmitió en su programa al día siguiente. Si no fuera por las serias circunstancias del caso, esas falsedades harían que cualquiera se ca…yera de la risa.

Y es muy cierto, señores del gobierno, que como dice la canción del laureado Doctor Rubén Blades, el tiburón anda rondando nuestras orillas para engullirse a las sardinas del subdesarrollo, aprovechándose del esquema cavernario de aquellos que continúan en un estado de colonialismo mental,  que ahora se funde en un peligroso y nocivo colombianismo mental, copiando prácticas deleznables de sumisión de nuestro vecino gobernante sureño

Los periodistas tenemos que admitir las críticas y además, ser autocríticos.

Justamente en esta semana de Noviembre en que hoy 13 se celebra el Día del Periodista en nuestro país, han sido tema de noticias las palabras que intercambió un alto funcionario gubernamental con una comunicadora social del Perú sobre el tema de la ética profesional, y en donde puso en entredicho la honorabilidad del  trabajador panameño del periodismo.   En este recordatorio al periodista Gaspar Octavio Hernández, por otra parte, vale la pena referirnos a una situación penosamente festinada a raíz de esa nefasta costumbre de hablar sin pensar o razonar.

Como suele suceder en estos casos, la negativa con el sopeteado pretexto de “yo no dije lo que dije”, pretende justificar un señalamiento inadmisible.  No se puede  generalizar la venalidad de unos cuantos, para atribuírsela a todo un gremio.   Un servidor público de ese nivel tiene poder suficiente para sustentar, de inmediato, sus aseveraciones mostrando el listado de quienes, según él, lucen la etiqueta de mercenarios. Si hay un corrupto es porque existe un corruptor, así de simple.

Ese anatema se ubica en la categoría de diatriba y alcanzó la repercusión esperada en la opinión ciudadana. El agua derramada no puede recogerse y por lo tanto amerita plantearle a los sacrosantos señores del gobierno unas cuantas interrogantes:

De qué ética puede hablar un funcionario que exhibe odio racial hacia inmigrantes africanos que arriban a las costas de otro países del mundo buscando refugio como víctimas de la persecución, del hambre, la miseria y las políticas injustas de regímenes corruptos?; de quien avala decretar aumento de penas al que roba pan para alimentar a su familia mientras reduce el castigo para los criminales de cuello blanco que a través de la corrupción, el peculado, la extorsión y los manejos sin transparencia saquean los dineros del pueblo?;  del que tipifica como delito el origen de clase, pero extiende credencial de impunidad para el vicio y la maldad a quienes nacen en cuna de oro?;  de quien pisotea los derechos humanos al prometer la ejecución de reos mediante la ley de fuga y carece de planes de resocialización al pensar que no hay otra forma de combatir la violencia criminal sino con métodos brutales de represión?

Tenemos en reserva muchas más preguntas, pero por el momento basta con estas.

La ciudadanía sensata está de acuerdo. El trabajador del periodismo tiene que acatar la ética profesional y nadie puede estar exento de este mandato moral.   Pero así mismo exigimos a los funcionarios gubernamentales, por más encumbrados que se autoconsideren , que se ciñan también al orden jurídico y a las reglas humanas de convivencia. Hablemos de ética con autoridad moral y sin eufemismos ni demagogia, pues no es, precisamente la clase politiquera, tradicionalmente explotadora de las debilidades populares, la que puede dar lecciones de rectitud a esta sociedad.

Muchas gracias.

Euclides Fuentes Arroyo

Panamá 13 de Noviembre de 2,009

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Texto enviado el 13 de noviembre de 2009 a Panaletras, directamente por el autor, a quién damos todo el crédito que le corresponde.

Euclides Fuentes Arroyo ha sido Secretario General del Sindicato de Periodistas de Panamá en tres etapas entre 1974 y 1990 e igualmente directivo de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP).

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